POBRE ANA MARÍA.
Me
abraza, vuelve abrazarme, la pobre está desesperada, lo he notado en su rostro, a pesar de la incomodidad que
pueda sentir, su aspecto todavía lo encuentro
divino y jovial. Ya sentadas muy cómodas en el banco que es y seguirá siendo el
lugar de nuestra preferencia, nuestro sitio
sagrado como lo decíamos siempre cuando gustosamente lo descubríamos desde que
estudiábamos la secundaria. Comienzo con mi ardua labor, la de averiguar con
sumo interés qué fue lo que realmente pudo acontecerle a su mi amiga Ana María. Cuéntame qué te ocurre mujer? Dijo cariñosamente tomándome una mano.
Ay Alexia todo fue un fiasco, respondo a la vez que miro
el piso como buscando en el un apoyo, la
respuesta inmediata, la imprevista, la que me permita continuar con mi exposición.
No resultó ser el hombre que yo pensé.
Continué diciendo. Todo fue una mentira,
un vil engaño, un disfraz de hombre.
No
te entiendo. Cómo qué un disfraz? Respondió
mi amiga desconcertada.
Déjame
que te lo explique. Respondo levantándome en el acto mirándola directamente
a los ojos, quizá con este valor quiero de alguna manera recobrar el precio
suficiente para alejar de una vez por todas
lo que hace ya varios días me estaba consumiendo.
Ella
decidió no interrumpir mi triste y vergonzoso relato.
Nos
fuimos a la Argentina, a una zona campestre que estaba situada a las afueras de
la capital, más que todo era una hacienda, dizque de sus papás,( y es verdad porque
los conozco, poseen una red de tiendas de artefactos eléctricos, muy cerca de
aquí) con muchos árboles frutales, arbustos, en algunas partes la maleza estaba ganando terreno en algunas aéreas de la
casa, la humedad me tenía de mal humor,
pero al verlo a él me tranquilizaba enormemente, reanimándome hasta me reía de
mi misma, quizá porque ya estaba con él, porque ya iba hacer suya, soy su
esposa, ninguna otra mujer me lo quitaría.
Algunas
mujeres somos tan estúpidas que seguimos siendo niñas, es como si nunca nos
hubiéramos desprendido de la infancia recordando la primera muñeca que nos
compraron y tuvimos en nuestras manos, aquellos cuentos que nos fascinaban y
siempre lo teníamos al alcance de nuestras manos, la Cenicienta, Caperucita
Roja, Pulgarcito. ¡Qué ridiculez!
Apenas
llegando a la hacienda sacamos
rápidamente nuestros equipajes de la maletera del carro, ya él se mostraba
impaciente para ir a buscar a la capital de Buenos Aires, a su sobrino Néstor.
El nunca me había hablado de él, y es ahora que me lo menciona, no entiendo, no
lo entiendo. No deseaba por nada del mundo que lo trajera. Para mí es un
desconocido. Le pedí no una explicación, fueron muchas las que debía darme, las
necesitaba. Quiso darme una que yo no pretendía escuchar, eran nuestras
vacaciones, tan nuestras que no deseaba compartirlas con un desconocido, a
veces me imaginaba que el sobrino nos la arruinaría por completo, además como
te dije anteriormente yo no lo conozco, y sin pedírsela me dijo que tenía tiempo sin verlo. Que lo traería a
pasar dos semanas con nosotros. Imagínate eso, dos semanas. ¡Qué barbaridad!
Esa
misma noche se fue, dejándome sola en la
habitación, nuestra habitación amplia, me sentía triste, sola, abandonada.
Sentía un miedo terrible, era como si me hubieran abandonado en pleno bosque
desconocido, así en esa situación yo no podía dormir. Bonita noche, con la
oscuridad esperándome afuera, con la luz de las farolas débiles como yo.
Tampoco no puedo salir, quería estar en las afuera de la casa, por mucho tiempo quizá
observando las sombras, las estrellas como me gustan contemplarlas, una
fascinación que enaltece el espíritu, ellas me harían bien, tranquilizándome un
poco, pero cómo puedo hacerlo si no conozco
este lugar? Debo tener cuidado con las serpientes, me lo repetía una y
mil veces, no sé cómo es en realidad esta hacienda Víctor y yo apenas llegamos
esa misma tarde, por el bendito sobrino todo lo que habíamos programado se nos
había venido al suelo subrepticiamente, anhelaba salir, a otras zonas aledañas los dos
solos.
El
calor me estaba matando, si salía podía extraviarme
muy fácilmente, esto podría generar problemas, con esta indecisión
agobiante, incontrolable diría yo comencé
a temblar, estaba llena de pánico. Viendo
sombras por todas partes, dentro, y en las afueras, más a través de la ventana,
me acerqué al mirador, verificando por si misma que era el ramaje de los alces que se movían por
la vertiginosa corriente de aire, además de ser las que estaban originando esas sombras chinescas que causaban terror en las paredes cuyas
sombras cada vez eran más grotescas.
A la mañana siguiente se presentaron en
la hacienda Víctor y su sobrino dándomelo a conocer de inmediato , era un chico
de tez morena, muy simpático por cierto, de estatura alta, su cuerpo era atlético, no me cupo la menor
duda que entrenaba asiduamente era sagaz
y muy conversador. A medida que yo le hablaba su mirada inquieta se
posaba en cada rincón de la casa, en las ramas de los arboles, en el cielo
quizá para inquirir impulso, en los grandes y fuertes pilares. Esa misma mañana
habíamos desayunado en el zaguán bajo de unos potentes árboles frutales, no me
sentía bien ya que un dolorcito tonto comenzaba apreciarlo sobre mis sienes,
quizá esto se deba a mi gran noche de desvelo, y que ahínco si me lo pasé sentada en una silla de junco cerca, muy
cerca de la ventana contemplando la ultrajada noche que jamás creí que llegaría
el momento, el instante oportuno que se
la llevó definitivamente al otro extremo de la tierra. Lo único que me encantó
de la oscuridad fue la gigantesca luna, placentera y optimista, sabes amiga, le
pedí a la luna que me diera esa arrogancia, que me la regalara por solo unos
largos momentos que no acabaran nunca, que jamás se exterminaran. Se posaba
regia como una señorita que estaba en vísperas de contraer matrimonio con el
príncipe de sus sueños, el cual conocía siendo niña, y más al verla despojarse de sus
encantos y de su virtual vestidura sobre el
agua nacarada de la piscina. Algo fantasioso y muy entretenido.
Pude
leer un libro para aliviar mi incomodidad, y poder distraerme aunque fuera un
poco, pero la lectura no me satisfizo, verdaderamente mi espíritu estaba
impaciente, intranquilo y así no podía concentrarme, me preguntándome tantas
cosas, fueron tantas las vicisitudes que ninguna me dio la respuesta para
aliviar mi dolor, sabiendo de antemano que Víctor al aparecer por la puerta de
la habitación no me daría ninguna explicación que reconfortara o aliviara mi
tensión.
No se vale lo que él muy desgraciado me hizo,
y más con cuatro días de estar casados. En donde supuestamente los novios ahora son esposos que juraron y desearon en
algún momento compartir los instantes más agradables de sus vidas, somos una
sola persona, porque para eso nos casaron
para compartir la vida en común hasta
que Dios como dijo el sacerdote nos separare,
yo verdaderamente no he tenido el roce con su cuerpo, porque esto
siendo aun novios llegamos a ese acuerdo, fue nuestro mutuo acuerdo,
Los
cónyuges en la primera noche de casados experimentan el coito deseado, no me da
vergüenza decírtelo Alexia porque más que una amiga yo te considero mi hermana,
mi hermana del alma, no son cinco días o tres los que llevamos conociendo, son
muchos los que muchos puntos ya calzamos, vendrán más y más hasta que lleguemos
a la vejez.
Una
mujer enamorada como yo necesita de ese contacto. Toda esposa lo desea… Soy su
esposa, estoy enamorada de él como creo que él esta de mí…
Pero
él no pensaba como yo, su preocupación y su manía era la de pasar mucho tiempo
con el sobrino que conmigo que soy su pareja.
Ambos
pasaban horas enteras nadando en la piscina, que al sentirse ya cansados o
aburridos el uno le frotaba la espalda al otro o viceversa, quizá usaban algún
ungüento o protector solar. Qué atenciones tan extrañas. El sobrino lo podía
hacer por si mismo, tal vez si fuera un niño de cinco años es bien visto,
Ernesto es un hombre hecho y derecho lo podía hacer solo y punto.
Tanto era el cariño que el tío le profesaba al
sobrino que lo mostraba como un obsequio, con verdadera emoción en el local
nocturno que alguna vez los tres
frecuentamos. Qué podía hacer ya? Verlo de una forma natural…Pero comenzaba a
sentirme un poco celosa, porque esas atenciones deberían estar dirigidas a mí,
yo me las merecía por ser su mujer, su esposa, la conocida de cinco años. La
que esperó mucho tiempo el deseo anhelado de estar con él, el que fuera mío por
todos los momentos que Dios me lo permitiera. No quería ser plato de segunda
mesa. No, no lo quiero y no lo pretendo ser. Esto siempre ocurría todos los
días, ya no ambicionaba por nada del mundo salir de la habitación.
Lo encaré de frente estando solo en el
patio de la casa tomándose animadamente una cerveza. Le dije cuál era su razón
la de tenerme abandonada, por qué su sobrino estaba en primer lugar, en todos
los lugares, en todos los aspectos, en sus atenciones, en su compañía. Me sentía
como una intrusa en el centro de los dos, recordándole que era su esposa que debíamos
compartir nuestro tiempo estando juntos, regálame uno, un tantito como el darme
a conocer el pueblo, comernos un helado en algún bebedero, salir juntos pero
los dos, solo pero los dos, los dos solamente, comparte conmigo todos estos
momentos tal como lo haces con tu sobrino, enséñame a montar a caballo, nademos
en la piscina no sigamos desperdiciando los momentos agradables que podamos
tener, yo también sé nadar, una vez en el liceo hubo una competencia, una
olimpiada en natación yo quedé en segundo lugar, sí en segundo lugar, ¡fue
emocionante!
Y eso que practico todos los estilos más que
su sobrino o para no ir muy lejos le dije que me adiestrara cómo se ordeña una
vaca, porque en las películas donde
aparece un ganado la cosa resulta fácil. Creo que me humillé amiga, pero no me
arrepiento, porque saqué todo lo que tenía atragantado.
Tal pareció que mis palabras surtieron el
efecto. Humillación valida que surtió efecto, ya que al verlas concebidas desde
un principio, llegaron quizá directo a su corazón, porque enseguida se mostró
conmigo muy cariñoso y complaciente, hasta galante como en años anteriores. Me
pidió perdón, repitiéndomelo infinidades de veces, que hasta perdí la cuenta,
me dijo que después de mi estaba su sobrino
Néstor, el hijo menor de su hermana mayor Daniela quien había muerto en un accidente aéreo,
antes de morir ya recluida en el hospital le hizo prometer que si por alguna
circunstancia de la vida llegara a fallecer él se haría cargo de Néstor…Y de
esta forma porque no hay otra, es como se ha encargado de él hasta el presente.
La misma noche, aquella noche miserable
ocurrió la peor pesadilla de mi vida, lo que menos me pude imaginar. A media
noche Víctor se había levantado para ir al baño por supuesto que yo todavía
estaba despierta, tal vez llegó a pensar que todavía estaba dormida, pero no no
podía conciliar el sueño, estaba cavilando en todo lo que me había dicho, la
confusión esa noche me dominó por completo.
Al
notar que Víctor llevaba ya mucho tiempo dentro del baño comencé a angustiarme
imaginándome cosas extrañas, decidí de momento encender la lámpara, ya que con
la luminosidad de la luna que bañaba casi toda la habitación no me era
suficiente, no hay como la luz eléctrica
que nos permite avanzar a nuestra voluntad
con sobrada cordialidad sin miedo siendo conscientes que no nos vamos a
caer o resbalar.
Pasaron
las horas yo todavía permanecía metida en la cama esperando una señal de
Víctor, una indicación que se produjera desde el baño un grito o simplemente
que me llamara para hacerme presente en el acto, ninguna señal se oía dentro
del lavado, ni un grito, ni siquiera el alarido de mi nombre, el silencio
reinaba en absoluto.
Qué
pasará con Víctor. Por qué se ha demorado mucho. Estará enfermo? Debo ayudarlo, para eso soy su esposa. y no
debo sentir ningún temor estúpido. Con esta idea que me ayuda, que me sostiene a
correr apresuradamente me meto en el
baño, la luz estaba apagada, en la cocina tardo en lograr buscar el interruptor
hasta que lo toco y la lámpara del techo se enciende, mi sorpresa fue tan
grande al ver que estaba vacía ¡Víctor no estaba allí¡ Lo buscaba ansiosamente por las afueras de la
casa, en el zaguán, en su carro, él estaría con su sobrino echándose un trago,
ya que no estaba en el carro, inclusive lo busque en la piscina llamándolo insistentemente, vi
algunos empleados preguntándoles por él, y lo único que me dijeron fue que no
lo habían visto merodear por allí. De la hacienda no había salido porque la
furgoneta de su sobrino y la de Víctor estaba en el garaje.
En
dónde carajo te has metido?
Y
con la idea fija que algo malo le estaría pasando a mi marido como si fuera una ex presidiara perseguida por un pelotón de
soldados quienes la buscan para
lincharla, comienzo a correr por toda la hacienda hasta llegar
a mi meta, la habitación de su sobrino Néstor.
La
puerta estaba completamente abierta lo que me había facilitado la entrada, y a
medida que avanzaba y con los rayos de la luna a mi favor todo lo veía
perfectamente desde un mueble hasta una mesa, mi hombro izquierdo acabó por
rozar un interruptor que de inmediato apreté y se hizo la luz. Mis ojos se negaban a ver lo que
desgraciadamente contemplaron con espanto.
Qué
asco? ¿Qué aversión? Víctor mi esposo, y
su sobrino el hijo menor de su hermana mayor Daniela, estaban abrazados
desnudos haciendo fortuitamente el amor, al verse iluminados sus cuerpos
completamente rompieron asustados la relación, la vulgar y asquerosa relación
amorosa.
A
mí que soy su mujer de verdad no quiso por nada del mundo poseerme, cuando le
pedía que quería ser suya alegaba que estaba cansadísimo, insistiéndome que
esperara pacientemente el momento. ¿Qué momento? que el minuto llegaría, el
ideal, el inesperado que tarde o temprano nos sorprenderíamos sin que los dos nos diésemos cuenta.
_Desgraciado.
Le grité. Estaba como loca, carcomiéndome de la rabia, el cuerpo me temblaba,
quería morirme, los miré a ambos con ese odio que jamás que yo sepa había
sentido. Me le arrojé encima dándole golpes por donde fuera, Eduardo ya vestido
me agarró.
_Suéltame
hijo de perra. Saca tus manos asquerosas de mi ropa, no te soporto no te lo
permito. ¡Suéltame!
El
marica me soltó.
_A
dónde vas? Me gritó Víctor.
No
le contesté.
Ya
en la habitación lloré a amargamente, mientras sacaba del armario mis
pertenencias metiéndolas en mis dos valijas, (corpiños, pantaletas, blusas,
suéteres, maquillajes) que estaban ya sobre la cama, ambas desplegadas, con una
rapidez extraordinaria introducía ágilmente prenda por prenda ya estaban
llenas. Ahora puedo salir y sin demora, este sitio ya me está asfixiando.
La
incertidumbre se estaba apoderando de mí. Me siento al borde de la cama,
comienzo a cavilar el rumbo que ahora debería tomar, la manera de cómo salir de
este sitio. La fórmula mágica se presentó sin llamarla por mi fatigada
insistencia, le diré algún empleado que me lleve al aeropuerto, no me importa
la distancia, lo lejos que pueda quedar, si es de llegar caminando pues lo hago, no me importa si mis pies sangran, o
lo sucia que pueda estar mi ropa, mi persona, pero quiero verme lejos, bien
lejos de aquí…No deseo verlo, no lo quiero, pero cómo pudiste desgraciarme la
vida engañándome de esta manera, haciéndome perder los mejores años de mi vida,
cinco años, cinco años desperdiciados creyéndole a un gay. Vamos a tener cinco
lindos y adorables hijos, o mejor dos, mejor tres. Perdón Dios, perdóname, lo
que tú nos mande. Tú eres él que le pones orden a las cosas. Verdad nena,
Verdad que es así? Yo como una estúpida, si que lo soy le respondía con un
asentimiento afirmativo generado por mi cabeza mentecata, como lo recuerdo, y
como me duele, si me duele, a veces los recuerdos duelen, y más cuando
resultamos engañados creyéndonos todo lo que se nos diga , cualquiera puede
decirme, hay que seguir adelante, sí sé
que debo seguir adelante, pero lo que debo hacer es salir de aquí, y buscar sin
perder tiempo al empleado, ya todo lo he sacado, ya no hay nada de mí en estas
cuatro paredes que ya comienzan a desesperarme, a las que detesto, por ser tan
miserables, no presenciaron el profundo amor que yo sentía por ese degenerado,
no vieron nada, deseaba que lo observaran todo, la delicia de sus labios, de
sus brazos, de su cuerpo, todo su cuerpo. Su único cuerpo. La ilusión de toda
mujer recién casada, pensando las mil y una forma, como el de estar en la cama
haciendo el amor, pero de eso nada, Ana María ya, acaba ya con todo esto que te
atormenta, ya no tienes nada que hacer en esta maldita hacienda. Eché un
vistazo por la ventana que aun mantenía abierta miré hacia afuera, dándome la
razón, era temprano. No sé qué hora era, pero no me importa, ya no me importaba
nada, mi vida estaba destrozada, estaba en la nada, no figura en ningún lado,
es como no tener documentos de identificación, yo no existía, estaba muerta, quedaba en
blanco no tengo nombre ni apellido, no figura en el registro, en cualquier lista,
¿pero por qué? Maldita sea, por qué tuvo qué pasarme esto a mí.
La
puerta se abrió, acabó de entrar el susodicho personaje, para desagradar al
límite esta desagradable situación.
Te
vas. Dijo fríamente.
Y
qué crees que estoy haciendo. Piensas que todo lo que vi le voy a decir: está
bien, si todo está bien, todo es perfecto, yo continuaré aquí, porque no ha
pasado nada. Pues no me voy porque no quiero verte, cómo pudiste hacerme esto,
es que ni siquiera tengo las agallas bien puestas para reclamarte lo que acabo
de ver por tenerte asco, me das asco, me doy asco a mí misma, desde cuándo te
han gustado los hombres? Ah…Desde cuándo?...Éramos novios, antes o después de
estar conmigo, platicando en donde hubo besos y manoseos, más nada, porque
penetraciones gracias a Dios no las hubo, tener un hijo de un hombre como tú
debe ser espantoso. Mientras estaba conmigo a la vez estabas con otro, me
besabas pero antes, esos labios rozaban
a otro. Esto es una pesadilla una pesadilla que yo no me merezco…No sé qué
decirles a mis compañeros de trabajo, cuándo me vean y me pregunten cómo estuvo
mi luna de miel? Fatal, desteñida, insulsa. Diablos, no sé que responderles? Me
da miedo llegar a la instituto porque sé de antemano que me van acosar a
preguntas, y mi familia? ¿dónde queda mi familia? Pero cómo no pensé en ellos
antes? Dios, Dios mío qué hice, qué hice, tú tienes la culpa la gran culpa por
haberme arrastrado a este torbellino de suciedad, muchos se burlarán, si ya veo
sus rostros murmurando cosas, cómo me miran, como me mirarán, la manera de cómo
me miraran. Yo no sé qué será de mí, cinco años, cinco años perdidos. Y todo
por culpa tuya, tengo lastima de mi misma.
_Perdóname.
Replicó Víctor tristemente.
_Ahora
no. Dije decidida, _N o quiero escucharte más, no quiero saber nada de ti. Solo
te diré adiós, ya veremos la forma como nos divorciaremos. Arruinaste mi vida
por completo, me engañaste, jugaste conmigo, pienso… Y es lo más justo que
debiste serme claro, pudiste haberme dicho que te gustaban los hombres antes de
casarte conmigo, así me hubieras ahorrado este gran disgusto, me engañaste y no
se vale. hubiera este es un matrimonio de mentira, de apariencias, la apariencia
mostrada de las mil y una forma, un error que por más se trate de ocultar a la larga la luz lo descubrirá, porque si no lo
sabes, y si lo sabes yo gustosamente te lo recuerdo, entre cielo y tierra no
hay nada oculto. Dios… Una luna de miel imperfecta. Otra mentira más. Debes pedirle perdón a Dios por el acto
aberrante que cometiste el de haberte acostado con tu propio sobrino, con tu
propia sangre, ahora dime una cosa, es esta la primera vez que te acuestas con
tu sobrino? O hay otras, qué dirá tu hermana sentirá el mismisimo asco que yo
siento por ti. Tú estás loco Víctor, loco de atar, necesitas de un siquiatra,
sí de un siquiatra, pero te recuerdo que no lo dejes para después, eso es
rápido, ya… Pero qué es lo que estoy diciendo, lo que tú tienes no tiene no la
tiene, un especialista está demás. Sigue en tu juego síguelo gozando, pero no
involucres a personas inocentes como yo.
Agarré
las dos maletas. Una trata de caérseme. El trató de ayudarme.
_Déjame
yo puedo sola.
_A
dónde vas?
_No
te importa. A donde se me antoje. Lo que haga o deje de hacer no es de tu
incumbencia. Me largo de tu vida. Interésate por tu novio- sobrino y a mí
déjame en paz.
El
sonido del motor de la furgoneta de Néstor se dejó escuchar abandonando la
hacienda.
_Vete,
vete a buscar a tu sobrino amante. Dije con toda la mala intención.
Y
observé muy satisfecha como le dolía la manera como se lo dije, pero sin
acertar si el malestar era por la huida veloz de su sobrino o porque me iba para siempre.
_Cómo
te vas a ir ahora. Deja para mañana, espera a que amanezca.
_Me
voy. No me importa el riesgo al que pueda enfrentarme. No quiero estar un
minuto más ni a tu lado ni en esta hacienda a la que no quiero ver jamás.
Salgo,
dejando la puerta abierta.
Toco con insistencia la puerta de la
habitación de un empleado, este la abre cuidadosamente, le dije que me urgía el
llegar ligeramente al aeropuerto, lo más pronto que fuera, no me afectaría la
hora, ya que aguardaría dentro o fuera
del recinto, que aspiraba salir de la hacienda, tal vez se dio cuenta de todo
lo ocurrido por mis gritos que no tuvieron la precaución necesaria, cuando
alguien como yo muy dolida no mide las consecuencias de lo que pueda pasar, no
me arrepiento, la ultrajada, la ofendida fui yo. Cerró la puerta cuidadosamente como momentos
la había abierto, tal vez estaría vistiéndose para salir. Lo esperé
pacientemente en el zaguán. Al rato salio, efectivamente como lo pensé vestido
de limpio, ¿qué cosa no? pronto abordamos el automóvil que nos llevaría directo
al aeropuerto.
El matrimonio no es de condiciones ni de
conveniencias amiga, ni tampoco se
requiere de momentos agradables que
vengan al azar para sorprendernos y preguntarnos a la vez ¿de dónde vienen? Los
sentimientos llegan de mutuo acuerdo y no de ninguna parte, no están en el
aire, están en el corazón, estos parten
del alma, de las parejas, porque son dos, dos voluntarios que son producto del
amor, la pareja en cuestión, están diariamente viéndose dentro del hogar, en
todo lo que emprendan, en todo rincón, ambos
están cohabitando todas las veces que ellos crean necesario, se presenta con un
roce, un beso, una caricia el amor lo ejercen
en grande, es allí en donde se presenta la excitación y con ella el acto
sexual. Pero pocos entienden esto, los que no son una cuerda de ignorantes. Tú
lo entiendes, al juzgar por la forma que me miras sé que me entiendes. Parece
mentira, mi gran mentira fue Víctor, yo nunca tuve el privilegio de una
relación sexual. Y contigo no tengo vergüenza en decirlo. Eres mi amiga, y las
amigas que son sinceras una las siente desde adentro, como tú, que no devela
los secretos por más desvergonzados que pudieran llegar hacer.
Me
siento mal, desagradablemente mal,
quisiera tomar ahora mismo el vuelo de un avión para perderme lejos de
este país, me da mucha vergüenza que mis amigos, mis colegas me pregunten por
él, y tenga que contarle lo grotesco, el lado oscuro de esta historia, qué
asco?
Ana
María déjate de preocuparte, porque en
nada tienes culpa. Me dice Alexia acariciándome ambas manos.
Simplemente
tú fuiste una víctima más para ocultar ante los demás su punto débil, el
femenino.
Lo
que me hizo no tiene perdón de Dios ya que perdí los mejores momentos de mi
vida, y ahora cómo carajo puedo recuperar cinco, los cinco años perdidos de mi vida…Cómo los recupero?. Yo no tenía
ojos más que para él, fueron muchos los pretendientes que me salían al paso
pero no, no y no, la bruta, la imbécil estaba más pendiente de Víctor, cómo lo
odio. Sabes Alexia todos esos interesados que gustaban de mi me propusieron
matrimonio, ellos si eran hombres machos de verdad. Galantemente me decían que
me llevarían al altar, que me harían la mujer más dichosa del planeta.
Imagínate eso del planeta suena bonito, grandioso si muy grandioso. Lo puedes
creer? Alexia lo puedes creer?
Y
como puedes ver estoy aquí a tu lado hecha una piltrafa humana, un pedazo de
mujer que da lástima, por qué amiga mía, por qué tuvo que ocurrirme a mí?…Quiero
matarlo, atropellarlo, asesinarlo, realizar todas las formas posibles para que
quede muerto.
Mi
cara la tengo recostada sobre un hombro de mi amiga, demostrándole su amistad,
consolándola de diferentes formas. Ora acariciando sus cabellos finísimos, ora
secándole la cara que recientemente estaba bañada en lágrimas.
Qué
harás de ahora en adelante?
Salgo pasado mañana para Alemania, ayer hablé
con una gran amiga mía ofreció ayudarme diciéndome que me fuera a vivir con
ella, está casada con un ingeniero petrolero y le va de maravillas, lo que más me entusiasma del viaje es que
habló con su esposo, el tiene un tío que trabaja como director de un liceo, le
expresó a mi amiga que me puede colocarme de inmediato como profesora. Qué te
parece Alexia?
Genial…
vez Ana María que todo en la vida no es solo problemas, la solución, la alegría,
son alternativas propias y acertadas para que las mujeres estén alegres y más cuando son lindas como tú. Irte te hará
bien, te ayudará a renovarte tanto en lo espiritual como en lo físico. Cuando
vuelvas serás otra. La que no conozco y quiero conocer. Una temporada larga te
hará bien.
Puedo
quedarme esta noche en tu departamento?
Por
supuesto que sí. Me responde Alexia contentísima._ Eres mi hermana, la hermana
que nunca tuve, tengo como hermanos ocho
varones y en la casa aparte de mamá nos hizo falta otra hembra, las mujeres lo
llenan todo quien diga lo contrario es un verdadero idiota que nunca creyó en
la pareja… No faltaría más, mi hogar también es tuyo. Puedes estar todo el
tiempo que creas conveniente.
Nos levantamos del asiento, comenzamos a
caminar por la estrecha calle bordeada de arbustos y edificios, la arteria
angosta estaba solitaria, el aire fresco y limpio bañaba nuestros rostros
realzando nuestra juventud, sintiéndonos satisfechas bien a gusto por dentro, aquella
hora del día tan agradable, sumisa, cayada y tranquila, perfumada que ambas disfrutábamos puesto que ningún
sonido pudo romper la serenidad de la hora ya avanzada, que nos invita a seguir
prolongando nuestro virtual paseo, presumiendo
que las fabricas ya estarian cerradas, que los colegios ya quedaron
vacios, y sin embargo las luces de las farolas están apagadas, comprendiendo más tarde pronto se encenderán, esa fue y seguirá siendo la tarde
más hermosa de todas las tardes que he tenido y he compartido con semejante
propuesta de mujer, mi amiga la he
vivido la he disfrutado tanto que comenzaba a sentirme incomoda al pensar que
de un momento a otro se iría del país.
El
cielo claro y despejado arrojó una imperceptible corriente, esta hizo que ambas
apuráramos el paso, especulando que una
pertinaz lluvia aparecería de un momento a otro, a lo más tardar en minutos,
mojándonos completamente.
De
vez en cuando ella reclinaba su rostro en mi hombro. Y así con el paso moderado
sospechando que de un segundo a otro todo podría ser una confusión, con respecto a la diluvio este tardaría un
poco más, apuraditas avanzábamos por la
estrecha calle.
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