martes, 21 de julio de 2020





Cuando Pronuncio Tu Nombre
    Cuando pronuncio tu nombre todo dolor por más enérgico que sea desaparece.
    Cuando pronuncio tu nombre la tempestad se desaparece, sus suspiros potentes se dirigen a otros lugares que desconozco. Sus zarpas ya no tienen el mismo ímpetu, como cuando aparecieron por primera vez, porque con tu arrogancia divina las has silenciado.
    Cuando pronuncio tu nombre todo gemido huye.
    Cuando pronuncio tu nombre el aire fresco de la mañana se apodera de mi humilde morada, posándose en todos los rincones.
    Cuando pronuncio tu nombre todo es alegría, el canto sonoro y esplendoroso que proviene desde las altas colinas que llegan en pentagramas musicales enjugando la sensibilidad en los oídos de quienes tararean la canción conocida aprendida en algún lugar cristiano.
    Cuando pronuncio tu nombre las hojas de los arboles reverdecen de una manera extraordinaria.
    Cuando pronuncio tu nombre la salud penetra en mi cuerpo.
    Cuando pronuncio tu nombre la oración tiene poder.
    Cuando pronuncio tu nombre mi corazón te alaba con ímpetu.
    Cuando pronuncio tu nombre tengo el entusiasmo de leer desde tempranas   horas del día Tu Santa Palabra.
    Cuando pronuncio tu nombre se oyen las risas de los niños quienes confabulados juegan entretenidos en la plaza.
    Cuando pronuncio tu nombre escribo acerca de ti.
    Cuando pronuncio tu nombre todo sarcasmo se borra de los labios de quienes están acostumbrados en lanzar palabras obscenas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario