viernes, 19 de junio de 2020




                                                                                         


                                                 El Cielo no es como la Tierra.                      


       Mi padre muy trabajador, refunfuñón como no hay otro,  que por todo se molesta hasta por el vuelo de una mosca,  en esto creo que tiene la razón posible pero en otras no, como es el caso  de la moscardón, que comienza a fastidiarlo  casi rosando  su rostro, este insecto tan asqueroso y repudiado por mí y por muchos en todas las partes del planeta tierra, busca las mil y una forma  de trastornarlo, o mejor dicho  sacarlo de sus casillas que ya son muchas las veces que está de muy mal humor, diciéndome que soy una holgazana, porque no aseo la casa como debe ser, cosa que no es cierto, trapeo siempre el piso, desinfectando el hogar hasta los rincones huele a limpio, las benditas moscas  se posa en la cabeza, en la nariz, vuelve a rondarlo, papá  se levanta del asiento dirigiéndose a todas las direcciones de la casa, hasta en la cocina  el bendito bicho logra pegarse en él, ya esto es para mí un gran fastidio. De veras que sí, solo a él y en nadie más el moscón gusta de su forma de ser.
O este demonio gusta de mí, o yo tengo miel en el cuerpo porque la persecución ya no la tolero. Bendito sea Dios. Dice un poco molesto, y no es para menos.
Yo tuve que sacarla de la casa con una sábana de mamá. Papá me lo agradeció infinitamente dándome las gracias como si yo fuera un diputado que le acabara  de ofrecer un alto cargo en donde devengaría  un buen sueldo  y con la llegada del dinero la absolución completa a todos sus delirios e inquietudes los cuales ya le permitirían conciliar el sueño.
Esto verdaderamente me sorprendió, puesto que es la primera vez que lo escucho hablarme de esta manera.
Papá nunca va a cambiar, solamente la permutación se originaría si  volviera a nacer. De lo contrario sería él mismo de siempre.
La mosca a Dios gracias se alejó por un tiempo, habían otras pero menos perturbadoras como las que suelen frecuentarnos todos los días y más cuando nos encontrábamos en la mesa comiendo. Mientras estemos al pendiente de nuestro alimento, moviendo las manos para espantarlas no permitiéndoles el alojarse en nuestros respectivos platos o escudillas en donde pudiera haber comestibles, que no estuvieran al alcance de nuestras manos, siempre que estos estén sobre la mesa y al alcance de nuestras socorros no habría problemas. Estábamos acostumbradísimos  a  reñir con ellas, nuestra vivienda amplia con mucha ventilación, con ventanas en el sitio destinado y no concebido arrojaban demasiada luz, esto generalmente a papá le agradaba, ya que para buscar cualquier cosa que necesitara  lo encontraba en un santiamén sin reparo alguno. Para leer lo hacía perfectamente no necesitando  de sus anteojos, como bien decía: en esta casa hasta una aguja puedo encontrar, la encuentro así de fácil y sin ningún perjuicio que pueda originarme un dolor de cabeza más adelante.
Gustaba de pensar en voz alta, que cualquier individuo hasta podría pensar de él que estaría loco por hablar solo.
Me entretengo con el propio fondo de mis considerados pensamientos. Riéndose de sí mismo…
El mismo era un caso, yo diría una cuestión extraordinaria. Una bonita cuestión, fenomenal y divertidísima, cuando estaba de buen humor.  Pero toda persona también tenía su lado oscuro, llamémosle en este caso lo amargo. Caso amargo, terrible en toda alma viviente.
Ambos teníamos problemas y más cuando debía  estudiar lo suficiente ya que para el día siguiente tenía que prepararme para un examen, las peleas siempre se suscitaban cuando yo encendía la luz eléctrica o  con la llama de una vela no me era lo suficiente, ya que con la oscuridad confundía las palabras en los diferentes textos a consultar.
No me quedaba remedio que encenderla, pero el viejo estaba al pendiente si la encendía o no. 
Una noche fue el colmo de los colmos, no durmió en toda la noche, su presencia de continuo me sacaba de quicio, no sé qué cosa quería hacer o no la pudo concluir, lo cierto era que iba y venía pasando al lado mío refunfuñando, esto le quedaba lo suficientemente bien, su actuación estaba ya estereotipada, es más cuando no estaba de mal humor se extrañaba su presencia, ya todos menos yo estaban acostumbrados a su estilo de vida. O mejor dicho a su manera de ser que queda bien ajustada a su cara y más con el ceño fruncido cuando veía algo anormal que no era relativamente favorable con su buen gusto. Quién de su antepasado era de igual genio, ¿a quién pudo haber salido?… Nunca lo supe, nunca tuve la intención de averiguarlo, no tuve la molestia porque estaba animado en tantas cosas que cualquier chico a mi edad suele hacer.
Recuerdo una mañana estando mi tío (hermano de papá) regando las matas, entretenido como no hay otro en  todo lo que pueda referirse a las plantas le pregunté.
Tío, tu hermano es realmente mi papá?
Muchacho de dónde santo sacas eso, que ocurrencia la tuya, claro que es tu padre.
Y por qué se comporta huraño conmigo?
Aaaah, tu menos que nadie sabe cómo es él… Acaso tú no has oído por ahí el dicho que dice: genio y figura hasta la sepultura…muchacho confórmate como es, ese no va a cambiar nunca.
       La boda de mi hermana Gardenia con Rafael ya se estaba aproximándose, los días transcurrían velozmente y detenerse con los preparativos sería para mi madre, como bien lo decía ella a cada instante ya fuera en la sala o cuando estábamos comiendo el fin del mundo.
       Ella parecía una mariposa yendo de aquí para allá, junto con un grupo de amigas de la iglesia, en colaboración con el padre Herminio párroco de la capilla, quienes  eran  los únicos encargados de los arreglos pertinentes de la onomástica boda, incluyendo  los adornos florarles en los puntos estratégicos dentro de la casa y en las afueras,  otros elaboraban cadenetas de papel lustrillo de diferentes colores muy  llamativos  dándole al ambiente un alto grado de esplendor y magnificencia y alta  superioridad, exaltando el lugar, dándole al mismo ambiente un tono mágico y encantador.
Bombillas dentro y fuera de la estructura, verdaderamente la casa parecía un nicho lleno de una luz radiante jamás vista.
Con demasiada antelación  las invitaciones estaban compartidas
La ceremonia se realizaría en nuestro hogar y no en la capilla como muchos pensaban, ese fue el deseo vulgarmente  del novio, que la boda fuera en casa de Gardenia y no en la Parroquia.
Hasta yo me lo imaginé, todas las bodas eclesiásticas pienso yo, deben realizarse en el templo, y no en una vivienda, o en las inmediaciones de esta, como la que está a punto de celebrarse,  al menos que uno de los novios esté hospitalizado y en muchos casos de gravedad  pida casarse lo más pronto posible en su lecho de enfermo, solamente es una suposición. No debe haber ningún impedimento al no poder hacerlo. No conozco aun un caso que se le parezca, pero en algún lugar  del mundo pudo haber ocurrido.Todo en este mundo es admisible.
       La ceremonia se llevó a cabo en las inmediaciones de la casa  con toda normalidad. El ambiente era festivo, grupos de personas conversaban en diferentes puntos vitales, no muy lejos de la pista donde ocurría el gran baile, menciono el gran baile puesto que por allí no se podía meter un pie. Todas las mesas estaban engalanadas de exquisiteces, pasa palos y otras delicadeces hechas en casa, bebidas a granel.
Yo me mantenía en compañía de César Augusto mi único amigo a quien conocía por años, a cualquier lugar  donde me mandaban a realizar un mandado, él siempre estaba solicito acompañándome a donde fuera posible, nunca me decía que no, éramos buenas migas, lo cierto es que Cesar Augusto  comía hasta por los codos, nunca me molestó el hecho que comiera al hablar, yo  estaba acostumbradísimo a ello, a soportar toda mala manía arraigada desde años en él, sus padres por lo visto nunca lo corrigieron, o no le dijeron nada, lo cierto era que  no  podía entenderle  lo que me estaba diciendo, todo el tiempo tenía algo apetecible en la mano, de vez en cuando se la llevaba a la boca teniendo algo dentro del estómago se daba por satisfecho, no había manera alguna  que cambiara por sí mismo,  o hiciera respetar lo que le dijeran los demás por su propio bien, nada para él era tomado en cuenta, todo era desapercibido, como si no existieran los consejos de quienes se lo repetían más que todo era por su propio bien. Tal vez un día, el menos inesperado cambie dándonos a todos la grata sorpresa o la  razón de cambiar la casaca que siempre mantenía puesta y era archiconocida,  para los que lo conocemos esperaríamos con verdadera ansia el gran cambio definitivo, aquel que sellara el estatus, el gran estatus de su verdadera  personalidad, lo más extraño para mí, era el hecho que  a pesar de   comer tanto él  no era obeso, nunca lo había  sido, era todo lo contrario delgado como una vara.
      Papá estaba borracho, caminaba bamboleándose  mamá y mi tío tuvieron que llevarlo dentro.
Al rato volvió a aparecer en el sitio menos indicado cerca de un poste eléctrico.  De repente todo se volvió negro, el sonido de la música desapareció. Se escuchó una explosión descomunal, se oyeron gritos aterradores, sillas que cayeron al suelo, mesas que se desplomaron. Gritos y más gritos…Los alaridos eran los de mamá y el de mi hermana.
Papá se había subido al poste hurgando el cable dieléctrico, con el solo propósito de ahorrar luz quitándola definitivamente para no continuarla desperdiciando como en aquella ocasión que no soportaba ya  el despilfarro  adquirido sobrepasando el límite de consumo el cual él solamente debía pagar, y los demás paticas que aquí te tengo, no lo auxiliarían cuando la cifra a costear seria exagerada, fue  tanta la corriente poderosa que originó de inmediato  una explosión resultando, una detonación colosal que a todos nos perturbó helando nuestra sangre y corazón,  desgraciadamente papá sufrió el impacto, desplomándose enseguida, cayó  directo a tierra…Mi padre murió en el acto.
Estarás triste y afligido allá en el cielo no acostumbrándote a la idea de saber que jamás podrás, por más que lo intentes apagar  la luz de las estrellas…Este será tu infinito castigo.
El cielo no es como la tierra.

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