domingo, 26 de julio de 2020

 

 

                         ESTE SITIO NO ES PARA MÍ.

 

 

 

     Deseo correr, elevar en estos instantes un papagayo lo más alto posible, que toque las nubes,  como es mi costumbre hacerlo de vez en vez, aunque no toque para nada las nubes me divierte elevar las cometas cuando no tengo que hacer, cuando el aburrimiento me golpea o lo más divertido trepar los árboles y otear los otros jardines de las otras casas vecinas, escalar una montaña, sentirme como el mar… libre… Como el mismísimo aire que nunca nadie lo ha podido atrapar. Columpiarme para poder ver el cielo por lo más bajo que pueda cuando aras de tierra estoy para con el impulso llegar arriba y poder sonreír, sonreírme a mi mismo,  marchar como el caballo que no siente en su lomo las asentaderas del jinete quien le haga conducir obligadamente al paso que el animal no le apetece andar, o como el mismo viento que acicala acariciando suavemente el trigo, verme lejos es mi total delirio.

Me gusta la bonita libertad, lo repito y lo sostengo, creo que  son mis propios sentimientos los que me hacen hablar más de lo debido, los que me fuerza con  ambición desenfrenada sentirme a  gusto conmigo mismo, opino que lo más agradable es considerarse a gusto consigo mismo, y lo voy a lograr cueste lo que me cueste, trotar a mis anchas de aquí para allá sin ningún reglamento que me lo pueda impedir, como la aire que no escatima energía para estar en todas partes al mismo tiempo, no rindiéndole estadísticas a quien pudiera recriminarle su osadía o aparición.  Ahora comprendo la situación y me da lástima con los pájaros que son atrapados y encerrados en una jaula,  por quien quiere disfrutar de sus cantos sonoros, o simplemente para verlos allí y sentirse complacido de que los que poseen sencillamente es un completo adorno… Los animales no tienen el coraje suficiente  de emplear la fuerza bruta como la tiene el hombre quien escapa con facilidad, corre a campo traviesa al sentirse libre, y al verse emancipado rodeado de montañas con un cielo abierto, esplendido y hermoso, mostrando un azul intenso, (sí que es agradable observar el cielo, a mí particularmente me agrada)… Seré un truhán…En realidad lo seré…Pero quiero ser libre. No quiero estar ni un minuto más en este sitio. Quiero ser autónomo.

Así quiero considerarme  en estos momentos, pero no puedo, y para aventarse debo esperar dos meses, dos desventurados intervalos que ansío que lleguen lo más rápido posible, ahora, ya. Las horas corren lentas y esto no me favorecen en nada, al contrario se apega la amargura y a la vez la desesperación incontrolable que me está carcomiendo,  el resto de mis compañeros están conformes con la permanencia en este instituto, pero yo me siento cómodo, me siento molesto con esta rutina que la considero desagradable, no apta para mis requerimientos, no quiero por nada del mundo sentirme deprimido, sería fatal, debo mostrar entusiasmo, un apoteosis por lo que haga, si muestro lo contrario los profesores los asumirían en mi contra esto me perjudicaría, no me conviene. Algo tiene que ocurrírseme para salir, para encontrarme fuera, lejos del alcance de este malévolo lugar, este territorio no me pertenece, soy ajeno a él, me incomoda a cada momento, el único culpable de esta tragedia he sido yo por complacer los caprichitos de papá, quiso tener siempre en la familia un sacerdote, alguien quien continuamente estuviera baldeando las impurezas de la familia, y que esta pudiera alcanzar la absolución de los pecados que fácilmente se pueden cometer sin previo aviso. Mamá nunca estuvo de acuerdo que yo ingresara a un seminario. ¿Pero a quién se le ocurre semejante estupidez, meter a su hijo, su único retoño al seminario? Solamente a ti que eres una cabeza hueca, se te ocurre enviar a nuestro único hijo al seminario, nuestro único hijo que nos puede dar los nietos que necesitamos.

Le estas apagando la vida. Solía recriminarle a mamá justo cuando se disponía a leer el periódico. También cuando apodaba el jardín, para él era un rotundo placer cuidar la ornamentación y del espacio, el área que siempre estaba bien cuidado, nos entreteníamos tanto que se nos olvidaba  desayunar, mamá  salía de continuo de la cocina y en alta voz nos informaba que estaba listo el desayuno aguardándonos sobre la mesa para que fuera devorado plácidamente y al terminar ya la faena, y al estar ya sentados frente a frente   a la mesa la encontrábamos fría, nada costaba calentarla en el microondas.       Sino que todo lo hacía mamá, siempre estaba en todo para lo que hiciera falta. En varias ocasiones a papá se le olvidaba por las noches tomarse dos medicamentos que el médico le prescribió. ¿Te tomaste las dos pastillas? papá saltaba enseguida de la cama, tomándoselas de inmediato. O en aquella ocasión cuando se despedía de ella camino al trabajo, y al no verle el maletín en la mano le decía: ¿Estás seguro que llevas todo?,¿ no te falta algo? no sientes nada en tu mano derecha. Al verla y al saber que era la valija salía corriendo en su búsqueda. Pobre mamá cuando te echo de menos…Pero por tu culpa estoy en este…No sabría decir lo que a continuación deseo explicar si este lugar es o no bendito.    

 

 

 

Cómo puedo salir…Ahora que recuerdo Orlando una vez me mencionó que estaba dispuesto hacer el intento de abandonar este recinto, me lo contó con pelos y señales haciéndome me jurar por todas las cosas  que verdaderamente amo en la vida que no se lo dijera a nadie porque lo metería en graves problemas, me lo hizo jurar por Dios y por la Virgen sopotocientas veces, le certifiqué que se despreocupara que de mi boca nada saldría, absolutamente nada que pudiera perjudicarlo, que confiara en mí…Tal vez él me puede ayudar a salir de este horrible lugar, o quizá podemos escapar juntos, no me importa el tiempo que nos pueda llevar la realización de este proyecto. Para que salga perfecto este propósito debemos conocer con precisión los sitios estratégicos en donde pueda existir el peligro.

    Después de cenar lo encontré sentado, estaba solo bajo la sombra de un árbol, el sol estaba fortísimo, era el mes de mayo, mes de estío en donde debíamos usar ropas frescas que puedan alivianar el calor cálido e inaguantable. Me coloqué al lado de él, y al platicar de otras cosas, toqué el tema, él me mira con ojos de platos y excitados.

¿De veras que quieres escapar?... ¡No te lo puedo creer!

Pues créelo, estoy hastiado de este lugar, un día más y creo que me volveré loco.  

Cómo son las cosas, en una ocasión quise escapar y no encontré la manera alguna de salir de aquí. Y mucho menos que alguien compartiera mi idea, o me acompañara.

Puedo ayudarte, ambos nos daremos el ánimo necesario para vernos lejos de aquí… ¿Qué me dices?

Déjame pensarlo.

   En la noche no podía conciliar el sueño, la cama la sentía demasiado dura, como si fuera la de un compañero, ajeno al cual no conozco o precisamente, que esta era la primera vez que mi cuerpo descansaba sobre ella. Fueron muchas las veces que encendí la bombilla que pende del techo.  A través de la ventana que se mantiene abierta, puedo notar el cielo azul intenso que quise observar de cerca, y para lograrlo salí cautelosamente del dormitorio. Yo tendría una excusa muy válida, por si  el mismísimo director, o el encargado de mantener la vigilancia llegara a encontrarme por el pasillo y si me llego a tropezar con un compañero le diría: voy al patio a mitigar este calor que me está matando.

A mí francamente no me gusta dar explicaciones, pero en este sitio hay que dárselas a las paredes si es posible, y esto me incomoda  enormemente. Hasta el punto que me irrito con facilidad,  a la vez que me pone de mal humor durante todo el día. La penumbra florece por todas partes, aunque conozco perfectamente el atajo camino con presteza, sigilosamente y despacio, con la suficiente precaución de no chocar  con algo que pudiera delatarme, logrando a la vez despertar a todos mis compañeros incluyendo al cascarrabias del director. Pero al fin llegó el alivio, la prueba superada, la satisfacción de sentirse fuera, disfrutando de la luminosidad de la esbelta luna que se mantiene risueña, sintiéndose la única reina suprema, la dueña de todas las noches  gozando de la compañía de una gran constelación de estrellas que titilan continuamente a su alrededor rindiéndole pleitesía, recordándome las navidades pasadas,  las recientes, y las que han de llegar que seguirán siendo inolvidables, y más cuando se está  en compañía de los seres queridos. Colaborando entusiasmadamente con el arreglo del hogar, colocando el árbol navideño en el gran rincón de la sala, adornándolo de luces, y en sus ramas en todos los extremos una bambalina o las que fueran necesarias…El hogar es, y seguirá siendo motivo de inspiración para papá que en cada noche buena, mostraba un estilo diferente al engalanar la casa, pero con buen gusto y colorido, todo el que nos visitaba fueran amigos, vecinos, o  conocidos o de la propia familia que suele visitarnos en esta época,  quedaba magnetizada. Él no es capaz de decir su secreto, su estrategia profesional, para embellecer lo feo.

¿Cómo lo logra?…Haciéndolo…Y no hay de otra. Es lo único que responde.

Consulto la hora en mi reloj de pulsera y son exactamente las 2:15, tiempo de volver a acostarme, si es que mañana quiera estar cabeceando dentro del salón y con la somnolencia estampada en la cara.

Y con el mismo procedimiento que antes realicé y con la normalidad posible estaba ya en la habitación logrando por todos los medios dormir. Ignorando lo que más tarde me depararía el día, lo que estará latente en toda mi vida como una huella en la piel, endeble y difícil de borrar.

No pude conciliar el sueño, intentando todo lo que me fuera posible me hallaba a leguas de obtenerlo, además no estaba en mi propia casa para poder y disfrutar  a mis anchas  de la comodidad permisible que esta no me podría ofrecer, con la cual estaba acostumbrado, yendo también  a la nevera para servirme un vaso de leche, y acudiendo a la sala para encender la televisión, para  disfrutar de un evento que me fuera muy entretenido hasta que lo conseguía y me quedaba dormido en los brazos de Morfeo, acariciando mi sueño insosteniblemente, meciéndome delicadamente en sus brazos.

 

En situaciones como estas se extraña el hogar que es y seguirá siendo nuestra pertenencia, esto es un derecho proporcionado, obtenido por los esfuerzos de nuestros padres, quienes no concibieron otra idea si no la de disfrutar una casa propia, hasta que nosotros los descendientes llegamos a contraer nupcias o nos separamos  de la familia por cualquier eventualidad  posible, es el primer sitio conocido, nuestro rincón familiar, lo primero que visualizamos, y con un miedo profundo damos  nuestros primeros pasos  para no caer, y al mantenernos seguros, firmes ya plantados no necesitamos de las manos de nuestros padres que nos servían como control de mando no desamparándonos en ningún momento, sonreímos afirmando con pleno convencimiento que valió la pena, porque sabemos caminar con seguridad, reímos por nuestros logros, lloramos en momentos tristes, desolados, cuando todo lo vemos gris sin un ápice de luz, pero el refugio estando cerca o lejos o en el otro lado de el mundo es y seguirá siendo nuestro cobijo. El hogar, nuestro hogar.

    Estaba impaciente a Orlando no lo veía por ningún lado, ni en los sitios en donde se le puede ver con obstinada frecuencia. La alteración poco a poco cobraba vida en mi, en mi voluntad y en toda mi humanidad, haciéndome torpe cada vez más, la continua espera  que aunque lo disimule creo que comienza a  notarse

tal vez en mi expresión, o en algún gesto, sobre todo en las manos, si ya comienzan a temblarme, el malestar decía mi abuela cuando se tiene adentro, en lo más profundo de las entrañas se nota a leguas ya que la cara a una la delata y mucho, más que suficiente para cazar al culpable. Rasgo que nunca pude encubrir, ahora me vale que sea un defecto mas en mi colección oscura, repleta de deterioros imprecisos, o desvirtuados,   es mi manera de ser, un nerviosismo estúpido,   total toda la humanidad no es perfecta. Así que soy uno más del montón… El mundo por albérganos se nos quedó corto,  no nos puede echar porque necesita de nosotros y viceversa.

Si no fuera por la manera que yo lo concibo el globo terráqueo  no sería mundo.

    El susodicho no aparecía por ningún sitio. Y esto más me impacientaba. Desalentado y sin esfuerzo de continuar en la guardia decido ir a mi paradero, y al traspasar el umbral de una puerta, la que da al pasillo, ciento una manos desconocidas,  tocando uno de mis hombros. Esto no me produjo ningún aspaviento.

Yo sabía que te ibas a echar para atrás. Cobarde, gallina tenías que ser. No tienes las suficientes agallas para dejar este lugar.

Si que las tengo. Dije al ver que se me pone de frente cruzando los brazos,- lo suficiente para seguir sosteniéndolo las veces que quiera, aspiro lo antes posible marcharme… Ya no soporto este lugar, además de que es aburrido es tétrico, esto  no es mi territorio…Quiero ser libre, aun en contra de la voluntad de mamá. Que ya no me importa, me vale lo que pueda más adelante pensar de mí…Como comienzo a detestarlo…

Mis pensamientos fueron rotos por la intromisión de Fernando, quien aparece de repente para reprocharme.

¿En dónde estabas todo este tiempo que te he buscado como ajuga en un pajar?

Estaba en el baño. Afirmó muy tranquilo.

Nunca me lo imaginé. Dije mirándolo a los ojos, transmitiéndole las ansias incontrolables que se despiertan al permitirme de un momento a otro que quería estar fuera de este maldito lugar. Volar, volar como el ave que estando en lo alto sonríe y mira hacia abajo.

Entonces te espero esta noche a las dos de la madrugada en el patio. (Me muestra entre sus dedos la llave del director),- la cogí cuando estaba durmiendo. Estaba en el sitio menos pensado…Debajo de la almohada.

Yo con mucha sorpresa.

¿Cómo le hiciste?

Mañas que tiene uno, la vida te lo enseña honradamente como cualquier sobreviviente, o son tus amigos quienes te lo enseñan, o aquellos que tienen la mala  intención porque  nunca la vida les sonrió sino que los  maltrato como pasó conmigo, cada golpe te enseña, y yo fui uno de los que también resultó vapuleado resultándome heridas difíciles de subsanar con el tiempo, algunas tachó otras no, pero me da igual, a mí particularmente  me tocó robar para ganarme el sustento, comer desde muy chico es mi gran delirio, como y  como y nunca me lleno, me encanta comer hasta por los codos, en cambio a ti la vida te ha tratado  muy bien con todas las comodidades propias de un  niño rico y mimado, con lo necesario a tu alcance, solamente lo pides con solo mover  la campanita de cristal   y ya te lo están trayendo porque todo lo tienes a la mano, y como eres el consentido sí que es sorprendente,( y posando una mano en unos de mis hombros) pero tranquilo, yo no te envidio, te lo juro, cada quien viene a este mundo con una etiqueta roja o verde. Dios me dio la roja, la tuya es verde, además no te voy a contar mi secreto cómo sustraje la llave, es mi secreto, es mío y no quiero compartirlo con nadie, porque no es de tu incumbencia, ni mucho menos con nadie, develarlo a nadie,  con nadie por el resto de mis días.

La opinión de los demás debemos respetarla. Dijo quitando su mano de mi hombro. Continuó,- y como sé que no vas a decir nada al respecto te espero en el patio a las dos de la mañana, y cuando llegue la aurora, estaremos nuevamente en nuestro espacio en donde nunca debimos salir…Alégrate por ello. Finalizó diciendo alejándose por el largo pasillo.

Claro que me entusiasma, tanto que el momento fue el más fenomenal de todos…Es increíble! Que me sienta mucho mejor, es fantástico que  las buenas noticias como las que acabo de recibir pueden cambiar totalmente el temperamento de alguien en un instante, alejando las penas que antes lo agobiaban, como yo que antes estaba de mal humor, el día se me estaba haciendo provechoso, además de sentirme a gusto conmigo mismo, me sentía a mis anchas,   la habitación ya comenzaba a notarla  diferente, tanto que hasta  los árboles  que antes veía a través del cristal de la ventana ahora se me antojaban incomparables y hasta  con abundantes hojas, con un ropaje encantador que antes no poseían, no sé si ánimo está confabulando para corretear conmigo al ver todo diferente.

Y echándole un vistazo a mi reloj de pulsara, observo que faltan 30 minutos para que sean exactamente las 2:00 pm. Dejando de alucinar cosas extremas que puedan alterar su valor, dejo de pensar. Y levantándome de la cama como un bólido, tomo la maleta  apresurado porque sé que las horas corren velozmente y sin ningún pretexto introduzco mis pertenecías, arrojándolas dentro, no importándome como cayeran, mi desesperación era tan atrevida que no tuve el sumo cuidado en ponerlas en orden, al finalizar la religiosa labor abro el escaparate al tantearlo por dentro, ya que la luz no era lo suficientemente fuerte como para llegar con la intensidad deseada, quedo satisfecho al comprobar que está vacío por completo.

Sí que me siento a mis anchas por la luz que me permite ver las cosas en su lugar. Como si  habitara en la morada de mi propia casa. Luz bendita, gracias por haberme permitido ahorrarme el trabajo. O por mi compañero de habitación Camilo quien desertó,  aprovechando las vacaciones de advenimiento, que al aproximarse la fecha de regresar al Seminario juzgo conveniente el cambio de rumbo, decidió largarse del país.

 El director cuando almorzábamos en el salón en donde estaba destinada la cocina, justamente cuando todos ya nos disponíamos a levantarnos de nuestros respectivos asientos nos informó muy desolado que Camilo se había ido al Perú.  Si él hubiera estado presente me llenaría de interrogatorios: pero estas loco… ¿Cómo te atreves? ¿A dónde crees que vas? ¿Acaso no tienes miedo?  ¿Y si por mala suerte te echan el guante? Mira que el director no come cuento al disciplinar a un compañero nuestro, ese viejo es rudo, con razón Dios no le dio hijos.

 

 

¿Seguro de lo qué piensas hacer?…Yo siendo tú, no lo haría, me quedaría tranquilo y en santa paz, si quiero aventarme escogería otro momento y no este que es sumamente peligroso. Con quién te vas y de madrugada, estas verdaderamente chiflado. Tanto interrogatorio, total para nada. Si tú nunca me contaste que no regresarías al seminario ni siquiera te despediste de mí. De igual forma yo hago lo mismo, me marcho y de diferente forma, en la manera como a mí me place  para jamás volver…   

Listo…Llegó la hora. La voz de Orlando rompió mis  pensamientos.

Estoy preparado. Respondo abriendo rápidamente la puerta, observando que en su mano traía consigo   su equipaje.

El cielo estaba a oscuras sin ninguna estrella, una pertinaz brisa  golpeaba suavemente nuestras espaldas, Orlando trepa la alta pared, dándome a entender sin palabras que estaba acostumbradísimo hacerlo. Para mi fascinación me contó lo que eventualmente ocurrió con el manojo de llaves, la sustrajo de debajo de la almohada donde el director posaba su cabeza mientras  dormía. Se me olvidó contar que con la misma abrió el portón de salida,  una contrapuerta de una estructura resistente, enorme como las paredes de este colegio, es de 5 cerraduras. 2 que están  en la parte superior, 1 en el medio, y las otras 2  en la parte de abajo. Otro desconcierto más que me aturde, me lanza una soga diciéndome por lo bajo. Que a pesar del viento alcancé a escuchar.

Cógela.

Al tenerla lancé la maleta. Por el sonido emitido desde la otra parte de la pared percibí que cayó en terreno seguro, encima de los arbustos.

Rápidamente me veía ascender la alta pared.

Ya cuando estábamos en la otra zona nos dimos un abrazo.

No es para tanto, un favor se le hace a cualquiera, además yo también aunque no se lo confesé a nadie estaba harto de la misma rutina, y sin otra cosa que hacer, aunque no te dije nada, es mejor estar en su propia casa, y no como en esta comarca, en donde nos sentíamos presos…Y qué piensas decirle a tu madre cuando te vea llegar. O cuando se dé cuenta que estas en casa y no en el seminario… ¿Qué piensas decirle?

No sé…El trayecto es largo. En el meditaré lo que pueda decirle…Ya algo se me ocurrirá, algo que sea convincente. De esto puedes estar seguro. ¿Por qué Fernando no vino con nosotros?

No te preocupes por él. El se va a escapar de otra forma y no de la manera como los dos los hemos hecho…Me contó que lo va hacer en un permiso que le puedan dar. Tal como lo hizo Camilo. Así que no debes preocuparte.

Si vas a inventarlo tarde o temprano se descubrirá…Es mejor que le cuentes las cosas tal como son y punto,  fin de la historia. Te acompaño hasta donde yo sé que debo llegar.

Los dos amigos comienzan a caminar sin más que decir, ambas figuras se confunden en medio de la noche, y  la oscuridad, al estar en una colina altísima los dos se nos pierden de vista.


sábado, 25 de julio de 2020

 

La Inquietante Espera

     

 

       Muchacho condenado hacerme esto a mí a mí que soy su padre, que lo quiere, que le ha dado todos sus gustos en la vida, los habidos y los que han de venir, complaciéndolo en todo lo que me pueda exigir en su agraciada existencia, por cierto lo que  nunca le ha faltado, porque yo estoy allí aguardando a que sus pedidos se cumplan como si fuera yo su vulgar cachifo,  hacerme esto tan bochornoso tan indigno tan impropio de un verdadero hombre, que digo, no es un verdadero hombre más bien es un patán que se llevó a una joven a caballo, la  hija, la única hija de un viejo amigo que se ha portado a las mil maravillas conmigo, defendiéndome de agravios orquestados por enemigos gratuitos que por envidia me quieren hacer daño, él es más que un amigo, yo diría más bien como un hermano de sangre,  este aliado del cual hago mención me ha sacado las patas del barro en infinitas ocasiones, en pleitos mal concebidos, en donde yo tengo la razón pero los demás no lo ven así, por más que quieran esforzarse   se hacen  de la vista gorda, los ciegos diría yo, él me defiende con sobrada libertad como si conociera de leyes, si, por supuesto que  las conoce perfectamente bien. En una oportunidad me dijo que desde niño su padre Anselmo, hombre culto, conocedor de todas las artes poseía en su despacho montones de libros, como todo intelectual poseedor de una extensa  biblioteca, Remigio así se llama mi buen amigo con mucha frecuencia se lo pasaba de tarde en tarde metido en su despacho hurgando allí y aculla los libros que tuviera en esos momentos a la mano,  más que todo los que le emocionaran el alma  causándole un verdadero placer, leía y ojeaba tantos libros, pero los que más le entretenían, los que verdaderamente les llamaba la curiosidad  eran los textos de leyes, estos eran los que mayormente les llamaba la atención.  De allí viene ese torbellino de ideas, del convencimiento, al que se le plantara al frente, y poder con todo el respeto posible si era necesario  el que fuera, o el  que se pudiera merecer, lo miraba directamente a los ojos en donde pudiera posarlos con ahínco, sin bajar  la mirada, al tener considerablemente la razón, porque verdaderamente la tenia, lo dictaminan las leyes de la constitución de este país, es que usted no se ha sentado en ningún momento a escudriñarlas, yo le sugiero que lo haga lo antes posible para que se dé cuenta en donde usted está parado y  no se hable más del asunto, porque está contemplado en el articulo x. Decía repitiéndolo emocionadamente, al tener en frente al susodicho pleitista.

Todo un fenómeno, un prodigio verdaderamente alucinante que hace cavilar a cualquiera, así es mi amigo Remigio, que lastima, que lamentable lo que hizo mi hijo, y ahora cual debería ser mi cara, la que debo poner cuando mi amigo Remigio toque a mi puerta  diciéndome: Lo que hizo tu hijo con mi hija no tiene nombre.

Por Dios tiemblo cuando lo pienso, como estoy ahora sentado ante esta mesa con la mano detenida en mi frente pensando, buscando ideas a las cuales les pueda echar mano y socavar este acontecimiento desagradable y repugnante que se me avecina,  con la mirada puesta en la madera semi oscura de esta mesa que me sirve de comedor y de muchas cosas más me levanto, yendo a la ventana la cual abro de par en par, el triste panorama que comienzo a observar me deprime considerablemente. Qué puedo hacer, no puedo salir a buscarlo a la pradera corriendo a campo traviesa como cuando él era un chico y se me escondía detrás de un matorral después de haber cometido una diablura… Por Dios debo calmarme, pensar con la cabeza fría, tranquila, serena, si ha mancillado a esa muchacha debe casarse, debe reconocer como hombre su falta,  yo no voy a dejar pasar por alto esta sinverguenzada suya, de ninguna manera, eso jamás, si tuvo el valor suficiente para irrespetar la bonita amistad que tengo con el padre de su hija  tendrá que  responder, si responder como los machos bien plantados, con la correa bien atada a los pantalones para que no se le caigan con la falta cometida que no es agradable para la vista de los demás, no señor  esto tampoco es una gracia como tantas de las suyas, como las que siempre ha cometido obstinadamente y yo se las dejo pasar. Como anhelo que estuvieras aquí, ver tu cara para rompértela a golpes con estas manos.

Debo permanecer aquí quieto dentro de mi casa para aguardar la llegada de mi gran amigo Remigio, no debo salir, ya está por llegar. Qué desagradable es esta situación.

Golpes en puerta, cada vez los sonidos eran rudos y repetidos.

La abre. Era un vendedor de artículos de arado. El nada de esto necesitaba, tenía todos los implementos para surcar la tierra, hasta un rastrillo y una apodadora, que su difunta esposa usó unas veintenas de veces. La tenía guardaba sacándola de vez en cuando cuando la hierba crecía y crecía llegándole hasta las narices.

 Al muchacho lo despachó enseguida diciéndole que por los momentos no necesitaba nada de lo que con verdadero entusiasmo e inteligencia el chico le ofrecía.

El muchacho le da la espalda. El cierra la puerta.

Aguardaré la obstinada espera que ahora se convierte en una efervescencia ofuscada,  intranquila  y cruel.

Si… debo esperar, esperaré, qué más da aguardar, si… aguardar, aguardar.


jueves, 23 de julio de 2020

 

 

 

 

 

 

 

 

                                      

 

                                                 EL MARINERO DE AGUA DULCE.

 

 

Muchacha… ¿Cómo se te ocurre a ti enamorarte de un muchacho que apenas conoces? Si fue ayer que lo viste por primera vez, por Dios Flor cosas tuyas no me parecen, si fuera de otra sí que me lo creería, porque es de otra y no tú, porque la Flor esta Flor que estoy viendo ahora y la que llevo años conociendo, es de otro parecer, esto verdaderamente sí que es una locura, como yo que a esta hora quisiera quemar aquel cerro que estamos viendo tú y yo, le meto candela. ¿Qué crees que pueda pasar conmigo? me meten presa y tengo que pagar mi mercancía, para ser exacta cosa una cosa de locos. Y de un marinero, un lobo de mar que en cada puerto deja un amor. Óyeme, escúchame, abre bien los tímpanos y atiéndeme, puedes hablar con él, no tiene nada de malo, no aflojes aquello lo que es bendito para nosotras las mujeres, no abras las piernas, mira que los hombres están para aprovecharse  y  comer aquí y allá como un pajarito, o como si estuvieran en una feria donde la comida no está cara y se vende a precio razonable, accesible al bolsillo , al saciarse de tu comestible  te abandonan y para siempre, y adiós luz que te apagaste, otra cosa, si van hablar que sea   a la luz pública que todo el mundo te vea, porque estando en la oscuridad te echa mano sin tú darte cuenta, que es bueno emana de la luz y  la tropa te ve y sabe que nada estas ocultando, y no esté con el pico suelto   diciendo lo que no es. El chisme existe desde la creación del mundo, y más en este sitio donde las mujeres han convertido a sus maridos en una cuerda de maricas,  a una no la pueden visitar porque están con la vista clavada en la puerta, y cuando se estaciona un carro en el bordillo parecen hormigas pegadas en las cortinas de sus ventanas, si yo tuviera plata desde cuando me hubiera marchado, pero hay zonas peores que esta,  esta negra y no es por mi color, que se sepa pues yo sé cómo es en realidad este lugar, aquí se comen vivos los unos con los otros, como caníbales,  y son felices los muy desgraciados, cuando existe una patraña es una verdadera fiesta patronal…No te rías, que te estoy diciendo la verdad, claro como tú eres muy confianzuda crees que todo el universo es bueno. Yo te aviso, ojo pelao con el patiquinsito ése.  Eh! Es que yo tengo unas ganas de verlo… Ay Flor que quiero que me lo presentes, así sé de buena tinta si el fulano tiene o no buenas intenciones contigo…Yo nunca creí en el amor a primera vista, en una relación debe perdurar meses, no digo cinco o seis años, una cierta cantidad lo prudente diría yo para conocerse  bien, para saber cómo es la otra persona saber cómo es una, el noviazgo es fundamental es como las columnas de una casa, si está mal se viene completica al suelo. Mira lo que le pasó a Rosa, confianzuda como ninguna, sí como tú, si hasta se parecen ustedes dos, tan ilusionada con su boda, con los preparativos, que si la fiesta, que si los invitados, que si las tarjetas, el pastel, el sitio en donde se iba a celebrar la boda, no sé por qué pero a mí me dio mucha pena con el cura Jacinto, y con esas mujeres que no durmieron en días limpiando de arriba abajo la iglesia, adornándola con flores, flores vistosas y de diferentes colores y todo para qué, para nada, porque la comida que prepararon los padres del bandido ése, se perdió, y no por piche, después de tanto y tanto esperar al novio inquieta, nerviosa hasta quedó sin uñas la pobre, después de tanto mordérselas y mordérselas…La pobrecita  quedó plantada, como la estatua de Simón Bolívar. La menesterosa se ensañó con la comida, a mi te digo la verdad, yo con solo mirarla el apetito parecía llevarme a rastra hasta la mesa. Pero ganas a mí no me faltaron el de pellizcar y pellizcar, pero al ver a esta chusma me dije para mis adentros: Petra no vale la pena que te lances así como águila detrás de la presa, mira que tienes alrededor a la gente chismosa, y mañana serás el plato favorito llevado y traído por estas jetas que no tienen pudor y vergüenza para masticarla a una y después vomitarla. Bueno fuera que hablaran de una, una sola vez, pero son muchas las repetidas y repetidas veces que las desalmadas lo hacen. Ah, pero tú te sigues riendo de mí no juegue, claro, a nadie le gusta que le digan la verdad  , Flor tú no eres una extraña para mí, tu eres como una hija, y mira que yo tengo cinco hijos, como le doy gracias a Dios por tenerlos fuera del país, yo te consiento tanto al decirte todo lo que hasta ahora te estoy contando porque no quiero que nada malo te pase, que abusen de tu inocencia…Aunque yo no sé si lo eres o no, cuanto en mis tiempos, todos éramos inocentes, bueno hija si te quieres reír ríete, al escuchar esto que te va hacer explotar. Cuando yo estaba en la escuela, y esto hace ya mucho tiempo…O no se nota, claro que se nota por lo vieja que estoy pero por dentro me siento niña y esto es lo que prevalece siempre. Bueno, que se me perdió una regla, nunca supe si un compañero de estudio me la escondió lo cierto es que nunca la encontré, pero un día la visita de una  prima hermana me entusiasmó cuando le decía a mamita que a ella le había llegado la regla, me estremecí al punto que corrí a la cocina y le dije: Dámela o préstamela, yo extravié la mía, no sé si alguien me la sacó de la mochila…Más me sorprendí cuando reían a carcajadas las dos burlándose de mí, para luego decirme que le había llegado el periodo. Tampoco supe a ciencia cierta qué era eso, tardé mucho en saberlo, se lo preguntaba a mamita  y ella como si nada, tal parecía que tenía un cierre pegado en la boca no me respondió nada. ¿Pero no te ríes? ¿Acaso lo que acabo de mencionarte no te produce ninguna gracia? Ay Rosa hay que ver que si eres mala conmigo…No me mires así que lo que te estoy diciendo no es verdad. Si yo a ti te quiero mucho, muchísimo diría yo… Por qué será que ese muchacho nos mira mucho, yo diría más de la cuenta, ay Flor no me digas que eres ciega, ese, él que está fumando, él que tiene los brazos bien puesto sobre la baranda, ah… Pero mírenlo, si hasta nos sonríe, Flor si hasta te está lanzando besos, ahora te está guiñando un ojo…Que no venga, yo no quiero que venga para acá, no crees Flor que es temprano para estar recibiendo visitas y más en este muelle que despide olor a pescado muerto…Ay Flor si es ése él que yo me estoy imaginando hijita yo te veo muy mal. No me gusta, te juro que ese marinerito de agua dulce no me gusta. Con lo fina que eres tú, no de alcurnia porque no estarías hablando conmigo, porque las gentes de dinero son muy monas y te miran por encima del hombro, porque los ricos viven al otro lado con sus comodidades, sus buenas casas de dos o tres pisos, pero tú te mereces uno mejor que ése, un hombre que te valore, que te respete, que te dé el puesto como mujer,  aquí hay buenos muchachos, pescadores, profesores, doctores, abogados y pare de contar, hasta la mismísima chusma. Alguno puede estar a tu medida. Sabes una cosa, ese marinerito de que es malo es malo, la maldad se conoce hasta en los ojos, y este aunque te suene duro es uno de ellos, si él se cree que te va a engatusar con su vocabulario fresco y muy refinado está equivocadísimo, como si no existiera Petra para rato, que es la que te puede defender de este mal habido como otros que yo estoy mirando. Pero hija no me mires así con cara dura, si nos conocemos toda una eternidad. Yo soy como la que te trajo al mundo, eso es lo que siempre me ha agradado de ti que eres para conmigo cariñosa, modosita, sabes una cosa desde el primer día que yo te conocí me caíste bien. Me dije esta muchacha que se llama Flor será como una hija más para mí, desde hoy yo la defenderé. Y heme aquí postrada a tus pies rindiéndote pleitesía… Ah pero esto si te causó risa, pero lo que me pasó en la escuela con la bendita regla sí que no te causó gracia. ¿Abrase visto?... No te quita los ojos de encima, ellos son así de tiernos al principio pero después el día menos pensado te clavan las garras son traicioneros por naturaleza, la vida y la experiencia  la enseña a una  defenderse de todas y de todos, más cuando el marido la ha abandonado a una por otra, y así dicen por ahí que una la mujer es la mala del cuento, no más para hablar, no hay otro argumento para ellos que valgan la pena…¿Te vas hija?…Si te quieres ir vete, yo estaré aquí otro rato, con el calor que está haciendo no provoca estar dentro de la casa, ni siquiera para ver televisión, ahora los que tienen aire acondicionado sí que están en la gloria y a sus anchas, tenía un ventilador que me regalaron los hijos pero el perol no me duro mucho, rapidito se me echó a perder, no sé si fue por abusar de el al tenerlo todo el tiempo encendido, y para qué sirve para darle frío todas las veces que se te antojo, la gente, mira que la gente sí que es zoqueta. No digo yo…Bueno hija vete ya que no  quito más tiempo. Y te sigues riendo…Bueno bueno márchate con esa sonrisita para otra parte… Y yo que creía que te ibas a morir de la risa con lo de la escuela, si que eres extraña hija…Y todavía la mirada del tipejo ese encima de nosotras. Nos vemos al rato.

    Mira hijo…Hijo… Que es contigo…Si contigo quiero platicar un rato… Contigo, claro si no es molestia, así me gusta que seas tan complaciente con esta negra que el sol que es para todos, conmigo no tuvo ni una pizca de compasión. Desde hace rato te he estado observando y noté que tenías puesta tu mirada en la muchacha que hasta hace poco estaba conmigo conversando, chico a ti te gusta esa muchacha? Porque déjame decirte que este puerto no se llama el encanto, ni siquiera destila amor, ni las mujeres esas que tú estás viendo no son resbalosas, ni mucho menos se quieren ir del país porque se sienten ahorcadas por la situación no y no… Ellas tienen su propia nacionalidad y no quieren estar pegadas a un desconocido para llamar la atención o para sentirse mujer. ¿Tú eres marinero? Lo sabía, sabía que eras navegante. No me mires así que no me estoy metiendo con tu mamá yo no soy grosera ni mucho menos mala gente… Enamorada de esa muchacha tú no lo estas, es que a leguas se te ve, tú lo que quieres es echarle a la pobre una porquería, o mejor dicho preñarla y pintarte de colores. Claro que tengo el derecho de defenderla, por solamente conocerla, por saber quién es ella, y no me gustaría que ni tú ni nadie me la vaya a deshonrar…Así  que si estas muy acostumbradito a picarle el ojo a las jovencitas a ser modosito y a llevártelas a tu sabes dónde te has equivocado de mujer y de puerto porque este no es el puerto de el encanto.

    Ah, pero si el marinerito resultó chismocito, ya te contó lo que hablé ayer con él, ver para creer, como Santo Tomas, y yo que pensé que eran mis vecinos los chismosos ahora resulta ser que este lo es y peor…Ay pero se ven unas cosas…Si… Yo si se lo dije, además no he hecho nada malo, no he matado ni he asesinado a nadie, solo defenderte, amalhaya yo hubiera tenido cuando estaba moza alguien, a alguien quien sacara la cara por mí que me defendiera como yo lo he hecho contigo…Esto le pasa a una por estar de intrépida por meterse en donde no la han llamado, en pleito que no es de una, además Flor lo que tú quieras tener con ese individuo es cosa tuya, no es de mi incumbencia, perdóname por quererte tanto.

    ¿Te besó?...¿Qué te besó?...Ay si serás, eres una zoqueta, ¿fue él que te lo pidió verdad? ¿O fuiste tú la que se dejó arrastrar por el impulso?... Fuiste tú la que lo propició, ahora sí que la gata se subió a la batea y no el mono que está próximo a que le pisen la cola, no digo yo, el que no oye consejo no llega a viejo, yo no sé si será verdad o mentira, ultimadamente hija tú no debiste besarlo, ahora el diablo ese se va adueñar de la situación yo que te lo digo, eres una mensa, pero qué se estará pensando el lobo de mar, que eres una resbalosa, si eso es lo que está pensando juro y no me condeno que se lo está creyendo…Hoy fue un beso, mas tarde un abrazo de oso muy insinuado que dura minutos, pero con el calor que está haciendo no dura mucho… No te rías, pero qué manía la tuya de reírte siempre, hija yo te estoy hablando en serio…Bueno, continúo…Y más tarde te lleva derechito al petate porque no hay otra vía, ni siquiera para que acudan a la iglesia a rezar el rosario… ¿Qué es lo queda?...La cama…Pero no te sigas riendo que no te estoy contando un chiste, además ya te lo conté y ni siquiera te produjo risa, tan mal humorista soy que ya ni público paro, ah, pues no me vengas con eso, que te ríes por mi manera de hablar, pero si no tengo otra forma de hacerlo. Ahora si tuviera monos en la cara sería la payasa de puerto, y tendría más problemas como si tuviera zapatos de tacones altos. Pero nunca permitiría que estos diantres se burlaran de mí. Yo por las buenas soy buena pero por las malas soy lo peor, y más cuando la sangre la tengo revuelta, soy mala que el diablo. Flor yo no te quiero ver con una barriga ni Dios lo permita pues, de verte porque va a pasar tarde o temprano, que sea con un hombre de bien, de buenos principios que te quiera para bien. Además tú eres muy simpática, si hasta pareces una reina, pero mirándote bien, hasta una miss, pero no te rías que te hablo con el corazón, y con el calzón quitado. Y continúas con la bendita manía de reír y reír para ya hija que se te van a caer los dientes. Yo me imagino las bichas esas, esas las que están sentadas allá, quizá estarán murmurando que nosotras nadita tenemos que hacer, que estamos dándole y dándole cuerda a la lengua como el trompo, pero Dios sabe que te estoy aconsejando, que te estoy haciendo un bien inmenso que me lo vas agradecer para toda la vida…El ladrón juzga por su condición. Yo no sé si aquí en el Puerto me respetan, pero una cosa si te digo cuando todos me ven pasar a su lado bajan la cabeza, anteriormente esto me mortificaba me preguntaba a mi misma cuál sería la razón, un tiempo a esta parte ya ni me hace mella, que la bajen cuando lo juzguen conveniente total esa cabeza es de ellos y no la mía. Aquí se ven unas cosas que hasta me parece que vivo en otro planeta y no en el planeta tierra, una a veces se pone a pensar y pensar a darle cuerda a la cabeza, sabes que Bonifacio una vez se me acercó aquí mismito, precisamente sentado en el mismo lugar en donde tú estás, me dijo que el mundo se iba acabar en el setenta y uno, de esto han pasado años y mira la tierra está igualita, no te digo yo, que aquí hay de todo. Ah…Y lo que le pasó al pobre Heriberto, pero esto le sucedió por no creer en los santos, ni en la Divina Providencia, que es poderosa y curativa. Fue casa de un fulano hechicero, porque se sentía mal de los nervios, y sabe lo que le dijo el vidente, que iba a vivir hasta diciembre, que su muerte llegaría precisamente el treinta y uno, para ser exacto, así mismito me lo dijo, después de las doce y cuarto. El pobre Heriberto enmudeció por completo…Menos mal Flor que me lo recordaste,  lo fue a visitar en el mes de octubre, así que le faltaban dos meses…Te podrás imaginar cómo se comportaba, de muy mala manera, gastando el dinero a manos llenas, viviendo  la vida loca, bailando, parrandeando, retozando con mujeres, y pare de contar…Y todo para qué… para nada…A las doce se acostó escuchando la música estruendosa de todo el puerto, los sonidos de los fuegos artificiales, y a medida que corrían las horas el susodicho más bien se acomodaba en la cama pidiéndole a Dios perdón por todos los pecados cometidos, y se puso más alterado cuando apenas le faltaban dos minutos para que la pelona se lo llevara al espacio sideral. Pero las horas pasaban y pasaba y nada le ocurría todo estaba dentro de lo normal en cuanto a su cuerpo, se lo tocaba todo y no con delicadeza sino rudamente, como todo estaba igualito a las tres se decidió levantarse de la cama  para echar vaina, y aquí está echando vaina, no te digo yo que aquí ocurren unas vainas…Cosas y más cosas se ven en este puerto que hasta se podría escribir una historia …Lo que nos faltaba, mira para allá, el marinerito de nuevo apostado en el mismo sitio, y con esa pose, si hasta parce modelo con una posición espectacular, divina, pero si es rete lindo el condenado, mírale la camisa, los pantalones, todo perfecto, bien escueto en las carnes, no me mires así, no te burles que una también es mujer y tiene su corazoncito. Aunque enviudé hace cuatro años yo también puedo enamorarme todavía suspiro porque tengo ojos, y quién me dice que no puedo ver, pues yo a estas alturas de mi vida no he escuchado a nadie quien me lo responda con la vista no puedes ver, además mis hijos están casados y abuela soy, puedo echar una canita al aire, pero con él que estamos viendo no, además chica que yo soy muy mayor para él, puedo ser hasta su abuela. No te rías, te dije que no tengo monos en la cara para que te sigas burlando de mí.

    No me digas… que todo lo que me estas contando es verdad?, ¿no son mentiras tuyas?…Es que no te lo puedo creer, Flor si es así te felicito por esa reacción tuya…Ah, pero mírenlo pues, hasta atrevido resultó el marinerito…Pero cómo se debe confiar en él si es un desconocido, el muy osado, te quiso echar mano, ay hijita es que por allí comienzan algunos, por los pechos, aunque yo  te digo, la verdad, la primera cita que tuve con el amor de mi vida, mi marido, fue donde comienza el malecón, me tocó una nalga, yo no lo insulté ni le dije nada, porque tenía una gran ventaja, teníamos un año de noviazgo, yo sabía quién era él, su familia, su trabajo y todo el espacio en donde él se movía .

Entonces le zampaste una bofetada…Bien hecho, eso está bien para que te respete, así es como debe comportarse la mujer que es decente, ay porque si se lo hubieras permitido que tal si te arroja al agua te lo toca y te lo retoca y resulta ser que todo tu cuerpo está manoseado, por no decir otra cosa, menos mal que tú me entiendes porque bruta no eres. Si te hubiera lanzado al agua tu virginidad la hubieras perdido… Claro que si la puedes perder, en  el mar la vida es más sabrosa y se pueden hacer cosas que aquí en tierra como veras no son permitidas, tú sabes por el pudor, quiero decir pisando tierra…Ay chica pero no te rías escucha la voz de la experiencia, son muchas las mujeres de este lugar que le han montado cacho al marido en el mar, otras abandonan el hogar con muchachos y todo dejándoselos al  pobre marido se van con otro metiéndose en el agua agarrando no sé para donde yendo a parar a otro país menos mal que no se han sido carne fresca de algún tiburón porque hasta que yo sepa yo no he escuchado ni por la radio, ni por el periódico ni mucho menos por la televisión la primera noticia…Y lo que me faltaba por mencionar, ni menos por las lenguas largas de toda esta chusma que lo único que hacen es hablar y hablar… No como nosotras que estamos platicando de otra cosa, en fin que yo lo único que estoy haciendo por ahora es aconsejarte, y cuando necesites de mi ayuda toca  a mi puerta que yo saldré con gusto como una flecha  a escucharte y apoyarte en todo…No me des las gracias, sabes corazón? las buenas amigas como lo somos tú y yo nos ayudamos mutuamente… Claro que es verdad, no te miento, además yo tengo muchísimo tiempo viviendo en este sitio, claro, aunque no soy la fundadora de esta comunidad …Porque tú a mí no me crees nada, todo tengo que jurártelo, para que todo me lo creas. Zalamera, tú lo que eres una adulona, le dices a una todo lo que sientes hasta lo más malo, para luego recostarte en mi vestido y hacerme cariños como una gata. No te rías que es verdad. Todo en mí te produce risa. Caray muchacha tú no te enojas nunca, eso sí que es bueno porque muchos comentan que es un bálsamo saludable para la salud.

Menos mal que se fue el hombrecito, a mí no me gusta que me miren mucho. No sé me pongo nerviosa.

    Por qué Flor no habrá llegado…Que le habrá pasado a esa loca. Ya era hora para que estuviera aquí. Con lo puntual que ella es, a lo mejor estará ayudando a doña Josefina, me lo hubiera dicho, voy a esperarla un rato más si no viene me voy…Pero miren la que viene para acá nada más ni nada menos que  la Gertrudis, la que corta traje, el traje del cuero de la gente, porque costurera no lo es, ahora sí que me compuse yo, no juegue, esa mujercita nunca me ha caído bien, pero qué viene hacer para acá, yo no quisiera hablar con ella, la muy hipócrita, sí que me cae de la patada. Pero le debe interesar mucho conversar conmigo porque llegó tan rápido, que no agarró impulso, qué cuento me irá a meter, porque es más chismosa.

Pues yo estoy muy bien, míreme, completica. Yo si tengo mis cosas, a mi me gusta ser clara como el agua cristalina, me gusta decir las cosas tal como son a la gente. Y usted Gertrudis me conoce muy bien como yo a usted. Pero qué se había hecho que tenía meses que no la veía… Andaba para su tierra, menos mal que toda su familia está bien, como me contenta, de veras que estoy contentísima. Si como dice usted Gertrudis, tenemos tiempo que no conversamos, pero a qué se debe su visita, no le brindo una taza de café porque heme aquí en el lugar donde estoy, y usted lo conoce mejor que yo…Ah, qué por qué digo esto  por nada, por nada, y usted también se va a contagiar como Flor, riéndose con lo que digo, esa niña yo no le puedo hablar porque revienta de risa. No se disculpe Gertrudis, no son las únicas que lo han hecho. ¿Usted dice que está preocupada por Flor?.. Y se puede saber cuál es el motivo?...¿Por Dios eso es lo que comenta el pueblo? Que Flor está preñada de un marinero y que yo lo conozco, ¿que yo soy una alcahueta?…Válgame Dios esta  gente sí que le gusta inventar…Ah, pero a mí Dios siempre me respalda en todas las cosas dándome su mano para levantarme. Mírenlas, allí están las muy sabandijas observándonos como si fuéramos joyas que estamos siendo exhibidas en la vidriera de un negocio para ser vendidas…Ah, pero me van a escuchar, es que tengo la sangre caliente y el corazón latiéndome a millón de la furia que cargo…Cuerda de maldicientes aquí estoy vengan, vengan a decirme a mí y en mi cara lo que ustedes están comentando por ahí, que yo alcahueteo a Flor porque está en estado, alcahuetas sus madres que las parió zorras, holgazanas, zarrapastrosas, hediondas, que no tienen oficios en sus casas la única profesión que tienen es meterse en asuntos que no les corresponden, y comerle el pellejo a todo el mundo y si no quieren pelea pues traigan a sus machos… Pero qué contrariedad… Que estoy diciendo yo ah, pero si ustedes no tienen machos son puras lesbianas las que tengo a mi alrededor, ustedes se preguntarán por qué lo estoy diciendo por la sencilla razón ah, porque ustedes, todas ustedes por su manera de ser los han convertido en mujercitas…Y ultimadamente aquí nadie tiene derecho de juzgar a nadie porque todos tenemos rabo de paja, y el único que tiene la potestad de hacerlo es él que está arriba… Además si Flor está preñada no es asunto de ustedes, no es la primera ni la última mujer en estarlo, ahora yo me hago esta pregunta… ¿Todos sus nietos son hijos de un solo padre?...Respóndanme  pues, ah veo que no me responden porque no lo tienen, que lastima, son hijos de diferentes papás ¡qué horror!... Ah pero mírenla como se van tan silenciosas ellas, con el rabo metido entre las patas no juegue… No digo yo…Y usted Gertrudis váyase, quiero estar sola ya no me provoca seguir  hablando con usted, así que lárguese.

    Muchacha al fin apareces… En dónde te habías metido, por los clavos de Jesucristo sí que te esperé hasta bien tarde… Y se puede saber en dónde carrizo estabas…Con el marinero de agua dulce, no digo yo saliva mal gastada, mi hijita cómo le haces perder el tiempo a una, mira que la inspiración todo el tiempo no está  con buen tono. Está bien, me pides que me calme, me calmo…Y cómo está él…Santo cielo, menos mal que no lo mataron, el peligro reina en todas partes. Y tú cómo estas…por lo que veo bien, pues si mi hijita a todas me las eché al pico, para eso tengo una gran lengua que Dios me dio  para defenderme, no faltaba más, pregonar a los cuatro vientos que tú estás preñada y yo una alcahueta. Pero las puse en su sitio…Esta negra de nadie se deja, por algo soy trinitaria, y a mucha honra, faltaba un poquito para halarlas por los cabellos y arrastrarlas por donde se me provocara. A esta  hora me estarías visitando en la comisaria…Pero no hablemos de esas viejas, háblame del marinerito de agua dulce. Los asaltaron anoche saliendo contigo de la cafetería de Eliécer…Válgame Dios…Y yo aquí haciendo el papel de tonta esperándote en balde. Y tú pavoneándote con el fulano ese. Comieron helados, que bueno, y no me invitaron par de malos, mentira, es un juego…Aunque viéndolo desde el punto en que se mire no está mal... Lo malo está en que le abras las piernas, cuidado Flor, mucho cuidado con eso. Menos mal que nada pasó, sí, yo siempre con mis cosas, yo sé que tú eres una muchacha de fundamento. Pero debes de comprender que en la vida hay que actuar con malicia. Y más con esos degenerados…Entonces está en la clínica, pero debe tener mucho real para estarlo…Tú lo llevaste en un carro particular y conociste a sus padres… ¿Y qué tal son? Claro tenían que ser buenos, y simpáticos como el hijo…Muchacha y por qué estas tan triste…¿Cómo?, ¿cómo es la cosa?…Que el marinerito es casado…Qué conociste a su esposa…Válgame Dios…Y ahora…Como lo dices tú y yo…Nada va a ocurrir…Tú te enamoraste de él verdad…Yo sabía que no. Menos mal que no hubo flechazo, por algo ocurren las cosas, bienvenidas sean. Y para cuándo le dan de alta…Esta tarde a las dos… Y dices que se van en buque… Pero ya son las dos…Se fue y ni siquiera se despidió de ti…Mira para allá, el barco va viento en popa… Adiós marinerito de agua dulce que tengas suerte…Pero hijita quítame esa cara de desconsuelo y sonríe pues, como tú sabes hacerlo. Otro chico vendrá, además tú eres buenamoza, una buena mujer, de buenos sentimientos  y no tienes malos pensamientos para con nadie…Así me gusta que sonrías…Como me divierte verte así sonreída… Gracias por obedecerme pues… Dios recompensa lo piadoso…El es justo con quienes lo son con él… Y tú eres una de ellas.

    Ay Flor, yo no sé como comenzar lo que yo tengo que decirte, Julián mi hijo mayor me necesita y mañana me voy, así como se marchó hace ya varios días el marinerito así me voy yo y para siempre. Qué te vienes conmigo…Que alegría! me das hijita, soy tan feliz…Anoche no pude dormir como merece todo cristiano, solamente al pensar lo que sería de ti aquí íngrima y sola… En este sitio que es de terror, pero así lo quiso Dios como dice la canción, nadie pone ni la más mínima condición para decir libremente yo no quiero nacer aquí, aquellos los que le sobra dinero y para despilfarrarlo a manos llenas esos sí que tienen la ventaja de salir de aquí no como nosotras, dos pela gatas ¿qué posibilidades tenemos? si lo que medio poseemos apenas nos alcanza para comer. Pero fíjate…Si que tengo la gracia, la gran gracia de tener a mis dos hijos viviendo fuera, son muchachos emprendedores, lo fueron desde que eran pequeños, se les veía las ganas de echar hacia adelante, ay hijita si no fueran por ellos que daría sepultada aquí en este fatídico lugar…  Gracias hijita, gracias por acompañarme, tus papás en el cielo estarán bailando de gozo. Al saber que te vas conmigo, a veces pienso que nuestros padres estando vivos o no, por cualquier cosa se preocupan  por una,  ya estando muertos más lo sentirán…No sé si será cierto o no pero yo creo que sí…Y te vas a reír…No digo yo que esta mujer es un mar de risas.                 


martes, 21 de julio de 2020





Cuando Pronuncio Tu Nombre
    Cuando pronuncio tu nombre todo dolor por más enérgico que sea desaparece.
    Cuando pronuncio tu nombre la tempestad se desaparece, sus suspiros potentes se dirigen a otros lugares que desconozco. Sus zarpas ya no tienen el mismo ímpetu, como cuando aparecieron por primera vez, porque con tu arrogancia divina las has silenciado.
    Cuando pronuncio tu nombre todo gemido huye.
    Cuando pronuncio tu nombre el aire fresco de la mañana se apodera de mi humilde morada, posándose en todos los rincones.
    Cuando pronuncio tu nombre todo es alegría, el canto sonoro y esplendoroso que proviene desde las altas colinas que llegan en pentagramas musicales enjugando la sensibilidad en los oídos de quienes tararean la canción conocida aprendida en algún lugar cristiano.
    Cuando pronuncio tu nombre las hojas de los arboles reverdecen de una manera extraordinaria.
    Cuando pronuncio tu nombre la salud penetra en mi cuerpo.
    Cuando pronuncio tu nombre la oración tiene poder.
    Cuando pronuncio tu nombre mi corazón te alaba con ímpetu.
    Cuando pronuncio tu nombre tengo el entusiasmo de leer desde tempranas   horas del día Tu Santa Palabra.
    Cuando pronuncio tu nombre se oyen las risas de los niños quienes confabulados juegan entretenidos en la plaza.
    Cuando pronuncio tu nombre escribo acerca de ti.
    Cuando pronuncio tu nombre todo sarcasmo se borra de los labios de quienes están acostumbrados en lanzar palabras obscenas.

domingo, 19 de julio de 2020


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QUE MÁS SE LE PUEDE PEDIR A LA VIDA
    

Herminia era a todo dar, sabía hacer de todo, desde pequeña siempre estaba metida en  los libros, en las revistas, investigando todo aquello que le llamara la atención, aquello que le despertara el interés, o por decirlo así el  gusanito de la curiosidad,  y por supuesto que fuera de su agrado  como: las recetas de cocina, la  repostería y otras exquisiteces, su eterno encanto eran los dulces, era su divina pasión, un arrebato loco, delirante como ella lo llamaba, lo poseía desde hace años no importándole si al consumir demasiada azúcar la perjudicaría o no la salud.
El sueño de tener un bonito local era estrictamente su entusiasmo, ser su propia dueña, tener buenos empleados que fueran responsables, confiables y  esmerados con  el ornato y con el compromiso de atender de buena talante a los clientes. Era su pertinaz ilusión.
 Este deseo no tardó en cumplírsele, ya que Dios fue generoso al instante al concederle uno en particular, casi cerca de su mansión,  tal como ella se lo imaginó.
 Gerardo sacó un préstamo rápidamente del banco, no tardó tiempo en obtenerlo, comprando de esta manera las sillas, las  mesas con sus bonitos y elegantes manteles de diferentes colores estos eran muy llamativos, un mostrador grande, dos refrigeradores con mucha capacidad,  una máquina en donde se elaboraría el café  instantáneo y sin demora alguna, en fin, todo lo que fuera necesario, en cuanto a confitería fue comprado seguidamente.
Un día sábado, en donde los rayos del sol no eran tan implacables como en meses anteriores fue inaugurado el establecimiento,  con un cartel bien elaborado y diseñado por  la misma dueña. Estaba colocado a la entrada de la puerta principal y en  donde se anunciaba por aquel día los grandes descuentos en cuanto al menú. Esto por supuesto  despertó el gran interés de todas las personas que pasaban justamente por allí, o simplemente se detenían  al ver la llamativa  publicación. Con sus letras elegantes y con estilo propio de una letra cursiva y poco común, la de una profesora de literatura que había abandonado su trabajo en la universidad  porque sencillamente se le adelantó  el parto antes de tiempo que casi le costaba la vida, o al propio  niño. Pero la ciencia hoy en día estaba súper avanzada, los médicos quienes la atendían detuvieron el proceso de gestación.
 Aquello era formidable para Herminia al ver tan entusiasta la cola de las personas a la entrada, observando también la gran cantidad de gentes dentro saboreando con gusto la carta del día, ella reía de contenta, todo aquello fue ingenioso, saludable, las personas supieron comportarse a la altura y en completo silencio, esto era lo que más le gustaba a Herminia de esta gran comunidad, la amigabilidad, el trato cordial de las personas, tal pareciera que vivieran en el mismo paraíso. Y al recordarlo Herminia rodeaba de besos a Gerardo, agradeciéndole siempre por haberla traído aquí, a este bonito lugar en donde Dios estaba perpetuamente  presente.
Herminia tenía de su matrimonio con Gerardo tres hijos: varones una hembra y dos varones, era un matrimonio feliz en todo el sentido de la palabra, la madre de Herminia estaba orgullosa de Gerardo, esta lo quería mucho, además Engracia este era el verdadero nombre de la madre de Herminia, afirmaba que  en varias ocasiones y más se los hacía recordar en Nochebuena,  cuando todos reunidos en su propio hogar sentados a la mesa, degustando un rico y suculento pavo, acariciando varias veces la mano de su hijo Ernesto quien era sacerdote, exponía con agradecimiento y orgullo que la mano de Dios extendida  cubría  su hogar y la de todos sus hijos. Que estaba feliz con Gerardo por ser un hombre noble y cariñoso y más al tener un hijo al servicio del Señor. 
Gerardo estaba enamorado de su esposa y se lo hacía saber a cada momento.
Ella era la mujer perfecta, la  emprendedora, cuando se le metía, por así decirlo un grillo en la cabeza no había en el mundo persona alguna  quien se lo sacara. Desde que la vio se dijo a sí mismo que esa sería la madre de sus hijos, siempre le encantó  de ella su manera de ser tan agradable con todo el mundo, su arreglo personal  resultaba muy pulcro cada vez más, su cabello rubio y bien cuidado, su grato y acariciador perfume que despedía su cuerpo que a cada instante al pasar con frecuencia junto a ella el aire era embriagador y a él le encantaba de gran manera, su rostro cada día se rejuvenecía más de lo conveniente, quizá esto, según él,  se debía a las cremas costosísimas  que reiteraba ponerse en el rostro todas las noches antes de dormir. Tenía otras que usaba durante el día, nunca estaba descuidada  ni mucho menos desaliñada, su apariencia estaba por todo lo alto triunfante, notándose todos los días, despertando la curiosidad o el placer  de todas las personas que se encontraba a su paso, o caminaban junto a ella en el centro. Herminia era una mujer ejecutiva y lo representaba muy bien, a la altura de los grandes dirigentes.
De las tres hijas de Engracia esta fue la que verdaderamente le  llamó la atención,  además se la imaginaba como su eterna  esposa, la madre de sus únicos hijos, llevarlos juntos al colegio, ir al abasto de compras, dar largos paseos por las afueras del condado, y sobre todo estar a su lado siempre, dormir juntos esto era específicamente lo que anhelaba, y al despertar verla a su lado en el lecho, observándola detenidamente, contemplando sus ojos, sus labios, su cara completa. Atendiendo ambos  los deberes de la casa, sobre todo  la atención y el cuidado de sus hijos, aunque pensaba por lo menos tener  cuatro hijos, Dios le regaló tres, y con estos tres estaban conformes, además no hay que buscarle las cuatro patas al gato,  eran muy buenos muchachos, colaboradores en todo lo que requiriera la asistencia, los cuidados y requerimientos de toda índole, sobre todo obedientes, responsables en cuanto a los estudios, obteniendo  magnas calificaciones en el liceo, los profesores y el director felicitaban a papá y a mamá, nunca ellos  se vieron involucrados en reyertas, eran muy hogareños, a pesar de la edad que oscilaban entre los quince, diecisiete y diecinueve , pedían permiso para estar ausentes, prometiéndoles que estarían de vuelta lo más pronto posible, daban todas las explicaciones, todas las necesarias, para lograr de esta manera la tranquilidad que se merecían sus papás, por ser buenos y generosos padres.
Qué más se le puede pedir a Dios y a la propia vida, le dijo Herminia a Gerardo, cuando estaban sentados en la mesa del comedor, degustando un rico pastel de manzana y un humeante y sabroso capuchino,  tener buenos hijos, que contribuyan al servicio del país, serán los mejores padres cuando tengan sus propios hijos y  no tener más adelante rompimientos de cabeza, que hacen atormentar la mente arrojando intranquilidades que no te dejan en paz ni sosegarte en ningún momento,  pensando en dónde estarán estos muchachos, con quien y en qué lugar, así no se puede conciliar el sueño, siempre alerta  a una llamada telefónica, mirando a través de la ventana, por si los ves llegar, entrando y saliendo de sus habitaciones por si los ves acostados en sus correctas camas, porque no sabes si en medio de tu desesperación no los vistes, llegando al  no darte  cuenta cuando entraron,  toda esta situación te hace estallar, llenándote el corazón  de incertidumbre, pero se piensa siempre en lo malo, en cosas descabelladas, en la policía, si están   detenidos o no, o  en el hospital recluidos  por una herida de bala, o  por un accidente de tránsito,  sea una disputa a robo armado. Pobres y desdichados padres que tienen esos problemas encima, con unos hijos desconsiderados, que no tienen nada en mente, algo que sea para ellos de gran provecho y que los haga en el futuro ser buenas personas,  yo no quisiera estar en su membranas. A los hijos, aunque sean grandes siempre y cuando estén bajo nuestro sometimiento  hay que vigilarlos, estar pendiente de ellos.
 En eso Gerardo y yo éramos  dichosos, quizá porque nuestros  padres fueron estrictos con nosotros,  vigilándonos  como perros guardianes.
 Las buenas costumbres siempre se renuevan y vuelven a reiterarse,  cuando las mismas se dan a conocer de generación a generación, y más  al franquear a  nuestros hijos. Eso es lo que realmente hacen felices a los padres cuando quieren a sus hijos realmente.
La madre de Herminia  estaba angustiadísima, esta era la quinta llamada que hacía a la casa de su hija, en lo que va del día Herminia no se ha presentado en el establecimiento, ella estaba al tanto de todo, facturando, sacando cuentas, junto a la máquina registradora,  hablaba con Ruth su nieta. Esta le informó que había salido temprano con su tío y su hermano a buscar en lo alto de la colina un gigante árbol de navidad. Engracia le respondía que era una verdadera demente al ir  hasta allá después de lo que le pasó que casi le cuesta la vida, Ruth le insistía  por teléfono que se lo dijera, que dejará los ambages para otra ocasión.
 Engracia estaba súper nerviosa,  temiendo lo peor, esta muchacha está loca, no recuerda lo mal que se vio, la lucha insostenible que tuvieron los médicos para volverla a la vida. Y más cuando escuchó sin querer la radio antes de salir de su casa, directo al establecimiento, el locutor decía con insistencia que se avecinaba una fuerte ventisca. Que todos los habitantes tomaran las precauciones necesarias para evitar el peligro, que cerraran puertas y ventanas con toda la seguridad que le fueran posible.
Engracia miraba insistentemente su reloj de pulsera a la vez que observaba el reloj de la pepsicola en la pared. En unos minutos cerrarían el establecimiento. En ese momento se estacionó un vehículo a poca distancia de la puerta, Gerardo salió del carro rápidamente, yendo velozmente en donde Engracia estaba sentada con los nervios deshechos. Preguntándole rápidamente por su mujer, ¿cuáles eran las noticias que tenía?
Ninguna, esta hija mía hace unas cosas descabelladas, una persona cuerda con sus cinco sentidos bien puestos no comete tonterías que una niña si puede someter. Imagínate se fue con Esteban  y mi hermano Emilio a las colinas dizque a desprender un  gran árbol de navidad, pero lo que más me tiene alterada con los nervios de punta es lo que se avecina pronto. Esta mañana antes de salir de casa, la radio informaba a diestra y siniestra que una ventisca fuerte se avecina, ay Gerardo yo no quiero volver de nuevo a sentir el dolor de antes, esta vez sería la última, el doctor  se lo repetía como una letanía que su salud era como una frágil copa de cristal, mojarse con la lluvia es temible para ella, una tempestad, o una ventisca la mata…Es qué acaso tú no te recuerdas cuando nos los dijo el médico dos días después que le dieron de alta.
El asintió con la cabeza, haciéndole ver que lo recordaba perfectamente.
Los dos se abrazaron, muy semejantes a la madre que consuela al hijo cuando ha tenido una imbatible perdida difícil de recuperar.
La ventisca apareció justo a la hora que señaló el locutor de la radio, Gerardo, con sus tres hijos y Engracia a un lado celebraban la horrible ventisca de nieve que se mantenía desafiante en las afueras de la casa, su silbido impresionante, y su  obstinado andar. Ligeramente  todo estaba cubierto de cellisca.
La  camioneta haciendo aspavientos  logro al fin acomodarse a la orilla de la empalizada. Con pasos forzosos sacando sus botas de la nieve y con fuerza destemplada no podían avanzar. Varias veces Herminia cayó, tanta fue la impresión de Gerardo que salió como una flecha al exterior  agarrando a su mujer de un brazo pudo al fin meterla en la casa, más tarde llegó Esteban y Emilio súper cansados dejando el gran árbol de navidad junto a la puerta.
Engracia miraba a su hija con infinita dulzura diciéndole: Hija ven conmigo. A Gerardo,- pronto estará contigo. A Herminia. Ven hija te preparé un baño, no quiero por nada del mundo que vayas a resfriarte, acuérdate lo que te pasó hace aproximadamente cinco años. Tomándola de la mano la hace levantar del asiento en el acto, ambas avanzaban por los escalones de la escalera. Y llegando a la habitación de su hija y la de Gerardo, Engracia a pesar de su edad tenía una velocidad increíblemente envidiable.
Engracia estaba dentro del baño soltando el chorro que rápidamente fluía cayendo  el agua dentro de la bañera, y con la puerta abierta se apreciaba su sonido recorriendo toda la habitación. Lo que tú has hecho en el día de hoy no es digno de aplaudir, esto te puede ocasionar una recaída fatal y tú sabes que te estoy diciendo la verdad, así te lo hicieron saber tus dos médicos. Pero en qué cabeza cabe que una persona teniendo los bronquios delicados como tú lo bien lo sabes tengas que hacer lo que has hecho ahora, esto sinceramente es una gran locura, una grave locura. El mes de Diciembre en algunos sitios es regularmente frío, y más en esta región, que estamos rodeado de montañas, y  de pinos altos, y si vas a salir a la calle debes ir abrigadísima,  ay Herminia, yo no sé ya que hacer contigo, por más que te repita las palabras por un oído entran y por el otro salen disparadas son  las mismas de siempre que nunca por alguna razón que yo desconozco no han cambiado, verdaderamente lo tomas o no lo tomas en cuenta. Todo lo que te digo es por tu propio bien, tu marido estaba preocupado, gracias a Dios que están todos aquí, (mira a través de la ventana de cristal) todavía la nieve haciendo de las suyas. La bañera ya está lista con el agua bien templada y con las esencias requeridas. Ya mañana Dios mediante te sentirás  como nueva, pero mujer ven, no malgastes el  tiempo más del que ya has perdido. Ambas se pierden dentro del baño  al haber cerrado la puerta tras sus espaldas.
Ya en la noche, con la ventisca cayendo en la parte exterior de la casa,  a grandes proporciones y  con sobrada  turbulencia, no dejando avanzar algunos transeúntes, quienes  se veían indecisos al pretender cruzar al otro lado, ya que  la borrasca cada vez se les adelantaba  reaccionando  enérgicamente, la  precipitación con su silbido se dejaba escuchar claramente  en todo la zona, trayendo el frio más  espeluznante que  jamás se había  sentido en otras épocas decembrinas.
Después del baño, Engracia consentía a su hija como solía hacerlo cuando estaba pequeña, ayudándola a peinarse, colocándole delicadamente el mono verde que le asentaba estupendamente, las sandalias de cuero marrón que hasta hace poco Gerardo le había comprado. Por ahora le falta a su rostro un poco de hidratación, tomó de un envase un copo de algodón mojándolo de una manera considerada en aceite de coco,  este aceite rápidamente actuaba de manera que su piel en un instante se veía radiante y resplandeciente, además esto era un ritual emprendido cuando apenas ella tenía quince años. Todo lo que se hace con devoción arroja grandes beneficios y más cuando se trata de nuestra salud. Su piel siempre ha sido clara y de buen color, todos los hombres envidiaban a Gerardo por tener a su lado una mujer hermosa, delicada en sus gestos, en su hablar sincero, en lo servicial ayudando a las personas conocidas o más aun aquellas que se cruzaban por primera vez en su camino. Si te va bien en la vida siempre agradéceselo a Dios pero no descuides a tu prójimo quien también necesita de ti.  Esto precisamente se lo dijo en una ocasión su hermano sacerdote cuando juntos caminaban por una calle, atiborrada de ambos lados de vidrieras, hasta parecían novios, porque ella le tomaba las manos, lo besaba en la frente, y estos gestos decentes le llamaban la atención a quienes los veían pasar a su lado, estaban tan entretenidos que ni se daban cuenta de ello, este comentario sencillo pero sabio que deja una bonita reflexión  lo guardó bien oculto en su mente y en su corazón. No hizo referencia cuando llegó a casa del buen comentario que le hizo su hermano sacerdote,  pero si lo puso en práctica  rápidamente asombrándose de los buenos resultados que estos le habían ricamente proporcionado.
La ventisca estaba ya casi finalizando, en la parte oeste se veía el cielo un poco claro, soltando unos rayos de sol, muy débiles por cierto, pero de que iba a desaparecer la ventisca era un hecho, muchos estaban acertando en lo mismo conectándose al pensar  en lo mismo.
Ya en la tarde la ventisca estaba desapareciendo mágicamente,   las máquinas  hicieron acto de presencia sacándola de sus escondrijos bien ocultos, y  en pleno apogeo limpiaban calles y avenidas, la radio informaba que el peligro estaba huyendo, y que dejaría a las personas  salir de sus hogares sin ningún temor.  Que debían continuar con sus labores de rutina como lo estaban haciendo antes del  vendaval.
Herminia se estaba sintiendo un poco mal,  con dolores en las coyunturas y malestares respiratorios, ella no decía nada para no intranquilizar a los suyos, viendo a sus hijos hablar con Gerardo que también reía, viéndola a ella de soslayo, cuando estaba metida en la cocina junto con su madre preparando el desayuno, en la tarde iría Engracia y ella a supervisar el local, y mañana, como decía Engracia: Si es la voluntad de Dios abriremos.
Engracia no sospechaba los dolores que estaba sintiendo su hija, porque Herminia no mostraba ningún malestar ante sus hijos, ante Gerardo, para no hacerlos sufrir. Pero algo debía de hacer, tenía que hacerlo más rápido que inmediatamente. Compraría los medicamentos, menos mal que no botó los récipes que el médico que la atendió desde aquel entonces le había prescrito. Iría en su propio vehículo hasta la farmacia que estaba a pocas cuadras, ya que no era recomendable que caminar hasta allá. Y aprovechando que las circunstancias estaban  a su favor salió disparada  manejando su coche, antes que regresaran los suyos a casa.
Engracia ya dentro del local, y con el aviso  colgando sobre la puerta mitad cristal y mitad madera en la parte baja,  la indicación decía claramente cerrado. Engracia al ver que su hijo venía, al verlo tocar la puerta la abrió rápidamente preguntándole enseguida por su madre. Pensé que estaba aquí. Contestó él colocando su morral sobre una silla. Tu madre últimamente me está preocupando en demasía, después que buscó sin ningún consentimiento el árbol de navidad en las altas colinas se ha venido comportando de una manera extraña, ella piensa que yo no me doy cuenta, pero a una madre ningún hijo la engaña. Pero qué crees que oculta. Respondió él comiendo una tarta de manzana.  Si lo supiera te lo diría enseguida, pero de que está extraña lo está.
Ay mamá no exageres yo no tengo nada, quizá sea el cansancio acumulado, tú bien sabes que la navidad es un corre corre, un trajín insoportable, ir de compras, pintar la casa, decorarla, en fin es una exageración en donde todos nos volvemos locos.
Herminia, la casa fue pintada hace dos meses, cuatro días tardó para decorarla y tú ni siquiera te has molestado en salir de compras. Herminia tú nos estas ocultando algo…Hija qué es ese algo, soy tu madre y tengo todo el derecho de saberlo, por favor dímelo sea cual sea la causa nosotros tu verdadera familia tenemos derecho de saberlo, y te apoyaremos…Espero tu respuesta,  la estoy esperando, dila ya…
Nada, que te puedo decir mamá,  a mí realmente nada me ocurre, déjate de estar imaginándote cosas que en realidad  no existen, en vez de hablar vicisitudes innecesarias vamos a la cocina, a preparar café y unas tostadas que me están  apeteciendo y yo sé que a ti te encantan,  que te mueres por una torrija, y a estas horas cae de perlas.  
Ambas mujeres salieron de la habitación, Engracia refunfuñando no le quedó más remedio que aceptar acompañarla.
Transcurrieron los días y con ellos  Herminia se tomaba el medicamento que había comprado en la droguería la vez anterior, estos en si le aliviaban los dolores, calmándolos de manera inmediata, pero lamentablemente y más para su desagrado el efecto duraba el tiempo justo y el que fuera necesario,  ya que al pasar  la secuela volvían los malestares a presentarse,  de nuevo volvía  a tomárselos y así sucesivamente. ¿Hasta cuando duraría esto? Hasta que tiempo seguiría ocultando esto que le aterraba cada día más, sintiéndose impotente, caminando a duras penas pero siempre recordando que no debía por los momentos cometer una dificultad que la sometiera a grandes riesgos donde los suyos se intranquilizarían, ella por nada del mundo quería que se impacientaran, no ansiaba repetir aquellos momentos tristes y desoladores, donde los días se les tornaba grises, nada le apetecía, sin embargo aunque herida por dentro lucia súper bien, divina en toda la extensión de la palabra. Aunque se estuviera muriendo estaría siempre elegante e impecable como nunca antes, nunca le gustó que la vieran derrotada, vencida y si lo estuviera como ahora se está sintiendo persistentemente, tendría la cara en alto y no cabizbaja. Esto a ella le daba el valor suficiente que ningún medicamento le pudiera otorgar sabiamente, contrarrestando lo contrario , el coraje suficiente para sobrellevar los acontecimientos buenos o malos pero hay que encararlos como vengan, con demasiada confianza para apartar y derrotar la duda, poniéndola a un lado, para no pensar en ella jamás.
El viernes amaneció de buen humor, Engracia al verla conversar con su esposo y con los chicos animadamente sentía la felicidad por dentro, demostrándolo a cada rato a su rostro la paz de la que era sometida, recibiéndola con agrado, y pidiéndole a Dios que esta tranquilidad que estaba sintiendo por ahora perdure mucho tiempo y jamás termine.
En la noche Herminia por más que insistiera en conciliar el sueño no lo concebía, por más intentos que pusiera por delante, sus dolores eran más intensos que las veces anteriores, la exprimían sin ninguna compasión y consideración. La tos se hizo presente, no encontrando que hacer resolvió levantarse de la cama con mucho cuidado, su intención al menos, era el de ir al porche y tomarse una pastilla, que le aliviara aunque fuera un momento los dolores que persistían cada vez más fuerte, además no creyó conveniente alarmar a Gerardo y a estas horas acomodado en la cama dormía como un lirón y en la posición que él gustaba dormir la situación fetal, ella aunque tuviera el deseo de reír no podía ya que los dolores eran dominantes difíciles de controlar.  Buscó cautelosamente la caja de pastillas las cuales estaban en la segunda gaveta de su mesita de noche, silenciosamente busco rápido encontrándolas  de inmediato en el armario, el cual cerró ágilmente no produciendo ruido alguno, Herminia era una experta buscando cosas en la oscuridad, y en completa armonía, en donde ningún sonido se dejaba colar, y ya teniendo  su chaqueta importada a la mano, la que tanto le gustaba, agradeciéndole a su hermano  el sacerdote el bonito gesto de por habérsela traído de Kansas City, salió cautelosamente de su habitación.
La luna estaba de su parte, con el color gris que en esta época adorna el ambiente, embelleciéndolo de una manera fantástica que tanto agrado le produce a quien la está contemplando, ese  encantamiento prodigioso  lo sentía Herminia en aquel momento, siendo niña gustaba contemplar la luna, las estrellas y todos los misterios que encierra el cielo, porque también el tiene su lado débil y frágil cuando en las noches se metía a hurgar en los baúles las memorias gratas de una parte de su vida, las que le hicieran evocar los instantes más felices viéndolos en los álbumes, en las fotografías sueltas, en las tazas obsequiadas en cualquier lugar obsequiadas por parte de diferentes amigos, libros leídos, ropitas de sus hijos cuando eran chiquititos, los primeros muebles conseguidos que Gerardo le compró, el tocadiscos, el gramófono  de su padre, que le encantaba la música al extremo que sabía los nombres de las diferentes bandas musicales más famosas para aquel entonces, sus trajes que ya pasaron hace años de moda, la mecedora de Engracia, se la pasaba horas enteras bordando suéteres para toda la familia diciendo que el frío hay que combatirlo de alguna manera. En fin eran tantos los recuerdos acumulados en la mente, y allí justamente pegada al cristal de la ventana permanecía la luna sonriente, siempre sonriente y con mucha picardía.
Todos tenemos nuestro lado débil y frágil, también las cosas, que caen al suelo sin darnos cuenta, justo en el tiempo en que estamos sumergidos en nuestros deberes cotidianos, si no se tiene el cuidado dejando las distracciones a un lado saltan al suelo y se rompen, así ocurre en la relación de parejas, en la comunicación entre dos amigos, en los padres en los hijos en fin que el lado negativo también existe. (Se toma el vaso con agua junto con la bendita pastilla)  y comienza a sentir el alivio ansiado que tanto necesitaba su cuerpo.  A veces le gustaba estar sola como aquel momento, en donde hurgaba en su mente las cosas bonitas y las malas que han existido desde que la trajo al mundo. Afirmando que la mente era como una enciclopedia que debemos leer y repasar, en nuestros momentos libres. Y más cuando se está  a  solas. Las buenas decisiones se toman en los instantes como yo lo estoy ahora, reflexión que es sabia, nos hace corregir  nuestros defectos si actuamos bien o no con x persona,  adelantándonos al perdón y a la consideración, cada cosa nos hace revivir el bonito pasado que cada individuo tuvo en la vida, a veces es bello recordar las épocas brillantes, porque el pasado también cuenta en nuestras vidas, no todo lo malo se nos ha de presentar en la vida, yo lo compararía como la pelota, la cual  es lanzada de lo alto, está de por sí rebota, estamos en las alturas, luego en la parte baja casi pisando el suelo, pero debemos sentirnos sonrientes, una sonrisa alegra  el ánimo de cualquiera, o del que está sufriendo. Dios mío que cosas se me ocurre cuando estoy en momentos así, como este  en donde el silencio reina, siendo el dueño y señor del mundo o el de esta casa.
Gerardo y yo cuando éramos novios solíamos contemplar las estrellas, las mismas que ahora se muestran señoriales en el cielo gris y oscuro, nos acostábamos en la capota del carro, señalando con nuestros brazos y alzándolos gloriosamente el firmamento, adivinando el nombre de cada una de ellas.
La reflexión había acabado pronto porque oyó a Gerardo quien venía apresurado por el sendero  hablando palabras incoherentes, Herminia se había levantado vertiginosamente  del banco en donde ya había tenido el tiempo suficiente de estar sentada solazada  en sus propios pensamientos.
¿Qué estás haciendo allí querida  y en medio de la oscuridad?... está haciendo un frio de los mil demonios. ¿Cuánto tiempo llevas allí sentada?  Herminia corrió hasta él y al estar a un paso.
 No tenía sueño, pero me reconfortó mucho haber hablado conmigo misma, ¿sabes una cosa?  A veces necesitamos habar con nosotros mismos, con nuestro espíritu, reflexionando, trayendo a nuestra memoria y a nuestro pasado al  lado nuestro, cavilar en lo bueno y  lo malo que hicimos y nos tocó vivir,  para no cometer los errores antiguos.  Ay Herminia tú y tus argumentos, se ve que la lectura tomó gran partido en ti…Ven mujer será mejor que entremos, no hay más rico y delicioso que el estar dentro del calor del hogar. (Echándole una ojeada al cielo) son las cinco y media de la mañana, me apetece una taza de café con unas galletas con sabor a chocolate mientras yo preparo el café tú te acuestas un rato. Yo te lo llevo a la habitación.
Quiero estar contigo en la cocina y no en la habitación por la sencilla razón: no tengo sueño.
Está bien no se diga lo contrario. Vayamos.
Ambos quedan abrazados por unos segundos,  juntos y tomaditos de las manos deciden entrar a la casa. Llevándose la sorpresa ver a Engracia parada justamente al pie de la escalera.
Se puede saber qué hacen ustedes levantados y a estas horas,  yo los hacía durmiendo, por Dios qué estaban haciendo allá afuera, y con este frío, jamás había conocido otro igual como este, este es más terrible que los anteriores. No digo yo, aquí todos se están volviendo locos, menos mal que yo no, gracias a Jesús bendito que estoy más cuerda que nunca, con una mente lúcida que se renueva todos los días y todo recuerda.
Ambos se miran sonriendo,  mirándose con cierta picardía.
Así quisiera yo ser como usted con la mente que posee, a mí últimamente se me olvidan las cosas.
Herminia abraza a su madre besándole la frente.
Gerardo y yo no podíamos conciliar el sueño, y en vista que no lo lográbamos  decidimos abandonar la cama y gozar del espectáculo que todas las noches allá arriba, se abre encima de nosotros y que algunos por no tener cierta delicadeza no observan.
El cielo y las estrellas. Responde Engracia enseguida. En ese ajetreo nos la pasábamos tu papá y yo.
Gerardo sale de la sala directo a la cocina.
Si quieres tomarte una taza de café con galletas.
No gracias esta  se va a dormir porque mañana hay trabajo por cumplir.
Ya es tarde, faltan exactamente veinte minutos para que sean las nueve de la noche.
Pero yo aspiro dormir hasta las ocho de la mañana Dios mediante.
Engracia comienza a subir con mucha paciencia los escalones de la escalera.
Herminia se le queda mirando con cierto placer, y al verla perderse, sale corriendo derecho a la cocina.
Gerardo ya tenía el café servido en dos tazas grandes y en un plato las galletas con sabor a chocolate.
Hablaban de cosas cotidianas, de la universidad de los muchachos planteándose a la idea que al salir de allí, cada uno tomaría el vuelo que le correspondería ejercer  en otra ciudad muy  distinta a esta, la carrera que siempre les ha agradado, estar lejos de sus vistas y no verlos sería una fortuita agonía, sabían que ya no eran unos adolescentes aquellos sumisos jóvenes que en todo tiempo obedecían sin protesta alguna, haciendo con agrado lo que se le mandaba hacer, eran fáciles  de controlar, estos ahora  eran adultos, la hembra al ser directora de cine tocaría puertas en la ciudad de las grandes estrellas de Hollywood,  el mayor al licenciarse en odontología   se marcharía sin pérdida de tiempo   a Miami, solamente porque quiere vivir allí, el menor desde pequeño había sentido aprecio  a los animales y decidió estudiar veterinaria, al graduarse decidiria quedarse aquí junto a sus padres, total en todas las ciudades así como hay habitantes también existen animales. También disertaban de Engracia entretenidos de continuo con sus ocurrencias.
Herminia calló por un momento pensando en el malestar que se le estaba presentando últimamente, pidiéndole a Dios que no fuera la piedra de tropiezo para la aspiración de sus dos hijos que deseaban alcanzar el éxito que los dos se habían propuesto en la vida. Ambos estaban felices cuando se lo consultaron por primera vez a Gerardo este asentía en todo lo que le decían. Sentían temor cuando me lo analizaron, al principio a la hembra por ser mujer le dije no usted no se va a ninguna parte.
Pero a los otros si los dejas ir.
Porque son hombres, y saben defenderse.
Yo soy una mujer hecha y derecha,  sé defenderme de quien sea, en esta ciudad no hay canales de televisión, ni estudios de cine. Qué puedo hacer yo aquí nada, absolutamente nada. Trabajar en tu negocio, venirme a casa y cuando me enamore casarme, tener hijos, y conformarme al verlos crecer y seguir cuidando de  mi hogar. Pues yo no quiero esa vida, no soy una mujer que se conforma con estar parada contemplando cómo pasa la vida y yo sin hacer nada para hacerla cambiar a mi  favor,  pues no,  yo no soy una de esas, yo quiero y deseo valerme por mi misma, nunca me ha gustado depender de nadie,  no me veo, no corre en mi mente y mucho menos en mi imaginación estar de esa manera,  está bien no me des tu consentimiento, tengo el de papá, eso para mí es el que más vale, el que está vigente. 
Herminia acercándosele la abraza.
Ese es  el más intenso deseo de tu vida, la gran pretensión desde que eras pequeña, siempre me contabas y a veces me obstinabas tanto al no permitirme hacer lo que  debía cumplir en aquellos momentos  yo no te decía nada, solamente te oía hablar  pero efectuando  mi labor, te escuchaba,  afirmabas que querías ser directora de cine, la mandamás del espectáculo, siempre te gustó  dirigir…No sé como supiste de esa carrera, dónde lo investigaste o quién te lo contó…Pero ya no importa, lo trascendental es que es tu verdadera vocación, yo también te doy mi consentimiento si quieres irte, ve a alcanzar tu sueño…Los padres siempre desean ver  a sus hijos felices en las diferentes etapas de su vida. Y yo quiero tener una directora de cine. Ambas en aquel momento se abrazaron llorando de felicidad. 
La mañana estaba esplendida, el sol con sus rayos les devolvía la alegría a los transeúntes, a las parejas que caminaban despacio por la angosta acera tomados de la mano, otros sonreían por el astro rey que volvió asomarse a este condado, ya que los tenía borrados  de la memoria por varios días, trayéndoles la inoportuna ventisca. Las hojas de los árboles resplandecían con ese color tan extremadamente que la  luz les puede regalar.  Los niños alegres retozaban en las esquinas.
En el local de Herminia los parroquianos comían a gusto con  la carta del día, lo bueno de esto radicaba en que el menú era diferente todos los días, pero con un estilo característico y muy propio.  Esa mañana todos desayunaban emparedados con  jamón y  queso,  el café humeante se desbordaba en las diferentes mesas.  Algunos  los tomaban con pasteles solamente. Todo estaba en orden y en completo silencio, era la opinión unánime, según los visitantes lo agradable que era comer allí. Con una buena atención y un servicio esmerado que en otro lugar no había  a todo dar. la provocación de estar allí todas las veces que fueran necesarias .
Herminia estaba en caja, Engracia en la puerta dándoles la bienvenida a las personas que entraban por primera vez al local. Ella a todos ya  los conocía, sabía de sus gustos, y por supuesto de cómo preferían lo que iban a degustar, y del rincón en donde gustaban tomar asiento,   generalmente apetecían de un solo plato, pero eran muy pocos los consumidores que se inclinaban por esta elección, además de que el cliente siempre tiene la razón. Engracia en todo los complacía, algunos charlaban entusiastas, otros leían el periódico a la vez que disfrutaban del desayuno.
Herminia volvía a sentir el malestar de siempre, después de ver a su madre conversar con un cliente cualquiera aprovechó ese momento en  sacar  una  pastilla del bolso sirviéndose un vaso con agua, el dolor mermará en las horas tal como están escritas en el récipe del contenido.
Herminia salió del local antes de la hora señalada,  y sin ser vista de Engracia y de ningún empleado  fue rápida al aparcamiento  y saliendo del estacionamiento dentro de su vehículo se decidió ir a la capilla a comentarle lo que recientemente ya conocemos  a  su hermano sacerdote, ella sabía que él la iba ayudarla, apoyar en todo lo que necesitara.
Aparcó el automóvil al borde de la acera, muy cerca de la iglesia, y al estar dentro vio a su hermano dentro del confesionario  aunque no lo había visto en persona, sabía que estaba allí porque una mujer estaba inclinada en el locutorio  confesándose.
La mujer tardó en levantarse.
Ella sin perder más tiempo fue directamente al confesionario y al verlo este la abrazó gustosamente, diciéndole: Los lunes no hay misa, solamente realizo confesiones, como lo habrás notado, Herminia…A qué debo el honor de tu visita.
Quiero que me acompañes en este momento al consultorio del doctor Antonio, me he sentido últimamente muy mal, creo que la enfermedad vuelve aparecer. ¿Qué te parece?…Sé que mamá a lo mejor ya  te habrá contado de mi salida con Esteban  y mi hijo a la colina en busca del árbol navideño, ay hermano qué debes estar pensando de mí que soy una loca de atar.
No hables más de la cuenta, mamá no me ha contado nada por ahora vayámonos ya.
La sotana la puso en uno de los bancos, doña Elena una mujer ya mayor de unos  83 años aproximadamente  se hizo presente, la mujer al verla la  saludó con mucho aprecio y respeto, estrechándole cordialmente la mano, ella sabía quién era en realidad Herminia, la hermana del sacerdote.
Te dejo encargada de la iglesia, voy a salir con mi hermana a realizar una diligencia importante.
Ay padre ni que fuera la primera vez que me la encarga, váyase con su hermana confiado y  tranquilo  que yo me encargo del todo el resto.
Herminia despidiéndose de doña Elena le depositó un beso cargado de cariño en la frente.
A medida que avanzaban por la ancha nave del templo Herminia le contó a su hermano Ernesto los frecuentes y avasallantes dolores que sentía su cuerpo, que por nada del mundo permitiría  quedar  hospitalizada  como la primera vez, nunca le gustaron los médicos, las enfermeras, ni mucho menos los hospitales. Los equipos médicos, en fin todo lo que pueda referirse a centros asistenciales. Todo absolutamente todo lo detestaba poniéndola extremadamente nerviosa e impotente. Sin poder tomar una decisión la más estúpida posible para salir airosa del riesgo que se podía presentar.
Herminia habló con la secretaria del doctor Antonio, Herminia estaba de suerte porque el médico había consultado por el día de hoy al último paciente, la secretaria le dijo que esperara unos segundos que no tardaría en regresar. Pero estaba segura que el doctor no tendría ningún inconveniente en hacerla pasar.
  La mujer una morena con el cabello oscuro  bien cuidado  con su vestimenta sencilla con una  blusa pulcra muy fina por cierto,  bien planchada, y una falda azul oscura cortada a la rodilla aunque algo espontánea lucia estupendamente bien,  su bonita mirada estaba oculta tras  la montura de unas gafas  color negro, tenía cierta gracia al caminar. Siempre sonreía, que gusto pensó Herminia es ver a alguien sonreír siempre, una se siente a todo dar  con  supremo deleite y complacida  de la vida. A mí también me gusta sonreír pero con estos dolores punzantes quién puede atreverse… Yo no puedo, tampoco es que voy a mirar a las personas que se cruzan en mi camino con el entrecejo fruncido. Dios me libre.
La mujer con una sonrisa salió del consultorio dejando la puerta entre abierta,  le echó una mirada a Herminia llamándola, esta enseguida se levantó del asiento. Eduardo también se había levantado. Después de haberle dado las gracias a la secretaria, entró con su hermano al consultorio.
Después de hablar de muchísimas cosas, de su familia, de su esposo y de su local nuevo, Herminia le hizo referencia a los malestares, a la temperatura fuerte a la que estaba siendo sometida por el frío decembrino.
Antonio hizo llamar a la secretaria por el intercomunicador.   La secretaria apareció enseguida.
Por favor tráigame de inmediato la historia de Herminia Fernández enseguida.
La mujer asintió mirándonos con una adorable sonrisa que a mí particularmente me agradó. 
Cumplió con su cometido, trayendo la bendita carpeta.
Antonio la leyó cuidadosamente y al terminar la hizo acostar en una camilla con una sábana blanca y pulcra, y con el estetoscopio comenzó la ardua labor (lo que hace el médico cuando es un buen profesional, cuando ama y se esmera con absoluta pasión  a su trabajo) se lo colocaba  por todos los lados posibles de su espalda haciéndole repetir infinidades de veces el número 33  luego le pedía  que inhalara  y exhalara el aire después que respirara abiertamente, tenía dificultad en  hacerlo esto le produjo de inmediato un acceso de tos.  Luego le daba golpecitos suaves en el estomago.
Te duele.
No en absoluto. Decía ella.
Te mandaré unos antibióticos. Un inhalador. Todo esto lo harás en casa, te doy semana y media de reposo,  nada de estar trabajando. (A Eduardo) Vigila a tu hermana  en lo posible, cualquier descuido puede ser peligroso…Menos mal que viniste a tiempo, una demora más  y te cueste la vida. Pide cita para dentro de dos semanas y media, que es  cuando finaliza  el tratamiento quiero verte de nuevo, y con esto que te estoy mandando te sentirás como nueva.  Mantente bien abrigada, nada de lluvia, de caminar bajo la nieve… Ay Herminia yo sé porque te lo estoy diciendo. No quiero verte hospitalizada de nuevo.
Está bien Antonio cumpliré a cabalidad con lo que me exiges. Después de un abrazo bien cargadito de buena vibra, abrazó de igual forma a Eduardo.
Eduardo estaba un poco molesto con su hermana, al entrar al carro, y abriéndole la portezuela para que se sentara se lo hizo saber de inmediato.
Herminia por qué no le contaste a Antonio lo de tu salida a la colina.
No lo creí necesario.
No lo creíste necesario y esa versión era  importantísima para él, al médico nada se le puede ocultar, al menos que uno sea tan bruto como para pretender  que la muerte lo venga a buscar. Simplemente porque no quieres que te hospitalicen, si te conviene qué puedes esperar…Aceptarlo, someterte a la prueba, por tus hijos y por tu esposo, y por tu propia salud, eres rara Herminia muy rara. 
En todo el trayecto Eduardo no medió palabra alguna con su hermana. Sabía quién era realmente su hermano, un hombre que nunca le gustó engañar a nadie, un hombre cabal en toda la extensión de la palabra, cuando algo le disgustaba,  él no hablaba, solo optaba por encerrarse en su cuarto, a ella ni siquiera la miraba, esta estaba solamente al pendiente de la larga avenida. Herminia aunque quisiera decir algo, algo que rompiera el silencio que al principio le molestó enormemente, se mostraba más bien tranquila, al saber que el riesgo de haber sido hospitalizada estaba bien lejos de la realidad, pero estaba realmente agradecida de su hermano por haberla acompañado a la clínica porque sola jamás lo haría.
Eduardo estacionó el vehículo al borde de la acera. Herminia acercándose a su hermano le depositó  un beso en una de sus mejillas diciéndole: Eduardo gracias por haberme acompañado. Te lo agradezco.
Está bien te llamaré luego.
Herminia salió del vehículo. El auto salió raudo tomando ágilmente la calle, para tomar otra a continuación, así fue como desapareció  rápidamente de su vista. Ella duró un largo rato parada contemplando por unos segundos el sitio por donde se oculto el carro  llorando disimuladamente, y contemplando la fachada de su casa dudó unos segundos si entraría o no. Pero la voz de Engracia rompió el llanto y la indecisión, también el letargo en el cual se encontraba sumisa.
Es qué no piensas entrar mujer, o pretendes  pasar la noche afuera.
Yo sabía que algo bien raro te estaba pasando.
 Herminia colocando el bolso en el sofá platicó con Engracia hablándole con lujos de detalles de  todo lo que le había sucedido. Eres así  igual que tu padre que le gusta hacer las cosas a su modo sin contar con la ayuda ni mucho menos con las opiniones de los demás porque según él es la forma correcta de llevar las cosas, a pesar de los años él nunca cambió, y tú menos  prefieres morirte antes de consultar a la familia no haciéndoles saber  lo que te pasa, desde pequeña has tenido esta mala virtud heredada de tu padre, entonces, para qué tuviste una familia si lo vas hacer sufrir,  en dónde fue a parar la confianza que me tienes si no la tienes sí nunca la has tenido, y eso está mal hecho, no se vale. Uno nunca debe callar lo que le ocurre…Y entonces… ¿dónde cuenta la familia? Yo no entiendo, nunca te he entendido.
Herminia lloraba tal como si fuera una niña desprotegida  que los padres por descuido dejaron sola en lo alto de una colina, así se sentía triste muy triste, jugando con su muñeca de trapo la cual se la habían regalado en su onomástico cumpleaños , no sabiendo quien se la obsequió.  
Mamá yo sé lo molesta que debes sentirte, pero yo no quería preocuparles. Perdóname...
Engracia al verla se conmovió completamente, originando el abrazo que en estos casos se requiere.   
Tranquila hija tranquila, sabes que mamá en todo te ha comprendido. Más tarde iremos tú y yo a la farmacia a comprar las medicinas. Ahora ten calma Dios mediante ya para mañana  estarás bien, ya lo veras, son  palabras sabias de una vieja como yo, quien ha vivido lo suficiente, he visto cosas peores que estas, a la larga brilla el sol y todo lo que antes era oscuro se convierte en luz para llegar rápidamente el bienestar.
Los días transcurrieron ágilmente, y con ellos llegó inesperadamente el mes en donde los dos hijos de Herminia, la hembra y el varón abandonarían el condado. Ya todo estaba listo, los equipajes con todas sus pertenencias de uso personal, las dos habitaciones estaban intactas, ellos regresarían en el momento que lo creyeran conveniente. Herminia estaba muy tranquila sabía que iban a estar bien en sus respectivos trabajos. Que los hijos al estar ya grandes tomaban diferentes destinos, que volaban del hogar materno, que ellos no les pertenecían.
Estos pensamientos  cada vez más me hacen sentir cada vez más fuerte, cuándo iremos a visitarlos nuevamente.
Tal vez el próximo mes.
Tan rápido.
O cuando estemos decididos a viajar.  Gracias a Dios que el negocio cada día está  prosperando y  a pasos agigantados como puedes verlo. Qué más se le puede pedir a la vida.
La casa se sentía triste y vacía, comenzaba a extrañar a sus dos hijos, pero la ausencia la consideraba más a la hora de comer, ya que eran los  5  asientos que estaban eventualmente disponibles en donde cada uno estaba  colocado  a la mesa  a  la hora de comer.  Ahora son tres, quienes desde ahora en adelante comerán en la mesilla.
Debo ser fuerte, el trabajo me ayudará a crecer como los arboles, a mantenerme útil gozando de mi misma, y con  la misma darle el amparo necesario a mis hijos, a conservar mi mente ocupada para no pensar en lo que no debo, en lo que pueda mortificarme,  en lo que sé que está bien, además no  puedo  desviarme de las metas  que quiero alcanzar,ellos como lo  dije la vez anterior salieron en la   búsqueda de su sueños y lo van alcanzar porque en la vida hay que ser decidido, y actuar en lo que efectivamente deseamos ser.  Como dice mi esposo… Que más se le puede pedir a la vida.