El Cielo no es como la Tierra.
Mi padre muy trabajador, refunfuñón como
no hay otro, que por todo se molesta
hasta por el vuelo de una mosca, en esto
creo que tiene la razón posible pero en otras no, como es el caso de la moscardón, que comienza a fastidiarlo casi rosando su rostro, este insecto tan asqueroso y repudiado
por mí y por muchos en todas las partes del planeta tierra, busca las mil y una
forma de trastornarlo, o mejor dicho sacarlo de sus casillas que ya son muchas las
veces que está de muy mal humor, diciéndome que soy una holgazana, porque no
aseo la casa como debe ser, cosa que no es cierto, trapeo siempre el piso,
desinfectando el hogar hasta los rincones huele a limpio, las benditas moscas se posa en la cabeza, en la nariz, vuelve a
rondarlo, papá se levanta del asiento
dirigiéndose a todas las direcciones de la casa, hasta en la cocina el bendito bicho logra pegarse en él, ya esto
es para mí un gran fastidio. De veras que sí, solo a él y en nadie más el
moscón gusta de su forma de ser.
O
este demonio gusta de mí, o yo tengo miel en el cuerpo porque la persecución ya
no la tolero. Bendito sea Dios. Dice un poco molesto, y no es para menos.
Yo
tuve que sacarla de la casa con una sábana de mamá. Papá me lo agradeció
infinitamente dándome las gracias como si yo fuera un diputado que le acabara de ofrecer un alto cargo en donde devengaría un buen sueldo y con la llegada del dinero la absolución
completa a todos sus delirios e inquietudes los cuales ya le permitirían
conciliar el sueño.
Esto
verdaderamente me sorprendió, puesto que es la primera vez que lo escucho
hablarme de esta manera.
Papá
nunca va a cambiar, solamente la permutación se originaría si volviera a nacer. De lo contrario sería él
mismo de siempre.
La
mosca a Dios gracias se alejó por un tiempo, habían otras pero menos
perturbadoras como las que suelen frecuentarnos todos los días y más cuando nos
encontrábamos en la mesa comiendo. Mientras estemos al pendiente de nuestro
alimento, moviendo las manos para espantarlas no permitiéndoles el alojarse en
nuestros respectivos platos o escudillas en donde pudiera haber comestibles,
que no estuvieran al alcance de nuestras manos, siempre que estos estén sobre
la mesa y al alcance de nuestras socorros no habría problemas. Estábamos
acostumbradísimos a reñir con ellas, nuestra vivienda amplia con
mucha ventilación, con ventanas en el sitio destinado y no concebido arrojaban
demasiada luz, esto generalmente a papá le agradaba, ya que para buscar
cualquier cosa que necesitara lo
encontraba en un santiamén sin reparo alguno. Para leer lo hacía perfectamente
no necesitando de sus anteojos, como
bien decía: en esta casa hasta una aguja puedo encontrar, la encuentro así de
fácil y sin ningún perjuicio que pueda originarme un dolor de cabeza más
adelante.
Gustaba
de pensar en voz alta, que cualquier individuo hasta podría pensar de él que
estaría loco por hablar solo.
Me
entretengo con el propio fondo de mis considerados pensamientos. Riéndose de sí
mismo…
El
mismo era un caso, yo diría una cuestión extraordinaria. Una bonita cuestión, fenomenal
y divertidísima, cuando estaba de buen humor. Pero toda persona también tenía su lado oscuro,
llamémosle en este caso lo amargo. Caso amargo, terrible en toda alma viviente.
Ambos
teníamos problemas y más cuando debía estudiar lo suficiente ya que para el día siguiente
tenía que prepararme para un examen, las peleas siempre se suscitaban cuando yo
encendía la luz eléctrica o con la llama
de una vela no me era lo suficiente, ya que con la oscuridad confundía las
palabras en los diferentes textos a consultar.
No
me quedaba remedio que encenderla, pero el viejo estaba al pendiente si la
encendía o no.
Una
noche fue el colmo de los colmos, no durmió en toda la noche, su presencia de
continuo me sacaba de quicio, no sé qué cosa quería hacer o no la pudo
concluir, lo cierto era que iba y venía pasando al lado mío refunfuñando, esto
le quedaba lo suficientemente bien, su actuación estaba ya estereotipada, es
más cuando no estaba de mal humor se extrañaba su presencia, ya todos menos yo
estaban acostumbrados a su estilo de vida. O mejor dicho a su manera de ser que
queda bien ajustada a su cara y más con el ceño fruncido cuando veía algo
anormal que no era relativamente favorable con su buen gusto. Quién de su
antepasado era de igual genio, ¿a quién pudo haber salido?… Nunca lo supe,
nunca tuve la intención de averiguarlo, no tuve la molestia porque estaba animado
en tantas cosas que cualquier chico a mi edad suele hacer.
Recuerdo
una mañana estando mi tío (hermano de papá) regando las matas, entretenido como
no hay otro en todo lo que pueda
referirse a las plantas le pregunté.
Tío,
tu hermano es realmente mi papá?
Muchacho
de dónde santo sacas eso, que ocurrencia la tuya, claro que es tu padre.
Y
por qué se comporta huraño conmigo?
Aaaah,
tu menos que nadie sabe cómo es él… Acaso tú no has oído por ahí el dicho que
dice: genio y figura hasta la sepultura…muchacho confórmate como es, ese no va
a cambiar nunca.
La boda de mi hermana Gardenia con
Rafael ya se estaba aproximándose, los días transcurrían velozmente y detenerse
con los preparativos sería para mi madre, como bien lo decía ella a cada
instante ya fuera en la sala o cuando estábamos comiendo el fin del mundo.
Ella
parecía una mariposa yendo de aquí para allá, junto con un grupo de amigas de
la iglesia, en colaboración con el padre Herminio párroco de la capilla,
quienes eran los únicos encargados de los arreglos
pertinentes de la onomástica boda, incluyendo los adornos florarles en los puntos
estratégicos dentro de la casa y en las afueras, otros elaboraban cadenetas de papel lustrillo
de diferentes colores muy
llamativos dándole al ambiente un
alto grado de esplendor y magnificencia y alta superioridad, exaltando el lugar, dándole al
mismo ambiente un tono mágico y encantador.
Bombillas
dentro y fuera de la estructura, verdaderamente la casa parecía un nicho lleno
de una luz radiante jamás vista.
Con
demasiada antelación las invitaciones
estaban compartidas
La
ceremonia se realizaría en nuestro hogar y no en la capilla como muchos
pensaban, ese fue el deseo vulgarmente del novio, que la boda fuera en casa de
Gardenia y no en la Parroquia.
Hasta
yo me lo imaginé, todas las bodas eclesiásticas pienso yo, deben realizarse en
el templo, y no en una vivienda, o en las inmediaciones de esta, como la que
está a punto de celebrarse, al menos que
uno de los novios esté hospitalizado y en muchos casos de gravedad pida casarse lo más pronto posible en su
lecho de enfermo, solamente es una suposición. No debe haber ningún impedimento
al no poder hacerlo. No conozco aun un caso que se le parezca, pero en algún
lugar del mundo pudo haber ocurrido.Todo
en este mundo es admisible.
La ceremonia se llevó a cabo en las
inmediaciones de la casa con toda
normalidad. El ambiente era festivo, grupos de personas conversaban en
diferentes puntos vitales, no muy lejos de la pista donde ocurría el gran
baile, menciono el gran baile puesto que por allí no se podía meter un pie.
Todas las mesas estaban engalanadas de exquisiteces, pasa palos y otras delicadeces
hechas en casa, bebidas a granel.
Yo
me mantenía en compañía de César Augusto mi único amigo a quien conocía por
años, a cualquier lugar donde me
mandaban a realizar un mandado, él siempre estaba solicito acompañándome a
donde fuera posible, nunca me decía que no, éramos buenas migas, lo cierto es
que Cesar Augusto comía hasta por los
codos, nunca me molestó el hecho que comiera al hablar, yo estaba acostumbradísimo a ello, a soportar
toda mala manía arraigada desde años en él, sus padres por lo visto nunca lo
corrigieron, o no le dijeron nada, lo cierto era que no podía
entenderle lo que me estaba diciendo, todo
el tiempo tenía algo apetecible en la mano, de vez en cuando se la llevaba a la
boca teniendo algo dentro del estómago se daba por satisfecho, no había manera
alguna que cambiara por sí mismo, o hiciera respetar lo que le dijeran los
demás por su propio bien, nada para él era tomado en cuenta, todo era
desapercibido, como si no existieran los consejos de quienes se lo repetían más
que todo era por su propio bien. Tal vez un día, el menos inesperado cambie dándonos
a todos la grata sorpresa o la razón de
cambiar la casaca que siempre mantenía puesta y era archiconocida, para los que lo conocemos esperaríamos con
verdadera ansia el gran cambio definitivo, aquel que sellara el estatus, el
gran estatus de su verdadera personalidad,
lo más extraño para mí, era el hecho que a pesar de comer
tanto él no era obeso, nunca lo había sido, era todo lo contrario delgado como una
vara.
Papá estaba borracho, caminaba
bamboleándose mamá y mi tío tuvieron que
llevarlo dentro.
Al
rato volvió a aparecer en el sitio menos indicado cerca de un poste eléctrico. De repente todo se volvió negro, el sonido de
la música desapareció. Se escuchó una explosión descomunal, se oyeron gritos
aterradores, sillas que cayeron al suelo, mesas que se desplomaron. Gritos y
más gritos…Los alaridos eran los de mamá y el de mi hermana.
Papá
se había subido al poste hurgando el cable dieléctrico, con el solo propósito
de ahorrar luz quitándola definitivamente para no continuarla desperdiciando
como en aquella ocasión que no soportaba ya el despilfarro adquirido sobrepasando el límite de consumo el
cual él solamente debía pagar, y los demás paticas que aquí te tengo, no lo
auxiliarían cuando la cifra a costear seria exagerada, fue tanta la corriente poderosa que originó de
inmediato una explosión resultando, una
detonación colosal que a todos nos perturbó helando nuestra sangre y corazón, desgraciadamente papá sufrió el impacto,
desplomándose enseguida, cayó directo a
tierra…Mi padre murió en el acto.
Estarás
triste y afligido allá en el cielo no acostumbrándote a la idea de saber que
jamás podrás, por más que lo intentes apagar
la luz de las estrellas…Este será tu infinito castigo.
El
cielo no es como la tierra.
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