sábado, 16 de mayo de 2020




                                                                      

POBRE ANA MARÍA.

   Me abraza, vuelve abrazarme, la pobre está desesperada, lo he notado  en su rostro, a pesar de la incomodidad que pueda sentir, su aspecto todavía  lo encuentro divino y jovial. Ya sentadas muy cómodas en el banco que es y seguirá siendo el lugar  de nuestra preferencia, nuestro sitio sagrado como lo decíamos siempre cuando gustosamente lo descubríamos desde que estudiábamos la secundaria. Comienzo con mi ardua labor, la de averiguar con sumo interés qué  fue lo que realmente  pudo acontecerle a su mi amiga  Ana María. Cuéntame qué te ocurre mujer?  Dijo cariñosamente tomándome una mano.
 Ay Alexia  todo fue un fiasco, respondo a la vez que miro el piso como buscando en el  un apoyo, la respuesta inmediata, la imprevista, la que me permita continuar con mi exposición.
      No resultó ser el hombre que yo pensé. Continué diciendo.  Todo fue una mentira, un vil engaño, un disfraz de hombre.
No te entiendo. Cómo qué un  disfraz? Respondió mi amiga desconcertada.
Déjame que te lo  explique. Respondo  levantándome en el acto mirándola directamente a los ojos, quizá con este valor quiero de alguna manera recobrar el precio suficiente para alejar de  una vez por todas lo que hace ya varios días me estaba consumiendo.
Ella decidió no interrumpir mi triste y vergonzoso relato.
Nos fuimos a la Argentina, a una zona campestre que estaba situada a las afueras de la capital, más que todo era una hacienda, dizque de sus papás,( y es verdad porque los conozco, poseen una red de tiendas de artefactos eléctricos, muy cerca de aquí) con muchos árboles frutales, arbustos, en algunas partes la maleza  estaba ganando terreno en algunas aéreas de la casa,  la humedad me tenía de mal humor, pero al verlo a él me tranquilizaba enormemente, reanimándome hasta me reía de mi misma, quizá porque ya estaba con él, porque ya iba hacer suya, soy su esposa, ninguna otra mujer me lo quitaría.
Algunas mujeres somos tan estúpidas que seguimos siendo niñas, es como si nunca nos hubiéramos desprendido de la infancia recordando la primera muñeca que nos compraron y tuvimos en nuestras manos, aquellos cuentos que nos fascinaban y siempre lo teníamos al alcance de nuestras manos, la Cenicienta, Caperucita Roja, Pulgarcito. ¡Qué ridiculez! 
Apenas llegando a la hacienda  sacamos rápidamente nuestros equipajes de la maletera del carro, ya él se mostraba impaciente para ir a buscar a la capital de Buenos Aires, a su sobrino Néstor. El nunca me había hablado de él, y es ahora que me lo menciona, no entiendo, no lo entiendo. No deseaba por nada del mundo que lo trajera. Para mí es un desconocido. Le pedí no una explicación, fueron muchas las que debía darme, las necesitaba. Quiso darme una que yo no pretendía escuchar, eran nuestras vacaciones, tan nuestras que no deseaba compartirlas con un desconocido, a veces me imaginaba que el sobrino nos la arruinaría por completo, además como te dije anteriormente   yo no lo conozco,  y sin pedírsela me dijo  que tenía tiempo sin verlo. Que lo traería a pasar dos semanas con nosotros. Imagínate eso, dos semanas. ¡Qué barbaridad!
Esa misma noche se fue, dejándome sola en  la habitación, nuestra habitación amplia, me sentía triste, sola, abandonada. Sentía un miedo terrible, era como si me hubieran abandonado en pleno bosque desconocido, así en esa situación yo no podía dormir. Bonita noche, con la oscuridad esperándome afuera, con la luz de las farolas débiles como yo. Tampoco no puedo salir,  quería estar  en las afuera de la casa, por mucho tiempo quizá observando las sombras, las estrellas como me gustan contemplarlas, una fascinación que enaltece el espíritu, ellas me harían bien, tranquilizándome un poco, pero cómo puedo hacerlo si no conozco  este lugar? Debo tener cuidado con las serpientes, me lo repetía una y mil veces, no sé cómo es en realidad esta hacienda Víctor y yo apenas llegamos esa misma tarde, por el bendito sobrino todo lo que habíamos programado se nos había venido al suelo subrepticiamente,   anhelaba salir, a otras zonas aledañas los dos solos.
El calor me estaba matando, si salía  podía extraviarme muy fácilmente, esto  podría  generar problemas, con esta indecisión agobiante, incontrolable diría yo  comencé a temblar,  estaba llena de pánico. Viendo sombras por todas partes, dentro, y en las afueras, más a través de la ventana,  me acerqué  al mirador, verificando por si misma que  era el ramaje de los alces que se movían por la vertiginosa corriente de aire, además de ser  las que estaban  originando  esas sombras chinescas  que causaban terror en las paredes cuyas sombras cada vez eran más grotescas.
      A la mañana siguiente se presentaron en la hacienda Víctor y su sobrino dándomelo a conocer de inmediato , era un chico de tez morena, muy simpático por cierto, de estatura alta,  su cuerpo era atlético, no me cupo la menor duda que entrenaba asiduamente era sagaz  y muy conversador. A medida que yo le hablaba su mirada inquieta se posaba en cada rincón de la casa, en las ramas de los arboles, en el cielo quizá para inquirir impulso, en los grandes y fuertes pilares. Esa misma mañana habíamos desayunado en el zaguán bajo de unos potentes árboles frutales, no me sentía bien ya que un dolorcito tonto comenzaba apreciarlo sobre mis sienes, quizá esto se deba a mi gran noche de desvelo, y que ahínco si me lo  pasé sentada en una silla de junco cerca, muy cerca de la ventana contemplando la ultrajada noche que jamás creí que llegaría el momento, el instante oportuno  que se la llevó definitivamente al otro extremo de la tierra. Lo único que me encantó de la oscuridad fue la gigantesca luna, placentera y optimista, sabes amiga, le pedí a la luna que me diera esa arrogancia, que me la regalara por solo unos largos momentos que no acabaran nunca, que jamás se exterminaran. Se posaba regia como una señorita que estaba en vísperas de contraer matrimonio con el príncipe de sus sueños, el cual conocía  siendo niña, y más al verla despojarse de sus encantos y de su virtual vestidura sobre el  agua nacarada de la piscina. Algo fantasioso y muy entretenido.
Pude leer un libro para aliviar mi incomodidad, y poder distraerme aunque fuera un poco, pero la lectura no me satisfizo, verdaderamente mi espíritu estaba impaciente, intranquilo y así no podía concentrarme, me preguntándome tantas cosas, fueron tantas las vicisitudes que ninguna me dio la respuesta para aliviar mi dolor, sabiendo de antemano que Víctor al aparecer por la puerta de la habitación no me daría ninguna explicación que reconfortara o aliviara mi tensión. 
 No se vale lo que él muy desgraciado me hizo, y más con cuatro días de estar casados. En donde supuestamente los novios  ahora son esposos que juraron y desearon en algún momento compartir los instantes más agradables de sus vidas, somos una sola persona,  porque para eso nos casaron para compartir la vida en común  hasta que Dios como  dijo el sacerdote nos separare, yo verdaderamente  no he  tenido el roce con su cuerpo, porque esto siendo aun novios llegamos a ese acuerdo, fue nuestro mutuo acuerdo,
Los cónyuges en la primera noche de casados experimentan el coito deseado, no me da vergüenza decírtelo Alexia porque más que una amiga yo te considero mi hermana, mi hermana del alma, no son cinco días o tres los que llevamos conociendo, son muchos los que muchos puntos ya calzamos, vendrán más y más hasta que lleguemos a la vejez.
Una mujer enamorada como yo necesita de ese contacto. Toda esposa lo desea… Soy su esposa, estoy enamorada de él como creo que él esta de mí…
Pero él no pensaba como yo, su preocupación y su manía era la de pasar mucho tiempo con el sobrino que conmigo que soy su pareja.
Ambos pasaban horas enteras nadando en la piscina, que al sentirse ya cansados o aburridos el uno le frotaba la espalda al otro o viceversa, quizá usaban algún ungüento o protector solar. Qué atenciones tan extrañas. El sobrino lo podía hacer por si mismo, tal vez si fuera un niño de cinco años es bien visto, Ernesto es un hombre hecho y derecho lo podía hacer solo y punto.
 Tanto era el cariño que el tío le profesaba al sobrino que lo mostraba como un obsequio, con verdadera emoción en el local nocturno que alguna vez  los tres frecuentamos. Qué podía hacer ya? Verlo de una forma natural…Pero comenzaba a sentirme un poco celosa, porque esas atenciones deberían estar dirigidas a mí, yo me las merecía por ser su mujer, su esposa, la conocida de cinco años. La que esperó mucho tiempo el deseo anhelado de estar con él, el que fuera mío por todos los momentos que Dios me lo permitiera. No quería ser plato de segunda mesa. No, no lo quiero y no lo pretendo ser. Esto siempre ocurría todos los días, ya no ambicionaba por nada del mundo salir de la habitación.
      Lo encaré de frente estando solo en el patio de la casa tomándose animadamente una cerveza. Le dije cuál era su razón la de tenerme abandonada, por qué su sobrino estaba en primer lugar, en todos los lugares, en todos los aspectos, en sus atenciones, en su compañía. Me sentía como una intrusa en el centro de los dos, recordándole que era su esposa que debíamos compartir nuestro tiempo estando juntos, regálame uno, un tantito como el darme a conocer el pueblo, comernos un helado en algún bebedero, salir juntos pero los dos, solo pero los dos, los dos solamente, comparte conmigo todos estos momentos tal como lo haces con tu sobrino, enséñame a montar a caballo, nademos en la piscina no sigamos desperdiciando los momentos agradables que podamos tener, yo también sé nadar, una vez en el liceo hubo una competencia, una olimpiada en natación yo quedé en segundo lugar, sí en segundo lugar, ¡fue emocionante!
 Y eso que practico todos los estilos más que su sobrino o para no ir muy lejos le dije que me adiestrara cómo se ordeña una vaca, porque en las películas  donde aparece un ganado la cosa resulta fácil. Creo que me humillé amiga, pero no me arrepiento, porque saqué todo lo que tenía atragantado.
 Tal pareció que mis palabras surtieron el efecto. Humillación valida que surtió efecto, ya que al verlas concebidas desde un principio, llegaron quizá directo a su corazón, porque enseguida se mostró conmigo muy cariñoso y complaciente, hasta galante como en años anteriores. Me pidió perdón, repitiéndomelo infinidades de veces, que hasta perdí la cuenta, me dijo que después de mi estaba su sobrino  Néstor, el hijo menor de su hermana mayor Daniela  quien había muerto en un accidente aéreo, antes de morir ya recluida en el hospital le hizo prometer que si por alguna circunstancia de la vida llegara a fallecer él se haría cargo de Néstor…Y de esta forma porque no hay otra, es como se ha encargado de él hasta el presente.
      La misma noche, aquella noche miserable ocurrió la peor pesadilla de mi vida, lo que menos me pude imaginar. A media noche Víctor  se había levantado  para ir al baño por supuesto que yo todavía estaba despierta, tal vez llegó a pensar que todavía estaba dormida, pero no no podía conciliar el sueño, estaba cavilando en todo lo que me había dicho, la confusión esa noche me dominó por completo.
Al notar que Víctor llevaba ya mucho tiempo dentro del baño comencé a angustiarme imaginándome cosas extrañas, decidí de momento encender la lámpara, ya que con la luminosidad de la luna que bañaba casi toda la habitación no me era suficiente, no hay  como la luz eléctrica que nos permite avanzar a nuestra voluntad  con sobrada cordialidad sin miedo siendo conscientes que no nos vamos a caer o resbalar. 
Pasaron las horas yo todavía permanecía metida en la cama esperando una señal de Víctor, una indicación que se produjera desde el baño un grito o simplemente que me llamara para hacerme presente en el acto, ninguna señal se oía dentro del lavado, ni un grito, ni siquiera el alarido de mi nombre, el silencio reinaba en absoluto.
Qué pasará con Víctor. Por qué se ha demorado mucho. Estará enfermo?  Debo ayudarlo, para eso soy su esposa. y no debo sentir ningún temor estúpido. Con esta idea que me ayuda, que me sostiene a correr apresuradamente  me meto en el baño, la luz estaba apagada, en la cocina tardo en lograr buscar el interruptor hasta que lo toco y la lámpara del techo se enciende, mi sorpresa fue tan grande al ver que estaba vacía ¡Víctor no estaba allí¡  Lo buscaba ansiosamente por las afueras de la casa, en el zaguán, en su carro, él estaría con su sobrino echándose un trago, ya que no estaba en el carro, inclusive lo busque  en la piscina llamándolo insistentemente, vi algunos empleados preguntándoles por él, y lo único que me dijeron fue que no lo habían visto merodear por allí. De la hacienda no había salido porque la furgoneta de su sobrino y la de Víctor estaba en el garaje.
En dónde carajo te has metido?
Y con la idea fija que algo malo le estaría pasando a mi marido como si fuera  una ex presidiara perseguida por un pelotón de soldados  quienes la buscan para lincharla, comienzo a correr por toda la hacienda hasta  llegar  a mi meta, la habitación de su sobrino Néstor.
La puerta estaba completamente abierta lo que me había facilitado la entrada, y a medida que avanzaba y con los rayos de la luna a mi favor todo lo veía perfectamente desde un mueble hasta una mesa, mi hombro izquierdo acabó por rozar un interruptor que de inmediato apreté y se hizo la luz.  Mis ojos se negaban a ver lo que desgraciadamente contemplaron con espanto.
Qué asco? ¿Qué aversión?  Víctor mi esposo, y su sobrino el hijo menor de su hermana mayor Daniela, estaban abrazados desnudos haciendo fortuitamente el amor, al verse iluminados sus cuerpos completamente rompieron asustados la relación, la vulgar y asquerosa relación amorosa.
A mí que soy su mujer de verdad no quiso por nada del mundo poseerme, cuando le pedía que quería ser suya alegaba que estaba cansadísimo, insistiéndome que esperara pacientemente el momento. ¿Qué momento? que el minuto llegaría, el ideal, el inesperado que tarde o temprano nos sorprenderíamos  sin que los dos nos diésemos cuenta.
_Desgraciado. Le grité. Estaba como loca, carcomiéndome de la rabia, el cuerpo me temblaba, quería morirme, los miré a ambos con ese odio que jamás que yo sepa había sentido. Me le arrojé encima dándole golpes por donde fuera, Eduardo ya vestido me agarró.
_Suéltame hijo de perra. Saca tus manos asquerosas de mi ropa, no te soporto no te lo permito. ¡Suéltame!
El marica me soltó.
_A dónde vas? Me gritó Víctor.
No le contesté.
Ya en la habitación lloré a amargamente, mientras sacaba del armario mis pertenencias metiéndolas en mis dos valijas, (corpiños, pantaletas, blusas, suéteres, maquillajes) que estaban ya sobre la cama, ambas desplegadas, con una rapidez extraordinaria introducía ágilmente prenda por prenda ya estaban llenas. Ahora puedo salir y sin demora, este sitio ya me está asfixiando.
La incertidumbre se estaba apoderando de mí. Me siento al borde de la cama, comienzo a cavilar el rumbo que ahora debería tomar, la manera de cómo salir de este sitio. La fórmula mágica se presentó sin llamarla por mi fatigada insistencia, le diré algún empleado que me lleve al aeropuerto, no me importa la distancia, lo lejos que pueda quedar, si es de llegar caminando pues  lo hago, no me importa si mis pies sangran, o lo sucia que pueda estar mi ropa, mi persona, pero quiero verme lejos, bien lejos de aquí…No deseo verlo, no lo quiero, pero cómo pudiste desgraciarme la vida engañándome de esta manera, haciéndome perder los mejores años de mi vida, cinco años, cinco años desperdiciados creyéndole a un gay. Vamos a tener cinco lindos y adorables hijos, o mejor dos, mejor tres. Perdón Dios, perdóname, lo que tú nos mande. Tú eres él que le pones orden a las cosas. Verdad nena, Verdad que es así? Yo como una estúpida, si que lo soy le respondía con un asentimiento afirmativo generado por mi cabeza mentecata, como lo recuerdo, y como me duele, si me duele, a veces los recuerdos duelen, y más cuando resultamos engañados creyéndonos todo lo que se nos diga , cualquiera puede decirme, hay que seguir adelante, sí  sé que debo seguir adelante, pero lo que debo hacer es salir de aquí, y buscar sin perder tiempo al empleado, ya todo lo he sacado, ya no hay nada de mí en estas cuatro paredes que ya comienzan a desesperarme, a las que detesto, por ser tan miserables, no presenciaron el profundo amor que yo sentía por ese degenerado, no vieron nada, deseaba que lo observaran todo, la delicia de sus labios, de sus brazos, de su cuerpo, todo su cuerpo. Su único cuerpo. La ilusión de toda mujer recién casada, pensando las mil y una forma, como el de estar en la cama haciendo el amor, pero de eso nada, Ana María ya, acaba ya con todo esto que te atormenta, ya no tienes nada que hacer en esta maldita hacienda. Eché un vistazo por la ventana que aun mantenía abierta miré hacia afuera, dándome la razón, era temprano. No sé qué hora era, pero no me importa, ya no me importaba nada, mi vida estaba destrozada, estaba en la nada, no figura en ningún lado, es como no tener documentos de identificación,  yo no existía, estaba muerta, quedaba en blanco no tengo nombre ni apellido, no figura en el registro, en cualquier lista, ¿pero por qué? Maldita sea, por qué tuvo qué pasarme esto a mí.
La puerta se abrió, acabó de entrar el susodicho personaje, para desagradar al límite esta desagradable situación.
Te vas. Dijo fríamente.
Y qué crees que estoy haciendo. Piensas que todo lo que vi le voy a decir: está bien, si todo está bien, todo es perfecto, yo continuaré aquí, porque no ha pasado nada. Pues no me voy porque no quiero verte, cómo pudiste hacerme esto, es que ni siquiera tengo las agallas bien puestas para reclamarte lo que acabo de ver por tenerte asco, me das asco, me doy asco a mí misma, desde cuándo te han gustado los hombres? Ah…Desde cuándo?...Éramos novios, antes o después de estar conmigo, platicando en donde hubo besos y manoseos, más nada, porque penetraciones gracias a Dios no las hubo, tener un hijo de un hombre como tú debe ser espantoso. Mientras estaba conmigo a la vez estabas con otro, me besabas pero antes, esos labios  rozaban a otro. Esto es una pesadilla una pesadilla que yo no me merezco…No sé qué decirles a mis compañeros de trabajo, cuándo me vean y me pregunten cómo estuvo mi luna de miel? Fatal, desteñida, insulsa. Diablos, no sé que responderles? Me da miedo llegar a la instituto porque sé de antemano que me van acosar a preguntas, y mi familia? ¿dónde queda mi familia? Pero cómo no pensé en ellos antes? Dios, Dios mío qué hice, qué hice, tú tienes la culpa la gran culpa por haberme arrastrado a este torbellino de suciedad, muchos se burlarán, si ya veo sus rostros murmurando cosas, cómo me miran, como me mirarán, la manera de cómo me miraran. Yo no sé qué será de mí, cinco años, cinco años perdidos. Y todo por culpa tuya, tengo lastima de mi misma.
_Perdóname. Replicó Víctor tristemente.
_Ahora no. Dije decidida, _N o quiero escucharte más, no quiero saber nada de ti. Solo te diré adiós, ya veremos la forma como nos divorciaremos. Arruinaste mi vida por completo, me engañaste, jugaste conmigo, pienso… Y es lo más justo que debiste serme claro, pudiste haberme dicho que te gustaban los hombres antes de casarte conmigo, así me hubieras ahorrado este gran disgusto, me engañaste y no se vale. hubiera este es un matrimonio de mentira, de apariencias, la apariencia mostrada de las mil y una forma, un error que por más se trate de ocultar a la  larga la luz lo descubrirá, porque si no lo sabes, y si lo sabes yo gustosamente te lo recuerdo, entre cielo y tierra no hay nada oculto. Dios… Una luna de miel imperfecta. Otra mentira más.  Debes pedirle perdón a Dios por el acto aberrante que cometiste el de haberte acostado con tu propio sobrino, con tu propia sangre, ahora dime una cosa, es esta la primera vez que te acuestas con tu sobrino? O hay otras, qué dirá tu hermana sentirá el mismisimo asco que yo siento por ti. Tú estás loco Víctor, loco de atar, necesitas de un siquiatra, sí de un siquiatra, pero te recuerdo que no lo dejes para después, eso es rápido, ya… Pero qué es lo que estoy diciendo, lo que tú tienes no tiene no la tiene, un especialista está demás. Sigue en tu juego síguelo gozando, pero no involucres a personas inocentes como yo.
Agarré las dos maletas. Una trata de caérseme. El trató de ayudarme.
_Déjame yo puedo sola.
_A dónde vas?
_No te importa. A donde se me antoje. Lo que haga o deje de hacer no es de tu incumbencia. Me largo de tu vida. Interésate por tu novio- sobrino y a mí déjame en paz.
El sonido del motor de la furgoneta de Néstor se dejó escuchar abandonando la hacienda.
_Vete, vete a buscar a tu sobrino amante. Dije con toda la mala intención.
Y observé muy satisfecha como le dolía la manera como se lo dije, pero sin acertar si el malestar era por la huida veloz de su sobrino o  porque me iba para siempre.
_Cómo te vas a ir ahora. Deja para mañana, espera a que amanezca.
_Me voy. No me importa el riesgo al que pueda enfrentarme. No quiero estar un minuto más ni a tu lado ni en esta hacienda a la que no quiero ver jamás.
Salgo, dejando la puerta abierta.
       Toco con insistencia la puerta de la habitación de un empleado, este la abre cuidadosamente, le dije que me urgía el llegar ligeramente al aeropuerto, lo más pronto que fuera, no me afectaría la hora, ya  que aguardaría dentro o fuera del recinto, que aspiraba salir de la hacienda, tal vez se dio cuenta de todo lo ocurrido por mis gritos que no tuvieron la precaución necesaria, cuando alguien como yo muy dolida no mide las consecuencias de lo que pueda pasar, no me arrepiento, la ultrajada, la ofendida fui yo.  Cerró la puerta cuidadosamente como momentos la había abierto, tal vez estaría vistiéndose para salir. Lo esperé pacientemente en el zaguán. Al rato salio, efectivamente como lo pensé vestido de limpio, ¿qué cosa no? pronto abordamos el automóvil que nos llevaría directo  al aeropuerto.     

 El matrimonio no es de condiciones ni de conveniencias amiga,  ni tampoco se requiere de momentos agradables  que vengan al azar para sorprendernos y preguntarnos a la vez ¿de dónde vienen? Los sentimientos llegan de mutuo acuerdo y no de ninguna parte, no están en el aire, están en el corazón, estos  parten del alma, de las parejas, porque son dos, dos voluntarios que son producto del amor, la pareja en cuestión, están diariamente viéndose dentro del hogar, en todo lo que emprendan,  en todo rincón, ambos están cohabitando todas las veces que ellos crean necesario, se presenta con un roce, un beso, una caricia el amor  lo ejercen en grande, es allí en donde se presenta la excitación y con ella el acto sexual. Pero pocos entienden esto, los que no son una cuerda de ignorantes. Tú lo entiendes, al juzgar por la forma que me miras sé que me entiendes. Parece mentira, mi gran mentira fue Víctor, yo nunca tuve el privilegio de una relación sexual. Y contigo no tengo vergüenza en decirlo. Eres mi amiga, y las amigas que son sinceras una las siente desde adentro, como tú, que no devela los secretos por más desvergonzados que pudieran llegar hacer.
Me siento mal, desagradablemente mal,  quisiera tomar ahora mismo el vuelo de un avión para perderme lejos de este país, me da mucha vergüenza que mis amigos, mis colegas me pregunten por él, y tenga que contarle lo grotesco, el lado oscuro de esta historia, qué asco?
Ana María  déjate de preocuparte, porque en nada tienes culpa. Me dice Alexia acariciándome ambas manos.
Simplemente tú fuiste una víctima más para ocultar ante los demás su punto débil, el femenino.
Lo que me hizo no tiene perdón de Dios ya que perdí los mejores momentos de mi vida, y ahora cómo carajo puedo recuperar cinco, los cinco años perdidos  de mi vida…Cómo los recupero?. Yo no tenía ojos más que para él, fueron muchos los pretendientes que me salían al paso pero no, no y no, la bruta, la imbécil estaba más pendiente de Víctor, cómo lo odio. Sabes Alexia todos esos interesados que gustaban de mi me propusieron matrimonio, ellos si eran hombres machos de verdad. Galantemente me decían que me llevarían al altar, que me harían la mujer más dichosa del planeta. Imagínate eso del planeta suena bonito, grandioso si muy grandioso. Lo puedes creer? Alexia lo puedes creer?
Y como puedes ver estoy aquí a tu lado hecha una piltrafa humana, un pedazo de mujer que da lástima, por qué amiga mía, por qué tuvo que ocurrirme a mí?…Quiero matarlo, atropellarlo, asesinarlo, realizar todas las formas posibles para que quede muerto.
Mi cara la tengo recostada sobre un hombro de mi amiga, demostrándole su amistad, consolándola de diferentes formas. Ora acariciando sus cabellos finísimos, ora secándole la cara que recientemente estaba bañada en lágrimas.
Qué harás de ahora en adelante?    
 Salgo pasado mañana para Alemania, ayer hablé con una gran amiga mía ofreció ayudarme diciéndome que me fuera a vivir con ella, está casada con un ingeniero petrolero y le va de maravillas,  lo que más me entusiasma del viaje es que habló con su esposo, el tiene un tío que trabaja como director de un liceo, le expresó a mi amiga que me puede colocarme de inmediato como profesora. Qué te parece Alexia?
Genial… vez Ana María que todo en la vida no es solo problemas, la solución, la alegría, son alternativas propias y acertadas para que las mujeres  estén alegres y  más cuando son lindas como tú. Irte te hará bien, te ayudará a renovarte tanto en lo espiritual como en lo físico. Cuando vuelvas serás otra. La que no conozco y quiero conocer. Una temporada larga te hará bien.  
Puedo quedarme esta noche en tu departamento?
Por supuesto que sí. Me responde Alexia contentísima._ Eres mi hermana, la hermana que nunca tuve,  tengo como hermanos ocho varones y en la casa aparte de mamá nos hizo falta otra hembra, las mujeres lo llenan todo quien diga lo contrario es un verdadero idiota que nunca creyó en la pareja… No faltaría más, mi hogar también es tuyo. Puedes estar todo el tiempo que creas conveniente.
Nos levantamos del asiento, comenzamos a caminar por la estrecha calle bordeada de arbustos y edificios, la arteria angosta estaba solitaria, el aire fresco y limpio bañaba nuestros rostros realzando nuestra juventud, sintiéndonos  satisfechas  bien a gusto por dentro,   aquella hora del día tan agradable, sumisa, cayada y tranquila,  perfumada que ambas disfrutábamos puesto que ningún sonido pudo romper la serenidad de la hora ya avanzada, que nos invita a seguir prolongando nuestro virtual paseo, presumiendo  que las fabricas ya estarian cerradas, que los colegios ya quedaron vacios, y sin embargo las luces de las farolas están apagadas,  comprendiendo más tarde pronto  se encenderán, esa fue y seguirá siendo la tarde más hermosa de todas las tardes que he tenido y he compartido con semejante propuesta de mujer, mi amiga  la he vivido la he disfrutado tanto que comenzaba a sentirme incomoda al pensar que de un momento a otro se iría del país.
 El cielo claro y despejado arrojó una imperceptible corriente, esta hizo que ambas apuráramos  el paso, especulando que una pertinaz lluvia aparecería de un momento a otro, a lo más tardar en minutos, mojándonos completamente.
  De vez en cuando ella reclinaba su rostro en mi hombro. Y así con el paso moderado sospechando que de un segundo a otro todo podría ser una confusión,  con respecto a la diluvio este tardaría un poco más,  apuraditas avanzábamos por la estrecha calle.

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