sábado, 5 de septiembre de 2020

  

EL DESPLANTE.

 

      Te felicito comadre, esta tarde te casas con ese joven llamado Arturo, se ve que es un buen muchacho, se ve que te quiere de verdad, una es mujer como para no darse cuenta cuando alguien, te trata con amor como él que lo lleva por delante siempre, muy pegado a ti, a la mano, al paso diría yo, tú siempre le llevas las delantera a todas las cosas que se te presenten en tu largo andar, las positivas diría yo las negativas ni pendientes las hechas a un lado y es así como debe ser , pero siempre resultas vencedora, no lo digo yo solamente, todo el vecindario lo ha comentado siempre, una tiene oídos y escucha, aunque una no lo quiera, la oreja al igual que la lengua son tan atrevidas que la pueden meter en un fogón, y cómo queda una chamuscada irreconocible, es mejor estar callada, con los labios pegados y respondiendo: si, no… Tú sabes una buena estrategia para que no te metan en problemas, porque los conflictos sí que son una cosa sería y de otro mundo, comadre tú sabes que a mí no me gusta darle confianza a nadie, y el de estar metida en casa ajena tampoco y todo el día perjudica, mi tía Ebanista siempre nos decía muchachas en casa ajena se ventilan chismes y la cuerda revienta por lo más delgado, dime que no es así, claro, por supuesto que es así, además yo no quiero tener ningún tipo de complicaciones con mi marido. Las amistades entretienen y mucho, más cuando a una le gusta hablar de cosas interesantes que no perjudican a nadie, se pasan las horas como tú no tienes idea, te lo digo para que no te vaya a perjudicar esa relación, mosca comadre mosca, al marido le gusta que le cocinen a la hora, que el desayuno esté listo cuando te lo pida, el almuerzo o lo que sea, que esté caliente en el plato y bien servido con el sazón previsto sobre la mesa, la ropa limpia, perfumada, la casa aseada, bien organizada, todo en su santo lugar, cólmalo de atenciones, como alguien que está sentado a la mesa y pacientemente espera que se le sea servido la orden del día. Quieras o no sé una buena hembra en la cama, tienes que saber moverte bien para que ese hombre lo tengas mansito amarrado a una pata de la cama, o para ser exacta que no esté buscando en casa ajena lo que no se le ha perdido, comadre agarra consejo, mira que la que no lo agarra llora de la rabia y puede terminar peor, sola, tan sola como la guayabera, fíjate en el mío, en el bojote de años que llevamos juntos  nada más y nada menos que diez años, a qué carrizo se debe eso a que me vuelvo como una bailarina sobre él, si lo vieras, si lo escucharas, ese hombre grita de placer al solo tenerme debajo de sus piernas, una en eso debe ser descarada. Sin vergüenza alguna, es el marido de una. Además comadre yo a ti no te tengo vergüenza, para nada, para eso somos comadres, para contarnos cosas atrevidas, te estoy dando un buen recordatorio, una no se casa para ser santurrona, ni tampoco para estar rezando el rosario a la Inmaculada todas las noches, si yo fuera así seria monja, una se casa para disfrutar el amor en todo el sentido de la palabra, gracias a Dios que yo con Elio me gané la lotería, ay comadre, comadre pero te juro que si yo veo a Elio empatado con una mujer que no sea yo lo lincho, pero que digo yo, tú me has escuchado, no parecen cosas mías… no, yo no la desnuco a ella, los asesino a los dos, por Dios que está en el mismísimo cielo de que los mato los mato.

Comadre tú tienes que actuar así, como yo te lo estoy diciendo, eso sí, nada de celos, celos para nada, mientras una no vea las cosas que puedan afectarte de verdad una está tranquila, como las vírgenes de la iglesia, porque una no ve y no oye. Comadre que Dios bendiga tu hogar y el mío, tú te lo mereces, te quiero comadre mucho, tú sabes que yo te quiero, siempre te he querido como si fueras mi propia hermana.

Ay comadre no me fijé, porque estoy como la guacamaya habla que te habla, si me pisaran la cola me escucharían hasta el puerto o hasta en Madrid, por qué no.

Pero si te ves preciosa, mírenla pues, uñas bien arregladas y bien pintadas, con las manos limpias cuidadas, las de los pies ni se diga, a mí siempre me encantó el color anaranjado, te queda regio como a mí me hubiera encantado verme algún día, bueno cuando tuviera la oportunidad de verme con mi marido en un lugar más intimo, como en un restauran de esos finos, o en un sitio a donde van las parejas a rumbear, pero mi marido es demasiado serio, él nunca le ha gustado sacarme a esos sitios en donde ponen música a alto volumen, dice él, se baila y se bebe a tardes horas de la noche, además yo voy con mi marido, agarraditos de mano, la cosa fuera peor que sea con otro que me vieran salir de esos rincones.

Eres una simpática rubia, y al natural, no oxigenada como abundan por ahí como las garrapatas, Marilyn  Monroe  se queda corta al lado tuyo, es ahora que me doy cuenta que tú echa la tonta le llevas una morena, el cabello teñido de rubio oscuro te queda regio, espectacular, comadre pareces otra una mujer sacada de una revista de moda y de mucho prestigio…

La comadre abraza a  la otra con un gesto de sinceridad.

      Llevaban años conociéndose, a pesar de ser extremadamente amigas y excelentes  eran unas buenas mediadoras, una se refugiaba en la otra, ambas se necesitaban mutuamente, se aconsejaban, prometiéndose lealtad y ayudarse en las buenas y en las malas.

Se la llevaban súper bien se compartían la comida, menos sus ropas intimas, y cuando se enfermaban una de ellas atendía a la otra. Cuando una celebrara su onomástico cumpleaños armaban tremenda celebración votando la casa por la ventana. Y cuando estaban ebrias una tomaba del brazo a la otra, reían por alguna ocurrencia que comenzaban a evocar, saltaban bailaban sin ser vistas por nadie, porque el vecindario ya dormía.

      La vida se hace divertida cuando una la disfruta sanamente además mi marido está viajando cumpliendo con la obligación del  hogar, está en el puerto trabajando. Así que no hay que temer nada, no estamos cometiendo locuras que sean mal vistas, no somos niñas, a ellas si les luce cualquier travesura, en cambio a este par de viejas cualquier cosa que hagamos es una rotunda sorpresa difícil de aceptar.

No le hagas caso a los chismes, hazte de la vista gorda, además Arturo sabe quiénes somos nosotras, si los hombres tienen todo el derecho del mundo a divertirse también las mujeres debemos gozar de ese derecho.

      Comadre como lamento lo que te ocurrió, todos los hombres son unos desalmados, pero cómo tuvo el valor asqueroso para hacerte este acto tan vergonzoso. Dios  dejarte plantada a la puerta de la iglesia con los invitados.

Sé que soy el chisme, el plato preferido que ha de degustarse a diario, por todas estas alimañas, yo me quiero morir, no quiero salir jamás de mi casa, la vergüenza están grande que me perturba, que me controla, pero quién iba a imaginarse que ese desgraciado me haría esto.

Comadre, sé que lo que te voy a decir sonará mal, pero qué vas hacer de ahora en adelante.

Recoger mis cosas, vender la casa y marcharme de este maldito y podrido lugar.

Haces bien, cuenta conmigo con la venta de la casa, yo tratare de ayudarte, comenzare desde mañana mismo a conseguir compradores, tú tranquila que se te vender rápido, que te lo está diciendo tu comadre. Eres joven comadre, todavía paras pretendientes, quienquita que te consigas un buen hombre que sepa comprenderte, valorar tu calidad humana, Dios es grande. Adelante y con la cabeza bien alta , no tienes que sentir vergüenza, además no eres la primera ni la última que dejan plantada en la puerta de una iglesia, si ellas tuvieron la osadía de encarar al mundo tú también tienes todo el derecho.

Algunas para continuar adelante, van a un psicólogo yo no voy hacerlo.

Así se habla comadre, nada de loquero, usted se hace la fuerte y mira a la gente a la cara, usted no ha matado a nadie, los homicidas no sienten vergüenza alguna por saberse asesinos, por saberse asesinos quienes le quitaron  la vida a cualquiera a diestra y siniestra.

Cobarde, desgraciado, como quisiera tenerte ahora entre mis manos tu cuello, para retorcerte el pescuezo como una gallina. Comadre te juro por lo más sagrado del mundo que si me lo encuentro lo mato, ay comadre tú fuiste a mi boda me viste actuar ante la humillación, estaba como loca cuando agarre el pastel arrojándolo al suelo pisoteándolo, saltando encima de la mezcla, cuando agarré las sillas y las golpeaba rudamente, cuando les grité a los invitados que se marcharán a sus casas, que no los quería ver, le gruñí a quien se encargó de oficiar la boda, que se fuera junto a su acompañante.

Son dos años perdidos, dos años perdidos, dos años de mi vida desperdiciados por un bueno para nada, los que no aproveché dejándome arrastrar por ilusiones falsas. Ese hombre falso anda por el mundo tranquilo engañando a las mujeres estúpidas como yo, diciéndole al oído cosas bonitas que te deslumbran  haciéndote  suspirar para que caigas facilita a sus redes como yo lo hice. Creyéndole todo, que estaríamos después de nuestro casamiento viviendo en una hermosa casa, con todos sus aparejos, que no tendríamos ninguna necesidad. El desgraciado es un pobre hombre,  y  yo comadre quién soy yo en realidad, el ánimo lo tengo por el suelo, yo lo que tengo es unas ganas de llorar de quedarme sin nada por dentro, que se me sequen los ojos, que se me revienten, ya nada me entretiene, aunque mi hermano se nota muy preocupado por mi me compra todos los fines de semana la revista Vanidades, ya no suelen entretenerme como antes. Ni la radio, y mucho menos el televisor.

Y qué puedo yo hacer comadre… anda dímelo, ayúdame con un buen consejo sabio.

Aunque me duela mucho decirte esto, es preferible que te vayas del país por un largo tiempo. Donde nadie ni siquiera yo, te lo haga recordar. Ver a otras personas entretiene yo que te lo digo, los lugares que son vistos por primera vez relaja la mente y el espíritu.

Comadre por los gastos yo no me voy a preocupar porque tengo un dinero que vengo poco a poco ahorrado, desde chiquita he sido ahorrativa, no me gusta para nada ser despilfarradora. Comprar lo necesario y no en demasía es mi costumbre, no me gusta malgastar el dinero en cosas que no valen la pena. Me parece mentira que ahora esté sintiendo en mi cuerpo un pequeño alivio. Porque gracias a tus consejos puedo ver un horizonte amplio que desconozco por completo, pero sé que esa distancia me traerá cosas positivas a mi vida. Es como si se abriera una puerta para darme espacio, para dejar detrás de si esta rabia que me carcome por dentro y prontamente cambiarme, para ser otra mujer muy distinta a la que yo conozco realmente. Quiero ser la otra lo más rápido posible para olvidar esta pesadilla, quiero dormir, estar dormida por años al despertar no recordar nada, aunque las gentes me lo hicieran recordar muy cerquita del oído, porque la gente de que es mala es mala, no les haría caso. Gozan del dolor ajeno, cambian de semblante, por qué Dios permite la vida a estas personas perversas, desde que nacieron llevan en el corazón la semilla de la mala intención. No lo entiendo de parte tuya jamás lo entenderé porque tú nunca me lo confesaras.

Comadre no quiero ser hasta ahora lo que soy.

Mujer espero y aspiro con todo el bien de mi alma que cuando regreses si es que quieres regresar, (aunque yo te iría a visitar y eso dalo por hecho así sea en la bendita China) regreses con otra cara, erguida la cabeza como si nada hubiera ocurrido. El horizonte que te espera te brindará nuevas oportunidades, tómalas para si, apretadlas en tus manos, no te la dejes ver, ni robar, son exclusivamente tuyas, por derecho te pertenecen y de ningún otro.

Una dama quien yo no conozco, que en nada se parece a esta, a la que estoy viendo, a la que me oye atentamente mirándome directamente a la cara,  y no baja la mirada. ¿Sabes una cosa? Eso es lo que siempre me gusto de ti, ese gesto tuyo tan tuyo fue lo que me insistió todos los días repitiendo como una letanía, esa será tu comadre, pregúntale que si quiere ser la madrina de tu hijo. 

¿Lo recuerdas? Y cuando me respondiste que si que no había ningún problema fui feliz, porque en realidad yo quería ser parte de ti. Comadre yo si te quiero, porque te pareces a una hermana mía que se fue con un mal hombre se la llevo lejos y desde esa tarde que mamaíta y yo la vimos partir, desde esa tarde la tierra la desapareció no viéndola jamás.

Mañana será otro día ya verás que sí.

      Los días corren apresuradamente conociéndolos como lo conocemos, y con ellos la compra de la casa, con ellos los preparativos ya del viaje.

El día llegó dándole a Carmen, la confianza, la seguridad que el horizonte del que tanto habló con la comadre le aguardaba inquietante, Alcira era así como se llamaba la comadre, la que le da consejos a quien ella se los pueda dar fue quien la llevó al andén para esperar a buena hora de la mañana el tren.

El tren apareció, soltando un sonido ensordecedor, se abrió la puerta, comenzaron a subir los pasajeros, un individuo toma las maletas de Carmen metiéndolas velozmente dentro del tren.

Ambas comadres se abrazan como si jamás volvieran a verse.

Y cuando escucharon el vozarrón del mismo individuo que introdujo las dos maletas de Carmen, pesadas y bien abultadas gritó: Todos los pasajeros a bordo por favor. El abrazo se rompió. Carmen ya sentada en su respectivo asiento  miraba de continuo la imagen de la comadre que estaba en el andén lazándole besos, agitando noblemente la mano a guisa de saludo.

A Carmen se le salía las lágrimas no sabiendo por momento no hacer con ellas realmente.

El tren sale disparado, arrojando un penacho de humo, con el mismo sonido ensordecedor avanza lentamente.

La comadre estaba allí, agitando el brazo a medida que iba avanzando el tren, ya casi alejándose del andén, Alcira se veía como un puntico negro, Carmen se dio cuenta que esto estaba sucediendo, su mirada no se apartaba de la comadre, hasta que por fin se quedó quieta como los demás pasajeros, tranquila y sin moverse,  al ver que ese puntico negro ya había desaparecido en  la lejanía y por supuesto  de su vista.

Que gran falta me harás de ahora en adelante comadre, una excelente amiga, una buena vecina, otra como tú jamás volveré a tenerla en la vida. Dios añada a la vida lo que a una verdaderamente le hace gran falta. Y a mí me dará una buena amiga, pero como tú ninguna . Además te escribiré las veces que sean necesarias, estaremos en comunicación la una con la otra. Te lo prometo, pero por qué no te lo dije en tu presencia, por qué ahora te lo cuento reservándomelos en mis  propios pensamientos. No voy a llorar aunque tenga el deseo inmenso de hacerlo, pero resistiré.

El horizonte se me abre con las puertas abiertas, y por una de ellas yo entraré.         

                                                  

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