domingo, 5 de julio de 2020




Te amo
      Te amo porque al despertar el astro rey que apenas vislumbro se asoma a través de mi ventana, la luz con tal ligereza pone a  accionar mis músculos de una manera eficaz y complaciente animándome a levantarme con la rapidez posible.
Sin poner reparo toco mi piel, siento dentro de mí que la sangre, mis órganos y mi corazón palpitan de la manera extraordinaria, y te bendigo, sí te bendigo porque sé que todo es posible cuando tenemos fe, y te consideramos nuestro amigo.
      Te amo, porque mis ojos se excitan ante la belleza que se desperdiga a mí alrededor, como este insecto que está inquieto, el cual veo ahora, revolotea para nutrirse del néctar de la flor.
El agua que se desliza por la abertura de una pendiente cayendo en un majestuoso río, la briza acaricia mi epidermis  y me hace sentir que todavía tengo vida, que respiro, con las fuerzas que son tan necesarias para emprender cualquier trabajo por más rudo que fuera, el coqueteo de los pájaros con su canto melodioso que engalana las primeras horas de la mañana y me hacen recordar tu nombre, las voces parlanchinas de los campesinos que con sus instrumentos a cuestas en el día de hoy trabajaran la tierra.
Los gorjeos de los pájaros poco a poco se los ha llevado el viento, los cuales fueron trasladados a otras dimensiones que desconozco.
      Te amo porque me instruyes en tu verdadera disciplina, la cual no perjudica a nadie, más bien lo corrige y lo alienta. A veces sin darnos cuenta chocamos con la misma piedra, al instante nos capacitas, para indicarnos que debemos transitar, cruzar la calle cuando el semáforo nos indica con la luz roja que un eventualidad por un descuido nuestro nos puede precipitar a un peligro mayor. Pero caemos cayendo precipitadamente en el más vil y grotesco agujero, atónito y sin atinar palabras con la mirada entreabierta, perdida por el golpe, veo tu mano que se extiende, la tomo sin mediar reparo, la tuya queda apretada con la mía, tus dedos son firmes, están duros, yo lo siento así, teniendo la seguridad completa y no a medias que de ella jamás podré soltarme.
      Te amo porque me hablas por medio de Tu Santa Palabra, cuando busco ansiosamente el versículo, el que me pueda dar la paz, el sosiego que tanto necesito, para que de esta forma pueda tranquilizar mi espíritu llenándolo de gozo.
      Te amo porque mis pecados fueron abolidos con la muerte de  tu único hijo, al cargar a cuesta la cruz, al no proferir desagravios que pudieran envalentonar a los adversarios, a los culpables, a los incrédulos. Golpeaban con sus látigos tu inocente cuerpo. Pero nunca, nunca llegaron a quebrantar tu ánimo, tu voluntad y lo que es más importante tu espíritu.
Enséñame a no replicar, a no ser mala persona, a no ser egoísta, envidioso, calumniador, hazme sentir el dolor de mi prójimo.
Tú nunca respondiste a la crueldad de tus adversarios, tu boca se mantenía sellada, solo gemidos se dejaban entrever de tus labios semi abiertos, estaban secos, sedientos, solamente pudiste percibir el liquido amargo del sudor que corría de tu frente, salado y con tintes de sangre, originada por esa espantosa corona de espinas.
Descalzo soportaste la tierra caliente que estaba siendo remecida por ese sol inclemente que fue energúmeno en aquel día infatigable, cuyas nubes inhóspitas se negaron rotundamente a cubrir totalmente el cielo. Y allí a lo lejos estaba plantada en la tierra el madero imponente, avasallante, la cruz, la cruz que te aguardaba pacientemente, para obligar a  tu cuerpo hacerlo reposar aunque no lo quisieras, o para ser exhibido como un maniquí, pero debías hacerlo, ya que con este propósito llegaste a la tierra para sacrificarte por nosotros, para alivianar nuestros pecados, y así alcanzar la vida eterna.
      Te amo porque me haces recordar que las cosas materiales no tienen la más mínima importancia, Tú siendo el Rey de Reyes y Señor del Mundo naciste en un establo, y no en un palacio como debió ser, en la comodidad es la cabeza que complace al recién llegado.
      Te amo por tener la familia que tengo, por tu hogar, por el mío propio, por mi esposa, por mis hijos, por los tuyos y por los míos. Tener o no dinero en la cartera a no me quita el sueño, no me angustio porque sé que Tú eres el Dueño del Oro y la Plata. El que nos provee no desamparando financieramente a los que te desprecian o están en comunión contigo. Señor otórgame  las palabras sencillas que puedan impactar, conmover el alma de mis vecinos, o el corazón de los que tengo sentados cómodamente  a mi lado en el asiento de un transporte público, haz que Tu Santa Palabra Divina esté en mí, para que pueda ser retenida en sus mentes y corazones. Hazme un ganador de almas en este año, para que tu pueblo se engrandezca y haya más iglesias en donde se honre y se alabe tu Santo Nombre.
      Te amo, por todo lo que me acontece, por lo que ha de venir, por lo que está por suceder, por lo bueno y por lo malo, por mi ropa, sí por esta por la tengo puesta, por mi calzado, por el pan nuestro de cada día, por las profesiones que me obsequiaste a través de la oración, por la paz, por la alegría las cuales experimento cuando te alabo. Con la adoración aniquilas mi fatiga y el cansancio fortuito quedando rejuvenecido completamente.
      Jehová hazme cariñoso, querendón, apegado, inclinado, predilecto. Que ignore todo lo que pueda perturbarme para llevar cada día la fiesta en paz, para aquél que no pueda verme y más aun para él que no puede soportarme, ni verme en pintura. Por esta y por más razones más te pido que me llenes de sabiduría, hazme entender que todos nosotros somos imperfectos. Que Tú eres y seguirás siendo el Único Perfecto por Los Siglos de los Siglos amen.  

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