lunes, 22 de junio de 2020




Encantamiento Celestial
      Rosaura…Mujer encantadora, tu sonrisa es tan agradable, que a cualquiera le fascina como yo. Subyugante, delicada como el manantial, o como la misma miel dulcísima que atrae a las abejas hasta la más repulsiva.
Te la pasas todo el santo día mirándote y requetemirándote en el espejito de mano, al menos todas las que he visto siempre lo hacen, para mantenerse bellas, o apetecible como la fruta, lo que sí es bien consabido es que lo mantienes oculto en tu bolso de cuero ya pasadito de moda, pero a ti te gusta y eso es lo que importa, no importándote la opinión de los demás, si algún intrépido lo llegara a  advertir porque esta clase de personas es la que más abunda en el mundo
 Además temes como si fuera poco perder el espejito de mano, este accesorio es para ti lo más fundamental para tu vida, ya que te saca de apuros, te da la plena de verte bien o no, al quedar satisfecha de la labor efectuada, que ha sido excelente como todas las veces que lo haces, lo cierras, en ese esplendido estuche de color vino tinto que lo envuelve, no sabes a ciencia cierta quién te lo regalo.
Le sonríes a la gente, como diciéndoles: Estoy bien porque me siento viva. Como todas las veces te repites, como decretando hoy todo saldrá a pedir de boca, lo repites tantas veces que ya es para ti como si rezaras el Padre de nuestro, ya te lo sabes hasta de memoria.
Te peinas…Eso es importantísimo, tanto para el hombre como para la mujer, nunca debemos salir a la calle con el cabello revuelto, eso nunca nos lo debemos permitir, de veras que no. Está bien, está muy bien que lo hagas como lo estás haciendo ahora en la camioneta, te lo apruebo de veras que lo apruebo, pero esta vez no sacaste el espejito de mano. Y tratas en lo posible de hacerlo mejor.
Perfecto ha quedado perfecto. Formidable. Te ha quedado increíble. ¡Qué lindo te ha quedado el pequeño moño!
Sales del vehículo…Tu caminar es perfecto, armonioso, rítmico, esbelto, como el  águila que vuela a los rincones de este bello y exuberante planeta.
Oye Rosaura…Ahora te digo otra cosa…A ver a ver… ¡Ahh…Ya sé!, ¿todavía vives con ese zángano, el bueno para nada, monstruo decrépito, que te maltrata?  Qué te golpea todas las veces que se le antoja, ¿juega contigo al gato y al ratón?, ¿a las escondidas? Para luego el muy perro, cuando estás debajo de la cama, el muy canalla te agarra por los talones, te arrastra como si fueras un saco de papas, y tú Rosaura, que eres la perfecta Casandra, Doña Bárbara, Doña Bárbara por sí no lo sabías ella era enérgica, no se dejaba de nadie. Eres María, Aurora, no dices ni haces nada para defenderte y más para detenerlo. Deberías denunciarlo con las autoridades competentes.
Eres Medea, la Flor de Durazno. Sinvergüenza. Ese se cree el macho, el charro de la película, el engreído ese, pero que se estará creyendo el imbécil que llega a la cantina a saciarse de tequila y después da un grito de júbilo… ¡Ayayayaiii!
Caray…A buena honra para servirle a su merced.
El pecho de paloma. Quién lo diría, se cree el muy idiota la última gota del desierto. Pánfilas si le pega a las mujeres. El muy maricón pues.
Claro que le pega, está clarito, hay un corrillo que vuela por aquí y que mientan: aquel que le pega a las mujeres es del otro bando, por si usted no lo sabía, pues ya está enterado, pues ni modo, que se le puede hacer. Pues no sé vaya usted a saberlo.
Jacobo…Jacobino…Pues que nombrecito más chulo se gasta su merced, ni que fueras tan bonito, porque déjame decirte que lindo no eres, tu madre no te echó de sus brazos cuando te pario en el hospital, o en la clínica que se yo en donde fue que te tajo al mundo, además no me interesa, no me interesa para nada, porque simplemente era su hijo, de seguro no lo hizo la pobrecita por eso, simplemente por eso, ahí está el detalle. Está clarito como el agua y quien la vea turbia pues vaya al oftalmólogo ver todo revuelto esto de por sí resultaría un fastidio para el susodicho quien no sé quien pudiera ser, pero así son las cosas lamentablemente, verlo todo revuelto, sin ton ni son es toda una calamidad.
Pero el Jacobino  ese, no es en realidad Pablo el de Virginia. ¿Efraín? ¿Santos Luzardo? No es, no es el protagonista de la comedia que está más revuelta que un quilo de estopa, es por decir algo su merced, qué otra cosa puedo decir pues, esta, se me salio y punto.
Pero el Jacobino no es el de la televisión, pobre hombre sí que da lástima. Débil. Con su barriguda porque traga más que un cerdo. No tiene voz ni voto en los tribunales.
Cállese. Dice el juez dando un fuerte golpe con el mazo sobre el escritorio.
No diga nada, nada en absoluto. Todo está en su contra. Afirmativo. ¡Ahórquenlo! No lo quiero ver…¡Llévenselo!. ¡Sáquelo de mi vista ya, por favor!. Si hasta parece un ratón.
Pero el roedor, de esta sátira golpea, muele a palos a Dulcinea del toboso, le tuerce el cuello, si se lo tuerce, le da de patadas, en el estómago, por los cuatro costados y hasta por el ombligo, Por Dios ese hombre está loco. Rosaura te ha pegado en el sexo. Demonio…Mil veces demonio. Patán…Bruto, ¡energúmenoooo!  Vil pecador.
Rosaura haz caído en lo más bajo como un Ícaro. Te ha arrojado escalera abajo, que monstruosidad.
Estas en la parte inferior con el rostro bañado en sangre, color purpura. ¡Qué espanta!... ¡Qué hiela!
Te cerró la puerta con llave, no puedes abrirla.
El águila está herida. Pero pronto cambiará de plumaje.
¿En dónde?... ¿Dime?... ¿En dónde vas a pasar la noche?
No sé…De momento no sé…Déjeme sobreponerme. Luego se lo diré.
Cómo pudiste te levantaste.
El edificio está completamente silencioso, la brisa está quieta, como también están los árboles.
Observas que los escalones de la escalera se mantienen limpios, pulcros, policromados.
Ernestina es la aseadora.
Esta mujer es mala. Mírala allí. Viene pavoneándose. Como pavo. Con el manojo de llaves que tintinea. Al dar ella la vuelta un pasito para atrás por favor. Es de la Billo´s Caracas Boys. Tengo la camisa rota. Ahí que la vaca vieja está…En la vaca vieja. Arriba mi vaquita que te traigo dulce pa´comer.
No te importó para nada el tiempo…La lluvia. Ni la tempestad hasta pudiste pescar un resfriado y nadie lo supo.
El cine Lido… ¡Qué chévere!  De lolast! Cantinflas. La Tongo lele.
La flaca Vitola. A mover el esqueleto Vitola. Desayuna los huesos Vitola. La mujer que es como la Coca-Cola.
La sala de espectáculos la demolieron, la han demolido. ¡Qué angustia me corroe! Construyeron un Centro Comercial. Holgazanes. Temerarios de la gran nada. La luna cubrió las nubes.
      Ya no es la taza de café con leche que solía preparar don Pedro. Mi viejo complaciente, que en paz descanse, cuando a mí en primera persona, omnisciente. A Ana Cecilia y a mí nos sentaba, uno en cada pierna, piernas gustosas, confortables.
Las agita y yo bien sentado como el jinete.
Tengo un primo que se llama Carlos, por cariño le llamamos Carlitos…Él quiso ser Presidente de la República, no estudió… ¡Qué vaina!
Don Pedro era usted mi abuelo, siempre lo consideré así. Usted y yo mirábamos de continuo la pantalla, no del cine Lido, la del televisor, sí la del televisor, un aparato de los años cincuenta. Me daba a tomar cerveza.
Pasaste a mi lado, con cruel indiferencia, tus ojos ni siquiera voltearon hacia mí. ¡Ay Pedro Infante como me gusta esta canción!
Lo cierto es que Ernestina pasó a tu lado. No te miró. Tú quisiste pedirle ayuda, para qué, dime para qué se la ibas a pedir sí bien sabes que esa mala mujer de malos sentimientos a nadie en este mundo  le ha brindado una ayuda. Ella es mala. Siempre has sido mala.
Sales del edificio como un relámpago.
Todo se te ha ido, tienes las manos vacías, el corazón te palpita, y sientes que la sangre no es tu sangre, que tus movimientos y tu voluntad alguien te los arrebató. Todo se lo llevó una fuerte brisa. Todo pasará y te sentirás como nadie más. ¡Qué canción tremenda!  
Pero vuelves hacer la mujer de antes la damisela. Madame Bobary. Juan Salvador Gaviota. Que vuela majestuosa con sus alas despejadas  sin temor ante la mirada cruel del malvado cazador quien desea darle muerte.
Andar garboso, firme, ingenioso, maravilloso, hombros alzados. Mirada recta. Oblicua, firme, altiva. Llegas al lugar que tú pensaste, del ambiente, por supuesto. Los vigilantes como ya te conocen te dejan pasar sin ningún problema. Respondes gentilmente a los saludos, se abren seguidamente las dos puertas batientes. Pasas, observas a los hombres besándose con otros hombres. Otros fuman, cigarrillos Camel, claro los que están actualmente de moda. (La cajetilla tiene el camello y detrás una palmera)
Rosaura, ay Rosaura, tus brazos rodean el cuello de hombre con el que estas bailando, ya te manosea el cuerpo, y te ha dado un apretón en una nalga…Tú eres Alba, estas bailando changa. Qué música averna, profana, barátra, tártara. Eres Camila.
Giras…Giras como el balón brillante que pende del techo. Ahora suena El Lago de los Cisnes, Madame Butherflay, Beethoven, Mozart, la marcha nupcial, Galileo, Galileo. Hasta Richard Claydermann, pianos, violines, saxofones, bajos, platillos, bambalinas, escenarios, bastidores, biombos, proscenios, palcos. Se escucha la ovación.
      Aplausos efervescentes, los guantes de terciopelo. ¡Qué bonitos!, ¡sí que son encantadores!, peinados esbeltos, joyas, pendientes, una lámpara de araña…Te sigo amando…Excelencia pura de verdad, verdad. Increíble sí que es increíble. Amor eterno e inolvidable. Tarde o temprano, todavía es temprano si no lo supiera yo. Aunque tú te hayas ido te volverá la sombra. Voy a beber, ¿para que una viene a estos sitios?  Para tomar y divertirse, hasta  solazar el cuerpo. O hasta que termine la canción, son simplemente estupideces que tú solamente te la crees…Entre copa y copa se acaba mi vida. Brillantes melodías pero nostálgicas que hacen doler el corazón. Cada vez que las escucho gimo y sin perder oportunidad lloro.
Rosaura…La luna y el velero una novela que leí hace tiempo.
El agua que haz de beber déjala correr. Llorando. Como Rosa. La rosa salvaje, es una novela mexicana que me gustó.
Damián se va a su mesa respectiva. Toma coñac, Jaihalay. Leche de burra.
Damián que lavativa es esa? ¿Qué es eso? ¡Ajá! Vengan pa’ que lo vean. El batazo de la suerte. El show de Renny es mucho mejor. 
Tome leche. Y el animador como no hay ningún otro que lo supere daba un silbido enérgico de macho. Un silbido de macho un silbido de júbilo.
      El ser humano tiene por derecho propio sus propios defectos. Sus brillantes y rutilantes cualidades. Rosaura…Los Barmans no quieren sustentar su suerte.
      No son tus pastores, líbrate Rosaura. Se lo voy a decir a mamá lo que tú me hiciste. Se lo voy a contar.
      Ay Rosaurita. No me deje sólo que me está esperando el fulano ese que mienta el silbón. Jacobo yo te conozco como la diestra de mi mano.
      Rosaura pero qué haces ensalzas a Jacobo. Lo engrandeces como un dios. Lo pules, lo vuelves a pulir, lo exaltas, lo conviertes en filósofo. El hombre tropieza dos veces. La propia naturaleza lo convierte en polígrafo.
      La nena dice que es una gran mentira. La embustera es ella. La nena. Pareces una nena.
      Rosaura tú fuiste en vida como Dolores del Río. María Félix. Libertad La Marque. Señor es con usted. Cómprame una violeta. ¿Toma mate? Ah dice que no, usted disculpe. Carlos Gardel. Tangos insuperables  a todo dar. Exquisitos. Puerto Rico. Vitola. La flaca Vitola, Lola Beltrán, Lucha Villa y por qué no, La insustituible Esmeralda con Lupita Ferrer. Magnifica y extraordinaria.  
  

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