EL DESPLANTE.
Te felicito comadre, esta tarde te casas
con ese joven llamado Arturo, se ve que es un buen muchacho, se ve que te
quiere de verdad, una es mujer como para no darse cuenta cuando alguien, te
trata con amor como él que lo lleva por delante siempre, muy pegado a ti, a la
mano, al paso diría yo, tú siempre le llevas las delantera a todas las cosas
que se te presenten en tu largo andar, las positivas diría yo las negativas ni
pendientes las hechas a un lado y es así como debe ser , pero siempre resultas
vencedora, no lo digo yo solamente, todo el vecindario lo ha comentado siempre,
una tiene oídos y escucha, aunque una no lo quiera, la oreja al igual que la
lengua son tan atrevidas que la pueden meter en un fogón, y cómo queda una
chamuscada irreconocible, es mejor estar callada, con los labios pegados y
respondiendo: si, no… Tú sabes una buena estrategia para que no te metan en
problemas, porque los conflictos sí que son una cosa sería y de otro mundo,
comadre tú sabes que a mí no me gusta darle confianza a nadie, y el de estar
metida en casa ajena tampoco y todo el día perjudica, mi tía Ebanista siempre
nos decía muchachas en casa ajena se ventilan chismes y la cuerda revienta por
lo más delgado, dime que no es así, claro, por supuesto que es así, además yo
no quiero tener ningún tipo de complicaciones con mi marido. Las amistades
entretienen y mucho, más cuando a una le gusta hablar de cosas interesantes que
no perjudican a nadie, se pasan las horas como tú no tienes idea, te lo digo
para que no te vaya a perjudicar esa relación, mosca comadre mosca, al marido
le gusta que le cocinen a la hora, que el desayuno esté listo cuando te lo pida,
el almuerzo o lo que sea, que esté caliente en el plato y bien servido con el
sazón previsto sobre la mesa, la ropa limpia, perfumada, la casa aseada, bien
organizada, todo en su santo lugar, cólmalo de atenciones, como alguien que
está sentado a la mesa y pacientemente espera que se le sea servido la orden
del día. Quieras o no sé una buena hembra en la cama, tienes que saber moverte
bien para que ese hombre lo tengas mansito amarrado a una pata de la cama, o
para ser exacta que no esté buscando en casa ajena lo que no se le ha perdido,
comadre agarra consejo, mira que la que no lo agarra llora de la rabia y puede
terminar peor, sola, tan sola como la guayabera, fíjate en el mío, en el bojote
de años que llevamos juntos nada más y
nada menos que diez años, a qué carrizo se debe eso a que me vuelvo como una
bailarina sobre él, si lo vieras, si lo escucharas, ese hombre grita de placer
al solo tenerme debajo de sus piernas, una en eso debe ser descarada. Sin
vergüenza alguna, es el marido de una. Además comadre yo a ti no te tengo
vergüenza, para nada, para eso somos comadres, para contarnos cosas atrevidas,
te estoy dando un buen recordatorio, una no se casa para ser santurrona, ni
tampoco para estar rezando el rosario a la Inmaculada todas las noches, si yo
fuera así seria monja, una se casa para disfrutar el amor en todo el sentido de
la palabra, gracias a Dios que yo con Elio me gané la lotería, ay comadre,
comadre pero te juro que si yo veo a Elio empatado con una mujer que no sea yo
lo lincho, pero que digo yo, tú me has escuchado, no parecen cosas mías… no, yo
no la desnuco a ella, los asesino a los dos, por Dios que está en el mismísimo
cielo de que los mato los mato.
Comadre
tú tienes que actuar así, como yo te lo estoy diciendo, eso sí, nada de celos,
celos para nada, mientras una no vea las cosas que puedan afectarte de verdad
una está tranquila, como las vírgenes de la iglesia, porque una no ve y no oye.
Comadre que Dios bendiga tu hogar y el mío, tú te lo mereces, te quiero comadre
mucho, tú sabes que yo te quiero, siempre te he querido como si fueras mi
propia hermana.
Ay
comadre no me fijé, porque estoy como la guacamaya habla que te habla, si me
pisaran la cola me escucharían hasta el puerto o hasta en Madrid, por qué no.
Pero
si te ves preciosa, mírenla pues, uñas bien arregladas y bien pintadas, con las
manos limpias cuidadas, las de los pies ni se diga, a mí siempre me encantó el
color anaranjado, te queda regio como a mí me hubiera encantado verme algún
día, bueno cuando tuviera la oportunidad de verme con mi marido en un lugar más
intimo, como en un restauran de esos finos, o en un sitio a donde van las
parejas a rumbear, pero mi marido es demasiado serio, él nunca le ha gustado
sacarme a esos sitios en donde ponen música a alto volumen, dice él, se baila y
se bebe a tardes horas de la noche, además yo voy con mi marido, agarraditos de
mano, la cosa fuera peor que sea con otro que me vieran salir de esos rincones.
Eres
una simpática rubia, y al natural, no oxigenada como abundan por ahí como las
garrapatas, Marilyn Monroe se queda corta al lado tuyo, es ahora que me
doy cuenta que tú echa la tonta le llevas una morena, el cabello teñido de
rubio oscuro te queda regio, espectacular, comadre pareces otra una mujer
sacada de una revista de moda y de mucho prestigio…
La
comadre abraza a la otra con un gesto de
sinceridad.
Llevaban años conociéndose, a pesar de
ser extremadamente amigas y excelentes eran unas buenas mediadoras, una se refugiaba
en la otra, ambas se necesitaban mutuamente, se aconsejaban, prometiéndose
lealtad y ayudarse en las buenas y en las malas.
Se
la llevaban súper bien se compartían la comida, menos sus ropas intimas, y
cuando se enfermaban una de ellas atendía a la otra. Cuando una celebrara su
onomástico cumpleaños armaban tremenda celebración votando la casa por la
ventana. Y cuando estaban ebrias una tomaba del brazo a la otra, reían por
alguna ocurrencia que comenzaban a evocar, saltaban bailaban sin ser vistas por
nadie, porque el vecindario ya dormía.
La vida se hace divertida cuando una la disfruta
sanamente además mi marido está viajando cumpliendo con la obligación del hogar, está en el puerto trabajando. Así que
no hay que temer nada, no estamos cometiendo locuras que sean mal vistas, no
somos niñas, a ellas si les luce cualquier travesura, en cambio a este par de
viejas cualquier cosa que hagamos es una rotunda sorpresa difícil de aceptar.
No
le hagas caso a los chismes, hazte de la vista gorda, además Arturo sabe
quiénes somos nosotras, si los hombres tienen todo el derecho del mundo a
divertirse también las mujeres debemos gozar de ese derecho.
Comadre como lamento lo que te ocurrió,
todos los hombres son unos desalmados, pero cómo tuvo el valor asqueroso para
hacerte este acto tan vergonzoso. Dios
dejarte plantada a la puerta de la iglesia con los invitados.
Sé
que soy el chisme, el plato preferido que ha de degustarse a diario, por todas
estas alimañas, yo me quiero morir, no quiero salir jamás de mi casa, la
vergüenza están grande que me perturba, que me controla, pero quién iba a
imaginarse que ese desgraciado me haría esto.
Comadre,
sé que lo que te voy a decir sonará mal, pero qué vas hacer de ahora en
adelante.
Recoger
mis cosas, vender la casa y marcharme de este maldito y podrido lugar.
Haces
bien, cuenta conmigo con la venta de la casa, yo tratare de ayudarte, comenzare
desde mañana mismo a conseguir compradores, tú tranquila que se te vender
rápido, que te lo está diciendo tu comadre. Eres joven comadre, todavía paras
pretendientes, quienquita que te consigas un buen hombre que sepa comprenderte,
valorar tu calidad humana, Dios es grande. Adelante y con la cabeza bien alta ,
no tienes que sentir vergüenza, además no eres la primera ni la última que
dejan plantada en la puerta de una iglesia, si ellas tuvieron la osadía de
encarar al mundo tú también tienes todo el derecho.
Algunas
para continuar adelante, van a un psicólogo yo no voy hacerlo.
Así
se habla comadre, nada de loquero, usted se hace la fuerte y mira a la gente a
la cara, usted no ha matado a nadie, los homicidas no sienten vergüenza alguna
por saberse asesinos, por saberse asesinos quienes le quitaron la vida a cualquiera a diestra y siniestra.
Cobarde,
desgraciado, como quisiera tenerte ahora entre mis manos tu cuello, para
retorcerte el pescuezo como una gallina. Comadre te juro por lo más sagrado del
mundo que si me lo encuentro lo mato, ay comadre tú fuiste a mi boda me viste
actuar ante la humillación, estaba como loca cuando agarre el pastel
arrojándolo al suelo pisoteándolo, saltando encima de la mezcla, cuando agarré
las sillas y las golpeaba rudamente, cuando les grité a los invitados que se
marcharán a sus casas, que no los quería ver, le gruñí a quien se encargó de
oficiar la boda, que se fuera junto a su acompañante.
Son
dos años perdidos, dos años perdidos, dos años de mi vida desperdiciados por un
bueno para nada, los que no aproveché dejándome arrastrar por ilusiones falsas.
Ese hombre falso anda por el mundo tranquilo engañando a las mujeres estúpidas
como yo, diciéndole al oído cosas bonitas que te deslumbran haciéndote
suspirar para que caigas facilita a sus redes como yo lo hice.
Creyéndole todo, que estaríamos después de nuestro casamiento viviendo en una
hermosa casa, con todos sus aparejos, que no tendríamos ninguna necesidad. El
desgraciado es un pobre hombre, y yo comadre quién soy yo en realidad, el ánimo
lo tengo por el suelo, yo lo que tengo es unas ganas de llorar de quedarme sin
nada por dentro, que se me sequen los ojos, que se me revienten, ya nada me
entretiene, aunque mi hermano se nota muy preocupado por mi me compra todos los
fines de semana la revista Vanidades, ya no suelen entretenerme como antes. Ni
la radio, y mucho menos el televisor.
Y
qué puedo yo hacer comadre… anda dímelo, ayúdame con un buen consejo sabio.
Aunque
me duela mucho decirte esto, es preferible que te vayas del país por un largo
tiempo. Donde nadie ni siquiera yo, te lo haga recordar. Ver a otras personas
entretiene yo que te lo digo, los lugares que son vistos por primera vez relaja
la mente y el espíritu.
Comadre
por los gastos yo no me voy a preocupar porque tengo un dinero que vengo poco a
poco ahorrado, desde chiquita he sido ahorrativa, no me gusta para nada ser
despilfarradora. Comprar lo necesario y no en demasía es mi costumbre, no me
gusta malgastar el dinero en cosas que no valen la pena. Me parece mentira que
ahora esté sintiendo en mi cuerpo un pequeño alivio. Porque gracias a tus
consejos puedo ver un horizonte amplio que desconozco por completo, pero sé que
esa distancia me traerá cosas positivas a mi vida. Es como si se abriera una
puerta para darme espacio, para dejar detrás de si esta rabia que me carcome
por dentro y prontamente cambiarme, para ser otra mujer muy distinta a la que
yo conozco realmente. Quiero ser la otra lo más rápido posible para olvidar
esta pesadilla, quiero dormir, estar dormida por años al despertar no recordar
nada, aunque las gentes me lo hicieran recordar muy cerquita del oído, porque
la gente de que es mala es mala, no les haría caso. Gozan del dolor ajeno,
cambian de semblante, por qué Dios permite la vida a estas personas perversas,
desde que nacieron llevan en el corazón la semilla de la mala intención. No lo
entiendo de parte tuya jamás lo entenderé porque tú nunca me lo confesaras.
Comadre
no quiero ser hasta ahora lo que soy.
Mujer
espero y aspiro con todo el bien de mi alma que cuando regreses si es que
quieres regresar, (aunque yo te iría a visitar y eso dalo por hecho así sea en
la bendita China) regreses con otra cara, erguida la cabeza como si nada
hubiera ocurrido. El horizonte que te espera te brindará nuevas oportunidades,
tómalas para si, apretadlas en tus manos, no te la dejes ver, ni robar, son
exclusivamente tuyas, por derecho te pertenecen y de ningún otro.
Una
dama quien yo no conozco, que en nada se parece a esta, a la que estoy viendo,
a la que me oye atentamente mirándome directamente a la cara, y no baja la mirada. ¿Sabes una cosa? Eso es
lo que siempre me gusto de ti, ese gesto tuyo tan tuyo fue lo que me insistió
todos los días repitiendo como una letanía, esa será tu comadre, pregúntale que
si quiere ser la madrina de tu hijo.
¿Lo
recuerdas? Y cuando me respondiste que si que no había ningún problema fui
feliz, porque en realidad yo quería ser parte de ti. Comadre yo si te quiero,
porque te pareces a una hermana mía que se fue con un mal hombre se la llevo
lejos y desde esa tarde que mamaíta y yo la vimos partir, desde esa tarde la
tierra la desapareció no viéndola jamás.
Mañana
será otro día ya verás que sí.
Los días corren apresuradamente
conociéndolos como lo conocemos, y con ellos la compra de la casa, con ellos
los preparativos ya del viaje.
El
día llegó dándole a Carmen, la confianza, la seguridad que el horizonte del que
tanto habló con la comadre le aguardaba inquietante, Alcira era así como se
llamaba la comadre, la que le da consejos a quien ella se los pueda dar fue
quien la llevó al andén para esperar a buena hora de la mañana el tren.
El
tren apareció, soltando un sonido ensordecedor, se abrió la puerta, comenzaron
a subir los pasajeros, un individuo toma las maletas de Carmen metiéndolas
velozmente dentro del tren.
Ambas
comadres se abrazan como si jamás volvieran a verse.
Y
cuando escucharon el vozarrón del mismo individuo que introdujo las dos maletas
de Carmen, pesadas y bien abultadas gritó: Todos los pasajeros a bordo por
favor. El abrazo se rompió. Carmen ya sentada en su respectivo asiento miraba de continuo la imagen de la comadre que
estaba en el andén lazándole besos, agitando noblemente la mano a guisa de
saludo.
A
Carmen se le salía las lágrimas no sabiendo por momento no hacer con ellas
realmente.
El
tren sale disparado, arrojando un penacho de humo, con el mismo sonido
ensordecedor avanza lentamente.
La
comadre estaba allí, agitando el brazo a medida que iba avanzando el tren, ya
casi alejándose del andén, Alcira se veía como un puntico negro, Carmen se dio
cuenta que esto estaba sucediendo, su mirada no se apartaba de la comadre,
hasta que por fin se quedó quieta como los demás pasajeros, tranquila y sin
moverse, al ver que ese puntico negro ya
había desaparecido en la lejanía y por
supuesto de su vista.
Que
gran falta me harás de ahora en adelante comadre, una excelente amiga, una
buena vecina, otra como tú jamás volveré a tenerla en la vida. Dios añada a la
vida lo que a una verdaderamente le hace gran falta. Y a mí me dará una buena
amiga, pero como tú ninguna . Además te escribiré las veces que sean
necesarias, estaremos en comunicación la una con la otra. Te lo prometo, pero
por qué no te lo dije en tu presencia, por qué ahora te lo cuento
reservándomelos en mis propios
pensamientos. No voy a llorar aunque tenga el deseo inmenso de hacerlo, pero
resistiré.
El
horizonte se me abre con las puertas abiertas, y por una de ellas yo entraré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario