UN EXTRAÑO ACABA DE LLEGAR
Llegó el mes de junio, y con este período el arribo inoportuno de un extraño que acaba de llegar de Colombia, y con la oscuridad reinante cuando menos lo esperábamos.
Con estas condiciones en la que estamos nos era imposible ver su rostro. El sol acondicionó sus maletas marchándose a otras regiones, llevamos ya varios días estando sin luz, dejando de enfocar con sus incandescentes rayos el pueblo de San Rafael que esto no sea por mucho tiempo.
Los dos permanecíamos quietos sin saber que hacer. Oyendo con verdadero susto una corriente de aire que silbaba aumentando su sonido monótono y cada vez con mayor fuerza, con un ímpetu desaforado, desafiante, cargado de coraje como un díscolo saltando obstinadamente sin ningún control.
El extraño que acaba de llegar se llama Manuel, Manuel García, hizo tanto énfasis al decir su nombre que lo balbuceó dos o tres veces. Tanto mi abuela como yo jamás se nos olvidaría el calificativo..
La tenebrosidad nos mantiene perplejos...¿Pero cómo se le ocurre a la abuela darle hospedaje a este bendito personaje que no conocemos por la bendita oscuridad.
Echo un vistazo hacia afuera y a través de la ventana todo continuaba estando en contra nuestra, la oscuridad embuchando el fondo.
Este es el fin...Dijo el recién extraño. Todo lo que estamos pasando está escrito...La oscuridad reinará y pronto que dará destruido el mundo.
Cállese y cierre la boca...Por Dios cómo puede decir eso..Ningún ser humano hasta la fecha sabe cuando fenecerá...Solamente Dios, solamente El.
Un ensordecedor relámpago dejó de escucharse como una bestia malévola sobre el techo, enérgico, rudo ante la elocuente corriente de viento que todavía se escuchaba.
De repente tres golpes nos sacó del encantamiento maligno que la abuela y yo sentíamos. Pero lo que vendría sería lo peor.
De nuevo los golpes en puerta...Estos eran más brutales.
Tenemos la casa rodeada. Vociferó una voz.. Sal Manuel García. No nos obligues a utilizar la fuerza. Derriben la puerta ahora! Lo han sacado de la habitación arrastrándolo por el piso, oímos una silla que cayó, luego un vaso de vidrio explotando en el acto.
Se lo llevaron. Le dije. Ella me abrazó. Y como por arte de magia al fin nos vimos las caras y sonreímos.
El nombre de Manuel el aire lo olvidó. A pesar de los años que han pasado, nunca supimos quienes fueron los hombres que se lo llevaron, probablemente Manuel es un un prófugo de la justicia. Porque fue el gobierno quien te llevó. ..
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