lunes, 13 de julio de 2020




El aire que viene de la montaña.

El aire que viene de la montaña próxima se trepa por la ventana abierta de mi habitación haciendo que me instale en el rectángulo de la misma para disfrutar con mi vista el panorama fresco y acogedor de la mañana que acaba de despertar con un sol radiante invitando a los lugareños al trabajo afanoso en los sembradíos que están por cosechar. El vuelo premuroso junto con el eco de sus trinos, pronuncian tu nombre: El Dueño y Señor del Universo.
La sonrisa de un niño, el que está sentado encima de la piedra insinuándome que no debo por nada sentir miedo, porque estoy bajo tu sombra la cual me ampara en todo momento.
Ese hombre que viene caminando despaciosamente, acaba de tropezar con algo, cayendo estrepitosamente en medio de la carretera, yo no percibo cuál pudo haber sido el obstáculo que lo hizo caer. El con la confianza que debe tenerse en un momento como este se levanta orgullosamente, me mira contento, me sonríe divertido diciéndome en voz alta y sonora: Puedo desplomarme una y mil veces, pero cuento con el apoyo que viene de lo alto.
Y diciendo esto se pierde como un puntico negro en el horizonte.
Una mujer que baja del camión de pasajeros repite y sin vergüenza ninguna. Puedo estar muy enferma, pero cuento con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo, Él me va a sanar, desalojará tumor anserino de mi cuerpo, dejándolo limpio.
Ríe siguiendo la marcha y muy decidida.
 El delincuente, que acaba salir de la cárcel, confío su vida a Jesús y  le ha prometido servirle, se detiene me echa un vistazo muy cuidadosamente, colocándose una mano en la frente a guisa de pantalla para cubrirse del sol, me insta, diciéndome: Él tiene grandes cosas maravillosas para ti, anda ve y  síguele. Él también se pierde como el hombre que tropezó con algo.
Ahora se desplaza por el centro de la carretera los que perdieron semanas atrás sus cosechas, por las lluvias acontecidas.
Atisban mi presencia saludándome, replican que Dios está con ellos, que cualquier desastre que pueda originarse en contra suya no disminuirá el amor que le profesan. Que otra recolección vendrá pronto. Confiamos en Él.
Gracias Padre porque me has levantado desde muy temprano a contemplar a través de mi ventana las aflicciones que han transitado delante de mí, ayúdame a ser como ellos, a vivir con fe, como viven ellos, genera un cambio ya en mi.   

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