martes, 12 de mayo de 2020




                                                      

DOÑA CHULA

  Ay Carmencita antes sentía hacia a ti una envidia de padre y señor mío, ahora no  gracias a Dios, porque eras a todo dar con todo el mundo, hablabas de esto, de aquello, sabes de todo un poco, puedes conversar cómodamente hasta con un extranjero, ibas de aquí para allá como una muñequita de cuerda bamboleándose, hasta ahora lo haces con una sencillez tan natural que solamente el Rey del cielo te dio esa galanura que otra mujer no la tiene, al menos yo no he visto por ahí saltando como un saltimbanqui a otra  de un lado para otro, fíjate que con tu andar cadencioso   moviendo la cintura y las caderas, gracia que te coloca en primer lugar,  mi mente maliciosa y perversa se atrevía a pensar  que lo hacías para llamar la atención de los hombres, que querías tener algo con quien se te diera la gana, no importándote si era casado o soltero, si una le da rienda suelta a su cochina imaginación como la mía que no se queda atrás, se mete en problemas hasta con la propia justicia, porque hay otros que piensan en lo bueno, y esas personas que son parte de esa naturaleza están con Dios y El mismo les ayuda . Qué cosa tiene una verdad? Mejor dicho que de cosas tiene la Chula, una mente perversa, podrida, menos mal que te vi mi Carmencita querida porque contándote todo esto, sí que se me quita un gran peso de encima.  Pero es mejor contarlas a la cara de la  persona con que se tiene ese mal concepto. Carmencita no sabes lo feliz que me haces al decirte  esto, lo tenía  apabullado desde hace tiempo en el pecho, pero ya está suelto, verlo fuera de mi mente y de mi cuerpo me hace sentir a todo dar, livianita como flotando en el aire, te lo juro que sí. Sé que todo lo que te he dicho al principio te incomodó porque me lo demostraste al inicio de la plática, y a medida que hemos estado en la conversa desmenuzando lo que te he estado diciendo tu cara poco a poco ha recobrando el aliento o mejor dicho la serenidad.
En este pueblo el chisme corre a la velocidad como lo hace el propio viento, ay Carmencita yo no sé si fue una gracia de Dios o una desgracia, palabra que no me gusta ni pensarla ni mucho menos decirla pero no me queda de otra, es  el hecho de ir a la montaña a casa de mi familia, una mañana como todas, y estando yo muy ensimismada echándole maíz a las gallinas, termino mi labor, y justamente cuando voy a cerrar la puerta del corral un rayo cayó justamente sobre mi humanidad. Ay Carmencita al juzgar por la expresión de  tu cara como que no me crees nada de lo que te estoy diciendo. Como se lo he dicho al resto de las personas y se lo continuaré diciendo yo La Chula como he de rendir cuentas con el mismisimo Dios del cielo cuando muera, afirmo la verdad y la sostendré todas las veces que me fueran necesarias, las diré tal cual cómo ocurrieron las cosas. Nadie me cree, ni mi familia, solamente Tarcisio, y para qué si el pobre es sordo mudo, que suerte la mía. Pero hay otra que puede servirme, la puerta del corral que está en chamuscada por el bendito rayo. Nadie me cree porque estoy según los médicos buena y sana , sin ninguna anormalidad en el cuerpo, pero nadie sabe que estuve encamada por meses, con altas fiebres, delirando día y noche hablando versículos de la Biblia en donde ni sé la O por la redonda la sé, porque sencillamente no sé leer. Estando pequeña mis padres no me inscribieron en la escuela, no me metieron a ninguna colegio para aprender. Imagínate yo la Chula recitando versículos de la Biblia en donde yo nunca la he agarrado, ni para colocarla abierta en la mesita de noche, donde se muestre específicamente el Salmo 91, para que me sirva de protección, tonterías de los incrédulos. Todo lo que me está sucediendo parece mentira que hasta me dan ganas de reír.
Es la clara verdad como el agua trasparente, después que me sucedió esto se me ha desarrollado la mente hasta tal grado que te adivino en un dos por tres el presente y el futuro con solamente ver la cara de las personas tal como te la estoy viendo yo ahora, ya lo sé todo.
Ay Carmencita, Carmencita yo veo en ti a una mujer derrotada, Sin fuerzas, que no tiene la más mínima voluntad para seguir adelante, y todo por el burro de Fulgencio un hombre que no vale la pena, ay Carmencita ese hombre jamás va a cambiar se enamoró de ti por puro entusiasmo un arrebato que vino de sopetón y a los pocos días rodó como la bola, el tal Fulgencio tiene otra, una mujer que tampoco vale la pena, una cerda diría yo, porque todo lo que consigue es para comer y comer. Nunca queda satisfecha la muy pobrecita, Ay Carmencita él se va a divorciar de ti, y va hacer pasado mañana, así que no vayas a sorprenderte con la bendita noticia. El hombrecito se va a casar con la susodicha.
Pero no todo es malo en esta vida mi niña bonita, así que cambia esa cara de tristeza por una que irradie alegría y felicidad, un nuevo hombre entra dignamente en tu vida, pues mira que es un oficial, ah pues si hasta parece musiu, puede ser, yo no digo lo contrario porque en este país hay hombres hasta para escoger, yo no sé que le viste a Fulgencio, porque lindo no es, para mí no lo es, pero en el corazón nadie ordena, solamente el que lo tiene adentro. Así que mi niña linda a esperar pacientemente hasta pasado mañana que la sorpresa viene del cielo y Dios  te la regala, este hombre sí que te va a valorar mucho, lo suficiente que te va a dar en el hogar el sitio que te corresponde, el lugar de honor. Esto, todo lo que te he dicho mujer no te cuesta nada, la consulta  es gratuita, no te cuesta nada, yo no cobro. Así que vete con Dios que yo esperaré tolerablemente noticias buenas de tu parte.

A los dos días.

Ay Carmencita no te lo dije, es que el rayo que me cayó del cielo me ha dado a mí una inteligencia fenomenal. Que lo que afirmo se manifiesta como si yo fuera un profeta, y profeta no soy, que conste porque esas son palabras mayores. Y compararse con ellos para mi es pecado, ay mi niña que yo respeto eso hasta la coronilla. Qué bueno que conociste al hombre, es desde ahora tu hombre ideal, él que era para ti, nadie por más que se empeñe, lo dice doña Chula te lo va a quitar por estar en tu destino, no te lo dije yo que era musiu, nada  más ni nada menos que de la misma Rusia, no te lo dije… Válgame Dios ese país está bien lejos, pues hijita yo me alegro, por esa gracia, por esa suerte que el mismísimo Dios te ha dado. Y con el pelo rojizo, ay Carmencita, ay Carmencita quien te aguanta a ti verte colgada del brazo  del musiu calle arriba calle abajo, muchas son las que van arder en el fuego de la envidia. Pero adelante sin mirar ni para los lados ni mucho menos para atrás. Está prohibido hacerlo, Estoy contenta, contentísima, lo suficiente que te invito esta noche para que nos tomemos unos traguitos, pero qué estoy diciendo unos tragotes para celebrar el feliz acontecimiento,  porque estos sucesos no se ven todos los días y esto es grandioso muy grandioso.
No me des las gracias Carmencita, porque esto es una misión que el mismo Dios me ha otorgado para ayudar a mi gente o aquellos que en realidad necesitan de mi ayuda.
Ay Carmencita, claro que se van a casar lo decreto ahora. Primero se van  a conocer, hablarán de lo que les gusta, de lo que no les agradan. Te invitara a cualquier lugar exquisito a degustar lo que a ti más te apetece, luego los besos, los bailes, y el hombre hablara de ti como un loro, de tus aptitudes, de tu arte culinario porque a mí me consta que cocinas como los dioses, que eres ordenada, que mantienes la casa limpia, que eres pulcra en tu atuendo eso  sí sin despedir de tu cuerpo ningún mal olor que provoque repugnancia, porque a Doña Chula le consta, siempre que me siento a tu lado yo misma lo compruebo cada día, me embriagas con ese olor rico a Gardenia que despide de tu cuerpo.
Y eso que a ti te conozco un bojote de años. Tú mamá que en paz descanse debió ponerte por nombre Gardenia y no  Carmen, pero no me hagas caso hijita que Carmen es un bonito nombre y ese era el segundo nombre de mi madre que también Diosito la tiene en su santa gloria, ambas están en el Reino del Todopoderoso.
 Fulgencio nunca te mereció, menos mal que no opuso resistencia, obedeció como debe ser a la separación de cuerpos. Ay Carmen y tú lo sabes de sobra en donde no hay amor no hay absolutamente nada, todo está totalmente seco. Yo lo comparo como los rayos del sol que torturan a las plantas cuando hay un verdadero verano.
Yo si no volveré a casarme, porque desde que murió Ernesto, mi eterno enamorado, mi bohemio como le encantaba que lo llamara, se me parecía mucho a Carlos Gardel, cuando colocaba un disco en el fonógrafo me tomaba de la mano, imitando  a la perfección su voz, y bailábamos los tangos, él era un apasionado de los chitos, entre risas y miradas cautivadoras lograron que  mi corazón se quedara roto muy prendido, sin ningún impulso que me incentivara a encariñarme de otro, y es que tenía muchos, pero muchísimos pretendientes detrás de mí, pero ninguno como Ernesto, a cada momento lo estoy recordando,  también le encantaban los boleros, como le gustaban los boleros que hasta me enseñó a bailarlos con magistral exactitud como si yo fuera bonaerense. El era de Buenos Aires, como decía él su tierra amada y querida. Pero me dejó el bonito recuerdo de mis cuatro hijos, de mis nietos, que están saludables y viviendo bien en la Argentina.
Ellos quieren que yo me vaya, que esté con ellos, pero para vivir toda la vida en otro país que no es el de una, me corto, me quedo de una sola pieza, jamás ni en sueño me veo en otro país que no sea este, nunca lo abandonaría, claro, claro Carmencita tú tienes toda la razón, yo he ido todas las veces que me sean posibles, iré cuando sea necesario, una emergencia, una razón de sobra para estar con ellos,  pero para quedarme definitivamente nunca. Y con mi soledad soy feliz, soy feliz así como me ves,  tengo amistades por doquier, te tengo a ti, a Elena, a Rosa, a Jacinto que es más chistoso, que hasta el propio Cantinflas se queda corto diciendo: Y este de dónde salió manito?... Ay Carmencita te dejo porque ahí viene Fabián y ese por la cara que trae, una cara tristona que siempre la ha tenido y mas  como que viene como la de un entierro, de seguro que  viene por una consulta. El pobre se inventa las mil y unas, todas las tragedias del mundo le ocurren, pobre Fabián. Y ahora con qué me va a salir? . Este Fabián sí que es una cosa seria. Después nos hablamos Carmencita.
       Doña Chula se levanta y va al encuentro de Fabián, al estar dentro de la casa de doña Chula esta lo invita a sentarse en el mueble que tiene a un lado, y tomando asiento, sintiéndose muy cómodo comienza con el discurso que doña Chula conoce más de la cuenta.
Fabián no te atormentes más. Le dice doña Chula,- eso te hace mal, con ponerte en esa actitud nada vas a remediar, lo que puedes atraer a tu organismo es una enfermedad, y muy mala por cierto, tú sabes porque te lo digo, así que evítate cualquier preocupación que no valga la pena. Lleva la vida con calma, serena, tranquila. Preocupaciones tenemos todos, pero hay que sobrellevar los inconvenientes fijando la mirada en Dios quien es nuestro ayudador, sin El no somos nada. Además ese hombre te va a cancelar lo que desde hace tiempo te ha debido, qué  por su mera tranquilidad no te ha pagado o simplemente hablándolo en criollo no le da la perra gana de hacerlo, mañana lo hará, mañana mismo te cancela todo. Yo lo veo clarito, muy clarito como el agua que corre por el rio pedregoso, que tenemos a poca distancia de aquí, ese rio lo conoces mucho como yo porque nos bañábamos con frecuencia cuando éramos unos infantes y porque somos de este pueblo. Y no seas menso Fabián avíspate muchachito, que tal nombre ni siquiera se asoma a tu persona.  Ya eres un viejo, bueno no tan viejo, porque caminas derecho, no se te caen de las manos las cosas, comes y haces lo demás. Pero deja de ser menso, despabílate, que el mundo es y seguirá siendo de los vivos. Tú tienes que cambiar, y si no lo haces, o no asimilas todo lo que te estoy diciendo, no vuelvas a visitarme  así de simple, tal y como te lo digo, no me trates ni aparezcas por esta casa. Perdóname pero tengo que hablarte de esta manera para que puedas entender, el asunto de las cosas,  porque no tengo otra manera de hablarte, te hablo así porque te tengo cariño, porque tu madre fue una excelente amiga de la mía, y me da lástima verte como te comportas, como juegan los demás contigo, tú no eres una pelota de pingpong, que la tiran de un lado a otro, verdaderamente todo esto me da humanidad que despilfarres tu dinero con tus amigotes de turno, amigotes falsos que solo te buscan por lo que tienes en el momento a montones, después al ver que todo te lo han exprimido, que no tienes nada en los bolsillos ni en  las manos, que ya están vacías por completo se alejan de ti. Pero al saber que de vuelta vuelves a tener el mismo dinero y con la misma altura como el de antes vuelven a regresar como aves de rapiña a devorarte.
Ese hombre de que te va a pagar te paga, mañana obtienes el dinero, guárdatelo, no lo malgastes, y recibe consejos de buena gana que aquel que te lo da lo hace porque te tiene cariño, si tú fueras hijo mío es que te agarro y te doy de palos así me lleve a la autoridad pero me voy a las rejas con demasiado gusto. A ti te faltó consejos, pero aquí estoy yo la Chula Concepción de la Gracia de Dios para dártelos todas las veces que te hagan falta, pero no me hagas rabiar porque si coges por el camino que te he prohibido terminantemente cabalgar aunque sea para mirar las flores a cada lado tuyo, desde ese día dejamos de tratarnos y no contaras conmigo jamás en la vida, yo que te lo digo, y te lo estoy repitiendo, caray no faltaba más.
Fabián así como vino se marchó.
Sucesivamente llegaron más personas las suficientes para llenar un estadio completo, Doña Chula, ahora sí la podremos llamar libremente pobre doña Chula no se daba abasto para atender a esa gente,  que venía en grandes cantidades provenientes de los diferentes rincones de los disparejos pueblos adyacentes al sitio en donde ellos Vivian por décadas. Vasto de llanuras que enamoraban al recién llegado, al que se quedó viviendo allí  para siempre formando una familia, o al que llega por primera vez y continua entrando porque sencillamente le place estar en este pueblo que por su sencillez deleita el placer de la vista. Las personas solamente desean conocer el presente, el futuro de sus vidas profetizado por doña Chula.
Yo no sé qué hacer Carmencita, por más que le doy vueltas y más vueltas a la cabeza no se me viene a la mente la solución a esto que estoy viviendo, esto es una locura, una gran locura que si me dejo arrastrar me lleva derechito al manicomio…Carmencita cómo me puedes decir eso, me atrevo a decírtelo porque es la purita verdad, yo lo siento, es más lo estoy sintiendo fuertes dolores de cabeza. No me doy abasto para examinar a un batallón de gentes, como estaba, estaba muy bien, lo más campante, podía hacer mis diligencias, ver las novelas de la tarde, hacer mis dulces que a las gentes les encanta, porque aquí en donde tú  me ves, esta que está aquí tiene su gran sabor,  su clientela pues. Me podía arreglar, verme en el espejo todas las veces que yo quisiera, dormir en mi hamaca que apenas he disfrutado si se la compré a mi primo Antonio anteayer. No Carmencita esta no es mi vida, no lo es.  Yo sé quien fue el chismoso o la maldiciente que regó como pólvora la noticia que yo adivinaba como San Lucas el futuro de las personas. Carmencita no se me ponga triste que yo sé que tú no eres, no fuiste ni seguirás siéndolo. Tú no…Sí eso es precisamente lo que yo voy hacer, me voy definitivamente del pueblo hasta que se les borre de la memoria a toda esta gente que yo existo. El nombre de doña Chula se borrará a través del tiempo, solo quedará su leyenda que ya no será la mía. La casa se la dejo a mi primo Antonio, y como tú te vas con ese mangansote que te acabas de encontrar a la capital a vivir definitivamente como una reina gracias a Dios, esta que está aquí se va para Oriente, mi tierra amada en donde está m familia por parte de mamá que en paz descanse, allá no voy a decir nada, no mencionaré lo del rayo. Te lo digo y te lo afirmo, yo no quiero vivir  en mi terruño lo que yo estoy comenzando a padecer aquí, no señor que va, ni loca. Ay chica me vas hacer falta, pero vamos a estar en comunicación siempre…Si me encanta lo que me estás diciendo cuando pueda te voy a visitar. Gracias Carmencita, tú te mereces lo mejor de la vida, y el mismísimo Dios te lo está dando en los actuales momentos en bandeja de plata y no es una bandeja común y corriente como la que tenemos que están podridas por el uso, no señor,  es una fuente fina de una excelente marca, ese hombre es a todo dar muchacha, vas a tener tres varoncitos preciosos, van hacer tremendos profesionales, esa casa en donde ustedes van a vivir va hacer a todo dar. Me contenta por ti Carmencita, tú que has vivido la vida sin sabores, pero llegó la felicidad, el cambio el gran cambio de tu vida.
Las dos mujeres dejaron de hablar. Carmencita abrazó a Doña Chula fuertemente demostrándole con este gesto el  gran cariño que le profesaba.
      A los dos días Carmencita se casó por el civil, fue una reunión sencilla en donde asistieron el párroco de la iglesia y los más allegados a los contrayentes, y por supuesto Doña Chula que fungía de madre de la novia, y enhorabuena porque a última hora Carmencita lo decidió  sin habérselo consultado a Anselmo su nuevo marido.
La despedida fue para Doña Chula muy trágica. Entre lágrimas y lamentos le echó varias veces la bendición a su gran amiga, diciéndole a Anselmo que cuidara de su niña, prometiéndole que  pronto muy pronto los visitaría. Los dos esposos antes de abordar un bonito automóvil al parecer según los cálculos de Doña Chula que nunca se equivoca, quizá por el don recientemente otorgado por la divina providencia, o por lo vieja que ella era , este era un carrazo de paquete último modelo, a la prueba se remite, ya que los rayos del sol así lo comprobaban al chocar con la carrocería producían rutilantes destellos de luz, haces formidables que,  enceguecían la mirada de cualquier persona que estuviera por allí presente  o escondido en algún sitio observando esta despedida que se estaba llevando a efecto, cada uno le dio un beso a Doña Chula, esta se sintió muy dichosa, haciéndose a la idea que los  dos jóvenes los consideraba como sus hijos que salen de excursión por varios días y que pronto estarán de vuelta al hogar.
El automóvil comienza a rugir y poniendo Anselmo el motor en marcha sale del sitio, perdiéndose rápidamente, rápido muy rápido  como un puntico negro en el horizonte.
       A los pocos días doña Chula al verse sola, sintiendo una amargura indiscutible,  como el río en donde solía bañarse cuando chica, abrigando  el mismo desconsuelo que le estaba debilitando desconsiderablemente el corazón. Y viendo  la gran falta, la tremenda ausencia  que le producía su amiga Carmen decidió un buen día con un sol radiante que quemaba hondamente la piel, abandonar  el pueblo, poniendo fin a todo, a las consultas que tanto dinero le había originado,  y a todo lo demás.

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