El
aire que viene de la montaña.
El aire que viene de la
montaña próxima se trepa por la ventana abierta de mi habitación haciendo que
me instale en el rectángulo de la misma para disfrutar con mi vista el panorama
fresco y acogedor de la mañana que acaba de despertar con un sol radiante
invitando a los lugareños al trabajo afanoso en los sembradíos que están por
cosechar. El vuelo premuroso junto con el eco de sus trinos, pronuncian tu
nombre: El Dueño y Señor del Universo.
La sonrisa de un niño, el
que está sentado encima de la piedra insinuándome que no debo por nada sentir
miedo, porque estoy bajo tu sombra la cual me ampara en todo momento.
Ese hombre que viene
caminando despaciosamente, acaba de tropezar con algo, cayendo estrepitosamente
en medio de la carretera, yo no percibo cuál pudo haber sido el obstáculo que
lo hizo caer. El con la confianza que debe tenerse en un momento como este se
levanta orgullosamente, me mira contento, me sonríe divertido diciéndome en voz
alta y sonora: Puedo desplomarme una y mil veces, pero cuento con el apoyo que
viene de lo alto.
Y diciendo esto se pierde
como un puntico negro en el horizonte.
Una mujer que baja del
camión de pasajeros repite y sin vergüenza ninguna. Puedo estar muy enferma,
pero cuento con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo, Él me va a sanar, desalojará
tumor anserino de mi cuerpo, dejándolo limpio.
Ríe siguiendo la marcha y
muy decidida.
El delincuente, que acaba salir de la cárcel,
confío su vida a Jesús y le ha prometido
servirle, se detiene me echa un vistazo muy cuidadosamente, colocándose una
mano en la frente a guisa de pantalla para cubrirse del sol, me insta, diciéndome:
Él tiene grandes cosas maravillosas para ti, anda ve y síguele. Él también se pierde como el hombre que
tropezó con algo.
Ahora se desplaza por el
centro de la carretera los que perdieron semanas atrás sus cosechas, por las
lluvias acontecidas.
Atisban mi presencia saludándome,
replican que Dios está con ellos, que cualquier desastre que pueda originarse
en contra suya no disminuirá el amor que le profesan. Que otra recolección
vendrá pronto. Confiamos en Él.
Gracias Padre porque me has
levantado desde muy temprano a contemplar a través de mi ventana las aflicciones
que han transitado delante de mí, ayúdame a ser como ellos, a vivir con fe,
como viven ellos, genera un cambio ya en mi.
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