DOÑA CHULA
Ay
Carmencita antes sentía hacia a ti una envidia de padre y señor mío, ahora no gracias a Dios, porque eras a todo dar con
todo el mundo, hablabas de esto, de aquello, sabes de todo un poco, puedes
conversar cómodamente hasta con un extranjero, ibas de aquí para allá como una
muñequita de cuerda bamboleándose, hasta ahora lo haces con una sencillez tan
natural que solamente el Rey del cielo te dio esa galanura que otra mujer no la
tiene, al menos yo no he visto por ahí saltando como un saltimbanqui a otra de un lado para otro, fíjate que con tu andar
cadencioso moviendo la cintura y las
caderas, gracia que te coloca en primer lugar, mi mente maliciosa y perversa se atrevía a
pensar que lo hacías para llamar la
atención de los hombres, que querías tener algo con quien se te diera la gana,
no importándote si era casado o soltero, si una le da rienda suelta a su
cochina imaginación como la mía que no se queda atrás, se mete en problemas
hasta con la propia justicia, porque hay otros que piensan en lo bueno, y esas
personas que son parte de esa naturaleza están con Dios y El mismo les ayuda .
Qué cosa tiene una verdad? Mejor dicho que de cosas tiene la Chula, una mente
perversa, podrida, menos mal que te vi mi Carmencita querida porque contándote
todo esto, sí que se me quita un gran peso de encima. Pero es mejor contarlas a la cara de la persona con que se tiene ese mal concepto.
Carmencita no sabes lo feliz que me haces al decirte esto, lo tenía apabullado desde hace tiempo en el pecho, pero
ya está suelto, verlo fuera de mi mente y de mi cuerpo me hace sentir a todo
dar, livianita como flotando en el aire, te lo juro que sí. Sé que todo lo que
te he dicho al principio te incomodó porque me lo demostraste al inicio de la plática,
y a medida que hemos estado en la conversa desmenuzando lo que te he estado
diciendo tu cara poco a poco ha recobrando el aliento o mejor dicho la
serenidad.
En
este pueblo el chisme corre a la velocidad como lo hace el propio viento, ay
Carmencita yo no sé si fue una gracia de Dios o una desgracia, palabra que no
me gusta ni pensarla ni mucho menos decirla pero no me queda de otra, es el hecho de ir a la montaña a casa de mi
familia, una mañana como todas, y estando yo muy ensimismada echándole maíz a
las gallinas, termino mi labor, y justamente cuando voy a cerrar la puerta del
corral un rayo cayó justamente sobre mi humanidad. Ay Carmencita al juzgar por
la expresión de tu cara como que no me
crees nada de lo que te estoy diciendo. Como se lo he dicho al resto de las
personas y se lo continuaré diciendo yo La Chula como he de rendir cuentas con
el mismisimo Dios del cielo cuando muera, afirmo la verdad y la sostendré todas
las veces que me fueran necesarias, las diré tal cual cómo ocurrieron las cosas.
Nadie me cree, ni mi familia, solamente Tarcisio, y para qué si el pobre es
sordo mudo, que suerte la mía. Pero hay otra que puede servirme, la puerta del
corral que está en chamuscada por el bendito rayo. Nadie me cree porque estoy
según los médicos buena y sana , sin ninguna anormalidad en el cuerpo, pero
nadie sabe que estuve encamada por meses, con altas fiebres, delirando día y
noche hablando versículos de la Biblia en donde ni sé la O por la redonda la sé,
porque sencillamente no sé leer. Estando pequeña mis padres no me inscribieron
en la escuela, no me metieron a ninguna colegio para aprender. Imagínate yo la
Chula recitando versículos de la Biblia en donde yo nunca la he agarrado, ni
para colocarla abierta en la mesita de noche, donde se muestre específicamente
el Salmo 91, para que me sirva de protección, tonterías de los incrédulos. Todo
lo que me está sucediendo parece mentira que hasta me dan ganas de reír.
Es
la clara verdad como el agua trasparente, después que me sucedió esto se me ha
desarrollado la mente hasta tal grado que te adivino en un dos por tres el
presente y el futuro con solamente ver la cara de las personas tal como te la
estoy viendo yo ahora, ya lo sé todo.
Ay
Carmencita, Carmencita yo veo en ti a una mujer derrotada, Sin fuerzas, que no
tiene la más mínima voluntad para seguir adelante, y todo por el burro de
Fulgencio un hombre que no vale la pena, ay Carmencita ese hombre jamás va a
cambiar se enamoró de ti por puro entusiasmo un arrebato que vino de sopetón y
a los pocos días rodó como la bola, el tal Fulgencio tiene otra, una mujer que
tampoco vale la pena, una cerda diría yo, porque todo lo que consigue es para
comer y comer. Nunca queda satisfecha la muy pobrecita, Ay Carmencita él se va
a divorciar de ti, y va hacer pasado mañana, así que no vayas a sorprenderte
con la bendita noticia. El hombrecito se va a casar con la susodicha.
Pero
no todo es malo en esta vida mi niña bonita, así que cambia esa cara de
tristeza por una que irradie alegría y felicidad, un nuevo hombre entra
dignamente en tu vida, pues mira que es un oficial, ah pues si hasta parece musiu,
puede ser, yo no digo lo contrario porque en este país hay hombres hasta para
escoger, yo no sé que le viste a Fulgencio, porque lindo no es, para mí no lo
es, pero en el corazón nadie ordena, solamente el que lo tiene adentro. Así que
mi niña linda a esperar pacientemente hasta pasado mañana que la sorpresa viene
del cielo y Dios te la regala, este
hombre sí que te va a valorar mucho, lo suficiente que te va a dar en el hogar
el sitio que te corresponde, el lugar de honor. Esto, todo lo que te he dicho
mujer no te cuesta nada, la consulta es
gratuita, no te cuesta nada, yo no cobro. Así que vete con Dios que yo esperaré
tolerablemente noticias buenas de tu parte.
A
los dos días.
Ay
Carmencita no te lo dije, es que el rayo que me cayó del cielo me ha dado a mí
una inteligencia fenomenal. Que lo que afirmo se manifiesta como si yo fuera un
profeta, y profeta no soy, que conste porque esas son palabras mayores. Y
compararse con ellos para mi es pecado, ay mi niña que yo respeto eso hasta la
coronilla. Qué bueno que conociste al hombre, es desde ahora tu hombre ideal,
él que era para ti, nadie por más que se empeñe, lo dice doña Chula te lo va a
quitar por estar en tu destino, no te lo dije yo que era musiu, nada más ni nada menos que de la misma Rusia, no te
lo dije… Válgame Dios ese país está bien lejos, pues hijita yo me alegro, por
esa gracia, por esa suerte que el mismísimo Dios te ha dado. Y con el pelo
rojizo, ay Carmencita, ay Carmencita quien te aguanta a ti verte colgada del
brazo del musiu calle arriba calle
abajo, muchas son las que van arder en el fuego de la envidia. Pero adelante
sin mirar ni para los lados ni mucho menos para atrás. Está prohibido hacerlo,
Estoy contenta, contentísima, lo suficiente que te invito esta noche para que
nos tomemos unos traguitos, pero qué estoy diciendo unos tragotes para celebrar
el feliz acontecimiento, porque estos
sucesos no se ven todos los días y esto es grandioso muy grandioso.
No
me des las gracias Carmencita, porque esto es una misión que el mismo Dios me
ha otorgado para ayudar a mi gente o aquellos que en realidad necesitan de mi
ayuda.
Ay
Carmencita, claro que se van a casar lo decreto ahora. Primero se van a conocer, hablarán de lo que les gusta, de lo
que no les agradan. Te invitara a cualquier lugar exquisito a degustar lo que a
ti más te apetece, luego los besos, los bailes, y el hombre hablara de ti como
un loro, de tus aptitudes, de tu arte culinario porque a mí me consta que
cocinas como los dioses, que eres ordenada, que mantienes la casa limpia, que
eres pulcra en tu atuendo eso sí sin
despedir de tu cuerpo ningún mal olor que provoque repugnancia, porque a Doña
Chula le consta, siempre que me siento a tu lado yo misma lo compruebo cada
día, me embriagas con ese olor rico a Gardenia que despide de tu cuerpo.
Y
eso que a ti te conozco un bojote de años. Tú mamá que en paz descanse debió
ponerte por nombre Gardenia y no Carmen,
pero no me hagas caso hijita que Carmen es un bonito nombre y ese era el
segundo nombre de mi madre que también Diosito la tiene en su santa gloria,
ambas están en el Reino del Todopoderoso.
Fulgencio nunca te mereció, menos mal que no
opuso resistencia, obedeció como debe ser a la separación de cuerpos. Ay Carmen
y tú lo sabes de sobra en donde no hay amor no hay absolutamente nada, todo
está totalmente seco. Yo lo comparo como los rayos del sol que torturan a las
plantas cuando hay un verdadero verano.
Yo
si no volveré a casarme, porque desde que murió Ernesto, mi eterno enamorado,
mi bohemio como le encantaba que lo llamara, se me parecía mucho a Carlos
Gardel, cuando colocaba un disco en el fonógrafo me tomaba de la mano, imitando
a la perfección su voz, y bailábamos los
tangos, él era un apasionado de los chitos, entre risas y miradas cautivadoras
lograron que mi corazón se quedara roto
muy prendido, sin ningún impulso que me incentivara a encariñarme de otro, y es
que tenía muchos, pero muchísimos pretendientes detrás de mí, pero ninguno como
Ernesto, a cada momento lo estoy recordando, también le encantaban los boleros, como le
gustaban los boleros que hasta me enseñó a bailarlos con magistral exactitud
como si yo fuera bonaerense. El era de Buenos Aires, como decía él su tierra
amada y querida. Pero me dejó el bonito recuerdo de mis cuatro hijos, de mis
nietos, que están saludables y viviendo bien en la Argentina.
Ellos
quieren que yo me vaya, que esté con ellos, pero para vivir toda la vida en otro
país que no es el de una, me corto, me quedo de una sola pieza, jamás ni en sueño
me veo en otro país que no sea este, nunca lo abandonaría, claro, claro
Carmencita tú tienes toda la razón, yo he ido todas las veces que me sean
posibles, iré cuando sea necesario, una emergencia, una razón de sobra para
estar con ellos, pero para quedarme
definitivamente nunca. Y con mi soledad soy feliz, soy feliz así como me ves, tengo amistades por doquier, te tengo a ti, a
Elena, a Rosa, a Jacinto que es más chistoso, que hasta el propio Cantinflas se
queda corto diciendo: Y este de dónde salió manito?... Ay Carmencita te dejo
porque ahí viene Fabián y ese por la cara que trae, una cara tristona que
siempre la ha tenido y mas como que
viene como la de un entierro, de seguro que viene por una consulta. El pobre se inventa
las mil y unas, todas las tragedias del mundo le ocurren, pobre Fabián. Y ahora
con qué me va a salir? . Este Fabián sí que es una cosa seria. Después nos
hablamos Carmencita.
Doña Chula se levanta y va al encuentro
de Fabián, al estar dentro de la casa de doña Chula esta lo invita a sentarse
en el mueble que tiene a un lado, y tomando asiento, sintiéndose muy cómodo
comienza con el discurso que doña Chula conoce más de la cuenta.
Fabián
no te atormentes más. Le dice doña Chula,- eso te hace mal, con ponerte en esa
actitud nada vas a remediar, lo que puedes atraer a tu organismo es una
enfermedad, y muy mala por cierto, tú sabes porque te lo digo, así que evítate
cualquier preocupación que no valga la pena. Lleva la vida con calma, serena,
tranquila. Preocupaciones tenemos todos, pero hay que sobrellevar los inconvenientes
fijando la mirada en Dios quien es nuestro ayudador, sin El no somos nada.
Además ese hombre te va a cancelar lo que desde hace tiempo te ha debido, qué por su mera tranquilidad no te ha pagado o
simplemente hablándolo en criollo no le da la perra gana de hacerlo, mañana lo
hará, mañana mismo te cancela todo. Yo lo veo clarito, muy clarito como el agua
que corre por el rio pedregoso, que tenemos a poca distancia de aquí, ese rio
lo conoces mucho como yo porque nos bañábamos con frecuencia cuando éramos unos
infantes y porque somos de este pueblo. Y no seas menso Fabián avíspate
muchachito, que tal nombre ni siquiera se asoma a tu persona. Ya eres un viejo, bueno no tan viejo, porque
caminas derecho, no se te caen de las manos las cosas, comes y haces lo demás.
Pero deja de ser menso, despabílate, que el mundo es y seguirá siendo de los
vivos. Tú tienes que cambiar, y si no lo haces, o no asimilas todo lo que te
estoy diciendo, no vuelvas a visitarme así de simple, tal y como te lo digo, no me
trates ni aparezcas por esta casa. Perdóname pero tengo que hablarte de esta
manera para que puedas entender, el asunto de las cosas, porque no tengo otra manera de hablarte, te
hablo así porque te tengo cariño, porque tu madre fue una excelente amiga de la
mía, y me da lástima verte como te comportas, como juegan los demás contigo, tú
no eres una pelota de pingpong, que la tiran de un lado a otro, verdaderamente
todo esto me da humanidad que despilfarres tu dinero con tus amigotes de turno,
amigotes falsos que solo te buscan por lo que tienes en el momento a montones,
después al ver que todo te lo han exprimido, que no tienes nada en los bolsillos
ni en las manos, que ya están vacías por
completo se alejan de ti. Pero al saber que de vuelta vuelves a tener el mismo
dinero y con la misma altura como el de antes vuelven a regresar como aves de
rapiña a devorarte.
Ese
hombre de que te va a pagar te paga, mañana obtienes el dinero, guárdatelo, no
lo malgastes, y recibe consejos de buena gana que aquel que te lo da lo hace
porque te tiene cariño, si tú fueras hijo mío es que te agarro y te doy de
palos así me lleve a la autoridad pero me voy a las rejas con demasiado gusto.
A ti te faltó consejos, pero aquí estoy yo la Chula Concepción de la Gracia de
Dios para dártelos todas las veces que te hagan falta, pero no me hagas rabiar
porque si coges por el camino que te he prohibido terminantemente cabalgar
aunque sea para mirar las flores a cada lado tuyo, desde ese día dejamos de
tratarnos y no contaras conmigo jamás en la vida, yo que te lo digo, y te lo
estoy repitiendo, caray no faltaba más.
Fabián
así como vino se marchó.
Sucesivamente
llegaron más personas las suficientes para llenar un estadio completo, Doña
Chula, ahora sí la podremos llamar libremente pobre doña Chula no se daba
abasto para atender a esa gente, que
venía en grandes cantidades provenientes de los diferentes rincones de los disparejos
pueblos adyacentes al sitio en donde ellos Vivian por décadas. Vasto de
llanuras que enamoraban al recién llegado, al que se quedó viviendo allí para siempre formando una familia, o al que
llega por primera vez y continua entrando porque sencillamente le place estar
en este pueblo que por su sencillez deleita el placer de la vista. Las personas
solamente desean conocer el presente, el futuro de sus vidas profetizado por
doña Chula.
Yo
no sé qué hacer Carmencita, por más que le doy vueltas y más vueltas a la
cabeza no se me viene a la mente la solución a esto que estoy viviendo, esto es
una locura, una gran locura que si me dejo arrastrar me lleva derechito al
manicomio…Carmencita cómo me puedes decir eso, me atrevo a decírtelo porque es
la purita verdad, yo lo siento, es más lo estoy sintiendo fuertes dolores de
cabeza. No me doy abasto para examinar a un batallón de gentes, como estaba,
estaba muy bien, lo más campante, podía hacer mis diligencias, ver las novelas
de la tarde, hacer mis dulces que a las gentes les encanta, porque aquí en
donde tú me ves, esta que está aquí
tiene su gran sabor, su clientela pues.
Me podía arreglar, verme en el espejo todas las veces que yo quisiera, dormir
en mi hamaca que apenas he disfrutado si se la compré a mi primo Antonio
anteayer. No Carmencita esta no es mi vida, no lo es. Yo sé quien fue el chismoso o la maldiciente
que regó como pólvora la noticia que yo adivinaba como San Lucas el futuro de
las personas. Carmencita no se me ponga triste que yo sé que tú no eres, no fuiste
ni seguirás siéndolo. Tú no…Sí eso es precisamente lo que yo voy hacer, me voy
definitivamente del pueblo hasta que se les borre de la memoria a toda esta
gente que yo existo. El nombre de doña Chula se borrará a través del tiempo,
solo quedará su leyenda que ya no será la mía. La casa se la dejo a mi primo
Antonio, y como tú te vas con ese mangansote que te acabas de encontrar a la
capital a vivir definitivamente como una reina gracias a Dios, esta que está
aquí se va para Oriente, mi tierra amada en donde está m familia por parte de
mamá que en paz descanse, allá no voy a decir nada, no mencionaré lo del rayo.
Te lo digo y te lo afirmo, yo no quiero vivir
en mi terruño lo que yo estoy comenzando a padecer aquí, no señor que
va, ni loca. Ay chica me vas hacer falta, pero vamos a estar en comunicación
siempre…Si me encanta lo que me estás diciendo cuando pueda te voy a visitar.
Gracias Carmencita, tú te mereces lo mejor de la vida, y el mismísimo Dios te
lo está dando en los actuales momentos en bandeja de plata y no es una bandeja
común y corriente como la que tenemos que están podridas por el uso, no señor, es una fuente fina de una excelente marca, ese
hombre es a todo dar muchacha, vas a tener tres varoncitos preciosos, van hacer
tremendos profesionales, esa casa en donde ustedes van a vivir va hacer a todo
dar. Me contenta por ti Carmencita, tú que has vivido la vida sin sabores, pero
llegó la felicidad, el cambio el gran cambio de tu vida.
Las
dos mujeres dejaron de hablar. Carmencita abrazó a Doña Chula fuertemente
demostrándole con este gesto el gran
cariño que le profesaba.
A los dos días Carmencita se casó por el
civil, fue una reunión sencilla en donde asistieron el párroco de la iglesia y
los más allegados a los contrayentes, y por supuesto Doña Chula que fungía de
madre de la novia, y enhorabuena porque a última hora Carmencita lo
decidió sin habérselo consultado a
Anselmo su nuevo marido.
La
despedida fue para Doña Chula muy trágica. Entre lágrimas y lamentos le echó
varias veces la bendición a su gran amiga, diciéndole a Anselmo que cuidara de
su niña, prometiéndole que pronto muy
pronto los visitaría. Los dos esposos antes de abordar un bonito automóvil al
parecer según los cálculos de Doña Chula que nunca se equivoca, quizá por el
don recientemente otorgado por la divina providencia, o por lo vieja que ella
era , este era un carrazo de paquete último modelo, a la prueba se remite, ya
que los rayos del sol así lo comprobaban al chocar con la carrocería producían
rutilantes destellos de luz, haces formidables que, enceguecían la mirada de cualquier persona que
estuviera por allí presente o escondido
en algún sitio observando esta despedida que se estaba llevando a efecto, cada
uno le dio un beso a Doña Chula, esta se sintió muy dichosa, haciéndose a la
idea que los dos jóvenes los consideraba
como sus hijos que salen de excursión por varios días y que pronto estarán de
vuelta al hogar.
El
automóvil comienza a rugir y poniendo Anselmo el motor en marcha sale del
sitio, perdiéndose rápidamente, rápido muy rápido como un puntico negro en el horizonte.
A los pocos días doña Chula al verse
sola, sintiendo una amargura indiscutible,
como el río en donde solía bañarse cuando chica, abrigando el mismo desconsuelo que le estaba debilitando
desconsiderablemente el corazón. Y viendo la gran falta, la tremenda ausencia que le producía su amiga Carmen decidió un
buen día con un sol radiante que quemaba hondamente la piel, abandonar el pueblo, poniendo fin a todo, a las consultas
que tanto dinero le había originado, y a
todo lo demás.
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