domingo, 26 de julio de 2020

 

 

                         ESTE SITIO NO ES PARA MÍ.

 

 

 

     Deseo correr, elevar en estos instantes un papagayo lo más alto posible, que toque las nubes,  como es mi costumbre hacerlo de vez en vez, aunque no toque para nada las nubes me divierte elevar las cometas cuando no tengo que hacer, cuando el aburrimiento me golpea o lo más divertido trepar los árboles y otear los otros jardines de las otras casas vecinas, escalar una montaña, sentirme como el mar… libre… Como el mismísimo aire que nunca nadie lo ha podido atrapar. Columpiarme para poder ver el cielo por lo más bajo que pueda cuando aras de tierra estoy para con el impulso llegar arriba y poder sonreír, sonreírme a mi mismo,  marchar como el caballo que no siente en su lomo las asentaderas del jinete quien le haga conducir obligadamente al paso que el animal no le apetece andar, o como el mismo viento que acicala acariciando suavemente el trigo, verme lejos es mi total delirio.

Me gusta la bonita libertad, lo repito y lo sostengo, creo que  son mis propios sentimientos los que me hacen hablar más de lo debido, los que me fuerza con  ambición desenfrenada sentirme a  gusto conmigo mismo, opino que lo más agradable es considerarse a gusto consigo mismo, y lo voy a lograr cueste lo que me cueste, trotar a mis anchas de aquí para allá sin ningún reglamento que me lo pueda impedir, como la aire que no escatima energía para estar en todas partes al mismo tiempo, no rindiéndole estadísticas a quien pudiera recriminarle su osadía o aparición.  Ahora comprendo la situación y me da lástima con los pájaros que son atrapados y encerrados en una jaula,  por quien quiere disfrutar de sus cantos sonoros, o simplemente para verlos allí y sentirse complacido de que los que poseen sencillamente es un completo adorno… Los animales no tienen el coraje suficiente  de emplear la fuerza bruta como la tiene el hombre quien escapa con facilidad, corre a campo traviesa al sentirse libre, y al verse emancipado rodeado de montañas con un cielo abierto, esplendido y hermoso, mostrando un azul intenso, (sí que es agradable observar el cielo, a mí particularmente me agrada)… Seré un truhán…En realidad lo seré…Pero quiero ser libre. No quiero estar ni un minuto más en este sitio. Quiero ser autónomo.

Así quiero considerarme  en estos momentos, pero no puedo, y para aventarse debo esperar dos meses, dos desventurados intervalos que ansío que lleguen lo más rápido posible, ahora, ya. Las horas corren lentas y esto no me favorecen en nada, al contrario se apega la amargura y a la vez la desesperación incontrolable que me está carcomiendo,  el resto de mis compañeros están conformes con la permanencia en este instituto, pero yo me siento cómodo, me siento molesto con esta rutina que la considero desagradable, no apta para mis requerimientos, no quiero por nada del mundo sentirme deprimido, sería fatal, debo mostrar entusiasmo, un apoteosis por lo que haga, si muestro lo contrario los profesores los asumirían en mi contra esto me perjudicaría, no me conviene. Algo tiene que ocurrírseme para salir, para encontrarme fuera, lejos del alcance de este malévolo lugar, este territorio no me pertenece, soy ajeno a él, me incomoda a cada momento, el único culpable de esta tragedia he sido yo por complacer los caprichitos de papá, quiso tener siempre en la familia un sacerdote, alguien quien continuamente estuviera baldeando las impurezas de la familia, y que esta pudiera alcanzar la absolución de los pecados que fácilmente se pueden cometer sin previo aviso. Mamá nunca estuvo de acuerdo que yo ingresara a un seminario. ¿Pero a quién se le ocurre semejante estupidez, meter a su hijo, su único retoño al seminario? Solamente a ti que eres una cabeza hueca, se te ocurre enviar a nuestro único hijo al seminario, nuestro único hijo que nos puede dar los nietos que necesitamos.

Le estas apagando la vida. Solía recriminarle a mamá justo cuando se disponía a leer el periódico. También cuando apodaba el jardín, para él era un rotundo placer cuidar la ornamentación y del espacio, el área que siempre estaba bien cuidado, nos entreteníamos tanto que se nos olvidaba  desayunar, mamá  salía de continuo de la cocina y en alta voz nos informaba que estaba listo el desayuno aguardándonos sobre la mesa para que fuera devorado plácidamente y al terminar ya la faena, y al estar ya sentados frente a frente   a la mesa la encontrábamos fría, nada costaba calentarla en el microondas.       Sino que todo lo hacía mamá, siempre estaba en todo para lo que hiciera falta. En varias ocasiones a papá se le olvidaba por las noches tomarse dos medicamentos que el médico le prescribió. ¿Te tomaste las dos pastillas? papá saltaba enseguida de la cama, tomándoselas de inmediato. O en aquella ocasión cuando se despedía de ella camino al trabajo, y al no verle el maletín en la mano le decía: ¿Estás seguro que llevas todo?,¿ no te falta algo? no sientes nada en tu mano derecha. Al verla y al saber que era la valija salía corriendo en su búsqueda. Pobre mamá cuando te echo de menos…Pero por tu culpa estoy en este…No sabría decir lo que a continuación deseo explicar si este lugar es o no bendito.    

 

 

 

Cómo puedo salir…Ahora que recuerdo Orlando una vez me mencionó que estaba dispuesto hacer el intento de abandonar este recinto, me lo contó con pelos y señales haciéndome me jurar por todas las cosas  que verdaderamente amo en la vida que no se lo dijera a nadie porque lo metería en graves problemas, me lo hizo jurar por Dios y por la Virgen sopotocientas veces, le certifiqué que se despreocupara que de mi boca nada saldría, absolutamente nada que pudiera perjudicarlo, que confiara en mí…Tal vez él me puede ayudar a salir de este horrible lugar, o quizá podemos escapar juntos, no me importa el tiempo que nos pueda llevar la realización de este proyecto. Para que salga perfecto este propósito debemos conocer con precisión los sitios estratégicos en donde pueda existir el peligro.

    Después de cenar lo encontré sentado, estaba solo bajo la sombra de un árbol, el sol estaba fortísimo, era el mes de mayo, mes de estío en donde debíamos usar ropas frescas que puedan alivianar el calor cálido e inaguantable. Me coloqué al lado de él, y al platicar de otras cosas, toqué el tema, él me mira con ojos de platos y excitados.

¿De veras que quieres escapar?... ¡No te lo puedo creer!

Pues créelo, estoy hastiado de este lugar, un día más y creo que me volveré loco.  

Cómo son las cosas, en una ocasión quise escapar y no encontré la manera alguna de salir de aquí. Y mucho menos que alguien compartiera mi idea, o me acompañara.

Puedo ayudarte, ambos nos daremos el ánimo necesario para vernos lejos de aquí… ¿Qué me dices?

Déjame pensarlo.

   En la noche no podía conciliar el sueño, la cama la sentía demasiado dura, como si fuera la de un compañero, ajeno al cual no conozco o precisamente, que esta era la primera vez que mi cuerpo descansaba sobre ella. Fueron muchas las veces que encendí la bombilla que pende del techo.  A través de la ventana que se mantiene abierta, puedo notar el cielo azul intenso que quise observar de cerca, y para lograrlo salí cautelosamente del dormitorio. Yo tendría una excusa muy válida, por si  el mismísimo director, o el encargado de mantener la vigilancia llegara a encontrarme por el pasillo y si me llego a tropezar con un compañero le diría: voy al patio a mitigar este calor que me está matando.

A mí francamente no me gusta dar explicaciones, pero en este sitio hay que dárselas a las paredes si es posible, y esto me incomoda  enormemente. Hasta el punto que me irrito con facilidad,  a la vez que me pone de mal humor durante todo el día. La penumbra florece por todas partes, aunque conozco perfectamente el atajo camino con presteza, sigilosamente y despacio, con la suficiente precaución de no chocar  con algo que pudiera delatarme, logrando a la vez despertar a todos mis compañeros incluyendo al cascarrabias del director. Pero al fin llegó el alivio, la prueba superada, la satisfacción de sentirse fuera, disfrutando de la luminosidad de la esbelta luna que se mantiene risueña, sintiéndose la única reina suprema, la dueña de todas las noches  gozando de la compañía de una gran constelación de estrellas que titilan continuamente a su alrededor rindiéndole pleitesía, recordándome las navidades pasadas,  las recientes, y las que han de llegar que seguirán siendo inolvidables, y más cuando se está  en compañía de los seres queridos. Colaborando entusiasmadamente con el arreglo del hogar, colocando el árbol navideño en el gran rincón de la sala, adornándolo de luces, y en sus ramas en todos los extremos una bambalina o las que fueran necesarias…El hogar es, y seguirá siendo motivo de inspiración para papá que en cada noche buena, mostraba un estilo diferente al engalanar la casa, pero con buen gusto y colorido, todo el que nos visitaba fueran amigos, vecinos, o  conocidos o de la propia familia que suele visitarnos en esta época,  quedaba magnetizada. Él no es capaz de decir su secreto, su estrategia profesional, para embellecer lo feo.

¿Cómo lo logra?…Haciéndolo…Y no hay de otra. Es lo único que responde.

Consulto la hora en mi reloj de pulsera y son exactamente las 2:15, tiempo de volver a acostarme, si es que mañana quiera estar cabeceando dentro del salón y con la somnolencia estampada en la cara.

Y con el mismo procedimiento que antes realicé y con la normalidad posible estaba ya en la habitación logrando por todos los medios dormir. Ignorando lo que más tarde me depararía el día, lo que estará latente en toda mi vida como una huella en la piel, endeble y difícil de borrar.

No pude conciliar el sueño, intentando todo lo que me fuera posible me hallaba a leguas de obtenerlo, además no estaba en mi propia casa para poder y disfrutar  a mis anchas  de la comodidad permisible que esta no me podría ofrecer, con la cual estaba acostumbrado, yendo también  a la nevera para servirme un vaso de leche, y acudiendo a la sala para encender la televisión, para  disfrutar de un evento que me fuera muy entretenido hasta que lo conseguía y me quedaba dormido en los brazos de Morfeo, acariciando mi sueño insosteniblemente, meciéndome delicadamente en sus brazos.

 

En situaciones como estas se extraña el hogar que es y seguirá siendo nuestra pertenencia, esto es un derecho proporcionado, obtenido por los esfuerzos de nuestros padres, quienes no concibieron otra idea si no la de disfrutar una casa propia, hasta que nosotros los descendientes llegamos a contraer nupcias o nos separamos  de la familia por cualquier eventualidad  posible, es el primer sitio conocido, nuestro rincón familiar, lo primero que visualizamos, y con un miedo profundo damos  nuestros primeros pasos  para no caer, y al mantenernos seguros, firmes ya plantados no necesitamos de las manos de nuestros padres que nos servían como control de mando no desamparándonos en ningún momento, sonreímos afirmando con pleno convencimiento que valió la pena, porque sabemos caminar con seguridad, reímos por nuestros logros, lloramos en momentos tristes, desolados, cuando todo lo vemos gris sin un ápice de luz, pero el refugio estando cerca o lejos o en el otro lado de el mundo es y seguirá siendo nuestro cobijo. El hogar, nuestro hogar.

    Estaba impaciente a Orlando no lo veía por ningún lado, ni en los sitios en donde se le puede ver con obstinada frecuencia. La alteración poco a poco cobraba vida en mi, en mi voluntad y en toda mi humanidad, haciéndome torpe cada vez más, la continua espera  que aunque lo disimule creo que comienza a  notarse

tal vez en mi expresión, o en algún gesto, sobre todo en las manos, si ya comienzan a temblarme, el malestar decía mi abuela cuando se tiene adentro, en lo más profundo de las entrañas se nota a leguas ya que la cara a una la delata y mucho, más que suficiente para cazar al culpable. Rasgo que nunca pude encubrir, ahora me vale que sea un defecto mas en mi colección oscura, repleta de deterioros imprecisos, o desvirtuados,   es mi manera de ser, un nerviosismo estúpido,   total toda la humanidad no es perfecta. Así que soy uno más del montón… El mundo por albérganos se nos quedó corto,  no nos puede echar porque necesita de nosotros y viceversa.

Si no fuera por la manera que yo lo concibo el globo terráqueo  no sería mundo.

    El susodicho no aparecía por ningún sitio. Y esto más me impacientaba. Desalentado y sin esfuerzo de continuar en la guardia decido ir a mi paradero, y al traspasar el umbral de una puerta, la que da al pasillo, ciento una manos desconocidas,  tocando uno de mis hombros. Esto no me produjo ningún aspaviento.

Yo sabía que te ibas a echar para atrás. Cobarde, gallina tenías que ser. No tienes las suficientes agallas para dejar este lugar.

Si que las tengo. Dije al ver que se me pone de frente cruzando los brazos,- lo suficiente para seguir sosteniéndolo las veces que quiera, aspiro lo antes posible marcharme… Ya no soporto este lugar, además de que es aburrido es tétrico, esto  no es mi territorio…Quiero ser libre, aun en contra de la voluntad de mamá. Que ya no me importa, me vale lo que pueda más adelante pensar de mí…Como comienzo a detestarlo…

Mis pensamientos fueron rotos por la intromisión de Fernando, quien aparece de repente para reprocharme.

¿En dónde estabas todo este tiempo que te he buscado como ajuga en un pajar?

Estaba en el baño. Afirmó muy tranquilo.

Nunca me lo imaginé. Dije mirándolo a los ojos, transmitiéndole las ansias incontrolables que se despiertan al permitirme de un momento a otro que quería estar fuera de este maldito lugar. Volar, volar como el ave que estando en lo alto sonríe y mira hacia abajo.

Entonces te espero esta noche a las dos de la madrugada en el patio. (Me muestra entre sus dedos la llave del director),- la cogí cuando estaba durmiendo. Estaba en el sitio menos pensado…Debajo de la almohada.

Yo con mucha sorpresa.

¿Cómo le hiciste?

Mañas que tiene uno, la vida te lo enseña honradamente como cualquier sobreviviente, o son tus amigos quienes te lo enseñan, o aquellos que tienen la mala  intención porque  nunca la vida les sonrió sino que los  maltrato como pasó conmigo, cada golpe te enseña, y yo fui uno de los que también resultó vapuleado resultándome heridas difíciles de subsanar con el tiempo, algunas tachó otras no, pero me da igual, a mí particularmente  me tocó robar para ganarme el sustento, comer desde muy chico es mi gran delirio, como y  como y nunca me lleno, me encanta comer hasta por los codos, en cambio a ti la vida te ha tratado  muy bien con todas las comodidades propias de un  niño rico y mimado, con lo necesario a tu alcance, solamente lo pides con solo mover  la campanita de cristal   y ya te lo están trayendo porque todo lo tienes a la mano, y como eres el consentido sí que es sorprendente,( y posando una mano en unos de mis hombros) pero tranquilo, yo no te envidio, te lo juro, cada quien viene a este mundo con una etiqueta roja o verde. Dios me dio la roja, la tuya es verde, además no te voy a contar mi secreto cómo sustraje la llave, es mi secreto, es mío y no quiero compartirlo con nadie, porque no es de tu incumbencia, ni mucho menos con nadie, develarlo a nadie,  con nadie por el resto de mis días.

La opinión de los demás debemos respetarla. Dijo quitando su mano de mi hombro. Continuó,- y como sé que no vas a decir nada al respecto te espero en el patio a las dos de la mañana, y cuando llegue la aurora, estaremos nuevamente en nuestro espacio en donde nunca debimos salir…Alégrate por ello. Finalizó diciendo alejándose por el largo pasillo.

Claro que me entusiasma, tanto que el momento fue el más fenomenal de todos…Es increíble! Que me sienta mucho mejor, es fantástico que  las buenas noticias como las que acabo de recibir pueden cambiar totalmente el temperamento de alguien en un instante, alejando las penas que antes lo agobiaban, como yo que antes estaba de mal humor, el día se me estaba haciendo provechoso, además de sentirme a gusto conmigo mismo, me sentía a mis anchas,   la habitación ya comenzaba a notarla  diferente, tanto que hasta  los árboles  que antes veía a través del cristal de la ventana ahora se me antojaban incomparables y hasta  con abundantes hojas, con un ropaje encantador que antes no poseían, no sé si ánimo está confabulando para corretear conmigo al ver todo diferente.

Y echándole un vistazo a mi reloj de pulsara, observo que faltan 30 minutos para que sean exactamente las 2:00 pm. Dejando de alucinar cosas extremas que puedan alterar su valor, dejo de pensar. Y levantándome de la cama como un bólido, tomo la maleta  apresurado porque sé que las horas corren velozmente y sin ningún pretexto introduzco mis pertenecías, arrojándolas dentro, no importándome como cayeran, mi desesperación era tan atrevida que no tuve el sumo cuidado en ponerlas en orden, al finalizar la religiosa labor abro el escaparate al tantearlo por dentro, ya que la luz no era lo suficientemente fuerte como para llegar con la intensidad deseada, quedo satisfecho al comprobar que está vacío por completo.

Sí que me siento a mis anchas por la luz que me permite ver las cosas en su lugar. Como si  habitara en la morada de mi propia casa. Luz bendita, gracias por haberme permitido ahorrarme el trabajo. O por mi compañero de habitación Camilo quien desertó,  aprovechando las vacaciones de advenimiento, que al aproximarse la fecha de regresar al Seminario juzgo conveniente el cambio de rumbo, decidió largarse del país.

 El director cuando almorzábamos en el salón en donde estaba destinada la cocina, justamente cuando todos ya nos disponíamos a levantarnos de nuestros respectivos asientos nos informó muy desolado que Camilo se había ido al Perú.  Si él hubiera estado presente me llenaría de interrogatorios: pero estas loco… ¿Cómo te atreves? ¿A dónde crees que vas? ¿Acaso no tienes miedo?  ¿Y si por mala suerte te echan el guante? Mira que el director no come cuento al disciplinar a un compañero nuestro, ese viejo es rudo, con razón Dios no le dio hijos.

 

 

¿Seguro de lo qué piensas hacer?…Yo siendo tú, no lo haría, me quedaría tranquilo y en santa paz, si quiero aventarme escogería otro momento y no este que es sumamente peligroso. Con quién te vas y de madrugada, estas verdaderamente chiflado. Tanto interrogatorio, total para nada. Si tú nunca me contaste que no regresarías al seminario ni siquiera te despediste de mí. De igual forma yo hago lo mismo, me marcho y de diferente forma, en la manera como a mí me place  para jamás volver…   

Listo…Llegó la hora. La voz de Orlando rompió mis  pensamientos.

Estoy preparado. Respondo abriendo rápidamente la puerta, observando que en su mano traía consigo   su equipaje.

El cielo estaba a oscuras sin ninguna estrella, una pertinaz brisa  golpeaba suavemente nuestras espaldas, Orlando trepa la alta pared, dándome a entender sin palabras que estaba acostumbradísimo hacerlo. Para mi fascinación me contó lo que eventualmente ocurrió con el manojo de llaves, la sustrajo de debajo de la almohada donde el director posaba su cabeza mientras  dormía. Se me olvidó contar que con la misma abrió el portón de salida,  una contrapuerta de una estructura resistente, enorme como las paredes de este colegio, es de 5 cerraduras. 2 que están  en la parte superior, 1 en el medio, y las otras 2  en la parte de abajo. Otro desconcierto más que me aturde, me lanza una soga diciéndome por lo bajo. Que a pesar del viento alcancé a escuchar.

Cógela.

Al tenerla lancé la maleta. Por el sonido emitido desde la otra parte de la pared percibí que cayó en terreno seguro, encima de los arbustos.

Rápidamente me veía ascender la alta pared.

Ya cuando estábamos en la otra zona nos dimos un abrazo.

No es para tanto, un favor se le hace a cualquiera, además yo también aunque no se lo confesé a nadie estaba harto de la misma rutina, y sin otra cosa que hacer, aunque no te dije nada, es mejor estar en su propia casa, y no como en esta comarca, en donde nos sentíamos presos…Y qué piensas decirle a tu madre cuando te vea llegar. O cuando se dé cuenta que estas en casa y no en el seminario… ¿Qué piensas decirle?

No sé…El trayecto es largo. En el meditaré lo que pueda decirle…Ya algo se me ocurrirá, algo que sea convincente. De esto puedes estar seguro. ¿Por qué Fernando no vino con nosotros?

No te preocupes por él. El se va a escapar de otra forma y no de la manera como los dos los hemos hecho…Me contó que lo va hacer en un permiso que le puedan dar. Tal como lo hizo Camilo. Así que no debes preocuparte.

Si vas a inventarlo tarde o temprano se descubrirá…Es mejor que le cuentes las cosas tal como son y punto,  fin de la historia. Te acompaño hasta donde yo sé que debo llegar.

Los dos amigos comienzan a caminar sin más que decir, ambas figuras se confunden en medio de la noche, y  la oscuridad, al estar en una colina altísima los dos se nos pierden de vista.


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