POR SER COMO SOY
Por qué me concebiste en el placer, en
esas noches de copas que tanto disfrutaste al lado de un desconocido quien te
pagó el momento para compartirte a plenitud, no pensaste, nunca pensaste en las
consecuencias que esta fruición malsana
pudiera ocasionarte, en medio de las
sombras inundadas por el olor a cigarros, a risas descontroladas, añejadas de bebidas
incoloras, acostándote con el hombre equivocado, que
supongo que fueron muchos, o fue uno el
responsable de mi creación, de mi bendita creación, para no ir por el lado
contrario sin llegar a equivocarte , adivinando al azar te pregunto insistentemente
quiénes son realmente mis progenitores, dímelo ya, anda dímelo, no bajes la
mirada que no la soporto la detesto, si la detesto nunca me han gustado tus
benditos gestos cuando te pregunto algo, y tú lo sabes bien, sabes que tu
actitud me aburre, y porque lo sabes al dedillo te complaces en hacerme sentir
mal, mal de lo que estoy ahora, esto no
puede ser, soy yo mujer quién te está hablando, tu hija
Marisol si es que lo soy, no soy otra la
que te habla, mírame muy bien, mira mi cara, mis manos, mi piel, ¿es que ya no
me conoces?, o es que has estado
borracha para no darte cuenta quien soy
yo, por qué tienes que ser así, de esta
manera, cuando te pregunto cualquier cosa que quiero saber, siempre ha sido y
seguirá siendo así, el misterio de toda la vida, sabes unas cosa? Eres una
mujer misteriosa, te lo repito, insisto, pero ahora te lo estoy reclamando, te
lo reclamo, no me agrada tu forma de ser, nunca me agradó, yo nunca te comprendí,
ni la comprenderé, no quiero concebirla,
ya para qué, cuando la enfermedad está
avanzada ya no tiene remedio, no hay la medicina indicada que pueda atacarla de raíz para apedrearla y no vuelva a reproducirse solo un milagro
por parte de Dios puede salvarla, solo
la oración puede otorgarle nuevamente la vida … Pero qué sabes tú de oraciones,
de milagros, si yo nunca a esta edad que tengo no te he visto ni siquiera rezar, ni cuando vas a
acostarte y mucho menos estando en pie. Siempre gruñona, amargada, no se te
puede decir nada porque ahí mismo se te para la lengua, a veces me das miedo,
mucho miedo, cuando comienzas a temblar de la rabia, me parece que vas a caerte
al piso y puedes morirte del golpe, lo peor de todo es que ya no puedo
traer visitas a esta casa, y lo que es vergonzante que
pienses de mí cosas negras, cosas que no existen, que solo militan en tu cabeza, si traigo
hombres a esta casa expones que son
machos míos, si son del mismo sexo
piensas que son las hembras que en la vida quise tener, porque según tú soy
lesbiana. Ay mamá yo no parezco ser hija tuya considero que soy una recogida a
quien hallaste en el basurero de la esquina. Así me considero, y me he
considerado siempre a través de todos
estos años, que mis padres son otros, y tú me hiciste la caridad de meterme en este
hogar, con el único propósito de criarme, me supongo que me dejaron a la puerta
metida en una cesta como Moisés, con la salvedad que a él lo echaron al mar, o
como ocurren en las telenovelas, llamaron con el puño firme, arrogante, para que oyeras que había alguien al otro lado
de la puerta, que insistía según tú en entrar, abriste y te llevaste la gran
sorpresa de tu vida al verme llorar, quizá por el hambre o el frío que estaría
haciendo en aquel momento, pero tu mirada activa sí que estaba ansiosa, muy acuciosa buscando a
la persona que me había dejado en el umbral de la puerta, decepcionada entraste
por no haber visto a nadie en medio de la obscuridad, y maldijiste a las
bombillas por no haber arrojado la suficiente luz que no te permitieron
observar más allá en la profundidad de la noche la silueta del malvado o la
malvada quien te trajo este bello y lindo obsequio que soy yo.
Tu
cara se te iluminó con ese brillo que a veces ponemos en las circunstancias más
detestables que jamás podemos imaginarnos, pero esta vez fue de desconcierto al
ver entre mis sabanas rosadas un biberón y un pequeño tarro de leche, al menos
esto serviría por el instante, no es suficiente, pero remediara el hambre
para unos cuantos días no muchos por supuesto pero algo es algo lo afirmaste en lo más
profundo de tu alma. Contemplaste con verdadero asombro la cesta, su manera de
cómo fue construida, sobre todo el material, lo tocaste pertinazmente para
quedar convencida plenamente que no se trataba de una canasta cualquiera, que
era de buen material y muy resistente.
La cesta debió costar una fortuna, los bordes,
sus remates, la tapa, el lazo unicolor
que la rodeaba por la mitad, en lo nueva que estaba, en lo limpia, hasta te
parecía que había sido comprada recientemente en una tienda para bebés de tantas que hay por allí cerca, y las sabanas, que belleza de
sabanas, estaban bien almizcladas, la sala misma despedía ese fragante olor a
fresas. La ropa, mi ropita, mi piel, y mi cara te llamaron profundamente la
atención. No encontrabas palabras, aquellas que fueran adecuadas, las que lograran convencer definitivamente a esa
ola de vecinos que tienes alarmados
cuando te preguntaran quién carrizo era
yo, que de dónde me sacaste, que si soy sobrina tuya, que si esto, que si
aquello…Qué podías decir al respecto? Que yo sepa nada, definitivamente nada,
pero estabas acorralada, no encontrando un asidero que más adelante sirviera
para defenderte. Yo nunca supe lo que le dijiste a esa gente
preguntona que tenemos conviviendo a nuestro alrededor. Lo cierto es que me
criaste y esto por supuesto te lo
agradezco, lo único mamá…Lo único que necesito de ti es más amor. No me importa
si eres verdaderamente mi madre o no, no me importa, madre es la que cría y no
aquella que engendra, yo sé que toda esa sarta de mentiras que me dijiste
siendo muy pequeña, también yo lo hubiera
hecho, claro estando ya grande como
ahora, no me quejo porque gracias a ti
tengo la estatura que tengo. No te asombres si soy de padres ricos, no continúes sobresaltándote repitiéndote
lo mismo de siempre, por qué me escogieron a mí, yo no soy la única que vive en
esta manzana, pudo haber sido otra, la que debería cargar con este paquete, y
que es para toda la vida…Que calamidad! Menos mal que Fermín ya no vive
conmigo, él pondría el grito en el cielo llevándosela a la plaza para dejarla
allí abandonado, yo no soy tan mala como piensan de mí la mayor parte de la
gente. Y no me importa para nada, nunca me ha importado, además las gentes a mí
no me dan de comer, si no trabajo no como.
Mamá habla, dime algo…algo que pueda alegrarme
la vida aunque sea por un ratico.
Al
fin después de darle y darle a la cuerda para que no llegara a enredarse logré
el gran objetivo que me había propuesto desde el principio que hablara hasta por los codos.
Tu
papá se llama Mauricio, es el dueño de casi todas las agencias de carros que
existen en este país, no eres la única, tienes más hermanos, en sí es una familia
muy numerosa.
Te
pregunto por mi madre.
Con
el tiempo supe que se trataba de una gran amiga tuya, trabajaba en el mismo
antro que tú la apodaban la fabulosa Marlín, la llamaban así porque era toda
una maravilla, toda una artista, cantaba y hacía unos grandes shows que despertaba
la alegría de los concurrentes…
Cuando
supe de su muerte lo lamenté muchísimo que hasta llore semanas, y sabes por
qué?... Por ser una buena hermana conmigo, yo la consideraba mi hermana del
alma, cuando me dijo que fue ella la responsable en dejarte abandonada a la
puerta, me dieron ganas de reventarla con estas manos, porque eso no se hace,
se abre las piernas para gozarlo rico, pero también se piensa en lo que viene,
sea por mal o por bien hay que cargar en la vida lo que te regaló la noche de copas.
Me
preguntaste quién había sido la intrusa o el intruso que me contó toda la
verdad. Te respondí que fue Angélica la que se atrevió después de haberle
insistido que me respondiera me testificó que tú estando borracha le habías contado todo sobre mí. No la vayas
a tomar con la pobre Angélica, ojo que yo te conozco y sé de lo que eres capaz,
además chica ella me lo dijo a mí, solamente a mí… Bueno porque me vio como venado acorralado, tú
sabes que ella es buena nota y no lo va a pregonar por ahí como vendedora de
periódicos.
Más tarde te sentaste en mi
cama a mi lado, diciéndome que él me buscó en varias ocasiones, pero fue en
vano su búsquedad.
Que te preguntó si mi madre te había dicho algo al
respecto, nada le respondiste solamente
con un gesto negativo propiciado por tu cabeza le aseveraste que él ya nada
debía hacer ni hoy ni nunca. También me dijiste que mamá murió de cáncer por
fumar mucho, papá nunca supo que mamá era una afamada prostituta que los
traficantes de droga respetaban como si fuera la jefa de una prestigiosa línea de
cosméticos.
No te pregunté el por qué papá nunca supo que su esposa
trabajaba en un antro porque no me interesa saberlo, no me da la gana saberlo. No tengo vergüenza
de ella porque yo no soy quien para juzgarla, la mayoría de los errores que
cometemos a diario son mayormente malos, si obramos para bien dejarían de
llamarse malos, además todos somos imperfectos, lo único que puedo sentir hacia
ella es una profunda lastima… pero estés donde puedas hallarte que Dios tenga misericordia de ti… Yo no
entiendo a veces a las personas, no me cabe en la cabeza como una mujer teniéndolo
todo en la vida con casas, carros, vestidos caros, servidumbre que con solo al castañetear los dedos salen de sus escondites en bandadas como el viento para servir al dueño que
solicita su servicio con urgencia, dinero a manos llenas hasta para mantener a
todo un ejército… en fin todo, joyas,
una comodidad increíble envidiada por terceros, la vida bien equipada
para disfrutarla con placer… solo una cabeza loca se comporta tan bajo, pero bueno… el mundo no se entiende.
Qué voy hacer, no lo sé, hasta el momento ese
hombre no me interesa para nada, no lo necesité y menos ahora. Que soy una mujer que piensa y
razona y tiene los pies bien puestos sobre la tierra.
Si…
ya sé mamá que si lo necesito puede ser que lo busque, solamente para saber
quién es él y nada más y no para otra cosa, el dinero no lo es todo en la vida
hay otras cosas que si valen la pena por preocuparse, como la salud, la higiene
mental.
Te
sorprendes como te estoy hablando quizá como una mujer madura, por ventura por
ser pobre, pero rica espiritualmente. No quiero que me describas a mamá, no
quiero que me sigas hablando de ella, dejemos a los muertos en paz…Es más yo ya
no quiero saber de mi padre, no voy a buscarlo, que siga creyendo que estoy
extraviada, mi familia eres tú…pero bueno, no te me pongas así como una flor
arrugadita, no tengo que perdonarte, tú eres quien debes hacerlo ya que me
comporté groseramente contigo reclamándote cosas que en nada tenías que ver,
aquí quien la tiene es la otra, pero no hablemos más de ese tema que enferma
hasta los tuétanos, quizá nos faltó el tiempo para conocernos mejor y justamente fue
este el momento apropiado para lograrlo. Desde ahora en adelante aprovecharemos
los momentos perdidos para hablar abiertamente como se tiene que hablar como
Dios manda. Porque la vida es corta y hablando también se disfruta. Gracias madre por regalarme todo este tiempo. Por ser como soy.
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