martes, 7 de julio de 2020




El Odio Con Tu Divina Magnificencia Se Desplaza.

      El amor reina en todas las latitudes embriagando los rostros bondadosos del que nos sonríe a diario, saludándonos y dándonos la acogida en su humilde morada.
      Los alces cuyas ramas se estremecen con el juego obstinado del viento hacen gemir las hojas humildemente, estas pronuncian Tu Nombre.
      Los pasos sosegados y bien confiados se detienen, y observas que todo está majestuosamente tranquilo, la rapidez ya ha sucumbido, porque el caminante con su mirada va contemplando el infinito, tiene la certeza que desde ahora en adelante todo marchara bien.
      Los pájaros comienzan a engalanar con sus ecos sonoros el amanecer, los ojos se abren, y un rayito de luz se deja colar por la ventana que alguien por descuido dejó abierta de par en par, los brazos se estiran haciendo ensanchar el cuerpo para acoplarlo a la rutina diaria, otro día más de vida.
      ¡Qué contentamiento se percibe!
      La mano se abre, el apretón se hace sentir intensamente, y juntos caminamos, muy sonrientes vamos, nos miramos de vez en cuando las caras, los obstáculos se retiran echándose a un lado, el sendero se percibe luminoso y sin ningún bache, el astro rey se sustenta con sus colores que noto agradables y pocos hirientes a mi piel. Nuestro andar sí que es placentero, ninguno de los dos hablamos porque no nos permitimos que ningún detalle por más mínimo que sea rompa esta alquimia que se está haciendo cada vez más agradable.
Los cielos están abiertos, todo está hermoseado, lo que está originalmente erguido desaparece, solamente estamos Tú y Yo, en este espacio en donde yo no estuve antes, pero ahora estando a tu lado, como lo estoy ahora, puedo decir categóricamente que ya lo conozco totalmente. Gracias por desconectarme del mundo real cuando estoy bajo Tu Presencia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario