viernes, 29 de mayo de 2020



A TU SEÑAL
      Tus paginas destilan a borbotones el rico olor que descienden por las bocas de la chimeneas que escapándose por los aires arrojan el grato olor que es percibido por el que se encuentra más allá cultivando con el arado la tierra.
      En ellas encuentro el consuelo a mis problemas.
Cada día enjugas mis lágrimas, dándome la sutil advertencia que todo lo que tenga que afrontar por más fuerte que sea ha de terminar, que en el ocaso siempre habrá un sol radiante que está siempre dispuesto acompañarme en el resto de la jornadas para cumplirla como la concebiste.
      Eres el alimento que me nutre, tus versículos me alientan y me capacitan.
      Me instruyes, me disciplinas para ser mediante tu Palabra un mejor esposo, y un buen ciudadano.
      Eres el discernimiento que está palpable en cada hoja, y con mis dedos me detengo en cada versículo, dándome con acierto el conocimiento para solventar las situaciones que pueda confrontar.
      Eres mi libro amado, el que por siempre me ha acompañado en las desventuras, sea por tierra, por aire, por mares, por aquellos largos viajes, siempre te mantengo a mi lado. Nunca me desampares.
      Eres mi enciclopedia.
      Siempre estas acompañándome durante las sombras, sobre mi mesita de noche, y no en la biblioteca como algunos tienen por costumbre, o en la mesa de la sala, o en el rincón visible, expuesta muy expuesta a todas las miradas, mostrando el salmo 91, como amuleto de protección, te tomo cuando no puedo dormir, me sirves de somnífero, ya que me arrullas profundamente en tu sueño rico y placentero.
      Eres mi libro de consulta, me ayudas a dar ilustradamente un consejo al que pueda necesitarlo.
      Me estimulas la imaginación recreando mi espíritu, cuando evoco todas las soluciones o dificultades que tuvo Nuestro Señor Jesucristo para regalarnos la vida eterna…Honra y  Gloria a tu Santa Palabra.    

jueves, 28 de mayo de 2020




El Que Habita Al Abrigo Del Altísimo.
Morara a la sombra del omnipotente.
Pediré a Jehová… ¿de dónde llegará mi auxilio?
Él me responderá el auxilio viene del cielo.
Eres mi esperanza, mi castillo, mi salud, mi éxito, mi todo, puesto que en ti confío.
Me libras del lazo del perseguidor, o de aquel que codicia hacerme daño sin razón alguna.
De las pestilencias me redimes, de las enfermedades que procuran malvadamente menoscabar mi cuerpo.
Debajo de tus alas estoy al reguardo encontrando el refugio perfecto para ahuyentar  el peligro.
Por ser mí escudo y mi  adarga que es mi verdad, no temo a la oscuridad, a la adversidad, al terror, ni a las saetas que asaltan a las horas del día menos a las pestilencias que andén a la oscuridad o los padecimientos que en medio del día destruya.
Tú presencia es exquisita en todo aquel que la posee que veo caer en mi ambiente a mil y diez mil a mi diestra,  más a ti no llegaran. Puesto que haz puesto a Jehová como tu esperanza.
Eres el resguardo de mi habitación, estando dentro no me sobresaltarán plagas, no tocaran ni llegarán a mi humilde morada, las puertas y ventanas están selladas con el sello de tu custodia.
Les has pedido a tus ángeles que me guarden en todos los caminos, los que conozco y suelo transitarlos diariamente para no ser sobrecogido por cualquier mal que pueda resultar.
En tus manos habito, sé que confiando en ti no habrá piedra que haga tropezar mis pies.
Tienes puesto tu amor en mí,  con la sangre de tu Hijo Amantísimo que cubre habitualmente  mi cuerpo,  consigo  protegerme del león y del áspid los cuales piso con mis pies constantemente.
Me colocas en alto ya que conoces mi nombre desde el momento  que estaba en el vientre de mi madre.
Te invoco y me respondes por medio de la lectura de Tu Santa Palabra, librándome de las angustias, de las tristezas, de los malestares, del estrés.
Me envías, me sueltas con la seguridad que hasta sonrío.
Te glorifico me sacias de larga vida, mostrándome mi salvación.
Amen

lunes, 25 de mayo de 2020




El Que Habita Al Abrigo Del Altísimo.
Morara a la sombra del omnipotente.
Pediré a Jehová… ¿de dónde llegará mi auxilio?
Él me responderá el auxilio viene del cielo.
Eres mi esperanza, mi castillo, mi salud, mi éxito, mi todo, puesto que en ti confío siempre.
Me libras del lazo del perseguidor, o de aquel que codicia hacer daño y sin razón alguna.
De las pestilencias me redimes, de las enfermedades que procuran menoscabar mi cuerpo.
Debajo de tus alas estoy seguro, ya que encuentro el refugio perfecto para ahuyentar  el peligro.
Por ser mí escudo y  adarga eres mi verdad, no temo a la oscuridad, a la adversidad, al terror, ni a las saetas que asaltan a las horas del día menos a las pestilencias que andén a la oscuridad o los padecimientos  que en medio del día destruya.
Tú presencia es exquisita en todo aquel que la poseo, veo caer en mi ambiente a mil y diez mil a mi diestra,  más a ti no llegaran. Puesto que haz puesto a Jehová como tu esperanza.
Eres el resguardo de mi habitación, estando dentro no me sobresaltarán plagas, no tocaran a mi humilde morada, las puertas y ventanas están selladas con el sello de tu defensa.
Les has pedido a tus ángeles que me guarden en todos los caminos, los que conozco y suelo transitar diariamente para no ser sobrecogido por cualquier mal que pueda resultar.
En tus manos habito, sé que confiando en ti no habrá piedra que haga tropezar mis pies.
Tienes puesto tu amor en mí,  con la sangre de tu Hijo Amantísimo que cubre a habitualmente  mi cuerpo,  consigo  protegerme del león y del áspid los cuales obtengo pisar constantemente.
Me colocas en alto ya que conoces mi nombre desde el momento  que estaba en el vientre de mi madre.
Te invoco y me respondes por medio de la lectura de Tu Santa Palabra, librándome de las angustias, de las tristezas, de los malestares, del estrés.
Me envías, me sueltas con la seguridad, hasta sonrío.
Te glorifico me sacias de larga vida, mostrándome mi salvación.

lunes, 18 de mayo de 2020



CARTA A MI PADRE.

      Tómame.
      Acaricias mi rostro.
      Te pido que te detengas en las áreas  afectadas de mi débil cuerpo, estas me duelen. Tú sabes que es así, porque me conoces desde que estaba en el vientre de mi madre. Regenéralos. Hazlos nuevos.
      Quiero sentir los gratos olores que exhalan los rosales plantados,  que aún se mantienen frescos por la lluvia acontecida, que hasta hace poco desapareció. Sus pétalos todavía están empapados, esas gotas que suelo observar ahora somatizan el ambiente.
Dándome perfecta cuenta que tuyo es el poder, antes el calor era atronador dentro y fuera de la casa, no teníamos el sosiego estable, la tranquilidad la cual estamos acostumbrados, ahora el ambiente es a todo dar, acondicionador, la temperatura es fresca.
      Quita de mi semblante  el mal genio ya que lo desestabiliza.
Lo amargo conviértelo en lo dulce, en lo placentero.
      Hazme más emprendedor, responsable en las tareas que otros me asignen. Que cumpla acabildad todas mis tareas sin refunfuñar.
      Ayúdame, auxíliame en todas las dificultades que puedan presentarme  en el diario andar, en mi corta o larga vida.
      Se me olvido decirte Papá que quites de mi cara el enojo, ese entrecejo fruncido que ya no me está gustando. Además mis conocidos me llaman a parte diciéndome que soy horrible, que al no tener este desaforado, esa seña mal vista, me veo bonito. Tanto para aceptar una fotografía.
      Quiero obtener un cambio acorde con mi personalidad, que sean conformes con las buenas normas, estrictamente sujetas a tu propia voluntad.
      Que esa misma voluntad se accione conmigo.
      Haz de mí lo que pretendas hacer, me sujeto a tu norma, no me importa cual pudiera ser.
      Dame la fuerza, el ánimo para ser cada día mejor.
Sujétame bien fuerte, no te descuides, mira que puedo resbalar, no permitas que caiga al precipicio, al despeñadero en donde no quiero estar.
      Permíteme estar en tu compañía, que es la más segura, la más placentera y reconfortante. Amigo como tú no hay otro. Eres lo máximo porque en ti puedo confiar, no develas mis secretos por más malévolos que estos puedan ser. Hasta me apapachas, abrazándome y haciéndome arrumacos tal como si fueras un niño.
      Tómame de nuevo en tu mano, casi no noto tu sudor, es como si la tuvieras seca, sabes una cosa que divino es el apretón que acabas de darme, gracias por ser tan bueno conmigo, y yo que te doy dolores de cabeza. Perdóname porque sé que te he fallado. Me absolviste porque este apretón es más fuerte que el anterior. Te lo agradezco.
      Mírame, mírame siempre, quiero que tu mirada me persiga continuamente para poder enfrentar las dificultades que han de venir y así evitar cualquier peligro.
      Mi carga es menos pesada cuando la comparto contigo ya que se siente liviana.
      Socórreme, has que pueda soportar los sin sabores de la vida. El sufrimiento que a veces nos consume sin parar. Como la pérdida de un ser querido, como la muerte de mi buena madre que recientemente marchó. O la partida del hijo que se fue lejos a otra patria, a la que yo no conozco pero siempre he escuchado hablar de ella, para encontrar nuevas oportunidades que esta nación no le pudo dar.
      Derrama tus fructíferas bendiciones sobre los países en discordia, hazte presente en ellos, controla la paz, somos países hermanos dependientes de un mismo Padre que es el Dueño y Señor del Mundo.
      Cuida de nuestros ancianos, de los hijos que han quedado huérfanos de padre y madre, de los que deambulan por las calles pidiendo cualquier cosa para reparar el hambre.
      A los que en estos momentos están siendo violados otórgale  la salida. A los que perdieron por alguna razón, la cual desconozco, sus viviendas, dales el consuelo, oye su petición, concédele la postulación de obtener otra nueva morada. Tú puedes hacerlo, eres el hacedor de milagros. Todos los días haces prodigios. Por los enfermos  que yacen en los centros asistenciales, contagiados por la pandemia. Señor permítele la salud integral.
Por los que agonizan estréchalos en un abrazo otorgándoles el perdón a sus pecados.
      Haz que miremos el mundo con tus ojos, como verdaderos cristianos, como seres humanos. Haz que la tierra nos duela, el latifundio que nos regalaste y el cual nos pertenece.
      Saca del poder a aquellos gobernantes que no saben ejercer sus funciones. Donde el alimento escasea, los buenos servicios, la falta de medicina, todo es nefasto en donde la verdadera posibilidad se escabulló, esfumándose de sus obtusos cerebros mezquinos que solamente piensan en atesorar riqueza, siendo el pueblo un triste y miserable mendigo.
      Eres tú quien quita y pone reyes.
      Ayuda a nuestros compatriotas que salieron un día del país por necesidad, haz que encuentre su estabilidad. Ampáralos Señor.
      Pasa tu mano sanadora por Colombia, Brasil, Argentina, México, Italia, Chile, Estados Unidos, desarraigando desde ya esta plaga maligna, ella como león rugiente a su paso devora, tomando desprevenidamente al que se descuida. Señor hoy te escribo esta carta para pedirte que  la desaparezca lo más antes posible, arrojándola a las profundidades del mar, ata esta pandemia.
      Baña nuestra tierra con la sangre de Nuestro Señor Jesucristo, la sangre bendita, la que regenera, la que nos conduce a la verdadera libertad, al cambio genuino, al auténtico sentimiento, al abrazo sincero para poder entendernos y saber que somos Hijos de Dios.
      También en esta carta te pido que excluyas el egoísmo, la envidia por el otro, por el que tiene más que yo, haz que conozcamos más del amor, enséñanos a comprender qué es la humildad, Queremos ser humildes como tú. Deseamos imitarte.
      Enséñanos a orar, incentívanos hacerlo al despertar para que seas tú él que con gusto placer alivianes nuestras labores que nos pueda reparar el día.
      En tu presencia, la maldad no tiene cabida.
      Desaparece los malos hábitos.
      Haz que los esposos amen a sus esposas.
      Desentraña el adulterio. El engaño.
      No quiero ser amador de mi mismo, no quiero juzgar al pervertido, al que piense diferente, al que codicie vestir distinto, este derecho te compete a ti Padre Mío, yo no soy quien para adjetivar.
Miras con beneplácito a los que ya están regenerados. Están conscientes que no volverán a cometer los mismos errores, ya que han aprendido concienzudamente la lección.
Eres tú él que nos permite todo lo que acontece y lo que pronto acaecerá.

                                                                  Tuyo:
                                                      Tu hijo quien te ama y respeta.

sábado, 16 de mayo de 2020




                                                                      

POBRE ANA MARÍA.

   Me abraza, vuelve abrazarme, la pobre está desesperada, lo he notado  en su rostro, a pesar de la incomodidad que pueda sentir, su aspecto todavía  lo encuentro divino y jovial. Ya sentadas muy cómodas en el banco que es y seguirá siendo el lugar  de nuestra preferencia, nuestro sitio sagrado como lo decíamos siempre cuando gustosamente lo descubríamos desde que estudiábamos la secundaria. Comienzo con mi ardua labor, la de averiguar con sumo interés qué  fue lo que realmente  pudo acontecerle a su mi amiga  Ana María. Cuéntame qué te ocurre mujer?  Dijo cariñosamente tomándome una mano.
 Ay Alexia  todo fue un fiasco, respondo a la vez que miro el piso como buscando en el  un apoyo, la respuesta inmediata, la imprevista, la que me permita continuar con mi exposición.
      No resultó ser el hombre que yo pensé. Continué diciendo.  Todo fue una mentira, un vil engaño, un disfraz de hombre.
No te entiendo. Cómo qué un  disfraz? Respondió mi amiga desconcertada.
Déjame que te lo  explique. Respondo  levantándome en el acto mirándola directamente a los ojos, quizá con este valor quiero de alguna manera recobrar el precio suficiente para alejar de  una vez por todas lo que hace ya varios días me estaba consumiendo.
Ella decidió no interrumpir mi triste y vergonzoso relato.
Nos fuimos a la Argentina, a una zona campestre que estaba situada a las afueras de la capital, más que todo era una hacienda, dizque de sus papás,( y es verdad porque los conozco, poseen una red de tiendas de artefactos eléctricos, muy cerca de aquí) con muchos árboles frutales, arbustos, en algunas partes la maleza  estaba ganando terreno en algunas aéreas de la casa,  la humedad me tenía de mal humor, pero al verlo a él me tranquilizaba enormemente, reanimándome hasta me reía de mi misma, quizá porque ya estaba con él, porque ya iba hacer suya, soy su esposa, ninguna otra mujer me lo quitaría.
Algunas mujeres somos tan estúpidas que seguimos siendo niñas, es como si nunca nos hubiéramos desprendido de la infancia recordando la primera muñeca que nos compraron y tuvimos en nuestras manos, aquellos cuentos que nos fascinaban y siempre lo teníamos al alcance de nuestras manos, la Cenicienta, Caperucita Roja, Pulgarcito. ¡Qué ridiculez! 
Apenas llegando a la hacienda  sacamos rápidamente nuestros equipajes de la maletera del carro, ya él se mostraba impaciente para ir a buscar a la capital de Buenos Aires, a su sobrino Néstor. El nunca me había hablado de él, y es ahora que me lo menciona, no entiendo, no lo entiendo. No deseaba por nada del mundo que lo trajera. Para mí es un desconocido. Le pedí no una explicación, fueron muchas las que debía darme, las necesitaba. Quiso darme una que yo no pretendía escuchar, eran nuestras vacaciones, tan nuestras que no deseaba compartirlas con un desconocido, a veces me imaginaba que el sobrino nos la arruinaría por completo, además como te dije anteriormente   yo no lo conozco,  y sin pedírsela me dijo  que tenía tiempo sin verlo. Que lo traería a pasar dos semanas con nosotros. Imagínate eso, dos semanas. ¡Qué barbaridad!
Esa misma noche se fue, dejándome sola en  la habitación, nuestra habitación amplia, me sentía triste, sola, abandonada. Sentía un miedo terrible, era como si me hubieran abandonado en pleno bosque desconocido, así en esa situación yo no podía dormir. Bonita noche, con la oscuridad esperándome afuera, con la luz de las farolas débiles como yo. Tampoco no puedo salir,  quería estar  en las afuera de la casa, por mucho tiempo quizá observando las sombras, las estrellas como me gustan contemplarlas, una fascinación que enaltece el espíritu, ellas me harían bien, tranquilizándome un poco, pero cómo puedo hacerlo si no conozco  este lugar? Debo tener cuidado con las serpientes, me lo repetía una y mil veces, no sé cómo es en realidad esta hacienda Víctor y yo apenas llegamos esa misma tarde, por el bendito sobrino todo lo que habíamos programado se nos había venido al suelo subrepticiamente,   anhelaba salir, a otras zonas aledañas los dos solos.
El calor me estaba matando, si salía  podía extraviarme muy fácilmente, esto  podría  generar problemas, con esta indecisión agobiante, incontrolable diría yo  comencé a temblar,  estaba llena de pánico. Viendo sombras por todas partes, dentro, y en las afueras, más a través de la ventana,  me acerqué  al mirador, verificando por si misma que  era el ramaje de los alces que se movían por la vertiginosa corriente de aire, además de ser  las que estaban  originando  esas sombras chinescas  que causaban terror en las paredes cuyas sombras cada vez eran más grotescas.
      A la mañana siguiente se presentaron en la hacienda Víctor y su sobrino dándomelo a conocer de inmediato , era un chico de tez morena, muy simpático por cierto, de estatura alta,  su cuerpo era atlético, no me cupo la menor duda que entrenaba asiduamente era sagaz  y muy conversador. A medida que yo le hablaba su mirada inquieta se posaba en cada rincón de la casa, en las ramas de los arboles, en el cielo quizá para inquirir impulso, en los grandes y fuertes pilares. Esa misma mañana habíamos desayunado en el zaguán bajo de unos potentes árboles frutales, no me sentía bien ya que un dolorcito tonto comenzaba apreciarlo sobre mis sienes, quizá esto se deba a mi gran noche de desvelo, y que ahínco si me lo  pasé sentada en una silla de junco cerca, muy cerca de la ventana contemplando la ultrajada noche que jamás creí que llegaría el momento, el instante oportuno  que se la llevó definitivamente al otro extremo de la tierra. Lo único que me encantó de la oscuridad fue la gigantesca luna, placentera y optimista, sabes amiga, le pedí a la luna que me diera esa arrogancia, que me la regalara por solo unos largos momentos que no acabaran nunca, que jamás se exterminaran. Se posaba regia como una señorita que estaba en vísperas de contraer matrimonio con el príncipe de sus sueños, el cual conocía  siendo niña, y más al verla despojarse de sus encantos y de su virtual vestidura sobre el  agua nacarada de la piscina. Algo fantasioso y muy entretenido.
Pude leer un libro para aliviar mi incomodidad, y poder distraerme aunque fuera un poco, pero la lectura no me satisfizo, verdaderamente mi espíritu estaba impaciente, intranquilo y así no podía concentrarme, me preguntándome tantas cosas, fueron tantas las vicisitudes que ninguna me dio la respuesta para aliviar mi dolor, sabiendo de antemano que Víctor al aparecer por la puerta de la habitación no me daría ninguna explicación que reconfortara o aliviara mi tensión. 
 No se vale lo que él muy desgraciado me hizo, y más con cuatro días de estar casados. En donde supuestamente los novios  ahora son esposos que juraron y desearon en algún momento compartir los instantes más agradables de sus vidas, somos una sola persona,  porque para eso nos casaron para compartir la vida en común  hasta que Dios como  dijo el sacerdote nos separare, yo verdaderamente  no he  tenido el roce con su cuerpo, porque esto siendo aun novios llegamos a ese acuerdo, fue nuestro mutuo acuerdo,
Los cónyuges en la primera noche de casados experimentan el coito deseado, no me da vergüenza decírtelo Alexia porque más que una amiga yo te considero mi hermana, mi hermana del alma, no son cinco días o tres los que llevamos conociendo, son muchos los que muchos puntos ya calzamos, vendrán más y más hasta que lleguemos a la vejez.
Una mujer enamorada como yo necesita de ese contacto. Toda esposa lo desea… Soy su esposa, estoy enamorada de él como creo que él esta de mí…
Pero él no pensaba como yo, su preocupación y su manía era la de pasar mucho tiempo con el sobrino que conmigo que soy su pareja.
Ambos pasaban horas enteras nadando en la piscina, que al sentirse ya cansados o aburridos el uno le frotaba la espalda al otro o viceversa, quizá usaban algún ungüento o protector solar. Qué atenciones tan extrañas. El sobrino lo podía hacer por si mismo, tal vez si fuera un niño de cinco años es bien visto, Ernesto es un hombre hecho y derecho lo podía hacer solo y punto.
 Tanto era el cariño que el tío le profesaba al sobrino que lo mostraba como un obsequio, con verdadera emoción en el local nocturno que alguna vez  los tres frecuentamos. Qué podía hacer ya? Verlo de una forma natural…Pero comenzaba a sentirme un poco celosa, porque esas atenciones deberían estar dirigidas a mí, yo me las merecía por ser su mujer, su esposa, la conocida de cinco años. La que esperó mucho tiempo el deseo anhelado de estar con él, el que fuera mío por todos los momentos que Dios me lo permitiera. No quería ser plato de segunda mesa. No, no lo quiero y no lo pretendo ser. Esto siempre ocurría todos los días, ya no ambicionaba por nada del mundo salir de la habitación.
      Lo encaré de frente estando solo en el patio de la casa tomándose animadamente una cerveza. Le dije cuál era su razón la de tenerme abandonada, por qué su sobrino estaba en primer lugar, en todos los lugares, en todos los aspectos, en sus atenciones, en su compañía. Me sentía como una intrusa en el centro de los dos, recordándole que era su esposa que debíamos compartir nuestro tiempo estando juntos, regálame uno, un tantito como el darme a conocer el pueblo, comernos un helado en algún bebedero, salir juntos pero los dos, solo pero los dos, los dos solamente, comparte conmigo todos estos momentos tal como lo haces con tu sobrino, enséñame a montar a caballo, nademos en la piscina no sigamos desperdiciando los momentos agradables que podamos tener, yo también sé nadar, una vez en el liceo hubo una competencia, una olimpiada en natación yo quedé en segundo lugar, sí en segundo lugar, ¡fue emocionante!
 Y eso que practico todos los estilos más que su sobrino o para no ir muy lejos le dije que me adiestrara cómo se ordeña una vaca, porque en las películas  donde aparece un ganado la cosa resulta fácil. Creo que me humillé amiga, pero no me arrepiento, porque saqué todo lo que tenía atragantado.
 Tal pareció que mis palabras surtieron el efecto. Humillación valida que surtió efecto, ya que al verlas concebidas desde un principio, llegaron quizá directo a su corazón, porque enseguida se mostró conmigo muy cariñoso y complaciente, hasta galante como en años anteriores. Me pidió perdón, repitiéndomelo infinidades de veces, que hasta perdí la cuenta, me dijo que después de mi estaba su sobrino  Néstor, el hijo menor de su hermana mayor Daniela  quien había muerto en un accidente aéreo, antes de morir ya recluida en el hospital le hizo prometer que si por alguna circunstancia de la vida llegara a fallecer él se haría cargo de Néstor…Y de esta forma porque no hay otra, es como se ha encargado de él hasta el presente.
      La misma noche, aquella noche miserable ocurrió la peor pesadilla de mi vida, lo que menos me pude imaginar. A media noche Víctor  se había levantado  para ir al baño por supuesto que yo todavía estaba despierta, tal vez llegó a pensar que todavía estaba dormida, pero no no podía conciliar el sueño, estaba cavilando en todo lo que me había dicho, la confusión esa noche me dominó por completo.
Al notar que Víctor llevaba ya mucho tiempo dentro del baño comencé a angustiarme imaginándome cosas extrañas, decidí de momento encender la lámpara, ya que con la luminosidad de la luna que bañaba casi toda la habitación no me era suficiente, no hay  como la luz eléctrica que nos permite avanzar a nuestra voluntad  con sobrada cordialidad sin miedo siendo conscientes que no nos vamos a caer o resbalar. 
Pasaron las horas yo todavía permanecía metida en la cama esperando una señal de Víctor, una indicación que se produjera desde el baño un grito o simplemente que me llamara para hacerme presente en el acto, ninguna señal se oía dentro del lavado, ni un grito, ni siquiera el alarido de mi nombre, el silencio reinaba en absoluto.
Qué pasará con Víctor. Por qué se ha demorado mucho. Estará enfermo?  Debo ayudarlo, para eso soy su esposa. y no debo sentir ningún temor estúpido. Con esta idea que me ayuda, que me sostiene a correr apresuradamente  me meto en el baño, la luz estaba apagada, en la cocina tardo en lograr buscar el interruptor hasta que lo toco y la lámpara del techo se enciende, mi sorpresa fue tan grande al ver que estaba vacía ¡Víctor no estaba allí¡  Lo buscaba ansiosamente por las afueras de la casa, en el zaguán, en su carro, él estaría con su sobrino echándose un trago, ya que no estaba en el carro, inclusive lo busque  en la piscina llamándolo insistentemente, vi algunos empleados preguntándoles por él, y lo único que me dijeron fue que no lo habían visto merodear por allí. De la hacienda no había salido porque la furgoneta de su sobrino y la de Víctor estaba en el garaje.
En dónde carajo te has metido?
Y con la idea fija que algo malo le estaría pasando a mi marido como si fuera  una ex presidiara perseguida por un pelotón de soldados  quienes la buscan para lincharla, comienzo a correr por toda la hacienda hasta  llegar  a mi meta, la habitación de su sobrino Néstor.
La puerta estaba completamente abierta lo que me había facilitado la entrada, y a medida que avanzaba y con los rayos de la luna a mi favor todo lo veía perfectamente desde un mueble hasta una mesa, mi hombro izquierdo acabó por rozar un interruptor que de inmediato apreté y se hizo la luz.  Mis ojos se negaban a ver lo que desgraciadamente contemplaron con espanto.
Qué asco? ¿Qué aversión?  Víctor mi esposo, y su sobrino el hijo menor de su hermana mayor Daniela, estaban abrazados desnudos haciendo fortuitamente el amor, al verse iluminados sus cuerpos completamente rompieron asustados la relación, la vulgar y asquerosa relación amorosa.
A mí que soy su mujer de verdad no quiso por nada del mundo poseerme, cuando le pedía que quería ser suya alegaba que estaba cansadísimo, insistiéndome que esperara pacientemente el momento. ¿Qué momento? que el minuto llegaría, el ideal, el inesperado que tarde o temprano nos sorprenderíamos  sin que los dos nos diésemos cuenta.
_Desgraciado. Le grité. Estaba como loca, carcomiéndome de la rabia, el cuerpo me temblaba, quería morirme, los miré a ambos con ese odio que jamás que yo sepa había sentido. Me le arrojé encima dándole golpes por donde fuera, Eduardo ya vestido me agarró.
_Suéltame hijo de perra. Saca tus manos asquerosas de mi ropa, no te soporto no te lo permito. ¡Suéltame!
El marica me soltó.
_A dónde vas? Me gritó Víctor.
No le contesté.
Ya en la habitación lloré a amargamente, mientras sacaba del armario mis pertenencias metiéndolas en mis dos valijas, (corpiños, pantaletas, blusas, suéteres, maquillajes) que estaban ya sobre la cama, ambas desplegadas, con una rapidez extraordinaria introducía ágilmente prenda por prenda ya estaban llenas. Ahora puedo salir y sin demora, este sitio ya me está asfixiando.
La incertidumbre se estaba apoderando de mí. Me siento al borde de la cama, comienzo a cavilar el rumbo que ahora debería tomar, la manera de cómo salir de este sitio. La fórmula mágica se presentó sin llamarla por mi fatigada insistencia, le diré algún empleado que me lleve al aeropuerto, no me importa la distancia, lo lejos que pueda quedar, si es de llegar caminando pues  lo hago, no me importa si mis pies sangran, o lo sucia que pueda estar mi ropa, mi persona, pero quiero verme lejos, bien lejos de aquí…No deseo verlo, no lo quiero, pero cómo pudiste desgraciarme la vida engañándome de esta manera, haciéndome perder los mejores años de mi vida, cinco años, cinco años desperdiciados creyéndole a un gay. Vamos a tener cinco lindos y adorables hijos, o mejor dos, mejor tres. Perdón Dios, perdóname, lo que tú nos mande. Tú eres él que le pones orden a las cosas. Verdad nena, Verdad que es así? Yo como una estúpida, si que lo soy le respondía con un asentimiento afirmativo generado por mi cabeza mentecata, como lo recuerdo, y como me duele, si me duele, a veces los recuerdos duelen, y más cuando resultamos engañados creyéndonos todo lo que se nos diga , cualquiera puede decirme, hay que seguir adelante, sí  sé que debo seguir adelante, pero lo que debo hacer es salir de aquí, y buscar sin perder tiempo al empleado, ya todo lo he sacado, ya no hay nada de mí en estas cuatro paredes que ya comienzan a desesperarme, a las que detesto, por ser tan miserables, no presenciaron el profundo amor que yo sentía por ese degenerado, no vieron nada, deseaba que lo observaran todo, la delicia de sus labios, de sus brazos, de su cuerpo, todo su cuerpo. Su único cuerpo. La ilusión de toda mujer recién casada, pensando las mil y una forma, como el de estar en la cama haciendo el amor, pero de eso nada, Ana María ya, acaba ya con todo esto que te atormenta, ya no tienes nada que hacer en esta maldita hacienda. Eché un vistazo por la ventana que aun mantenía abierta miré hacia afuera, dándome la razón, era temprano. No sé qué hora era, pero no me importa, ya no me importaba nada, mi vida estaba destrozada, estaba en la nada, no figura en ningún lado, es como no tener documentos de identificación,  yo no existía, estaba muerta, quedaba en blanco no tengo nombre ni apellido, no figura en el registro, en cualquier lista, ¿pero por qué? Maldita sea, por qué tuvo qué pasarme esto a mí.
La puerta se abrió, acabó de entrar el susodicho personaje, para desagradar al límite esta desagradable situación.
Te vas. Dijo fríamente.
Y qué crees que estoy haciendo. Piensas que todo lo que vi le voy a decir: está bien, si todo está bien, todo es perfecto, yo continuaré aquí, porque no ha pasado nada. Pues no me voy porque no quiero verte, cómo pudiste hacerme esto, es que ni siquiera tengo las agallas bien puestas para reclamarte lo que acabo de ver por tenerte asco, me das asco, me doy asco a mí misma, desde cuándo te han gustado los hombres? Ah…Desde cuándo?...Éramos novios, antes o después de estar conmigo, platicando en donde hubo besos y manoseos, más nada, porque penetraciones gracias a Dios no las hubo, tener un hijo de un hombre como tú debe ser espantoso. Mientras estaba conmigo a la vez estabas con otro, me besabas pero antes, esos labios  rozaban a otro. Esto es una pesadilla una pesadilla que yo no me merezco…No sé qué decirles a mis compañeros de trabajo, cuándo me vean y me pregunten cómo estuvo mi luna de miel? Fatal, desteñida, insulsa. Diablos, no sé que responderles? Me da miedo llegar a la instituto porque sé de antemano que me van acosar a preguntas, y mi familia? ¿dónde queda mi familia? Pero cómo no pensé en ellos antes? Dios, Dios mío qué hice, qué hice, tú tienes la culpa la gran culpa por haberme arrastrado a este torbellino de suciedad, muchos se burlarán, si ya veo sus rostros murmurando cosas, cómo me miran, como me mirarán, la manera de cómo me miraran. Yo no sé qué será de mí, cinco años, cinco años perdidos. Y todo por culpa tuya, tengo lastima de mi misma.
_Perdóname. Replicó Víctor tristemente.
_Ahora no. Dije decidida, _N o quiero escucharte más, no quiero saber nada de ti. Solo te diré adiós, ya veremos la forma como nos divorciaremos. Arruinaste mi vida por completo, me engañaste, jugaste conmigo, pienso… Y es lo más justo que debiste serme claro, pudiste haberme dicho que te gustaban los hombres antes de casarte conmigo, así me hubieras ahorrado este gran disgusto, me engañaste y no se vale. hubiera este es un matrimonio de mentira, de apariencias, la apariencia mostrada de las mil y una forma, un error que por más se trate de ocultar a la  larga la luz lo descubrirá, porque si no lo sabes, y si lo sabes yo gustosamente te lo recuerdo, entre cielo y tierra no hay nada oculto. Dios… Una luna de miel imperfecta. Otra mentira más.  Debes pedirle perdón a Dios por el acto aberrante que cometiste el de haberte acostado con tu propio sobrino, con tu propia sangre, ahora dime una cosa, es esta la primera vez que te acuestas con tu sobrino? O hay otras, qué dirá tu hermana sentirá el mismisimo asco que yo siento por ti. Tú estás loco Víctor, loco de atar, necesitas de un siquiatra, sí de un siquiatra, pero te recuerdo que no lo dejes para después, eso es rápido, ya… Pero qué es lo que estoy diciendo, lo que tú tienes no tiene no la tiene, un especialista está demás. Sigue en tu juego síguelo gozando, pero no involucres a personas inocentes como yo.
Agarré las dos maletas. Una trata de caérseme. El trató de ayudarme.
_Déjame yo puedo sola.
_A dónde vas?
_No te importa. A donde se me antoje. Lo que haga o deje de hacer no es de tu incumbencia. Me largo de tu vida. Interésate por tu novio- sobrino y a mí déjame en paz.
El sonido del motor de la furgoneta de Néstor se dejó escuchar abandonando la hacienda.
_Vete, vete a buscar a tu sobrino amante. Dije con toda la mala intención.
Y observé muy satisfecha como le dolía la manera como se lo dije, pero sin acertar si el malestar era por la huida veloz de su sobrino o  porque me iba para siempre.
_Cómo te vas a ir ahora. Deja para mañana, espera a que amanezca.
_Me voy. No me importa el riesgo al que pueda enfrentarme. No quiero estar un minuto más ni a tu lado ni en esta hacienda a la que no quiero ver jamás.
Salgo, dejando la puerta abierta.
       Toco con insistencia la puerta de la habitación de un empleado, este la abre cuidadosamente, le dije que me urgía el llegar ligeramente al aeropuerto, lo más pronto que fuera, no me afectaría la hora, ya  que aguardaría dentro o fuera del recinto, que aspiraba salir de la hacienda, tal vez se dio cuenta de todo lo ocurrido por mis gritos que no tuvieron la precaución necesaria, cuando alguien como yo muy dolida no mide las consecuencias de lo que pueda pasar, no me arrepiento, la ultrajada, la ofendida fui yo.  Cerró la puerta cuidadosamente como momentos la había abierto, tal vez estaría vistiéndose para salir. Lo esperé pacientemente en el zaguán. Al rato salio, efectivamente como lo pensé vestido de limpio, ¿qué cosa no? pronto abordamos el automóvil que nos llevaría directo  al aeropuerto.     

 El matrimonio no es de condiciones ni de conveniencias amiga,  ni tampoco se requiere de momentos agradables  que vengan al azar para sorprendernos y preguntarnos a la vez ¿de dónde vienen? Los sentimientos llegan de mutuo acuerdo y no de ninguna parte, no están en el aire, están en el corazón, estos  parten del alma, de las parejas, porque son dos, dos voluntarios que son producto del amor, la pareja en cuestión, están diariamente viéndose dentro del hogar, en todo lo que emprendan,  en todo rincón, ambos están cohabitando todas las veces que ellos crean necesario, se presenta con un roce, un beso, una caricia el amor  lo ejercen en grande, es allí en donde se presenta la excitación y con ella el acto sexual. Pero pocos entienden esto, los que no son una cuerda de ignorantes. Tú lo entiendes, al juzgar por la forma que me miras sé que me entiendes. Parece mentira, mi gran mentira fue Víctor, yo nunca tuve el privilegio de una relación sexual. Y contigo no tengo vergüenza en decirlo. Eres mi amiga, y las amigas que son sinceras una las siente desde adentro, como tú, que no devela los secretos por más desvergonzados que pudieran llegar hacer.
Me siento mal, desagradablemente mal,  quisiera tomar ahora mismo el vuelo de un avión para perderme lejos de este país, me da mucha vergüenza que mis amigos, mis colegas me pregunten por él, y tenga que contarle lo grotesco, el lado oscuro de esta historia, qué asco?
Ana María  déjate de preocuparte, porque en nada tienes culpa. Me dice Alexia acariciándome ambas manos.
Simplemente tú fuiste una víctima más para ocultar ante los demás su punto débil, el femenino.
Lo que me hizo no tiene perdón de Dios ya que perdí los mejores momentos de mi vida, y ahora cómo carajo puedo recuperar cinco, los cinco años perdidos  de mi vida…Cómo los recupero?. Yo no tenía ojos más que para él, fueron muchos los pretendientes que me salían al paso pero no, no y no, la bruta, la imbécil estaba más pendiente de Víctor, cómo lo odio. Sabes Alexia todos esos interesados que gustaban de mi me propusieron matrimonio, ellos si eran hombres machos de verdad. Galantemente me decían que me llevarían al altar, que me harían la mujer más dichosa del planeta. Imagínate eso del planeta suena bonito, grandioso si muy grandioso. Lo puedes creer? Alexia lo puedes creer?
Y como puedes ver estoy aquí a tu lado hecha una piltrafa humana, un pedazo de mujer que da lástima, por qué amiga mía, por qué tuvo que ocurrirme a mí?…Quiero matarlo, atropellarlo, asesinarlo, realizar todas las formas posibles para que quede muerto.
Mi cara la tengo recostada sobre un hombro de mi amiga, demostrándole su amistad, consolándola de diferentes formas. Ora acariciando sus cabellos finísimos, ora secándole la cara que recientemente estaba bañada en lágrimas.
Qué harás de ahora en adelante?    
 Salgo pasado mañana para Alemania, ayer hablé con una gran amiga mía ofreció ayudarme diciéndome que me fuera a vivir con ella, está casada con un ingeniero petrolero y le va de maravillas,  lo que más me entusiasma del viaje es que habló con su esposo, el tiene un tío que trabaja como director de un liceo, le expresó a mi amiga que me puede colocarme de inmediato como profesora. Qué te parece Alexia?
Genial… vez Ana María que todo en la vida no es solo problemas, la solución, la alegría, son alternativas propias y acertadas para que las mujeres  estén alegres y  más cuando son lindas como tú. Irte te hará bien, te ayudará a renovarte tanto en lo espiritual como en lo físico. Cuando vuelvas serás otra. La que no conozco y quiero conocer. Una temporada larga te hará bien.  
Puedo quedarme esta noche en tu departamento?
Por supuesto que sí. Me responde Alexia contentísima._ Eres mi hermana, la hermana que nunca tuve,  tengo como hermanos ocho varones y en la casa aparte de mamá nos hizo falta otra hembra, las mujeres lo llenan todo quien diga lo contrario es un verdadero idiota que nunca creyó en la pareja… No faltaría más, mi hogar también es tuyo. Puedes estar todo el tiempo que creas conveniente.
Nos levantamos del asiento, comenzamos a caminar por la estrecha calle bordeada de arbustos y edificios, la arteria angosta estaba solitaria, el aire fresco y limpio bañaba nuestros rostros realzando nuestra juventud, sintiéndonos  satisfechas  bien a gusto por dentro,   aquella hora del día tan agradable, sumisa, cayada y tranquila,  perfumada que ambas disfrutábamos puesto que ningún sonido pudo romper la serenidad de la hora ya avanzada, que nos invita a seguir prolongando nuestro virtual paseo, presumiendo  que las fabricas ya estarian cerradas, que los colegios ya quedaron vacios, y sin embargo las luces de las farolas están apagadas,  comprendiendo más tarde pronto  se encenderán, esa fue y seguirá siendo la tarde más hermosa de todas las tardes que he tenido y he compartido con semejante propuesta de mujer, mi amiga  la he vivido la he disfrutado tanto que comenzaba a sentirme incomoda al pensar que de un momento a otro se iría del país.
 El cielo claro y despejado arrojó una imperceptible corriente, esta hizo que ambas apuráramos  el paso, especulando que una pertinaz lluvia aparecería de un momento a otro, a lo más tardar en minutos, mojándonos completamente.
  De vez en cuando ella reclinaba su rostro en mi hombro. Y así con el paso moderado sospechando que de un segundo a otro todo podría ser una confusión,  con respecto a la diluvio este tardaría un poco más,  apuraditas avanzábamos por la estrecha calle.




      El Juego con la muerte

      ÉL me viene siguiendo, atento muy atento observándome con medición mis gestos  las intenciones hasta mis movimientos, corre tras de mí como el viento que con su furia trepidante arrasa todo lo que encuentre a su paso.
Mis pasos, si mis pasos que encuentran seguidamente una madriguera similar a un pequeño hoyo que cualquier niño escavó para no ser hallado por los demás cuando entusiasmado jugaba al loco escondido. ¡Qué divertido! yo también bromeé con ese juego… ¿Usted no? ¿Cómo que no? Pues déjeme decirle con todo el respeto que usted se merece, que no ha jugado en la vida, una travesura conocida como la que le estoy nombrando, la jugaron muchos, si fueron muchos la que la disfrutaron, la gozamos en nuestra infancia. Este sí que es y seguirá siendo el mejor recreo que conocí en la vida. Es más si llegara hacer niño de nuevo en este preciso momento yo jugaría al loco escondido con usted, y así me daría la razón y se divertiría al máximo,   pero no soy un niño lamentablemente, dejé de serlo hace ya mucho tiempo. Ni usted tampoco lo es, en fin no somos niños pero fuimos niños, somos ya hombres mayores y con responsabilidades de todo índole, además ya los años se fueron, se escaparon sin darnos cuenta, no es para estar ahora en esos trotes que verdaderamente a nuestra edad cansa, parece mentira pero así lo es, además a la vista de cualquier persona que nos vea sería desagradable, reiría a mares, y yo no me enojaría para nada, de veras que sí, aunque pensándolo bien, yo creo que no lo es, porque cada quien es como es, como Dios lo echo al mundo con defectos o no tiene que ser aceptado por la sociedad, es un ser humano como yo, como usted porque vivimos en un país democrático, siempre y cuando sepamos hacer las cosas con orden y respeto, todo marchará a la cordura, quienes nos vean jugar  también se divertirían, es más aquellos que lo conocen también bromearían correteando junto a nosotros, la vida es una invitación a la distracción, al juego, al placer sano, también se los enseñaría a mis nietos, no  a mis hijos ya están grandotes y son demasiados serios, pero eso sería fantástico. No le parece? Sería genial.
Oiga buena esa, al fin usted me da la razón en algo, ¡Qué bien!, qué bien que asienta gustosamente y me dé su aprobación, me lo merezco, claro que me lo merezco.
Debo estar al pendiente por si viene, no quiero que me vea, pero por qué tuvo que escogerme a mí y no a otro.
No amigo yo creo que no sea ese el motivo, yo ni siquiera lo conozco para que me haga esta marramuncia de juego, si  a esto se le puede llamar juego, además él no es mi amigo, no lo es, no y no. Nunca lo he visto, no comprendo porque me persigue de esa manera brutal como si yo fuera un peligro, y quiere por algún motivo matarme. Eso es lo que yo pienso, no tengo enemigos que yo sepa, sí ahora que lo recuerdo sí que los  tengo, como todo el mundo los tiene, me refiero a los enemigo gratuitos, que te los ganas como la lotería en cualquier parte, y no en un puesto de revistas, si no  en tu oficina, son tus propios compañeros de trabajo los te declaran la guerra activa, o simplemente fraguan cualquier cosa para que te sientas mal, para que el director te tenga mala voluntad y muy agrandada por cierto, comienza hablar mal de ti, el pobre imbécil no es nada más  que es una marioneta manejada por manos siniestras, ha creído vulgarmente  en todas esos artificios inventados, esa clase de basura  también existe hasta en tu propia casa. Si en tu propia casa aunque usted no lo crea es así.
No me mire así, por lo que le estoy diciendo, es una gran verdad, la suegra, mi suegra le mete cuentos a mi mujer de cosas que yo no hago, casos que nunca en mi vida jamás haré, amo a mi esposa, no porque sea bella, no…Porque sé que los días que pasan  la quiero más y más. Aunque esto le suene a Corín Tellado, a mi mujer la amo, tu amas a tu hembra porque la amas, quién le dice que no, es tu voz, tu palabra que sale de tu corazón y exclamas: yo amo a esa mujer, qué otra cosa pueden responder los que le oyen con atención: ¡Bravo hombre así se habla! Eso es lo que pueden decirte, créemelo, créemelo que es así tal cual como le lo estoy diciendo.
Menos mal que el hombre como que se perdió. Así parece. No sé si levantarme o continuar un rato más escondido, me parece un cuento de terror, no puedo creer que esto me esté sucediendo.
Avanzan las horas y tal parece que el hombre se dio por vencido en la frenética búsqueda porque no lo veo por ninguna parte.
Si amigo tomaré en cuenta su consejo, mañana mismo antes de ir a la oficina iré a la prefectura a levantar la denuncia, diré que hay un desequilibrado que quiere matarme. Claro que tiene razón, esa también puede ser otra opción, y se la respeto, porque todas las que usted me pueda dar para mí son validas, claro que son validas. Como usted lo acaba de mencionar puedo parecerme a alguien quien pudo haberle hecho mucho daño, como matarle a su madre, ¡ Qué horror¡ o a sus hijos, o llegando muy lejos  pudo ser el amante de su esposa,  robó su casa, la quemó. Qué sé yo qué otras cosas pudo hacer.  Algunas de estas teorías son totalizadas una puede ser cierta, uno tiene su doble  en la faz de la tierra eso lo he sabido por mucho tiempo desde que era adolescente, la persona a quien busca la confunde conmigo, está engañado, eso es, esa puede ser la razón. Si, lo sé, este es un gran lio armado en contra mía, pero yo en nada tengo la culpa, pero por qué tengo que ser yo él que esté metido en esta traba.
A veces la vida te juega sucio, estás de lo más tranquilo, relajado, cero estrés, liviano como el aire como una hoja mecida por el viento, sintiéndote bien con los demás y a tus anchas porque simplemente te sientes bien, además te lo mereces por haber estudiado mucho, sudaste al máximo la frente para graduarte en la más importante universidad, elegiste la profesión que te enamoró desde niño, la vida te regala lo que tú te mereces. Pero amanece, y esa bendita diana te arroja partículas de cristales que verdaderamente son gruesos filamentos que te rompen la piel, te perforan la carne, te la muelen, y comienzas a sentir cansancio, dolor, deseas estar muerto, sí muerto, y le echas la culpa a tu madre, como si ella tuviera la culpa de lo que te está pasando, comienzas a delirar en las tinieblas diciéndote así mismo me quiero colgar del techo, ya no quiero más soportar el dolor, quiero dormir, tomarme un somnífero para quedar relajado y de esta manera el sueño pueda dominarme completamente.
Pero tu espíritu aguerrido, rugiente como un león te grita, no, tú no eres un hombre pobre, de mezquinos y mundanos sentimientos, que son inservibles y no son tomados por nadie. Eres el que progresa continuamente en la vida, la luz que hermosea en el hogar o en cualquier sitio que pretendas pisar, la salud apegada a tus carnes, a todas tus membranas, mencionándolo bien me refiero al bienestar, el bienestar que está en ti. Porque la misma vida siendo tan generosa contigo te ha regalado todo lo pretendido que ha vociferado tus labios.
Si, es mi modo de pensar amigo, no somos perfectos.
Gracias amigo, gracias por tus bendecidas palabras.
      Salgo del agujero en donde estuve acuclillado no sé por cuánto tiempo. Me voy amigo. Claro que necesito de la gran suerte que usted me echa como si fuera la bendición de mi santa madre, que en paz descanse, discúlpeme la comparación, se parece tanto a ella que parecieran ser hermanos, como lo dijo usted anteriormente, en el mundo hay alguien que se parece a nosotros mismos sin haberlos conocido. Pero esta comparación es sana mientras que la otra… Mejor no hablo en demasía, no vaya hacer que me sorprenda el loco y me atrape como un tonto. Hasta pronto amigo mío, quizá por eventualidades de la vida, como esta que se nos acaba de presentar, volvamos a vernos, espero que sea de una buena forma, no similar a la que ya  estoy viviendo. Sí, no se preocupe, claro que iré a la prefectura, primero voy a casa, me doy una ducha, almuerzo y salgo para allá. Esto es grave, como usted dice, no hay que dejarlo para después.
Salgo corriendo del sitio con mi chaleco agarrado de la mano, no quiero mirar a los lados ni mucho menos voltear hacia atrás, todo lo que se deja atrás se queda atrás y no debemos voltear ni para agarrar impulso. No me importa que me observe la gente de la forma como lo están haciendo. A mí me vale un bledo,  no me afecta lo que puedan pensar de mí, total son personas que ni siquiera conozco.
      El sol implacable  ardía sobre mi cuerpo, el sudor salado comenzaba a escudriñarme los ojos, casi dilatándolos,  esto era lo que me faltaba, dije un poco molesto y haciendo un alto saqué con cierto desatino  el pañuelo que conservaba en el bolsillo trasero del pantalón,  reprochándome a mí mismo esta descalabrada situación que no tiene nombre alguno, me sentía incomodo e impotente alno querer enfrentármele y sacarle a trompadas de sus labios qué demonios pretendía hacer conmigo. Darle la cara, preguntarle  si sería lo correcto ¿pienso yo contarle a mi mujer todo lo que me está sucediendo? Pero a la vez no lo deseo, no quiero alarmarla, conociéndola como la conozco escurridiza, nerviosa, comiéndose las uñas en todo tiempo, no cesaría en preguntarme todo lo que se le podría ocurrir. ¿Te conoce, por qué para hacerte todo esto de seguro que sabes quién eres? Todavía existen personas por allí que hacen unos juegos estúpidos parecidos a los de los niños. Yo creo que nunca los pobres tuvieron infancia.
Este personaje que fue sacado de no sé dónde es el mismisimo diablo, los pobres somos personas honradas, lo estoy  diciendo por mí, jamás haría lo que ese individuo me está haciendo  a otra persona, no me gustan esos juegos. ¿Pero a qué loco le gusta esta clase de juego?  Claro, claro que si los hay  a los perseguidores, a los que les gusta importunar a otras sin ninguna razón. Y yo que pensaba que en este país no los había, que estúpido, qué estúpido he sido creyéndolo… Esta situación descabellada y majadera no existía nunca, al menos en este país. Que yo sepa.   
Y vuelve de nuevo la cantaleta de mi mujer, quien cocinando unos huevos en la sartén por poco se quema una mano, con la que apresuradamente con el mango de la cuchara meneaba afanosamente la tortilla, la que periódicamente servía como desayuno, para estos menesteres ella era especial. ¿A ese tipo tienes que denunciarlo a las autoridades ya? No lo vas a dejar para mañana como estás acostumbrado a dejar otras cosas que no quiero contar porque en estos momentos no vale la pena mencionarlos. Porque vamos a desayunar.
A desayunar… ¿Quién lo diría? Pues yo no, porque lo menos que pudimos hacer no fue desayunar. Preguntas, preguntas y más, más preguntas. Un obstinado rosario que se debía responder en toda lo que queda de esta tarde. Fastidioso, fastidiosisimo, uno se cansa, o mejor dicho las cuerdas vocales se extirpa, y hay que cuidarlas. Yo no conozco a ese tipo, es la primera vez que lo veo.
Pero cómo lo vas a conocer Julio si no le has visto la cara. Por Dios como le vas a decir eso a tu mujer. (GRITABA MI SUBCONSCIENTE) Porque si lo conocieras lo agarras desde el primer momento que se originó  este juego por la pechera de su camisa y le propinas unos cuantos golpes para que sepa respetar a los hombres. Las autoridades no van a detenerte por esta eventualidad, tú te estás defendiendo, cualquiera lo hace hasta yo lo hago, sé que esta situación te está llenando el gorro. Pero tranquilo, respira hondo, así, así es, ahora exhala, profundo, bota el aire, todo el aire, inspira profundo, bota, bota lo todo. ¿Cómo te sientes? Verdad que te sientes tranquilo, tranquilo totalmente, relajado, inmune como si tuvieras una coraza en tu cuerpo, todo lo que te pueda incomodar lo ignoras, no hace mella, porque lo ignoras. ¡Qué buena terapia! Pero cómo puedes creer que lo vas a practicar todas las veces que veas a ese tipo, no y no. Lo vas a denunciar así quedamos, ¿o no?
Si lo voy a denunciar. Cuándo lo vas hacer?
Después que me dé una ducha.
Pero  que dates  en que   irías  a la prefectura después de almorzar.
 Primero tomé un baño y todavía no he almorzado.
 Dios qué contrariedad. Pareces un niño Raúl. Yo que tú ni me ducho ni almuerzo, voy enseguida a la delegación y lo denuncio no pierdo ni un minuto, pero que cabeza la tuya, cada capacidad es un mundo, no todos pensamos igual porque de ser así el mundo no sería mundo, que sé yo lo que sería hasta allí no llego.
Mi subconsciente tiene toda la razón, si no lo denuncio esto seguirá sin tener el menor freno posible. Nada puedo contarle a mi mujer, todo lo haré en el momento debido, no quiero que se altere, como yo ahora me siento, no puedo correr más, siento que el alma se me escapa por la boca. Este tipo quiere volverme loco, y loco no quiero estar.  De dónde salió? No lo sé, salió de repente, mirándome a los ojos directamente, medio sonriente,  sé que me detuve en el andar, lo esperé, porque venía corriendo apresuradamente hacia a mí, y al tenerme casi a su alcance oí decirle muy claramente: ¡Estás muerto¡ ¡Date por muerto!
Quiero contárselo a mi mujer, no me importa si sus nervios se disparan no me importaría, pero ya no lo soporto, no puedo salir a la calle temiendo lo peor, que él estando escondido en alguna parte saliendo  de su escondite y en un segundo me ataca ocasionando mi muerte, yo no quiero eso, por Dios que no lo quiero, quiero estar tranquilo como siempre lo he sido, verme rodeado de las personas que siempre encuentro en mi diario  andar, que son la mismas que me encuentro todos los días, ellas laboran en las distintas oficinas, de las múltiples dependencias que funcionan en el mismo edificio en donde trabajo, antes de entrar a mi oficina saboreo el café que suelo tomarme  en el cafetín de Silverio, a la hora que suelo hacerlo, en el asiento que suelo sentarme, sintiéndome a gusto agradable con un estimable confort que para mí es saludable, desde allí veo a las personas caminar  por la calle, los carros con sus ruidos y gemidos como si estuvieran padeciendo los avatares del tiempo, los transeúntes que caminan  apresurados para cruzar la siguiente avenida antes que les alcance  tomándolos por  desprevenidos la luz  amarilla del semáforo que cambia de colores a su propio antojo,  en fin todo lo que se puede ver en la calle a una hora temprana de la mañana como aquella era realmente delicioso.
Todo esto lo voy a revivir de nuevo, porque no voy a permitir que ese demente haga conmigo lo que él pueda pretender concebir. Tengo que aumentar mi velocidad, ya voy a llegar al departamento, me ducharé e iré a la prefectura a denunciarlo, la demora por culpa de mi miedo y negligencia me está amargando. Le contaré a mi mujer todo lo que me está ocurriendo, necesito la ayuda, el apoyo de alguien, ese alguien es mi mujer. Oh Dios quiero llorar, quiero dejar de correr y sentarme al borde de la larga acera que ahora veo que me resulta de por sí interminable, o hacerlo debajo de esos arbustos raquíticos que dan entender que nadie los ha regado en la vida. Pero deseo llorar, si llorar, porque los hombres también lloran aunque algunos afirmen lo contrario. Cuando se sienten abatidos, cuando no ven la luz en medio de la oscuridad. Avíspate Julio comienza a correr, mira que el tipo puede estar agazapado como un gato y puede lanzarse a tu humanidad, te puede arañar, qué puede hacer un animal doméstico como el gato? Solamente eso, arañar, porque Dios lo dotó de uñas largas para defenderse de los enemigos que puedan ocasionarles cualquier peligro. Pero no estamos hablando del gato y su capacidad para defenderse, estamos hablando de un tipo que te quiere agredir, matar, ni tú ni yo sabemos cuál es la razón la que lo induce hacerlo, tú no lo conoces, yo tampoco. Corre, corre porque puede verte y atacarte libremente sin que nadie lo vea.
Llegaste a tu departamento, tu mujer te está planchando una camisa, mírala, mírala bien como lo hace, con el mayor gusto, con ese gran placer que muestra a flor de piel el amor que siente por ti, sí es la camisa, la que a ti te gusta. Te sientes animado, eso sí que está bien. La camisa a cuadros que te hace considerar y lucir joven.  Te has decidido a contárselo todo con pelos y señales, la observas bien como la primera vez que la conociste, pero sientes una gran y verdadera lástima por ella, sí por ella, porque no sabes cómo va a reaccionar, estas indeciso, quieres hacerlo ahora o dejarlo  para después, para más tarde, mañana, mañana, mañana. Contradicciones, contradicciones, le prometiste al señor  subconsciente que conociste esta mañana, que después  que almorzaras irías  directo a la prefectura, se lo prometiste, debes contar lo que te está ocurriendo. Luego cambias de opinión, alegando  estrictamente con cierto coraje que se lo dirás a tu mujer para que te ayude, para que te apoye, para…No sé que más decirte, con un hombre como tú que al parecer no tiene decisiones propias, que debe esperar voluntariamente con explanada paciencia, que el cielo se abra bajando de el cielo un ángel y te informe lo que debes hacer al respecto. Él no lo hará no señor, jamás lo haré.
Tu mujer termina de plisar, te sientas en la silla que está a poca distancia del comedor, ella al salir de la habitación en donde dejó la mesa de planchar guardándola cuidadosamente, se acerca a ti preguntándote  que te ve raro, que poco hablas, que si te sientes enfermo  quiere arreglarse un poco, para ir contigo a la clínica en donde gozas de un gran beneficio producto de tu trabajo.
No me pasa nada. Mujer es el cansancio. Afirmas elocuentemente. Un poco nervioso.
Ningún cansancio. Ningún cansancio, Julio, tú me estas ocultando algo molesto que te está atormentando. Estas  cambiado, no hablas, cuando lo hago tú nada contestas. En las noches no me dejas dormir, te levantas a cada momento, no sé qué haces en la cocina o en el baño, llegas acostarte muy tarde, no concilias el sueño como Dios manda. ¿Le debes a alguien? ¿ tienes problemas en el trabajo?...  Como lo decía mamá que en paz descanse,  no todos los días se besan a las bonitas.
No me pasa nada. Nada. Puedes estar tranquila que a mí nada me pasa por ahora, nada de nada…Bueno… si…si me pasa, algo que yo no entiendo, que salió de la nada, que me está acosando terriblemente y está acabando con mi voluntad. No te lo quise decir para que no te pusieras nerviosa.
Sabes Julio yo soy tu esposa ante la ley de Dios y tengo el derecho de ayudarte, apoyarte para eso soy tu mujer. Cuéntamelo todo, completico, con todas las letras del abecedario desde la A hasta la Z.
Julio comienza a relatarle todo la exposición. Álcida es así como se llama su mujer, según los gestos que mostraba profundamente en su rostro, intensos, muy intensos como cuando a solas solía ver una película de terror, abriendo  los ojos como platos, ensanchando los labios, alargándolos, los mismo que ampliaba cuando ponía a hornear un pan que acaba de preparar con esmero, que programó con la hora de su reloj de pulsera, se entretuvo conversando con alguien que a su puerta tocaba , y al darse cuenta  percibiendo un olor como a quemado corrió ligera a la cocina , abriendo el horno de la estufa, el pan estaba completamente negro. Conformándose con solo tomarse el pelo, templándoselo hacia arriba, no importándole para nada el dolor que pudiera ocasionarle. Era la manera, su manera de desahogarse. ¡Qué manera!
Y al haber finalizado Julio con su perorata ya dándola por terminada.
Mañana a temprana hora de la mañana saldremos a denunciarlo. Ellos sabrán que hacer al respecto, son las personas indicadas, las que nos dirán lo que debemos hacer, proporcionándonos  las  recomendaciones que debemos tomar de ahora en adelante. Ambos se besan.
Cuenta conmigo. Le dice su mujer dulcemente.
      A la mañana siguiente  Julio se levantó temprano, dejando a su mujer en la cama quien todavía estaba acostada, se metió en el baño dándose una ducha, salió con la toalla ceñida alrededor de la cintura, acicalándose lo más rápido posible, en la cocina ya preparaba un desayuno ligero. Su mujer oyendo el correteo de Julio se despertó, y recordando que hoy, precisamente hoy salen a la prefectura, se levanta como si un resorte la hubiera expelido. Hizo lo que Julio cometió. Meterse en el baño, ducharse, acicalarse y ya frente a su marido desayunaban plácidamente.
      Los dos salieron confiadamente, que hoy todo les saldría bien.