viernes, 11 de septiembre de 2020

 

 

                                                                        

 

         

    

LECCIONES DE VIDA.

 

 

      Elianita, levanta la cabeza,  para algunos fuiste y serás el gran disparate que tienen delante, pero para mí no, cada quien en la sociedad tiene su valor y tu lo posees, hasta más que ellos, no me equivoco,  quizá sin darte cuenta puede que sea el más grande de todos, así como lo estas oyendo puede ser el más hermosísimo  del universo tú ni siquiera te has fijado en ese bonito detalle, referencia que es meritorio en toda persona. Porque en la vida un espejo no se puede arrastrar a cuesta para mirarse todo el tiempo que se nos ocurra, ver en el nuestro rostro, en estos casos un espejo de mano no está demás, puedes contemplar tu semblante perfectamente en el, mirarte todas las veces que quieras pero se notaria ridículo y hasta anormal…¿no te parece?...Verlo en todo tiempo, en cualquier sitio, y más en esta sociedad, que utiliza la barbarie enseñándola en el cuerpo de cualquiera, y más en los inocentes, si… Barbarie… suena bien en donde todas todos te critican por cualquier tontería,  cometas o dejes de hacer, total es tu vida la que está en juego no la de ellos, en pocas palabras hagas el bien o el mal la critica está presente, latente, a la vista no la puedes apartarla por más que la quieras. Menos mal Elianita que eso no va contigo, no está como digo yo al estilo de tu corbata y mucho menos con el nudo. La ignorancia aleja las discusiones mal fundamentadas. Que si lo sabré yo, las canas que tengo me han servido de mucho en la vida.

Eres la reina, la suprema, la Diosa del día y de la noche, si te quieren perjudicar levanta tu escudo, la pantalla como todo buen soldado que rehuye las piedras o los objetos contundentes que pretenden alcanzarlo para agredirlo o matarlo, pero eres guerrera de nacimiento. La vida te convirtió en acero, el acero  duro y resistente que no permite doblegarse,   ante las inclemencias del tiempo que todo lo dañan.

Elianita sonríe con tu orgullo y simpatía, tienes una bonita sonrisa que agrada al mundo entero, ¿sabes una cosa nena? que ahora la sonrisa en algunos o se ha marchitado o a desaparecido, tú la conservas, yo la conservo, brindemos por eso, pero dime… ¿Cómo podemos enseñar a las personas a sonreír? déjame decirte que no tengo la menor idea, pero bueno todavía no ha llegado el fin del mundo  para no lograrlo. Sé que quieres abandonar la ciudad, tu avenida, la avenida de siempre, la que te vio nacer, la que creció contigo, la que estuvo siempre contigo, piensas vender tu apartamento, ya para ti es un fastidio seguir viviendo en la misma avenida, estas cansada, no, no me lo digas, no es preciso que lo hagas, tu cara  me lo corrobora,  y te conozco Elianita como la palma de mi mano, es más como si fueras hija mía, me está dando la razón, hasta el mismo gesto de tus labios me lo confirman. Bueno…pues yo te auguro un porvenir feliz en una ciudad nueva, pensándolo bien, cosa que no había hecho antes pero ahora lo veo perfectamente, como cuando uno se mira en una vidriera al pasar por una avenida, lo veo bien, está muy bien mujer que te marches, que dejes las barras de los antros, el ambiente a cigarrillo, a los hombres que piden más y más, de las cervezas, en fin de los sitios en donde está el pecado encendido que no es nunca grato a la vista de Dios.

Yo sé Elianita que en la vida nunca te preparaste, digo profesionalmente, recurriste a lo fácil, al oficio más antiguo de la humanidad, pero viéndolo bien la vida, tu vida te medio sonrió  al obsequiarte tres hombrecitos. Ellos te quieren, tú eres y seguirás siendo la razón de sus vidas. No te juzgo, yo nunca te he juzgado, porque nosotros no somos quienes para endilgarnos  ese derecho que solamente le corresponde al que está arriba de nosotros, además quien se siente libre de pecado que lance la primera piedra…Nadie, absolutamente nadie lo hace porque todos los que habitamos este planeta llamado tierra somos imperfectos, pero la gente sigue y sigue ignorando estas dos grandes verdades. No somos los primeros ni mucho menos los últimos que en la vida cometen errores todos los ejecutamos seguimos andando por el camino estrecho o ancho, pero sabes Elianita que para escogerlo debemos saber cual tomaremos el ancho o el estrecho, si excelente respuesta es la que yo tomo en mi mano como si se tratara de una sota  de basto o un naipes, claro que es el estrecho, me conduzco libremente, nadie me tropieza, puedo huirle al peligro y evitarme un accidente de tránsito haciéndome a un lado. En cambio en el ancho ay en el ancho, no caminas libremente como tú quisieras, te tropiezan cada vez que puedas, llevándote a un lado, en fin hasta te pueden robar, si robar así como lo oyes, en el la indecisión se respira, se hace notar a simple vista, pero hay mucha simulación,  esa cualidad no es buena, a mi no me gusta…El peligro está constante y no puedes echarte a un lado cuando un automóvil circula, porque no puedes lanzar a un lado, porque las otras personas que caminan al mismo ritmo al igual que tú te lo impiden. Así de simple…Si, no me lo digas, ya sé que quieres saber cómo o quien me enseñó lo que acabo de decirte, pues nada más y nada menos que la propia vida, hay que vivir la vida saberla disfrutar sanamente, haciendo el bien sin mirar a quien poco a poco sin apuros, hay quienes pasan por encima de la vida y no están en el centro de ella, otros se vanaglorian de lo que hacen, se sienten superiores ante los demás porque tienen un titulo colgado en la pared de su oficina, te miran  con desprecio, maltratándote porque se creen superiores, son una cuerda de prepotentes que no deberían existir, con todo el verbo te miran por encima de tu hombro, si Elianita es así, de qué sirve ser de esa forma, de nada solamente para enjuiciarle el buen ánimo del que amaneció contento, a todos nos sorprenderá algún día la muerte, y seremos conducidos al cementerio, siendo sepultados en una fosa, la misma que son usadas por todas las personas del mundo, los gusanos, si los gusanos, no arrugues la cara porque te estoy diciendo la verdad tú como yo la conocemos…nos comerán el cuerpo. Suena horrible, aunque no lo deseáramos, ocurrirá, la muerte la tenemos detrás como si fuera un vulgar fantasma.

Lamentablemente la vida es corta, nadie se da cuenta de eso, como tú que no te diste el avance, pero todavía estas a tiempo de hacer lo que a ti siempre te ha gustado, trabajar como repostera, porque haces unos dulces y unos ricos pasteles que para que te cuento, te quedan apetitosos para chuparse los dedos uno a uno, te aconsejo que no lo hagas el mismo día, eso no, te tomas tu tiempo, al llegar a tu nuevo sitio, al no más que te instales comienzas a buscar empleo en todas las panaderías, en todas la que sean posible hasta te puedes emplear como repostera, visita las panaderías las que te salga a tu encuentro, pregunta a las mismas personas, quienes como ellas que conocen el mercado y pueden ayudarte con tus ubicaciones, nena preguntando se llega a Roma, a los dueños le muestras el mostrario  ese que tienes en tu departamento  guardado el que me enseñaste el otro día, sí que está buenísimo. Se ve que tu sobrino Julián saca excelentes fotografías  mostrando tal como son tus dulces, sí que son buenas las fotos, qué estoy diciendo, los dulces. Hazlo nena,  ya cuando yo te llame recibiré una tremenda noticia de parte tuya que me llenará de mucha satisfacción de mucha alegría. Porque sabes muy bien que yo, este viejo decrepito te adora, te adora con respeto como un padre adora a su única hija, porque los cuatro diantres que tuvo resultaron varones y resulta más desacato que esos muérganos hijos de la real madre resultaron malucos hasta los juanetes. Me abandonaron, como tú bien lo sabes, cuando se comprometieron con esas mujerzuelas que no valen nada, tanto así que no me da la gana que te las mencione, se fueron bien lejos de mí, como para que yo no los alcanzara, y cómo hacerlo, así como ves enjuto como estoy con una pata de palo, quien se atrevería a correr, ni que me dieran un susto, o me arrojaran a los pies una dinamita yo no llegaría ni a la esquina siquiera, ni que me lo propusiera, al solo pensarlo me da vértigo.

Tú eres una buena chica, ahora que te he visto así como estamos  tan de cerca, hemos sostenido esta plática desde hace mucho rato noto que  tienes un gran  parecido increíble a tu madre, ella fue una  mujer buena muy  hacendosa por cierto, responsable en todo con Eligio tu padre, y con tus tres hermanos aparte de tus abuelos, le gustaba colaborar en la comunidad en rifas, eventos sociales, tenia sobrada imaginación para inventar cualquier cosa, unas mágicas manos para coser, para bordar, para cocinar, hacia con mucha frecuencia unos estofados excelentes, estando presta a lo que fuera, Elvira me invitaba a su casa a comer cuando no tenía empleo y cuando quise pagarle,  puso en frente su buena caridad se rehusó rotundamente a aceptarme el dinero que con buena fe le estaba ofreciendo, esa era tu madre, carismática y humilde, gracias a Dios que te dejaron al fallecer un lindo y bonito apartamento en una avenida de renombre, muy concurrida yo diría de prestigio, se ve que te quisieron mucho, dejándote algo que es fundamental necesario en la vida como lo es una vivienda, a los otros tres que son tus hermanos pero de mala fuente se  comportaron mal, marchándose al igual que los míos a Europa,   Pero para que recordar a quienes alguna vez nos hicieron daño, no vale la pena gastar nuestras fuerzas en pensar por quienes nunca estuvieron ni estarán al pendiente de nosotros, simplemente porque jamás les interesáramos así fuéramos importantes para ellos,  pero no por eso la vida se detiene aquí en este lugar, la vida continua,  corre en el lugar en donde se lucha y se activa cuando se sopla, eso también sucede con  el fuego cuando  se calienta la chimenea, que se activa  con algo que se tenga en la mano, con algo que imprima la potencia, para renacer el calor en donde antes estaba, y más cuando tenemos la gracia, el poder de las cenizas, que son precisamente las que nos sirven para agilizar las llamas.

Sé que me entiendes todo lo que te estoy diciendo porque te gusta como hablo, para esto me buscaste insistentemente en todo el día, para hablarte de esta manera, porque no tengo otro modo para hacerlo, muchos me dicen que yo sirvo para dar consejos, pero yo no me considero de ese modo como ellos me lo repiten cada vez que me ven, me consideran indispensable en la vida, te hablo de la mía que va recogiendo frutos, los hay verdes, maduros los que no sirven porque a simple vista se ven arrugados es decir en mal estado, yo los boto porque para nada me sirven, en mi caso me llevo a casa los verdes para ponerlos a madurar, porque sé que llegará el tiempo preciso para comérmelos a gusto, ¿quieres saber que hice con los maduros? Pues me los comí en donde me los encontré, porque si los meto en esta mochila andando con ella para acá para allá o a cuya, nunca los soltaría, porque con ella voy a todos lados, se me pudren, es mejor comérselos ahora que dejar para después. Son muchos los que se me han acercado afirmándome que soy como el Rey Salomón quien fue como todos sabemos el hombre más sabio de la historia, qué cosa tiene la gente comparándome con este Rey que yo con esta pata de palo no le llega ni a los talones, sé que me vas a decir que yo respondo a estas impertinencias que son las experiencias las que te enseñan a comprender la vida tal como es. Estos ochenta y cinco años no es un traje bonito que saco del armario todas las veces que salgo a la calle, son mis años, es mi regalo, es un don, yo siento la vida tal como es, yo no paso por ella invirtiéndola en cosas banales que no tienen sentido , todo lo contrario la percibo más y más a cada minuto y a cada hora, es como ver una rosa, nos llama la atención, nos acercamos atraídos por el poder que ella ejerce, nos la llevamos a la nariz para olerla. Mientras otros caminan indiferentes pensando en lo qué harán, en lo que no hicieron, o en lo que ya no van hacer, tal vez esto, tal vez aquello, yo voy contemplando la naturaleza, por ejemplo un arco iris, con sus bonitos sus colores, un crepúsculo impresionante, las sonrisas de los que la tienen, porque admirable es ver la cara de quienes nos sonríen, y más cuando uno se une a la sonrisa, es agradable, si que lo es, también suelo observar el cielo azul, las nubes, en fin tanta cosas que tiene la naturaleza que nos pueden distraer, menos mal nena que yo soy así no como un viejo gruñón  que se amarga por todo, hasta se enoja con solo oír el vuelo de una mosca, no dejando vivir a quienes conviven con él y a los otros que están del otro lado de la casa me refiero a la parte trasera, tú me entiendes, claro que me entiendes.

¿Sabes una cosa Elianita? en esa otra ciudad para dónde te vas, tienes que comenzar desde cero, empezar una buena vida con otras personas, con nuevos amigos, con tantas cosas a las cuales estabas comprometida ahora dejas porque asumirás otras a las que también tienes que habituarte, quiero decir otro ritmo de vida, con un nuevo trabajo, hoy en día buscan ansiosamente en las agencias de empleo chicas con buena presencia,  tú la  tienes de sobra, buen gusto en tu manera de vestir, no sé quién te enseñó a combinar los colores, pero hablan muy bien de ti… ¡ah ya sé!.. pero cómo se me pudo olvidar, una vez me dijiste que lo hacías por medio de las revistas de moda, por los artistas que trabajaban en la televisión, si… de ahí viene la cosa…nena… haces bien en irte,    allá nadie te conoce, nadie sabe tu vida, más de tu oficio el que gracias a Dios ayer renunciasteis para siempre, si tuviéramos vino o whisky brindaríamos por esa bendición… Aunque no me la llevo muy bien con la bebida, pues no lo tenemos ni en la mano ni a la vista. Sabes que me vas hacer una gran falta muy suprema, son esas que duelen muchísimo, esas que desgarran el corazón y lo van cortando pedacito por pedacito, …Pero que le vamos hacer, te vas porque te conviene, porque aquel es tu lugar y no este, donde todos te hicieron trizas, quizá regreses con el tiempo, el mismo se encargará  que se olviden de ti, ya ni te recordaran.

Levanta la cabeza Elianita que tú no has matado a nadie, óyeme bien no eres una criminal, no eres ninguna equivocación de la vida como hay otras y otros por ahí, que andan por la vida malgastándola  llevándose a su paso a  personas inocentes… Como son las cosas ellas si levantan la cabeza, deberían sentir vergüenza. Tú ante ellos eres un ángel, con esto te quiero decir nena mía que no debes sentirte culpable de nada. Eres demasiado joven,  puedes encontrarte más adelante un tierno que te quiera de veras  que te haga su esposa, la vida da muchas vueltas, no te vayas a sorprender que todo lo que te estoy diciendo se convierta en una magnifica y brillante realidad. Yo estaré en este preciso lugar aguardando tu llegada para felicitarte, para abrazarte, para decirte que valió la pena luchar, contándote también de las cosas que te has perdido, parece mentira, pero cuando se abandona un país o una ciudad como es tu caso, ausentándose por mucho tiempo suceden cosas, algunas de por sí son extraordinarias, otras desgraciadamente son trágicas como el fallecimiento de personas que dejaste, en fin son tantas cosas inexplicables que por ley divina tiene que ocurrir.

 Anda  levantémonos, yo te acompaño Nena hasta la puerta de tu casa, si quieres puedo ayudarte a cargar con las maletas, supongo que serán dos o tres, porque conociéndolas como las conozco ustedes a la hora de partir también muestran ser una cosa seria. Acuérdate siempre de este viejo decrepito con pierna de palo y más con lo que voy a decirte: ve con Dios y vive tu vida como ha de ser, como te la enseñaron tus padres.

El viejo no lo dudó más, abrazó a la muchacha, ambos estallaron en llanto prolongado.                                                             

  

lunes, 7 de septiembre de 2020

 

 

  

 

   

                                       

 ROSA LA SOLTERONA SE VA A CASAR.

 

     Las dos mujeres aceleran el paso, ambas caminan rápido como tratando de ganarle a las horas el movimiento que solamente les pertenecen a ellas por  el solo hecho de ser damas, y llegar a tiempo al lugar pretendido.

Un humo denso y transparente se desprende por la calle como si brotara de la mismísima tierra cubriéndoles completamente las piernas, las dos mujeres doblan la esquina haciéndolas desaparecer de mi vista, todavía estoy en la ventana, el único respiradero que tiene esta buhardilla, a pesar de ser pequeña para alguien que quiera rentarla, para mi es todo lo contrario, muy  comodísima, aquí caben todas mis cosas perfectamente, quizá porque vivo solo con mi perra noche oscura, me gusta tanto este espacio que solamente al pensar que si algún día llego abandonarlo la extrañaría muchísimo.

       Claro que las conozco señor juez, una se llama Marta, muy buena mujer por cierto, precisamente ayer me regaló unas galletas de chocolate que ella misma había preparado a base de maní, como me gustan, yo las coloque en la mesita de noche, por la tarde me olvidé de ellas por completo, en la noche sirviéndome un vaso con leche me acordé de las galletas, llevándome la mal sorpresa, la noche oscura se comió mis galletas. Usted sabe que todos los animales son sabios, lo digo por mi perra, cuando yo la llamo por su nombre sale enseguida de su escondrijo enrollando y desenrollando la cola, que cosa con noche oscura. Dios me la cuide y me la proteja

Perdóneme por desviarme de este hecho bochornoso, pero lo que ocurre conmigo y esto me pasa con mucha frecuencia es que cuando hablo mucho como ahora lo estoy diciendo suelo salirme del tema, es decir de lo que se está conversando. Le prometo que no me volverá a ocurrir. La otra se llama Rosa, Rosita la solterona, la que no tuvo perro que le ladrara, o ninguno que le enjugara las lagrimas el mismo quien pudo haberle sacado el moco por la nariz las veces que quisiera, si son novios  ¿o no? Tiene todo el  derecho de enamorarse. Para mi entender tiene el derecho que tiene la humanidad entera. Usted sabe más que yo, por la barba que usted tiene que las mujeres cuando tienen sus añitos, cuando no buscan maridos por las primaveras cosidas al cuerpo se ponen insoportables considerándose feas. Considerándose que se quedaron en el aparato y no hay quien encienda el motor…¿Y por qué sonríe? Dígame el motivo de su sonrisa, ah… ya sé…ya sé porque sonríe, no me diga que usted lo sabe mejor que yo, es por eso que sonríe, ah picaron, pero por qué antes no se me ocurrió pensar eso de usted…Qué cosa señor juez, qué cosa…De nuevo discúlpeme, a la lengua yo no le pongo freno, Dios que pensará usted de mí. Discúlpeme no debí hablarme en la forma como lo hice. Por un momento pensé que estaba platicando con mi amigo Reinaldo, el mismo quien me obsequio la perra a la que puse por nombre noche oscura dentro de una caja de cartón. No sé por qué le estoy diciendo todo esto.

Sé que debo hablar del hecho concreto, fíjese que de nuevo me he vuelto a desviar del hecho concreto como lo ha mencionado usted en varias ocasiones.

Si… Como se lo comenté las dos mujeres salieron supongo que a la droguería para comprarle al hijo la medicina, si el hijo de Marta porque la otra la pobre, ya sabe usted…Recuerde que yo estaba mirándolo todo por la ventana contemplando la lluvia…quién…Pero quién carrizo me mandó a mí a colocarme en ese momento a observarla estúpidamente como si no las conociera por la ventana, pensándolo bien es mi ventana tengo el derecho de permanecer allí parado todas las veces que quiera porque es mía, aunque sea rentada pago por ella, puedo observar lo que me pueda llamar la atención…Pero uno a veces se pone nostálgico viendo el temporal  caer, deslizarse por las alcantarillas, sentir como los recuerdos acontecidos en épocas anteriores zurcidos de paz y mucha prosperidad regresan, retornan sin desestimar condiciones volviendo a posesionarse de nuestras mentes, por esas evocaciones estúpidas e inverosímiles…por más que tratemos retroceder el tiempo es imposible porque no podrán resucitar…si señor juez vuelvo al asunto que nos acontece.

Después que cruzaron la esquina, apareció en mal momento Evaristo Sotomayor, yo lo vi con estos ojos que se han de comer los gusanos, cuando miraba por todas partes aterrorizado por si alguien como yo lo estaría observando, y más cuando el individuo se introducía el arma en un bolsillo de su chaqueta.

Evaristo volvió a sacar el arma sin ninguna contemplación le disparó a Marta saliendo en feroz carrera, yo lo vi. Que más prueba que la que le estoy diciendo. Rosa no pudo darse cuenta de nada, si lo hubiera hecho estaría declarando como yo lo que le estoy refutando. Arréstenlo metiéndolo en la cárcel, Marta fue una buena mujer y su muerte no debe quedar impugne.

       Evaristo Sotomayor me miraba con odio, un odio extremadamente sangriento, sangriento en el sentido que ya me veía en mi imaginación abaleado, tirado en el suelo como un perro y con la camisa teñida de rojo, el rojo vivo el rojo mismo de la propia muerte, mi propia sangre. Lo mire a la cara pero sin ningún miedo que develara el temor que poco a poco iba recobrando fuerza en mí que pronto, muy pronto se apagaría arrastrándome, lanzándome al desierto de la desesperación. Pero lo miraba aun con desenfrenada insistencia. Esposado salió de la sala acompañado de dos guardias uno en ambos lados. Imposible si quisiera escapar ya que la sala estaba abarrotado de personas que conozco desde hace años, otras no, estas eran la primera vez que yo las veía, de dónde salieron, no lo sé, nunca lo supe.

Ya no hay más que decir o hacer así que Salí.

Por el trayecto camino a casa por todos lados veía la fotografía de Evaristo Sotomayor y a un lado la de Marta. No quise leer el titular, quería apartar por todos los medios el pérfido pensamiento que desde ayer me ha mortificado no desamparándome de día ni de noche. La avenida a pesar que era día miércoles estaba muy concurrida, el transito un poco pesado.

Quiero caminar sosegadamente sin ningún apuro, quiero disfrutar la tarde y así lo hice yéndome a la plaza, me senté en un banco a contemplar los rostros de las personas que caminaban cerca de mí, a los niños salir del colegio, a las parejas quienes tomados de la mano se sonríen mutuamente, mostrando la felicidad que se siente al estar el uno al lado del otro, otras parejas se besan, otras sentadas en la grama platican miran a los lados y también como he de suponer sonríen.

Las horas han volado sin yo darme cuenta, al estar frente a la puerta de la casa veo a Reinaldo sentado en un escalón de la estrecha escalera.

       Ya en la habitación, quitándome el suéter y colocándolo en el espaldar de una silla me siento en la cama, Reinaldo ha sacado de la nevera un refresco ofreciéndome gentilmente un trago, negué con la mano que no quería por los momentos nada que fuera batido, que prepararía café para sentirme confortable, ya que la tarde fue implacable, la infusión la compartiríamos con unas galletas.

Me levanté a prepararlo, y con la  posible tarea, la de encender la estufa, llenar la cafetera, ya con el brebaje dentro voy hacia él.

Lo denunciaste…¿Sabes lo que has hecho? ¿A lo que te has expuesto? Cavar tu propia tumba, eso es lo que estúpidamente has hecho. ¿Por qué carajo lo hiciste? Te has metido en un tremendo paquete muy  gigante muy difícil de romper el envoltorio, solamente a ti se te ocurre denunciar a un individuo que es sumamente peligroso. Ese hombre te va a comer, no quedara satisfecho hasta no verte muerto porque le has privado de la libertad. Qué cosa contigo Mateo destrozaste tu vida, así de fácil.

Le dieron diez años de prisión. Dije como tratando de apaciguarlo, de bajarle el mal animo o quizá para aliviarme a mí mismo. 

En diez años. Continúo,- en diez años pueden suceder muchas cosas que tú y yo desconocemos. Tienes el tiempo suficiente de buscarte por todos los medios otra casa.

No, qué digo no otra casa. Sentenció rápidamente,- yo te aconsejaría que te fueras del país, no sé a Nueva York, Japón, o Europa. Piénsalo Mateo. Piénsalo. Afirmó angustiadísimo. 

La cafetera comienza a silbar, apago la estufa, le ofrezco a Reinaldo una taza, me la rechaza, alegando como es lógico que acaba de tomar refresco y que puede hacerle daño al estomago, por el frío. Lo recalcó.

Aceptando que la tomaría mas tarde que por momento unas galletas le caería a gloria.

Rey disfruta de las galletas comiéndolas poco a poco, yo saboreo el café menos las galletas que prefiero dejárselas a él.

       En las afueras la lluvia vuelve hacer de las suyas, cayendo con una furia tenaz y abrumadora avalancha, como el jinete que maltrata con sobrado fanatismo al caballo que monta con la pretensión de ganar la carrera, no importándole para nada el buen estado del animal, al ver el hombre que está en la última curva, emplea con más dureza la fusta, ya conforme porque todas las molestias dirigidas al alazán no fueron en ningún momento en vano, resulta el único vencedor de la competencia, sonríe al público, los reporteros le toman fotografías, en diferentes posiciones, apabullando de caricias y de mimos al animal que acaba de darle la victoria.

       Nuestra tertulia fue a mi parecer muy larga, tanto así que ya eran casi las ocho de la noche, la lluvia aunque no había terminado del todo, se mantenía con menor intensidad, momento que Reinaldo supo aprovechar para irse prometiéndome que vendría mañana por la tarde, entre tantas cosas que hablamos me aconsejó que yo no hablara más de la cuenta, que si veía algo que bien pudiera perjudicarme que no lo contara, que me lo tragara, para que de esta manera no me viera involucrado en problemas muy semejante a este que pesa detrás de mi persona, como lo dice él, detrás de mi persona.  

Por la ventana veo a Reinaldo saliendo de la casa, parecía un verdadero esquimal con su capucha y con el impermeable que le quedaba un poco holgado, era experto al igual que yo, ora trotando, ora saltando con mucha agilidad las lagunas de agua que provenían de las adyacencias.

Cierro la ventana, una ola de frio se hace sentir ahora dentro de la habitación, rápidamente me pongo el suéter, me acuesto ajustando la almohada debajo de mi cabeza para de esta manera poder descansar, y con los ojos abiertos contemplo ensimismado el techo, llevo horas de horas en esta situación, pensando en lo sucedido, en como sacó el arma Evaristo disparándole a sangre fría a Marta, en la cara de terror que mostró que ella mostraba, en lo que me había dicho Reinaldo, en fin en tantas cosas que ahora, por ser ahora no hubiera dicho, como dice Reinaldo: uno nunca debe decir esta boca es mía siendo la nuestra que sin querer se pone en peligro.

Una rama acaba de rozar el cristal de la ventana esto como es lógico me impresiona enormemente, pensando que Evaristo montado en una escalera trataba por todos los medios colocarse por la ventana y vérselas conmigo. Me incorporo un poco, no hay nadie, solamente veo la rama en un desequilibrio total, apareciendo   y  desaparececiendo a través del cristal, movida por el pertinaz viento.

Mañana bien temprano y aprovechando que es sábado me treparé al  árbol y con la sierra cortaré la rama intrusa.

Y repasando  lo que tendría que hacer mañana temprano me quede dormido.

       A la mañana siguiente con un sol a todo dar, propicio para hacer infinidades de labores tales como: salir de viaje, ir a la playa, salir de compras, trotar, hacer ejercicios al aire libre en fin ¿qué puede hacerse en un día como hoy? Vaya usted a saber, solo la imaginación en estos casos es lo que cuenta para realizar todo lo que se nos antoje.

Me había levantado, desayunando rápidamente  dos emparedados, alternándolos con jugo de naranja, más tarde como era muy temprano me dio tiempo para prepararme una taza de café. Luego sin perder más tiempo subí al árbol y con la sierra teniendo el cuidado posible con el cable de la electricidad pude al fin cortar el vástago que tantos problemas me había ocasionado cuando el mal tiempo reinaba o cuando el viento hacia de las suyas, no debía esperar a que Reinaldo lo hiciera por mí, muchas veces él se ofreció sin yo pedírselo a cortarla, pero el problema era mío y de nadie más, por lo tanto a mi por ser el cabeza de la casa me correspondía exclusivamente remediarlo.

Cuando la rama cayó al suelo, ya decidido a bajar del techo por la escalera de metal. Escucho a Rosa decirle a Octavio un ochentón quien le doblaba en años a la pobre solterona, ella ni tonta que lo fuera debía avisparse, por lo pronto aprovechar al viejo, buscar como yo me lo estoy imaginando así sea una estatua aunque sea dañada por el tiempo es decir, agrietada porque a las autoridades de turno no tienen o no les dio la gana de limpiarla o no se preocuparon nunca de su mantenimiento, esto suele ocurrir en todas las plazas que existen en todos los países, o simplemente obstruidas prosaicamente por la caca de cualquier ave que se posa o duerme sobre ellas. Decirle sí a todo lo que el ochentón le decía a Rosa la solterona.

Debe mimarlo, abrazarlo, guiñarle aunque sea un ojo para que quede rendido a sus pies, pero todo esto tiene que salir del corazón aunque sea de mentirita pero debe demostrarse natural y no rayar en lo superficial. Dios lo que hacen algunas mujeres para no quedarse en el aparato, quedando íngrimas y solas. Bravo por ella, bravo por Rosa la solterona que se nos va a casar con velo y corona…¿Con velo y corona? Lo dudo, lo dudo mucho porque ya está un poco vieja. No Rosa no está para esas ridiculeces, yo que la conozco muy bien a pesar de lo loca que es ella sabe darse su puesto, es decir siempre evita caer en lo ridículo.

Lo que viene a continuación…Esto a mí no me causa risa porque estamos finalizando el años sesenta y cuatro, donde lo romántico con palabras trilladas que muchos conocemos solemos oír en cualquier sitio en donde hayan dos enamorados que se quieren a muerte que han leído sopotocientos poemas románticos, como es el caso, el caso que me compete el de Rosa y Octavio quienes leyeron los suficientes poemas sentimentales para realzar las palabras que se mencionan a continuación.

Octavio me haces la mujer más feliz de la tierra, o mejor dicho de este condado, tu amor que noto que es sincero también de parte mía es correspondido, desde que llegaste a este lugar mis ojos se fijaron en ti de una manera única y tú sabes que es así, no hay momentos ni siquiera uno solo que no deje de pensar en ti, mi mundo lo llenas tú.

Yo también digo lo mismo mi Julieta, mi Dulcinea del Toboso. Le responde él,- tus ojos maravillosos, tu sonrisa me enloquece tanto que a veces enfermo de delirio, y mi corazón, mi gran corazón ya no encuentra quietud, palpita al verte, a veces siento miedo, mucho temor de hablarte en este estado porque quizá corro con la mala suerte de que otros cercanos a mí lo vean tirado en el piso y comiencen a reír deliberadamente…¿Quieres ser mi esposa?

Rosa muy rápida como si fuese el propio torbellino responde: Claro que sí mi amor, encantadísima. Sonríe abiertamente mostrando una buena dentadura que a Octavio le fascina.

Un beso llevado ligeramente por el abrazo se consume bajo la delicadeza de la ternura y la verdadera pasión que se pone de manifiesto en los dos enamorados que se miran fijamente a los ojos, no poniendo reparo  en el sitio.

Permitiéndome a sí mismo la visión de los dos tortolitos que hasta hace unos instantes se han declarado su amor en la quietud de la  tarde con un sol  cuya luz resplandeciente no le hace ningún daño a quien está debajo del. Tal es la actitud que hasta se me parece que ambos estuvieran parados encima de una roca al contacto del mar, cuyas olas al temblar chocan incesantemente, mojándolos gran parte de sus vestiduras, pero los dos enamorados están bien enamorados para darse cuenta de eso y al juzgar por sus posiciones se sienten cómodos estando unidos cuerpo a cuerpo.

Ya separados y tomados de la mano salen de mi campo visual.

       A los dos meses de haber acontecido lo que acabo de declarar fue la fulminante boda, esto a mí particularmente me llenó de una gran satisfacción porque a decir verdad los dos, no porque tenga suficiente tiempo conociéndolos, ambos a mi parecer son excelentes personas.

En ese mismo lapso supe también lo de Marta quien murió de un paro respiratorio. Una noticia que me produjo un descontrol tremendo. Claro, cómo no va a morir, si vio al hombre apuntándole con el arma.

       Faltando dos semanas para salir de la cárcel Evaristo Sotomayor me fui del condado. Reinaldo me ayudó a empacar lo poco que tenia.  

Me fui lejos, bien lejos no menciono el país para que no llegue la información a oídos de Evaristo y pueda cometer conmigo un segundo asesinato, tomaré muy en cuenta la recomendación de Reinaldo que hay que mantener la boca cerrada para evitar problemas.

Dude mucho en salir de mi buhardilla, la abandonaría para siempre,   ya no volvería a verla jamás, era mi rincón favorito, el sitio más acogedor de la casa la cual había escogido desde un principio para  convertirla por así decirlo en  mi hogar como lo comenté desde el principio que ahora dejo por el temor loco de estar al asedio de un homicida que no está ni estará tranquilo hasta no ponerme la mano encima para hacerme daño.

Esto no me lo perdonaría nunca el de haberle robado diez años de su cochina vida, pero se lo tenía merecido, todo aquel que mata debe de pagar.  Al diablo con Evaristo Sotomayor, al diablo con él.  

       Abandoné mi condado en compañía de mi fiel y discreta noche oscura que siempre estará conmigo en los gratos y fallidos momentos, en cuanto a Reinaldo nos escribiremos.

       A medida que avanzo por la calzada mi rostro en un gesto melancólico, hace que vuelva a observar la ventana de cristal la cual cerré momentos antes de salir, se me salen las lagrimas al saber que hoy precisamente hoy es el último momento que también la contemplo.     

 

sábado, 5 de septiembre de 2020

  

EL DESPLANTE.

 

      Te felicito comadre, esta tarde te casas con ese joven llamado Arturo, se ve que es un buen muchacho, se ve que te quiere de verdad, una es mujer como para no darse cuenta cuando alguien, te trata con amor como él que lo lleva por delante siempre, muy pegado a ti, a la mano, al paso diría yo, tú siempre le llevas las delantera a todas las cosas que se te presenten en tu largo andar, las positivas diría yo las negativas ni pendientes las hechas a un lado y es así como debe ser , pero siempre resultas vencedora, no lo digo yo solamente, todo el vecindario lo ha comentado siempre, una tiene oídos y escucha, aunque una no lo quiera, la oreja al igual que la lengua son tan atrevidas que la pueden meter en un fogón, y cómo queda una chamuscada irreconocible, es mejor estar callada, con los labios pegados y respondiendo: si, no… Tú sabes una buena estrategia para que no te metan en problemas, porque los conflictos sí que son una cosa sería y de otro mundo, comadre tú sabes que a mí no me gusta darle confianza a nadie, y el de estar metida en casa ajena tampoco y todo el día perjudica, mi tía Ebanista siempre nos decía muchachas en casa ajena se ventilan chismes y la cuerda revienta por lo más delgado, dime que no es así, claro, por supuesto que es así, además yo no quiero tener ningún tipo de complicaciones con mi marido. Las amistades entretienen y mucho, más cuando a una le gusta hablar de cosas interesantes que no perjudican a nadie, se pasan las horas como tú no tienes idea, te lo digo para que no te vaya a perjudicar esa relación, mosca comadre mosca, al marido le gusta que le cocinen a la hora, que el desayuno esté listo cuando te lo pida, el almuerzo o lo que sea, que esté caliente en el plato y bien servido con el sazón previsto sobre la mesa, la ropa limpia, perfumada, la casa aseada, bien organizada, todo en su santo lugar, cólmalo de atenciones, como alguien que está sentado a la mesa y pacientemente espera que se le sea servido la orden del día. Quieras o no sé una buena hembra en la cama, tienes que saber moverte bien para que ese hombre lo tengas mansito amarrado a una pata de la cama, o para ser exacta que no esté buscando en casa ajena lo que no se le ha perdido, comadre agarra consejo, mira que la que no lo agarra llora de la rabia y puede terminar peor, sola, tan sola como la guayabera, fíjate en el mío, en el bojote de años que llevamos juntos  nada más y nada menos que diez años, a qué carrizo se debe eso a que me vuelvo como una bailarina sobre él, si lo vieras, si lo escucharas, ese hombre grita de placer al solo tenerme debajo de sus piernas, una en eso debe ser descarada. Sin vergüenza alguna, es el marido de una. Además comadre yo a ti no te tengo vergüenza, para nada, para eso somos comadres, para contarnos cosas atrevidas, te estoy dando un buen recordatorio, una no se casa para ser santurrona, ni tampoco para estar rezando el rosario a la Inmaculada todas las noches, si yo fuera así seria monja, una se casa para disfrutar el amor en todo el sentido de la palabra, gracias a Dios que yo con Elio me gané la lotería, ay comadre, comadre pero te juro que si yo veo a Elio empatado con una mujer que no sea yo lo lincho, pero que digo yo, tú me has escuchado, no parecen cosas mías… no, yo no la desnuco a ella, los asesino a los dos, por Dios que está en el mismísimo cielo de que los mato los mato.

Comadre tú tienes que actuar así, como yo te lo estoy diciendo, eso sí, nada de celos, celos para nada, mientras una no vea las cosas que puedan afectarte de verdad una está tranquila, como las vírgenes de la iglesia, porque una no ve y no oye. Comadre que Dios bendiga tu hogar y el mío, tú te lo mereces, te quiero comadre mucho, tú sabes que yo te quiero, siempre te he querido como si fueras mi propia hermana.

Ay comadre no me fijé, porque estoy como la guacamaya habla que te habla, si me pisaran la cola me escucharían hasta el puerto o hasta en Madrid, por qué no.

Pero si te ves preciosa, mírenla pues, uñas bien arregladas y bien pintadas, con las manos limpias cuidadas, las de los pies ni se diga, a mí siempre me encantó el color anaranjado, te queda regio como a mí me hubiera encantado verme algún día, bueno cuando tuviera la oportunidad de verme con mi marido en un lugar más intimo, como en un restauran de esos finos, o en un sitio a donde van las parejas a rumbear, pero mi marido es demasiado serio, él nunca le ha gustado sacarme a esos sitios en donde ponen música a alto volumen, dice él, se baila y se bebe a tardes horas de la noche, además yo voy con mi marido, agarraditos de mano, la cosa fuera peor que sea con otro que me vieran salir de esos rincones.

Eres una simpática rubia, y al natural, no oxigenada como abundan por ahí como las garrapatas, Marilyn  Monroe  se queda corta al lado tuyo, es ahora que me doy cuenta que tú echa la tonta le llevas una morena, el cabello teñido de rubio oscuro te queda regio, espectacular, comadre pareces otra una mujer sacada de una revista de moda y de mucho prestigio…

La comadre abraza a  la otra con un gesto de sinceridad.

      Llevaban años conociéndose, a pesar de ser extremadamente amigas y excelentes  eran unas buenas mediadoras, una se refugiaba en la otra, ambas se necesitaban mutuamente, se aconsejaban, prometiéndose lealtad y ayudarse en las buenas y en las malas.

Se la llevaban súper bien se compartían la comida, menos sus ropas intimas, y cuando se enfermaban una de ellas atendía a la otra. Cuando una celebrara su onomástico cumpleaños armaban tremenda celebración votando la casa por la ventana. Y cuando estaban ebrias una tomaba del brazo a la otra, reían por alguna ocurrencia que comenzaban a evocar, saltaban bailaban sin ser vistas por nadie, porque el vecindario ya dormía.

      La vida se hace divertida cuando una la disfruta sanamente además mi marido está viajando cumpliendo con la obligación del  hogar, está en el puerto trabajando. Así que no hay que temer nada, no estamos cometiendo locuras que sean mal vistas, no somos niñas, a ellas si les luce cualquier travesura, en cambio a este par de viejas cualquier cosa que hagamos es una rotunda sorpresa difícil de aceptar.

No le hagas caso a los chismes, hazte de la vista gorda, además Arturo sabe quiénes somos nosotras, si los hombres tienen todo el derecho del mundo a divertirse también las mujeres debemos gozar de ese derecho.

      Comadre como lamento lo que te ocurrió, todos los hombres son unos desalmados, pero cómo tuvo el valor asqueroso para hacerte este acto tan vergonzoso. Dios  dejarte plantada a la puerta de la iglesia con los invitados.

Sé que soy el chisme, el plato preferido que ha de degustarse a diario, por todas estas alimañas, yo me quiero morir, no quiero salir jamás de mi casa, la vergüenza están grande que me perturba, que me controla, pero quién iba a imaginarse que ese desgraciado me haría esto.

Comadre, sé que lo que te voy a decir sonará mal, pero qué vas hacer de ahora en adelante.

Recoger mis cosas, vender la casa y marcharme de este maldito y podrido lugar.

Haces bien, cuenta conmigo con la venta de la casa, yo tratare de ayudarte, comenzare desde mañana mismo a conseguir compradores, tú tranquila que se te vender rápido, que te lo está diciendo tu comadre. Eres joven comadre, todavía paras pretendientes, quienquita que te consigas un buen hombre que sepa comprenderte, valorar tu calidad humana, Dios es grande. Adelante y con la cabeza bien alta , no tienes que sentir vergüenza, además no eres la primera ni la última que dejan plantada en la puerta de una iglesia, si ellas tuvieron la osadía de encarar al mundo tú también tienes todo el derecho.

Algunas para continuar adelante, van a un psicólogo yo no voy hacerlo.

Así se habla comadre, nada de loquero, usted se hace la fuerte y mira a la gente a la cara, usted no ha matado a nadie, los homicidas no sienten vergüenza alguna por saberse asesinos, por saberse asesinos quienes le quitaron  la vida a cualquiera a diestra y siniestra.

Cobarde, desgraciado, como quisiera tenerte ahora entre mis manos tu cuello, para retorcerte el pescuezo como una gallina. Comadre te juro por lo más sagrado del mundo que si me lo encuentro lo mato, ay comadre tú fuiste a mi boda me viste actuar ante la humillación, estaba como loca cuando agarre el pastel arrojándolo al suelo pisoteándolo, saltando encima de la mezcla, cuando agarré las sillas y las golpeaba rudamente, cuando les grité a los invitados que se marcharán a sus casas, que no los quería ver, le gruñí a quien se encargó de oficiar la boda, que se fuera junto a su acompañante.

Son dos años perdidos, dos años perdidos, dos años de mi vida desperdiciados por un bueno para nada, los que no aproveché dejándome arrastrar por ilusiones falsas. Ese hombre falso anda por el mundo tranquilo engañando a las mujeres estúpidas como yo, diciéndole al oído cosas bonitas que te deslumbran  haciéndote  suspirar para que caigas facilita a sus redes como yo lo hice. Creyéndole todo, que estaríamos después de nuestro casamiento viviendo en una hermosa casa, con todos sus aparejos, que no tendríamos ninguna necesidad. El desgraciado es un pobre hombre,  y  yo comadre quién soy yo en realidad, el ánimo lo tengo por el suelo, yo lo que tengo es unas ganas de llorar de quedarme sin nada por dentro, que se me sequen los ojos, que se me revienten, ya nada me entretiene, aunque mi hermano se nota muy preocupado por mi me compra todos los fines de semana la revista Vanidades, ya no suelen entretenerme como antes. Ni la radio, y mucho menos el televisor.

Y qué puedo yo hacer comadre… anda dímelo, ayúdame con un buen consejo sabio.

Aunque me duela mucho decirte esto, es preferible que te vayas del país por un largo tiempo. Donde nadie ni siquiera yo, te lo haga recordar. Ver a otras personas entretiene yo que te lo digo, los lugares que son vistos por primera vez relaja la mente y el espíritu.

Comadre por los gastos yo no me voy a preocupar porque tengo un dinero que vengo poco a poco ahorrado, desde chiquita he sido ahorrativa, no me gusta para nada ser despilfarradora. Comprar lo necesario y no en demasía es mi costumbre, no me gusta malgastar el dinero en cosas que no valen la pena. Me parece mentira que ahora esté sintiendo en mi cuerpo un pequeño alivio. Porque gracias a tus consejos puedo ver un horizonte amplio que desconozco por completo, pero sé que esa distancia me traerá cosas positivas a mi vida. Es como si se abriera una puerta para darme espacio, para dejar detrás de si esta rabia que me carcome por dentro y prontamente cambiarme, para ser otra mujer muy distinta a la que yo conozco realmente. Quiero ser la otra lo más rápido posible para olvidar esta pesadilla, quiero dormir, estar dormida por años al despertar no recordar nada, aunque las gentes me lo hicieran recordar muy cerquita del oído, porque la gente de que es mala es mala, no les haría caso. Gozan del dolor ajeno, cambian de semblante, por qué Dios permite la vida a estas personas perversas, desde que nacieron llevan en el corazón la semilla de la mala intención. No lo entiendo de parte tuya jamás lo entenderé porque tú nunca me lo confesaras.

Comadre no quiero ser hasta ahora lo que soy.

Mujer espero y aspiro con todo el bien de mi alma que cuando regreses si es que quieres regresar, (aunque yo te iría a visitar y eso dalo por hecho así sea en la bendita China) regreses con otra cara, erguida la cabeza como si nada hubiera ocurrido. El horizonte que te espera te brindará nuevas oportunidades, tómalas para si, apretadlas en tus manos, no te la dejes ver, ni robar, son exclusivamente tuyas, por derecho te pertenecen y de ningún otro.

Una dama quien yo no conozco, que en nada se parece a esta, a la que estoy viendo, a la que me oye atentamente mirándome directamente a la cara,  y no baja la mirada. ¿Sabes una cosa? Eso es lo que siempre me gusto de ti, ese gesto tuyo tan tuyo fue lo que me insistió todos los días repitiendo como una letanía, esa será tu comadre, pregúntale que si quiere ser la madrina de tu hijo. 

¿Lo recuerdas? Y cuando me respondiste que si que no había ningún problema fui feliz, porque en realidad yo quería ser parte de ti. Comadre yo si te quiero, porque te pareces a una hermana mía que se fue con un mal hombre se la llevo lejos y desde esa tarde que mamaíta y yo la vimos partir, desde esa tarde la tierra la desapareció no viéndola jamás.

Mañana será otro día ya verás que sí.

      Los días corren apresuradamente conociéndolos como lo conocemos, y con ellos la compra de la casa, con ellos los preparativos ya del viaje.

El día llegó dándole a Carmen, la confianza, la seguridad que el horizonte del que tanto habló con la comadre le aguardaba inquietante, Alcira era así como se llamaba la comadre, la que le da consejos a quien ella se los pueda dar fue quien la llevó al andén para esperar a buena hora de la mañana el tren.

El tren apareció, soltando un sonido ensordecedor, se abrió la puerta, comenzaron a subir los pasajeros, un individuo toma las maletas de Carmen metiéndolas velozmente dentro del tren.

Ambas comadres se abrazan como si jamás volvieran a verse.

Y cuando escucharon el vozarrón del mismo individuo que introdujo las dos maletas de Carmen, pesadas y bien abultadas gritó: Todos los pasajeros a bordo por favor. El abrazo se rompió. Carmen ya sentada en su respectivo asiento  miraba de continuo la imagen de la comadre que estaba en el andén lazándole besos, agitando noblemente la mano a guisa de saludo.

A Carmen se le salía las lágrimas no sabiendo por momento no hacer con ellas realmente.

El tren sale disparado, arrojando un penacho de humo, con el mismo sonido ensordecedor avanza lentamente.

La comadre estaba allí, agitando el brazo a medida que iba avanzando el tren, ya casi alejándose del andén, Alcira se veía como un puntico negro, Carmen se dio cuenta que esto estaba sucediendo, su mirada no se apartaba de la comadre, hasta que por fin se quedó quieta como los demás pasajeros, tranquila y sin moverse,  al ver que ese puntico negro ya había desaparecido en  la lejanía y por supuesto  de su vista.

Que gran falta me harás de ahora en adelante comadre, una excelente amiga, una buena vecina, otra como tú jamás volveré a tenerla en la vida. Dios añada a la vida lo que a una verdaderamente le hace gran falta. Y a mí me dará una buena amiga, pero como tú ninguna . Además te escribiré las veces que sean necesarias, estaremos en comunicación la una con la otra. Te lo prometo, pero por qué no te lo dije en tu presencia, por qué ahora te lo cuento reservándomelos en mis  propios pensamientos. No voy a llorar aunque tenga el deseo inmenso de hacerlo, pero resistiré.

El horizonte se me abre con las puertas abiertas, y por una de ellas yo entraré.         

                                                  

miércoles, 2 de septiembre de 2020

 

 

 

 

   

LA ILUSIÓN NIÑA.

 

 

       Laura volvió a pasar esta tarde fresca por el mismo lugar, donde el sol con sus rayos de luminosos y retadores los ocultaban por un momento las nubes largas y esponjosas que solamente ellas  pueden encubrir, apiadándose considerablemente al  que camina frecuentemente por esta ronda larga y serpenteante de musgos, para hacer el viaje corto, grato, placentero, menos tedioso, a esta hora del día a quien lo transita diariamente o de vez en vez, pero Laura lo recorría casi siempre, ya que algo muy valioso, muy valioso para ella y de gran significación, tenía oculto detrás de unos matorrales, lugar que según ella otros ojos que no fueran los de ella lograran ver. Nunca lo verán, jamás sucederá, puesto que detrás de las malezas ella había hecho un hoyo.

Sus manos entre las hierbas buscaban afanosamente el pretendido agujero en donde tenía sepultada una muñequita de dulce envuelta en papel celofán.

Al tenerla en la mano la contemplo largamente con una ternura jamás vista en ella. Se trataba de una linda y agradable mujercita de antaño, de tierna sonrisa, ojos negros pero sublimes, el cabello rubio oscuro terminaba en un moño atado a una cinta de color rosado el mismo color de la blusa, la falda ancha de la muñequita de dulce no tocaba para nada su calzado, estaba paradita en una posición, según para Laura de respeto, como si hubiera estuviera escuchado ensimismada  la voz de un superior que le ordenó la voz de alto, estese quieta, firme. Laura pensó que estaría hablando con el presidente de la república de su país, un país que ella, la propia Laura no conocía.

-¡Una verdadera joya!

La cogió en sus manos y comenzó el difícil trayecto de regreso al pueblo.

       Al día siguiente en casa de Laura un grupo de sus compañeras de estudio tocaron a la puerta insistentemente. Todas ellas venían precedidas por la mismísima dueña de la muñequita de dulce, todas estaban decididas a llevársela. La mamá de Laura que nunca había gustado de estos absurdos incidentes reprendía sin cesar a la jovencita. Y al ver a la linda y agradable figura sobre la mesa soltó un grito secó.

-Entrégala. Sentenció enérgica.

Laura muy obediente pero con deseos de romper en llanto la colocó en las manos de su propia dueña. Desde que la vio le había tomado a la muñequita cierta dilección.

-Eres una ladronzuela. Le dijo la dueña de la muñequita a Laura al verla en pie recostada al tronco de un árbol frondoso.

 

       Un viernes al mediodía Laura emprendió su diario transitar por una nueva vía, pasó quizá sin quererlo por enfrente de la casa de Betty, este es el nombre de la dueña de la muñequita de dulce. Laura ese viernes vestía extraordinariamente, poco común en una niña de diez  años. Una falda de color beige, muy  sencillo, la blusa de un color café con leche, sus trenzas eran larguísimas. Y a medida que iba conduciéndose continuamente lanzaba  con su pie izquierdo un puntapié a un envase de cereal que se había encontrado en el trayecto.

-Laura, Laura. Llamó una señora, era nada más y nada menos que la mamá de Betty.

-Perdona a Betty. Dijo saliendo de su casa para llegar rápida en donde estaba Laura  aguardándola,- con el correr de los días ella se olvidará de la muñequita de dulce. Prosiguió,- quien más que yo que soy su madre la conozco, sé cómo es ella, sé también que decisión por más descabellada que parezca suele tomar…Esa niña no tiene remedio. Yo misma te voy a obsequiar esa muñequita que te ha robado el corazón.

-Está bien señora Rosaura yo sabré esperar pacientemente su lindo obsequio.

       En la noche Laura soñaba con la muñequita de dulce. Mientras que en esa hora justa el padre de Betty la reprendía por haberle quitado de una forma grosera la muñequita de dulce a la pobre Laura.

Esto fue precisamente lo que aconteció momentos antes de que hilvanaran tales acontecimientos.

El lunes al venir camino de la escuela la señora Rosaura le regaló a Laura la muñequita de dulce a espaldas de Betty, con tan mala suerte que tiene la pobre niña, que las otras compinches del colegio le dijeron a Betty lo que había hecho su madre.

-¡Es mía, solamente mía y de nadie más! Le gritó histéricamente Betty a su padre.

-Contigo no se puede hablar, no hay manera, no existe ninguna posibilidad para hacerte entender lo que es conveniente o no. Desde pequeña has sido así. Terca como una mula. Salió decepcionado de la habitación de su padre dando un fuerte portazo.

Betty todas las mañanas jugaba con la muñeca, y al aburrirse porque todo, parece mentira, algunos objetos por más que los manoseemos  aburre tremendamente, en ciertas ocasiones lo echamos a un lado para no tomarlos en cuenta jamás, hasta un juguete al menos que no se hagan las cosas, o las tareas con verdadera pasión. Fastidia, como toda una niña de papá y mamá dejó por un momento la figura dulce en la ventana, la cual se mantenía abierta de par en par. Con la lluvia vinieron las moscas, estas al percibir el olor agradable que se desprendía de la habitación a la calle los moscardones entraron por la ventana y todas juntas se arracimaron al objeto rico y delicioso. Su desgaste no tardó ni en cinco minutos.

       El lunes llovió en toda la tarde. Al pasar Laura de regreso del colegio por enfrente de la morada de la malcriada Betty. La madre de esta le hizo un alto llamándola insistentemente casi a gritos. Laura volteó lentamente sus pequeños ojos al contacto con los hilos delgados de la lluvia porque estaba ya escampando, miraron el rostro de la señora, luego el del esposo quien estaba a su lado mirándola sonriente y por último el de Betty quien la observaba con cierta burla. La malévola muchacha le arrojó a Laura la linda y agradable figura al suelo.

Laura se puso en cuclillas, tomándola en sus manos con una tristeza que no tenía tamaño alguno, sus manos limpiaban ávidamente  la muñequita que estaba totalmente salpicada por gotitas de lodo y casi llorando la cubría con su blusa echando a correr como si pretendiera alcanzar el viento.

martes, 1 de septiembre de 2020

 

 

 

LA CASA JUNTO AL MAR.

 

 

    

        Ella se despereza buscando a tientas el lado izquierdo de su cama y tanteando la almohada prolongada veces, en donde debía supuestamente de estar la humanidad del hombre que muchas veces le ha jurado amor eterno y por más que lo intentaba, buscarlo con su propia mano, él no estaba. Salió bien temprano como en otras ocasiones a trabajar.

Muy considerado de su parte, no la despertó para nada, él mismo se había servido el desayuno. Con un hombre así una es feliz, completamente feliz. 

Otro día más en esta casa que siento extraña, con esta soledad que me pesa, que me acompaña, atenta, siempre vigilante con lo que hago o voy hacer, es aterradora simulando una compasión que no tiene, que ninguna ha tenido. Este silencio donde el sonido del mar cada vez se hace más profundo, lo hace cada vez más detestable, aunque estaba ya acostumbrada a escucharlo, no me gusta estar sola, me siento inservible incapaz de controlarse por sí misma. No sintiéndose dueña de sí misma.

Se levanta contra su propia voluntad echando un vistazo a la gran ventana que tiene a un lado, y que mantiene abierta, acercándose, comienza a contemplar el anchuroso mar con un azul intenso, muy agradable y quieto, tranquilo a sus anchas para contemplarlo con minuciosidad, el cual se desparrama a pocos centímetros de la casa, sus aguas estaban despejadas, el agua ni siquiera golpeaba las rocas, estaba débil, sin ningún viento que promulgara su fuerza, son las nueve de la mañana este se mantiene sobrio.

Porque este hombre me suele dejar sola todo el tiempo, con lo que me gusta a mí hablar.

      Las gaviotas comienzan a graznar de manera chocante, me vuelvo acercar a la ventana y allí estaban lanzándose en picada, y con el alimento en sus picos alzaban el vuelo desapareciendo en el acto, otras llegaban haciendo lo mismo que las primeras innovaron.

Aquel espectáculo nunca acabaría, pero ya empezaba a fastidiarme.

Creo que no es agradable vivir cerca del mar.

Aunque a veces no me entiendo al admitir que cuando no las escucho me siento más solitaria.

Me falta el aire, el mismo aire inclemente que golpea su memoria con los recuerdos negativos de su vida anterior. Son como duendes que se hacen presentes en todas partes, las evocaciones están en todo lugar de la tierra, algunas te dominan, otras te entristecen haciéndose tu dueña no dejándote en paz por mucho tiempo y más cuando se está íngrima y sola.

Ella deja de mirar el mar, después de haber cumplido con su aseo personal y otras cosas similares la regla que todo ser viviente cumple en todos los lugares del mundo. Se sirve una taza de café, con pan tostado untándolo con mantequilla. Que desagradable es comer sola estar todo el día desolada.

Las gaviotas continúan con su cántico andarín.

Sale de la casa echándose en la arena, de cara al cielo, el sol a esta hora es agradable, el sonido del mar no es molesto, quizá porque no hay calor, pero oír su sonido le trae una paz que nunca llegó a sentir, a pesar del tiempo que tenía viviendo allí. Esta  conformidad  jamás  llegó a ser apreciada, en las ciudades que son grandes y bulliciosas te mantienen en un desequilibrio mental, con el aire tóxico, producto del monóxido de carbono que despiden los vehículos,  con el paso apurado corres como el viento para llegar con tiempo al sitio en donde debes estar, qué desesperación tener que echarle ojo al reloj de pulsera todo el tiempo, es el reloj sí es el reloj  quien toma la delantera,  la situación se torna más veloz de lo habitual. Todo este contexto te hace vivir intensamente de mal humor y a la defensiva, en todo ees un cascarrabias. En el mejor sentido de la palabra.

      Ella tenía un tío que se llamaba Simón, lo trae a colación porque lo está recordando, el tío gustaba mucho del campo, de estar continuamente en contacto con la naturaleza, de escalar una montaña, pero qué extraño que nunca le habló del mar, y ella jamás le preguntó por el océano, tampoco le indagó si alguna vez estuvo a las orillas viéndolo como ella lo ve textualmente.

Mujer deberías estar feliz que ese hombre, tu enamorado, que tarde o temprano se casara contigo, porque para hacerlo se necesita de estar endiabla mente enamorado de una mujer, que eres tú por supuesto, te haya comprado una linda y buena casa junto al mar. Son muy pocos los hombres quienes les compran a sus mujeres una casa junto al mar. Deberías sentirte orgullosa.

Debería tener un hijo, un pedacito de carne tuyo como de él.

Sí, en todo lo que me estás diciendo tienes toda la razón del mundo, su compañía alejaría esta soledad que me está tocando sin yo darme cuenta. Estoy decidida a decírselo, no tiene porque enojarse, es algo lógico, llevamos mucho tiempo viviendo juntos, y un niño es la alegría verdadera en cualquier hogar del mundo.

Ella más que nadie sabe que Horacio siempre estaba preocupado en su oficina al dejarla solo por mucho tiempo, pero qué otra cosa podía hacer.

Los únicos días que la pasaban juntos en casa eran los fines de semana, los días de asueto, las navidades o cuando este ansiosamente solicitaba un permiso que su jefe gentilmente le concedía por ser un trabajador responsable llevando un historial impecable no faltando un día a su labor.

Muchos se sorprendían que en tres años viviendo como marido y mujer, el asomo de un casamiento no se veía en puerta.

Según ella, un pensamiento, una respuesta tan estúpida digna de una persona ignorante y sin estudios pudiera dar la contestación que ella se está imaginando. El escuchar música, noticias en la radio ver la tele me entretienen verdaderamente. Boba eres una boba, cómo puedes pensar eso.

Una buena respuesta sería la de  un niño, la falta de un hijo que sea de una me haría sentir súper feliz, como me lo dijo mi tío, seré una mujer completa, pero jamás me conformaría con tener uno solo, aspiraría tener otro, lo que llamamos vulgarmente el casar, con este obsequio sería la mujer más feliz de este estado. Después vendría la boda.

Ella nunca esta quieta siempre está haciendo algo quizá sea por el propio encierro, ella es como esas gaviotas que todavía se mantienen a fuera y con el mismo movimiento.

      Los días transcurrían lentamente. Quizá esto se debía al calor que reinaba, o por el oleaje que despide las olas al calentarse el mar.

La radio en sus boletines informativos explicaba con lujo de detalles este extraño fenómeno tropical, pidiéndoles encarecidamente a los habitantes del lugar que usaran ropa liviana nada de abrigarse, que llegarían vientos huracanados de doble intensidad, a las costas las cuales serán golpeadas, alertando también a los pescadores que no salieran a pescar, que se resguardaran dentro de sus casas, estar fuera del hogar es sumamente peligroso, tomen las precauciones necesarias para evitar daños materiales, y perdidas humanas.  

Ella ya estaba al tanto de lo que iba a ocurrir el fin de semana.

      El fin de semana sin tocar las puertas de los diferentes hogares hizo acto de presencia.

El mar comenzó a intranquilizarse, los acantilados eran golpeados bruscamente y el viento con toda su furia dejaba escapar un sonido que daba miedo, como un silbido de ultratumba.

La casa estaba completamente cerrada. Era una vivienda segura. Horacio después de haberla adquirido se percató seriamente en tomar las precauciones necesarias, para no lamentar sucesos que podrían ocasionar la muerte de ella o la suya propia. O la misma destrucción de la residencia .

El cielo estaba oscuro, demasiado oscuro, dejando escapar estruendosamente un rayo con una inmensa descarga que hacía temblar la tierra.

Horacio y ella lo escucharon desde dentro, los dos estaban echados en la cama tomados de las manos y a oscuras, ya que la electricidad no funcionaba, ya que fue interrumpida por la tempestad.

Ellos esperaban confiadamente que toda esta desmotivación de la naturaleza acabara de una vez por todas.

A través de la ventana ellos observan, aunque ya estaban familiarizados  eventualmente cuando se presentaba un tifón como el que se está presentando, ver las olas romper, chocar contra las rocas, ver el mar agitado como insinuándoles que esto llevaría días para que vuelva a reinar la calma.

El cristal de las ventanas eran irresistible, estaban confeccionadas para no dejarse vencer por esta clase de borrascas así fueran las más fuertes jamás vistas.

Horacio pensaba en todo lo que fuera posible en los pro y en los contra, era muy inteligente, antes de hacer las cosas las pensaba con cabalidad para no desesperar después, si no fuera tomado las provisiones con la casa las necesarias que fueran posibles, ahora estarían sufriendo la calamidad, uno de ellos estaría muerto.

La arena que se levantaba, iba a parar demasiado veloz  a los cristales de las ventanas, golpeándolos y con una arrogancia pertinaz.

El cielo negro les hacía recordar a cada rato que esto sería para largo.

      La tempestad duró aproximadamente tres días. La arena sepultó el piso de la entrada.

      El sol con sus rayos luminosos trajo la dicha a la comunidad.

Las gaviotas en lo alto descendían en picada sobre el mar, sus graznidos eran alegres y dicharacheros.

      Una mañana estaba Horacio en la cocina preparándose un sándwich y con la taza de café humeante sobre la mesa y disponiéndose a desayunar se sorprendió al ver a su mujer parada en el umbral de la puerta muy alegre.

Horacio antes de que desayunes quiero decirte algo grandioso, algo que me acaba de suceder.

El se levantó dejando a medio morder el sándwich, y al estar  junto a ella.

Y bien dime lo que tengas que decirme.

Tengo un retraso.

Horacio sin entender absolutamente nada.

¿Qué tienes qué?

 Creo que estoy embarazada.

Horacio lleno de una infinita alegría rebosante en su corazón y en todo su cuerpo abrazó sin ninguna demora a la mujer, estaba entusiasmado por la buena nueva que acaba de concederle su mujer quien sonreía hasta más no poder…La cubría de besos, todos los besos que le fueran posibles y necesarios.