domingo, 29 de marzo de 2020

 
                                                                            EL ALTÍSIMO


      El que habita al abrigo del altísimo morará bajo la sombra del omnipotente. El te acompañará y te defenderá de los infortunios que han de ocurrir, haciéndote invisible delante del enemigo, con él estarás seguro y confiado, no temiendo el terror nocturno.
      El largo camino se adaptará a tu andar, ya no existirán obstáculos que puedan perturbarte. Porque has adquirido la fuerza necesaria que viene de lo alto, energizando tus articulaciones para proyectar tus ideales bajo la consonancia del Divino Supremo.
      El otorga la confianza sublime, dándole la fe al que se siente desamparado, por las insistentes aflicciones. Pero el conocimiento radica en que se debe enaltecer el nombre de el Principal en los momentos más embarazosos, su complacencia está latente cuando se despierta una nueva sorpresa, cuando se asoma y brilla el sol. Cuando las circunstancias vertiginosamente cambian para bien.
      El hace que los días se tornen más relucientes y felices cuando articulamos su Nombre con la oración previsora.
      El nos rejuvenece cuando nos dedicamos en sus asuntos a tiempo completo. Cuando dejamos a un lado el sosiego y el afán que este mundo nos pueda dispensar.
      El es imparcial, no debemos inmiscuirnos en la política , en estrategias que no valen la pena, debemos ser neutros, ya que nuestros intereses personales nos aguardan allá en lo alto. .
      El es amor, el amor es compartido, es incondicional, es hacer simplemente el bien sin mirar a quien. Imitemos por siempre este pulcro mandamiento y todo, absolutamente todo nos saldrá excelente y ocurrirán grandes y gloriosos prodigios.
      El es el alimento diario que me nutre para agilizar la sangre oxigenando mi cuerpo.
      El nos enseña a caminar por fe, recordándonos confiados  que las angustias son leves y transitorias, calmas nuestras cargas, ya que el peso debe ser compartido de mutuo acuerdo. Y Él gustosamente sabe sobrellevar la otra mitad de la molestia.
      El nos saca de la oscuridad introduciéndonos en la luz que se dispersa incomparable, para peregrinar confiados y sin ningún temor por lugares sombríos.
      El es nuestro brebaje que nos hace reconciliar el sueño, el oxigeno que refina mi sangre actualizándola día y noche, nuestra escolta que me protege en la calle cuando camino por ella a altas horas de la noche, protegiéndome del peligro.
      El controla el velero en medio de la feroz tempestad, enviándome a puerto seguro...El lugar de mi destino ya alcanzado.
      El comprimido que regenera mi músculo indispuesto, la medicina que calma mis nervios, reduciendo la migraña.
      El es la prosperidad del bolsillo que exclama por abundancia.
      El timón que controla mi velero.


                                                                                                        Aleluya.


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